Autor: Llansá, Jaume de. 
 Cataluña. 
 Una región y no una nación de España     
 
 El Alcázar.    17/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

UNA REGIÓN Y NO UNA NACIÓN DE ESPAÑA

• El año pasado se caracterizó por la floración de grupos, partidos, líderes, mítines, congresos y

reuniones.

• Las empresas capitalistas y burguesas contribuyeron a esta situación

BARCELONA, (Una colaboración especia) de JAUME DE LLANSA).— El año 1976, que se inició para

Catalunya con el trauma emocional del tremendo vacio causado por el fallecimiento de Franco y la

proclamación como Rey de España de don Juan Carlos I al que el Jefe del Estado había preparado desde

niño para que recibiese en su momento el´legado histórico unido a su legitimidad de herencia, terminó,

también para Catalunya, con la más sofocante, distorsionadora y preocupante floración de "grupos",

"partidos" "líderes", de caracteres o tendencias entre regionalistas acentuadas y nacionalistas desatadas y

radicales, entre social-demócratas y socialistas-marxistas, y comunistas que forman un arco iris en el que

se ven matices que van desde el comunismo "español" seguidor de la nueva táctica comunista

denominada "eurocomunismo" hasta comunismos "catalanes" mucho más a la izquierda del PCE y del

PSUC que, aunque difieren de estos en doctrina y estrategia, se unen a ellos para intentar denominar, en

las calles o en los lugares de trabajo y en las "sindicales", a las masas de trabajadores de todas las

profesiones y categorías que dominan el censo humano y político de Catalunya.

Mi ámbito —informativo, de crónica y de comentario— que cubro desde aquí para EL ALCÁZAR en

solitario y arriscado trabajo —con mucha frecuencia, cada día, arriesgado y amenazador para el ejercicio

de mi profesión, incluso para mi propia persona y mi familia— es Catalunya. Esta Catalunya que,

indudablemente, todavía sigue siendo una Región —que no "nación"— de España —que no del "Estado

Español" denominación que dan por estrategia separatista los neo y viejos muñidores del separatismo

burgués y financiero, y los de partidos e ideologías "nacionalistas" sólo catalanes o de los que van más

allá con su lema polémico de "Paisos Catalans"—. Sí; mi ámbito es Catalunya. De ahí que al intentar

presentar a los lectores, de Catalunya y de toda España, una panorámica de aconteceres políticos y

sociales catalanes en 1976, aunque no olvide aconteceres y hechos nacionales que incidieron en el ámbito

catalán, ni aquellos otros estrictamente catalanes pero que tuvieron incidencia en los devenires españoles,

sea especial mi dedicación, insisto y espero ser comprendido, para los sucedidos y las dinámicas

generados y desarrolladas en Catalunya.

Ciertamente, no será un balance pormenorizado, con fechas de días y designación de meses, con ristras de

nombres y de grupos y partidos a estilo de "santoral laico-periodístico"; tampoco, por supuesto, con

loralización enfadosa de lugares, poblaciones, campos abiertos y locales cerrados. Será, eso sí, una visión

de balance, global, aunque diversificado en tres o cuatro grandes sectores concretos.

DE LOS ALBORES DE LA "PERMISIVIDAD" A LA INVASIÓN DE SIGLAS Y ACCIONES

DISTORSIONADORAS

Casi inmediatamente después de haber sido cubierta la tumba de Franco en el Valle de los Caídos —que

motivó la penúltima y emocional movilización de- las fuerzas leales al Régimen y hacia su artífice de

Catalunya—, los grupos, pre-partidos, "colectivos", y sus personajes de fila, que estaban agazapados

esperando "su" momento, emergieron, con descaro o impunidad, presionantes y exigentes, vociferantes y

amenazantes, a la superficie pública utilizando con gran energía y habilidad notable estrategias

difícilmente contenióles —hay que reconocerlo, aunque duela, con frío y exacto rigor periodístico—,

aprovechándose para invadir y amenazar la calle del desconcierto que atacó a las alturas del Pftder, y

amparándose en los primeros mensajes y pasos de lo que dieron en llamar "la Corona", lo que estimaron

como principios iniciales de ir hacia una "permisividad" como paso obligado y necesario para una

"libertad democrática para partidos y "nacionalidades" sin exclusiones", al tiempo que valoraban dichos

principios iniciales como abandono de todas las Instituciones del Movimiento Nacional, y de éste mismo,

como paso insoslayable ha- ¿ cia su desmántelamiento y disolución.

Fueron los meses duros del Gobierno de don Carlos Arias, al que se impuso el sacrificio de quemarse

estérilmente en un "compás de espera"; fueron los meses de la acción negociadora zigzagueante y de

seducción democrática de Sánchez Teráh en y desde el Gobierno Civil de Barcelona; fueron, en fin, los

albores de la "permisividad", a pesar de la contención política y gubernativa de Fraga Iribarne en

Gobernación, que sacudieron inesperada, violenta y estupefacientemente, todo el ámbito de la ciudadanía

catalana por la acción desatada de los "colectivos" como la "Asamblea de Catalunya" el "Consell de

Forces Politiques de Catalunya" de reciente creación y de acometedor lanzamiento, del "Omnium

Cultural", del "Congrés de Cultura Catalana"; de la organización y propaganda estrepitosa de la "Marxa

de la Llibertat"; de mítines, congresos, reuniones a nivel de "comités", de conferencias y ruedas de

prensa, de comunicados y convocatorias que ya llevaban las siglas, o nombres de más de cuarenta

partidos y "sindicles" con los de sus más "calificados." y "representativos" dirigentes o líderes. Fueron

meses de reuniones y de suspensiones, negociadas o sin negociar con , las autoridades pertinentes. Fueron

meses en los que la casi totalidad de periódicos y publicaciones de información general de empresas

burguesas y capitalistas catalanas contribuyeron, poderosa y sorprendentemente, a la eclosión publicitaria

e informativa desde sus páginas, por sus redactores y colaboradores, de tales partidos, grupos

"colectivos", personajes y personajillos de toda índole de los mismos, mientras se sepultaban en el

silencio informativo más tremendo y demoledor a las organizaciones, instituciones, hombres y dirigentes

con :argos representativos en corporaciones públicas y en entidades ciudadanas del Movimiento Nacional

y Je la "época franquista". ,: Paralelamente y al compás de la sucesión de los hechos y del desarrollo de

las situaciones que he descrito en el párrafo anterior, se .produjo un acontecimiento real de doble

contenido e incidencia, que estimo —como los estiman así numerosos catalanes responsables, no

obnubilados pero sí bastantes desesperanzados— irreversible y casi dramático para el futuro de Catalunya

como tal y de España en relación con Catalunya. Por un lado, parte muy importante de la burguesía

catalana, con más relevancia la de Barcelona: hay que tener en cuenta el peso numérico y de

potencialidad que tiene en el conjunto catalán, que había prestado grandes servicios al Régimen de Franco

y del Movimiento Nacional, tanto por ver en el garantías de desarrollo y prosperidad en paz y en

seguridad, como por protección y sosegado goce de su situación en la sociedad catalana, se replegó a

posiciones de espera, de no compromiso, de "liberación" de lazos y vinculaciones con entidades y

organizaciones del Movimiento, de búsqueda de intermediarios a los que confiar - motivaciones ocultas ,

de aquellas vinculaciones y deseos de ser respetados, ellos y sus negocios, por los hombres y ios grupos

de la pre-"Democracia". De otro lado, una parte no menos importante de dicha burguesía —de los

negocios, de las finanzas, de la.Banca, del comercio y de las empresas periodísticas y editoriales— se

apresuraron a contactar —en entrevistas privadas, en reuniones sociales, en comidas y cenas políticas—

con tales dirigentes de los grupos y "colectivos", ya mencionados o aludidos, para ofrecerles su concurso

y apoyo, privado o público, a cambio de un "respeto" a situaciones y posiciones, a privilegios y disfrutes,

en ámbitos negociadores de conflictos o de críticas situaciones afectantes.

Así se llegó, en el momento culminante del cese del señor Arias Navarrp y de la designación política del

señor Suárez, como presidente del Gobierno, al punto clave del "climax" de la indefensión y del

desconcierto de la mayoría de la ciudadanía catalana —silenciosa o indiferente—, del que arrancaría

seguidamente la más formidable, agresiva e imparable ofensiva "democrática", "nacionalista", separatista

en muchos de sus aspectos, erosionadora de sectores y clases sociales y productivas, generadora de

"partos" y "pactos" adulterinos, repugnantes y escandalosos; de maridajes realmente brutales y cínicos,

que harían vibrar y estremecer hasta finales del año 1976 a Catalunya y sus centros nerviosos, al tiempo

que ponían en los más desatentados disparaderos al Gobierno y a la nación con la exacerbación del

"problema catalán", de los conflictos laborales y sociales, la agudización de las crisis económicas,

industríales, comerciales y bursátiles, con sus amenazadoras consecuencias generadoras, de recesiones, de

retraimientos inversores, de huelgas laborales y políticas con "plataformas" , reivindicativas

coaccionantes y desmesuradas con frecuencia, de conflictos graves con repercusiones en el orden público

y en la pérdida impresionante de horas de trabajo, de salarios perdidos, de productividades irrecuperables.

¡Todo un panorama sombrío y difícilmente rectificable!. Pero su presentación sectorial será objeto de

otras crónicas especiales dedicadas a Catalunya y sus vivencias en 1976.

 

< Volver