Autor: Orgambides, Fernando. 
 IV Congreso Nacional de Alianza Popular. Fraga resultó reelegido presidente por gran mayoría, pese a la oposición de González Páramo. 
 Minoritaria contestación interna a la nueva ejecutiva aliancista     
 
 El País.    17/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

IV Congreso Nacional de Alianza Popular

Fraga resultó reelegido presidente por gran mayoría, pese a la oposición de González Páramo

Minoritaria contestación interna a la nueva ejecutiva aliancista

FERNANDO ORGAMBIDES

Pese a la oposición de poco más de cien compromisarios, en su mayor parte aglutinados en torno a José

Manuel González Páramo, presidente de Alianza Popular de Madrid y uno de los representantes del sector

más conservador e integrista de esta organización, Manuel Fraga consiguió que se aprobara por gran

mayoría (1.240 votos a favor, de 1.357 votantes) la única candidatura a la ejecutiva aliancista, presentada

en el cuarto congreso del partido. La nueva ejecutiva, que está compuesta por 35 miembros, cuenta con la

presencia de personas representativas de diferentes tendencias dentro de la derecha.

Aunque no fueron sufragios negativos, ya que el refrendo se llevó a cabo mediante papeleta en la que

rezaba Voto por la lista encabezada por... (sólo se presentó una candidatura), el escrutinio arrojó 101

votos en blanco y dieciséis nulos, frente a 1.240 favorables. González Páramo, en declaraciones a EL

PAÍS, dijo que su voto había sido considerado nulo, ya que en la papeleta puso no.

Las causas de esta oposición a la nueva ejecutiva por parte del sector minoritario e integrista que

representa González Páramo está en la incorporación y permanencia en la dirección de Alianza Popular

de hombres que, dentro de la derecha y el conservadurismo, representan tendencias más abiertas, caso de

Félix Pastor, Eurico de la Peña, Manuel Cantarero del Castillo y Gabriel Camuñas.

«No tengo rivales porque estoy por una actitud ética», dijo González Páramo. «No he querido entrar en

una quiniela de 35 miembros por discrepancias con algunos de los que forman parte de ella. Pienso que

Fraga es la capacidad mayor del país para regirlo, pero también es fáustico y apresurado en la elección de

personas. Y después se encuentra con los problemas».

Fraga, en conferencia de Prensa posterior a la clausura del congreso, calificó de inapreciable esta

minoritaria contestación dentro de su partido, y añadió que la ampliación de la ejecutiva con personas

procedentes de otros grupos que se han unido a la Federación de Alianza Popular le pareció positivo, «ya

que para pedir coherencia hay que empezar por practicarla». Asimismo, reconoció que se opondría a

cualquier intento de expulsión de González Páramo.

Equipo más aperturista

Por su parte, Félix Pastor piensa que la entrada en Alianza Popular de hombres como De la Peña o

Cantarero no va a suponer la creación de un ala izquierdista dentro de la organización, aunque precisó que

la posición de ambos podría definirse como socialdemócrata, término este que no cuenta con la

admiración de las bases aliancistas. Pastor, sin embargo, expuso las razones de su vuelta a la ejecutiva de

Alianza Popular al comienzo del discurso que pronunció en el acto de clausura: «He vuelto», indicó,

«porque creo que ha llegado el momento, ante la situación que agobia a España, de vencer las

resistencias, de eliminar las diferencias y de hacer lo posible por conseguir la unidad y la coherencia de

las fuerzas políticas. No puedo ocultar que he tenido que hacer un esfuerzo personal para ello».

Aparte de estas opiniones y la inclusión en la ejecutiva de personas que han estado defenestradas

electoralmente y alejadas en los últimos años de la vida política diaria, la mayoría interesadas en llegar

pronto a un entendimiento con UCD, los compromisarios del congreso aliancista fueron quizá la nota más

sonante de que Alianza Popular continúa siendo un partido derechista y conservador, lejano aún de

posturas laicas (Fraga se destapó como un fiel defensor de las tesis eclesiásticas sobre el divorcio), y

apiñado sobre la figura de Manuel Fraga, su, hasta el momento, único líder y principal máquina de captar

votos.

No obstante, en opinión de distintos observadores, Fraga ha reunido en esta ocasión, pese a las

oposiciones ya conocidas y otras de tipo silencioso, un equipo que, al menos aparentemente, se presenta

más aperturista, principalmente por lo que se refiere al caso de Pastor.

De los 35 componentes de la ejecutiva nueva, doce son vicepresidentes. Por la Federación de Alianza

Popular se encuentran Fernando Suárez, Alvaro Lapuerta, Abel Matutes, Manuel Cantarero, José Antonio

Trillo y Gabriel Camuñas. Los vicepresidentes del Partido Unido de Alianza Popular son Félix Pastor,

José María Ruiz Gallardón, Luis Ortiz, Manuel García Amigo, José Antonio Montesinos y Antonio

Hernández Mancha.

Aparte de la presidencia, que ostenta Fraga, y la secretaría general, de nuevo dirigida por su delfín, Jorge

Verstrynge, las secretarías generales adjuntas suman cinco: Guillermo Kirkpatrick, Jesús Pérez Bilbao,

Rodrigo Rato, Gabriel Elorriaga y Javier Carabias. La tesorería del partido la llevarán conjuntamente

Begoña Urquijo y José María Merino.

Las doce vocalías las integran José María Valiente, Pablo Beltrán, Carmen Llorca, Manuel Gasset, Carlos

Ruiz, Eurico de la Peña, Pablo Paños, Fernando Redondo, María Suárez, Fernando Garrido, Asunción de

la Peña y Antonio Martín. La representación en la ejecutiva de las dos Cámaras parlamentarias la

ostentarán el diputado Jaime Tejada y el senador Carlos Pinilla.

El País, 17 de febrero de 1981

 

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