Autor: Ribera, Manuel. 
   Sugerencias a don Juan Antonio Samaranch     
 
 El Alcázar.    15/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

SUGERENCIAS A DON JUAN ANTONIO SAMARANCH

JUAN Antonio Samaranch es el presidente de la Diputación Provincial de Barcelona. Aunque ya es

sabido, hay que recordarlo. Junto a otros méritos suyos, entre los que destaca el haber sido ¡delegado

nacional de Deportes, demuestra que sabe jugar. Ahora mismo, toda la prensa nacional notifica que los

cuadros encargados en septiembre pasado de Francisco María y Luis Companys, están ya preparados para

figurar en un lugar honorífico del "Palacio de la Generalidad". Vamos prosperando.

Porque Francisco Maciá tiene un historial que repugna a cualquier hombre sensato. Era el "brillante

coronel", gran terrateniente, afiliado a la masonería, que perjuró de sus compromisos con España, el

Ejército y sus deberes, al convertirse en el líder del separatismo más desenfrenado. Francisco Maciá

preparó "la invasión de España", en la tartarinada de Prats de Molió. Para conspirar contra España, estuvo

en la URSS. Allí trató con Bujanin y Zinovief sobre las fórmulas para incrementar el separatismo y el

comunismo en Cataluña. En 1931, proclamó la República Catalana, que después se. convino en la

Generalidad de Cataluña, hasta el Estatuto que terminó con los hechos sangrientos del 6 de octubre de

1934 y la bacanal de sangre del 19 de julio de 1936. Maciá fue perjuro a la bandera española. Fue el

hombre de "Estat Cátala". Fue el viajero que envíos muros del Kremlin, en 1925, dibujó el camino del

catalanismo nacionalista para culminar en una Cataluña completamente roja.

Luis Companys fue el cerebro, el motor y el realizador de la sublevación del 6,de octubre de 1934, en

combinación con los socialistas que en Asturias y otras provincias españolas asesinaron a tantos y tantos.

Nadie puede justificar la trayectoria política de Luis Companys. Un periodista tan aséptico como Pablo

Vila Sanjuán ha escrito que en los años de 1935-39, Companys le confesaba que estaba "casi

secuestrado", o sea, que estaba manejado por la CNT-FAI, primero, y después por el PSUC, es a saber el

partido comunista, y bajo la cernía del cónsul soviético. Durante el gobierno de Companys, se asesinaron

a millares de catalanes de todas las clases, ciudades y pueblos. Sé destruyeron inmensos tesoros de arte.

Son incontables los fusilamientos, los paseos, las checas, los crímenes que se cometieron durante su

mandato. Esta es, a grandes rasgos, su ficha.

Ahora, Juan Antonio Samaranch no encuentra otro recurso político que colocar los cuadros al óleo de

Luis Companys y Francisco Maciá. Con esta lógica de Juan Antonio Samaranch, cabría pensar que en el

Palacio de la Zarzuela deberían figurar las efigies de Pi y Margall, Castelar, Figueras, Salmerón, es decir

la colección de presidentes de la I República. No digamos ya que junto a los monarcas españoles,

deberían ocupar un lugar distinguido Niceto Alcalá-Zamora y Manuel Azaña. ¿Puede alguien imaginar tal

contrasentido?. Pues esto es lo que nos depara Juan Antonio Samaranch para la Diputación de Barcelona.

En la misma línea, en el Palacio de la Moncla, Adolfo Suárez debería honrar a Casares Quiroga, el que

organizó el asesinato de Calvo Sotelo, y del doctor Juan Negrin, vendido a la URSS, Las razones serían

las mismas que puede esgrimir Juan Antonio Samaranch. Tales individuos ocuparon los cargos

presidenciales de tales mansiones.

Francisco Maciá y Luis Companys son dos enemigos de España. Culpables de crímenes horrendos de lesa

Patria. Se necesita no tener memoria y provocar a sabiendas, situar tales imágenes ante la vista de los

catalanes. ¿No sabe Juan Antonio Samaranch como ornamentar la escalera presidencial?. Le daremos

temas: haga realizar por buenos pintores los fusilamientos de Manuel Goded y de Fernández Burriel. Otro

cuadro, con las matanzas de la Rabassada, del Cementerio de Monteada, de la checa de San Elias, de los

fosos de Montjuich, de los campos de trabajo, principalmente el de Omells de Nagaya, y las matanzas del

Collell y de la frontera catalana al finalizar la guerra. Le aseguramos a Juan Antonio Samaranch que los

pintores encontrarán tema acuciante y tremendo para inspirarse. Y en ningún lugar mejor que en la

Diputación de Barcelona, para eterna memoria de los venideros y gloria de tantos y tantos caídos.

Todo menos que los cuadros que representen a Maciá y Luis Companys. Repetimos, es intolerable. Es

una injuria a España. Es un insulto al Ejército español. Porque Maciá fue un traidor al Ejército. Y Luis

Companys, fue juzgado por un tribunal militar. Hay un límite a la paciencia. Y Juan Antonio Samaranch,

"que no tiene ninguna popularidad, no la alcanzará con este atropello al sentimiento de los mejores

catalanes. No es ésto lo que Cataluña necesita. Y tal decisión es una burla a los miles y miles de catalanes

que luchamos en el Ejército nacional, a nuestros héroes de Codo y Belchite, y a tantos millares de

voluntarios catalanes que nos jugamos la vida por una España limpia de la carroña de todos ¡os traidores.

Manuel RIBERA

EL ALCÁZAR

 

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