Autor: Cavero, José. 
 Jordi Pujol. 
 Cataluña está a la izquierda     
 
 Arriba.    30/01/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 86. 

JORDI PUJOL

Cataluña está a la izquierda

HAN sido las últimas, unas semanas en las que Jordi Pujol ha viajado con frecuencia a Madrid. El

«puente aéreo» tiene en él a un ya casi habitúal usuario: negociación con el Gobierno, discusión de ley

Electoral... En ocho días pasó dos veces por el despacho del Presidente del Gabinete, Adolfo Suárez. y

han coincidido, su rostro y sus declaraciones, en esta semana anterior, en varias publicaciones semanales

de la máxima audiencia y tirada. Nuestra conversación tiene lugar prácticamente a tos píes del avión, y

con la música de fondo del aeropuerto de Barajas, entre anuncios de partidas y llegadas. Jordi Pujol,

secretario general de Convergencia Democrática de Catalunya, se verá obligado, en e! tiempo de este

diálogo, a saludar repetidamente a conocidos que desfilan por ese mismo puente aéreo Madrid-Barcelona,

«Bueno, vamos a ver: antes de abrir el chisme ése —señalando el "cassette"—. ¿de qué se trata?»

Ha preguntado antes que otra cosa... V ya. explicadas Jas regias del juego, no hubo más advertencia que

la de cuanto se dijera después pasaba a la consideración de «off the record». La posibilidad de una fusión

definitiva entre los grupos de Pujol y de Trías es el primero de los temas, antes del «cuando usted quiera,

empezamos...».

—Dijo usted, al término de la entrevista personal que mantuvo la semana pasada con el Presidente

Suárez, que habían hablado «de Catalunya» o de "temas catalanes". No es mucho precisar... ¿Sobre el

tema en general o sobre alguna particularidad en general?

—Bueno, ese es un tema sobre el cual —ya lo habrá advertido en mis declaraciones a la Prensa— no

deseo hablar mucho. Realmente, la temática que tratamos fue una temática catalana, pero como éste es un

tema que convendría poder situar dentro del contexto de toda la problemática catalana, pues yo, antes de

nacer declaraciones, he hablado con algunos sectores políticos catalanes para ver si entre todos

elaboramos una política que sea realmente eficaz, cosa que pienso que en estos momentos, pienso que si,

que seria posible.

—¿En las conversaciones con el Gobierno, usted representa a Cataluña?

—Bueno, yo no represento a Catalunya. Represento a doce organizaciones políticas y sindicales que

creen que hay que llevar a cabo esta negociación a nivel de conjunto del Estado español, y que por

supuesto piensan también todas ellas, y así lo admiten y lo han manifestado repetidas veces, que además

conviene iniciar y establecer también la negociación directa desde Cataluña y de Cataluña con el Poder,

con un Gobierno. Esas doce organizaciones, que van desde partidos netamente de signo conservador,

como es la Liga, por ejemplo, hasta el Partido Comunista, el PSUC, y pasando por los

demócratacristianos, la Unió Democrática de Catalunya o el Partido Socialista Congrés, o nuestro propio

Partido o Esquerra Democrática, el de Trías. algunas organizaciones sindicales y la

Asamblea de Catalunya.

—¿Se han excluido de esta represen tación, acaso, los grupos a los que pudiéramos llamar

proseparatistas?

—No, no, no. Bueno, es posible que haya algún sector nacionalista —todos nosotros somos nacionalistas;

yo, básicamente, soy un nacionalista catalán—. Es posible que haya algún nacionalista catalán que

considere que realmente no debe haber ese tipo de contacto. Pero, sin duda, hay otro sector que, no es que

se consideren excluidos, sino que no participan en estas reuniones simplemente porque han optado por

otra estrategia política.

EL PROBLEMA CATALAN

—Piensa, Jordi Pujol, que io que ya se llama comúnmente "problema catalán» lo entiende con facilidad

un "centralista" o un «mesetario»?

—Bueno, urt centralista, no. Un mesetarío, quizá si. Mesetario quiere decir hombre de la meseta, ¿no?

Pues bien, hombre de la meseta hay de todas clases, claro, como también hay toda dase de catalanes. Es

evidente que hay, como usted dice, mesetarios que entienden el problema de Catalunya, y otros, que no.

Ahora bien, sí hay que reconocer que no es fácil de entender, y que a veces nos encontramos con actitudes

que a nosotros nos suenan de incomprensión, de incomprensible incomprensión", por así decirlo. Pero, en

fin, vamos a procurar, entre todos, hacer un esfuerzo para que esto mejore, para lo cual será preciso que la

gente, digamos del centro de España, haga un esfuerzo, y nosotros lo hagamos también de explicación, de

aclarar conceptos, de aclarar ideas, de explicar realmente cuáles son nuestras reivindicaciones y cuales no,

etcetera.

" No hay, en la política catalana actual, planteamientos separatistas "

" No es oportuno la presencia propia en medios de comunicación propios "

" Incluso el gran capital catalán se sitúa más a la izquierda que en el resto del país "

" No hay posibilidad de distinguir entre el catalán inmigrado y el nativo "

—¿Cuál es —Iniciando esa labor de clarificación necesaria— la dificultad máxima para la comprensión

del problema catalán? ¿Es acaso el hecho de denominarse nacionalidad y no región, por ejemplo?

—Bien, yo creo que la dificultad máxima, entre otras cosas, es que durante estos últimos cuarenta años,

aunque en realidad ya viene de antes, de siglos ´quizá, la idea que ha habido en el centro de España, el

concepto que ha habido en el centro del país ha sido muy estrictamente castellana, y evidentemente muy

excluyente de todo lo que no encalara completamente, radicalmente, con este concepto absolutamente

unitario y absolutamente centralista. Me decía uno de los políticos españoles actualmente más conocido y

de más prestigio—no voy a decir el nombre—, que él, ya muy mayor, y durante cuatro o cinco años,

tendría que ponerse a estudiar historia de Cataluña, porque a él que es hombre de gran cultura, que es

profesor universitario, etcétera, le sorprendió en un momento determinado que le hablaran de todo lo que

habla sido la historia de Catalunya de la Edad Media, p de todo lo que fue esa misma historia en el siglo

XIX y en el XX. O sea, que a él, ya digo que es un profesor universitario, no se lo habla enseñado nadie...

Es un problema, es una cuestión de Ignorancia, la que existe sobre esta cuestión. Una ignorancia tan

fuerte que es lógico que cuando nosotros venimos y cuando decimos cosas que para nosotros son la pura

normalidad, el reconocimiento de una realidad elemental, nos encontremos con reacciones de sorpresa,

incluso de entrada, y a veces con reacciones, evidentemente, de ´sorpresa muy negativa. Aparte de esto,

hay otras cosas, pero éste es un problema muy fundamental. Mucho mayor de lo que parece a primera

vista.

UNA NACION ESPAÑOLA

—Un problema que puede complicarse por la utilización de un lenguaje no habitual para la mayor parte

de los españoles...

—Bien, usted se refiere, supongo, a la terminología "nacionalista».

—Exactamente...

—Bien, nosotros creemos, realmente, que Catalunya es una nación, y creemos...

—¿Una nación española?

—Una nación española, si. Y creemos que España es un conjunto de pueblos, de pueblos, algunos de

ellos, con carac-

" Yo no represento a Cataluña, sino a doce organizaciones catalanas "

terísticas nacionales; otros, no. Y esta es nuestra concepción de España, que, por supuesto, no nos lleva a

un planteamiento separatista. Yo creo que lá política nuestra, de todos estos ultimes años, la mía, por

ejemplo, ha sido coherente. Lo demuestra, evidentemente, el que yo venga a Madrid a negociar una cosa a

nivel de toda España. Eso esté clarísimo. Y esa postura no nos ha llevado a un planteamiento separatista,

en absoluto. Lo cual no quiere decir que puede haber algunos sectores que lo sean. Pero, evidentemente,

nosotros pensamos que la solución que se debe dar al problema de Cataluña no es la que se puede dar de

tipo administrativo o económico, o de tipo de descentralización. Incluso no queda agotado el tema en las

cuestiones estrictamente digamos lingüisticas y culturales, con ser muy importantes para nosotros, por ser

un elemento muy importante de nuestra nacionalidad. Nosotros creemos que el carácter nacional de

nuestro pueblo requiere una solución de tipo político, con una cierta "posesión", con un cierto grado de

poder político. Y esto es lo que reclamamos a través del Estatuto de Autonomía.

—Otra de las cuestiones que probablemente «confunden» a la opinión pública «mesetaria»

—No utilice usted ese término. Según creo, suele utilizarse en un sentido peyorativo, que, en todo caso,

quiero recordarle que quien lo utiliza es usted...

—Por supuesto, siempre entrecomillada.

—Y no conviene que lo utilice usted tampoco, para que nadie pueda pensar que lo utilizo yo.

—Como desee. Digamos entonces que puede confundir al resto de las regiones del Estado español esa

reivindicación catalana de la Generalitat...

-—Bueno, mas que la Generalidad, lo que tiene de trascendencia para nosotros es la existencia de un

órgano de Gobierno. Lo que pasa es que para nosotros, tradicionalmente —no quiero decir siquiera de la

época de la República, sino de mucho antes, ya que la Generalitat es una institución que nosotros tuvimos

hasta el año 1714, y que luego volvimos a tener durante la época del Estatuto de Autonomía—. En fin, lo

que nosotros buscamos es un órgano de Gobierno catalán.

LA CONTINUIDAD

—¿Josep Tarradellas es un hombre insustituible?

—Mire usted: lo que sucede es que él ha representado, y sigue representando, lo que es la continuidad de

la institución. Y, por tanto, en estos momentos la reivindicación de la Generalitat concretamente, y de la

autonomía en general, va muy ligado a este hecho de continuidad histórica que él ha mantenido. Esto, en

este sentido, pienso que en estos momentos no se puede separar. Separar el conseguir un Gobierno

autónomo para Cataluña, que evidentemente es el objetivo fundamental, ya que no nos movemos por

cuestiones de tipo personal, sino por objetivos de recuperación de poder para nuestro país. No se puede

separar esto con el hecho que ha mantenido la continuidad histórica, hasta este momento, que viene

representado por la persona de Tarradellas.

—Es decir, que para ustedes, ruptura con el pasado franquista equivale a reanudación con e! pasado

republicano.

—No. No con el pasado antefranquista, sino con el pasado de siempre. Por lo menos, nosotros no hemos

renunciado nunca, aunque durante siglos hayamos tenido una situación de marginación, a la recuperación

de nuestras libertades nacionales dentro, evidentemente, del contexto español. Me parece que usted no

habrá notado en la política catalana actuales planteamientos separatistas importantes.

—Se dice que en estos momentos hay bastantes candidatos, varios candidatos, para suceder a Tarradellas

al frente de esa Generalitat. Y se cita, en concreto, el nombre de Jordi Pujol como a uno de tales

candidatos...

—Bueno, en estos momentos, yo creo que no hay candidato alguno, y que además no puede haberlo, por

lo que le he dicho antes. Porque en realidad la posición actual en que se encuentra la reivindicación de la

Generalitat está planteada en una forma en la que pasa muy mucho por la figura de su actual presidente,

que es quien ha mantenido el respeto a la continuidad. Y, por tanto, en estos momentos creo yo que no

seria político, que no tendría sentido político, desde un punto de vista catalán, y desde un punto de vista

de la eficacia política, pretender la sustitución de Tarradellas. De modo que no creo que haya ningún

candidato a sustituir a Tarradellas. Y, por supuesto, yo no lo soy. Yo, lo único que hago es procurar, a

veces chocando con ciertas incomprensionas. y provocando cierto» desacuerdos, evidentemente, lo único

que hago es intentar avanzar el proceso que haga posible este restablecimiento de la autonomia de

Cataluña.

EL CENTRO-IZQUlERDA

—Sí, e incluso chocando con el propio Tarradellas...

—Puede que haya algún momento, algún caso concreto, en el que no estamos de acuerdo en cuestiones de

táctica, o tal vez de estrategia. Creo que más bien de táctica. Pero, en fin, yo en ese sentido me siento, en

mi conciencia de político nacionalista catalán, me siento tranquilo.

—¿Jordi Pujol se encuentra situado en el centro-izquierda del espectro político catalán,

—B/en, nosotros —y digo nosotros porque no es un problema de tipo personal, sino un problema del

partido, de Convergencia Democrática de Catalunya—, nosoíros pensamos que, efectivamente,

representamos una opción política de centro-izquierda, es decir, una opción que en algunos aspectos

algunos califican de socialdemócratas. Nosotros, por supuesto, no nos llamamos socialdemócratas, pero sí

admitimos que nuestro programa, en buena parte, sí lo es. Y que gs un programa que puede ser bien

recibido, y que efectivamente lo está siendo, por sectores importantes de gentes, que entienden que en la

sociedad, en la catalana, y yo diría que en general en la sociedad española, tiene que producirse un

cambio importante, sin que, por otra parte, esto lleve ni a la destrucción del tejido social ni a situaciones

realmente difíciles, y que podríamos llamar un poco de "tírar la casa por la ventana", ¿no?

LIBERAL de CENTRO...

—¿Qué papel tiene, en este centro-izquierda, el profesor Trías Fargas? ¿No era Trías, antes de decidir una

aproximación hacia usted y su grupo, un liberal?

—Bueno, el partido de Trías Fargas, más que Trías Fargas personalmente, tiene un sector o un grupo que

se llama Democracia y Libertad, del que ciertamente forma parte Trías, pero que también integran gentes

que no están en el partido de Trias Fargas, y que están adheridos a la Internacional liberal no en calidad

de pertido, sino de grupos de personas. El partido en si, evidentemente, tiene algunas cosas que le

aproximan al planteamiento de tipo Liberal no en calidad de partido, sino Europa hay algunos partidos de

tipo liberal que en realidad son partidos, digámoslo, profundamente reformistas, en el sentido que se te

debe dar al término reformista de propiciar cambios en las estructuras del país. En Europa hay un tipo de

liberalismo de derechas, como puede ser el liberalismo italiano, pero luego hay toda otra serie de países

en los que los liberales son normalmente los aliados, por ejemplo, de los socialdemócratas. Es e! caso, o

mejor dicho, lo fue, de Suecia, y lo es actualmente el caso de Alemania Federal, de Luxemburgo. Gastón

Thorn, por ejemplo, está aliado con el Partido Socialista en Luxemburgo. En fin, yo pienso que, desde un

punto de vista, y mirando los programas del partido de Trias Fargas y el nuestro, pienso que hay una

considerable compatibilidad, aunque, efectivamente, nosotros, en algunos puntos de reforma sedal y

económica, vamos más alia que el partido de Trias.

—Parece que tienen otro punto de conexión o de similitud: las relaciones de Jordi Pujol y de Trías con ia

Banca...

BANCA Y PRENSA

—Bueno, tenemos este punto común, ciertamente, en el sentido de que hemos trabajado en cuestiones de

tipo bancarío, es cierto. Pero en todo caso, la relación no viene por aquí, porque si esto realmente pudiese

ser determinante a la hora de establecer alianzas políticas, por supuesto que la alianza que yo debería

haber restablecido debería estar mucho más a la derecha, más en la linea del Catatonía o de —a nivel del

Estado español— de Alianza Popular, más que con Trías Fargas. De modo que esto, evidentemente, no es

lo determinante...

—¿La Banca ha sido, sin embargo, el factor que ha permitido, e incluso impulsado, a Jordi Pujol a

dedicarse a la política?

—No, porque en realidad, yo hago política, o prepolítica, o par apolítica, como usted quiera llamarla,

desde el año cuarenta y seis, cuando tenia dieciséis años. En realidad, ha sido al revés. Ha sido la idea que

yo tenía, a través de una concepción un poco especial de lo que debía ser una poli-tica en Cataluña hasta

hace muy poco, que más que política, en el sentido estricto de ta palabra, era una acción de servicio y de

lo que llamábamos de construcción o de reconstrucción de la colectividad catalana, que había quedado

realmente muy desamparada y muy erosionada a partir de 1939, ha sido más bien esta concepción política

lo que hizo que sucediese al revés: que yo, en el año cincuenta y nueve, me metiera en una cosa para la

cual yo no parecía llamado, que era la Banca. Intento de reconstruir los instrumentos financieros de

Cataluña, que había quedado a cero, de la misma forma que hemos intentado reconstruir los instrumentos

pedagógicos, los instrumentos culturales, lo que podríamos llamar, en general, la infraestructura cultural

del país.

—Otra de las fórmulas que ha utilizado Jordi Pujol para su propia promoción política, ha sido la Prensa,

la Prensa propia...

—Bien; yo, posteriormente a esto, en un momento (posiblemente ahora yo no me metería en cuestiones

de Prensa, porque, aunque parezca mentira, desde el punto de vista de una campaña política o de la acción

de un político, esta presencia en periódicos y revistas no es un hecho positivo)...

—En revistas y periódicos propios, se entiende...

—... En publicaciones propias, sí... Pero hubo un momento en los años sesenta y nueve-setenta, en

cambio sí pareció que precisamente en esta misma linea de reconstrucción de los elementos

fundamentales del país, de Cataluña en este caso, quiero decir, valía la pena que determinado tipo de

hombre estuviera presente en este mundo. Y de ahí viene. La verdad es que ahora, en el momento de la

acción política estricta, esto realmente, para mí, por ejemplo, tiene un interés pequeño, pero, en fin, es

algo que yo heredo, por asi decirlo, de una acción anterior.

•t May que recunuLt^ quo no es fácil entender ef problema catalán éé

«LA MAQUINA ELECTORAL»

—Asegura alguien que parece conocer bastante a Jordi Pujol y que le ha visto moverse en su ambiente

político, que es usted una auténtica «máquina electora! política"...

—£sío es una presunción que algunos tienen, y que yo no sé s! puedo compartir.. Es decir, que yo no sé si

estoy tan seguro de ellos. Y esto no se sabrá hasta el mes de junió. Hasta mayo o ¡unió. Hasta entonces no

se sabrá si realmente yo soy o no soy una «máquina electoral». Nadie lo sabe en estos momentos.

--Pero en una lista de los cinco primeros políticos catalanes sí parece que sería necesario incluirle...

—No lo sé. £sto se sabrá en el mes de mayo.

—En cuanto a niveles de aparición y de imagen pública, sí lo es...

—Bien, según las cartas de opinión, en estos momentos, sí. Esto lo aseguran las encuestas, y puede ser un

hecho obietivo. Pero, de todas formas, ya sabe usted que todas estas encuestas son bastante relativas,

tienen una fiabilidad relativa. Verdaderamente, en este asunto hay que ser muy prudente y yo no sé si

estas afirmaciones realmente van a ser o no ciertas.

A LA IZQUIERDA

—¿Cataluña está, en lineas generales, situada a la izquierda?

—¿Respecto al resto de España? —Eso es.

—Pues yo diría que está un poco más o bascula más que, el resto de España, si. Lo cual es lógico,

además. Porque tiene dos cosas que la empujan en este sentido: por un lado, porque su estructura

económica social es también —pese a que últimamente ha habido una cierta homogeneización—, pero de

todas formas, es un país que ha hecho más a fondo lo que podríamos llamar revolución industrial y tiene

un tipo de estructura económica y social más parecida a los países que en Europa han hecho este tipo de

revolución. Y luego, porque nuestra problemática nacional nos obliga con bastante frecuencia a un cierto

tipo de enfrenamiento con lo que son las estructuras tradicionales de Poder en España, que, como usted

sabe, casi siempre han estado controladas por fuerzas de tipo más bien conservador.

—¿Incluido el gran capital catalán, está más a la izquierda?

—Pues, si. Yo diría que sí. Además, tenga usted presente que en Cataluña hay menos "gran capital" que

en otras partes. Es decir, Cataluña es una gran mesocracia, tiene una clase media muy extensa, con todas

las matizaciones y con todas tas graduaciones, si usted quiere, de la dase media; desde la muy pequeña

burguesía hasta la alta burguesía. Pero el tipo de gran capital que se puede dar en el País Vasco, en

Madrid, o en Andalucía, que en cambio, no está compensado precisamente por ia existencia en muchos de

estos sitios de una extensa capa media, pues este tipo de capital no es que no se dé, pero, por supuesto,

tiene mucha menos importancia numérica, tiene mucha menos incidencia en la sociedad catalana. Y en un

cierto sentido, vive un poco más al margen de lo que realmente es la sociedad catalana. Hasta el punto de

que el catalanismo, sólo en muy raras ocasiones ha sido asumido también por la que podríamos llamar la

alta burguesía del país. Esta alta burguesía no ha sido ni es catalanista. Lo son más todos estos sectores de

clase media; luego, estos sectores populares, quizá no los más radicalmente proletarizados, pero sí toda

esa clase media de empleados, de dependientes, comerciantes, pequeños propietarios, intelectuales,

labradores, profesionales liberales, y luego, el empresariado pequeño y mediano, que es un elemento

fundamental en la trama social de Cataluña.

LOS «CHARNEGOS»

—Hay por lo general en sus manifestaciones una particular atención a ios inmigrantes.

--Sí, Acabo de publicar ahora un libro mío sobre inmigración en Cataluña, que

recoge una conferencia mía del año pasado y que recoge, sobre todo, una serie de trabajos míos del año

cincuenta y ocho, del año sesenta y cuatro, sesenta y cinco... De modo, que, realmente, ha sido una

preocupación constante y no de ahora mismo...

—Esta dedicación ¡e ha hecho recordar repetidamente a Lerroux...

—Sí, claro, el lerrouxismo ha sido un fenómeno político muy negativo para Cataluña, y yo creo que,

además, muy negativo para la clase obrera, porque fúe una falacia.

—¿«Els charnegos» también están a la izquierda, en Cataluña?

—En primer lugar, la palabra charnego no la utiliza un buen catalanista, y, por lo tanto, yo se la rechazo,

ia rechazo totalmente. Uno de esos ´escritos míos del año 58, ya se refería precisamente, a esa cuestión.

—¿Cómo prefieren llamarles?

—Pues, nada, nosotros partimos de la base de que toda persona que viva y que trabaje en Cataluña, y que,

por supuesto, tenga alguna voluntad de permanencia y de aceptación básica del país, que toda persona que

reúna estás condiciones, es un catalán. De modo que no hay posibilidad de distinguir entre un catalán

inmigrado o nativo. Pero nosotros hacemos un esfuerzo para que tanto la inmigración cómo nosotros

mismos nos consideremos bajo un prisma de unidad de pueblo, de unidad que se está haciendo... Estamos

en un proceso dinámico de redefinición, de formación del pueblo catalán, cosa que, por otra parte, no es

la primera vez en la Historia que sucede. Cataluña es un país que siempre ha sido, en un cierto sentido,

"de marca", un país a caballo en lo que ha sido el mundo europeo y el mundo hispánico, y, además, ha

sido un poco un país, digámosle, «de paso", Nosotros hemos tenido inmigraciones siempre,

históricamente. Inmigraciones francesas, occitanas, del sur de francia, inmigraciones castellanas,

aragonesas... O sea, que la característica fundamental de nuestro país, creo yo, o una de ellas, es la de

tener una capacidad de crisol, por así decir(oi y la voluntad de establecer una nueva realidad a partir de

elementos diversos muy importantes. O sea, hemos tenido una cierta capacidad de cierto tradicionalismo,

pero complementado con una cierta capacidad de innovación o de aceptación e integración de elementos

que nos vienen de fuera —sin excluir defectos, ciertamente—, pero cuyo resultado final puede

considerarse importante. En realidad, si usted repasa los apellidos de muchos políticos catalanistas, verá

que son unos apellidos de origen castellano... En cambio, en una o dos generaciones, han quedado

integrados en el país. Ahora, ciertamente, el problema es un poco más serio, porque nos llega una

inmigración muy masiva, que ha coincidido con una época de gran postración o de gran indefensión

política, cultural, lingüistica de Cataluña, con ía irrupción de tos grandes medios de difusión, que en este

sentido, en estas circunstancias son un peligró —en otras no lo sería—; que confiamos que no lo serán en

las circunstancias que esperamos que habrá dentro de poco. Pero, a pesar de todo, nosotros nos sentimos

optimistas en e! sentido de que pensamos que este problema se va a terminar con un reforzamiento de

Cataluña, y no con la dislocación de Cataluña.

SOLOS A LAS URNAS

—¿Ustedes acudirán a las urnas aliados con otros partidos de alcance estatal o asimilados a algún grupo,

por ejemplo, socialdemdoratas, a nivel de Estado español?

—flueno, nosotros acudiremos solos y sin coalición. Si realmente, como parece que va a suceder —y yo

vengo a Madrid para eso precisamente—, la ley Electoral no se plantea de tal forma que los partidos

estrictamente catalanes quedemos fuera de juego, pues nosotros vamos a acudir solos. Lo cual no quiere

decir que podamos tener más nexos, o ciertas afinidades más con determinados grupos de españoles que

no con otros. Tenemos buenas relaciones con mucha gente. Tenemos buenas relaciones con el grupo de

Fernández Ordóñez, con Lasuén, con Ruiz Giménez... Pero, de verdad, no es éste un problema que nos

hayamos planteado. Nosotros, de momento, somos nosotros. Vamos a intentar, eso si, un ¡uego de

alianzas, el que hemos empezado con Trias Fargas y que debería estar más avanzado a estas alturas, ésta

es la verdad, a nivel catalán, y luego, lo que vamos a hacer es tener una actitud de presencia en la vida

española, como estamos haciendo. Somos, por una parte, los más reacios a vincularnos a grupos políticos

españoles, somos absolutamente reacios, pero en cambio, tenemos una actitud intervencionista a nivel

español, como se está demostrando. Y después de las elecciones, pues ya coincidiremos con quien

tengamos que coincidir. Y en las cosas estrictamente catalanas, confío que, por una parte, vamos a

conseguir la unidad suficiente entre los propios catalanes, y por otra parte, la suficiente comprensión, por

lo menos, por parte de determinados sectores o familias políticas españolas.

—¿Qué va a pasar con el grupo de Pallach, con el Partit Socialista de) fallecido Pallach?

—No ¡o sé. Supongo... Ellos están en estos momentos digeriendo, por así decirlo, el grave impacto que ha

supuesto la muerte de Pallach, que era un personaje notable, de gran peso en el partido. Yo pienso que

hay que esperar a que ellos lo resuelvan sin intentar ni pretender interferir en´sus asuntos internos, lo cual

me parecería, además, en estos momentos, una falta al *fair p/ay», al ¡uego limpio, sin el cual no va a

haber política eficaz ni política democrática. Tenemos que dejarles un tiempo. No es que haya mucho...,

pero ellos necesitan unos días para resolver sus cuestiones.

—Este grupo «huérfano» «stá en una línea muy similar al de Pujol...

—Si. En realidad, y desde un punto de vista programático, sí. Y a nosotros nos gustaría mucho poder

llegar a un entendimiento, incluso profundo, con ellos. No solamente un entendimiento táctico y electoral.

(Todavía conversó Jordí Pujol con un grupo de catalanes sobre ía política del presente: ios Nueve, !á ley

Electoral y las garantías electorales, Suárez y su fabor. Pero ya «off the record». Y seguimos hablando de

«Destino" y de «El Correo Catalán», el diario que é! traía bajo el brazo y def que es padre.,.)

(Fotos de Julio Martínez. Caricatura de Carlos Vigueras.)

 

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