Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   En Cataluña hay medio centenar de partidos políticos     
 
 Ya.    12/02/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

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INFORMACIÓN NACIONAL

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En Cataluña hay medio centenar de partidos políticos

Por el momento no se tienen datos sobre la fuerza real de los partidos *El PSUC (Partido Comunista

Catalán) tiene 20.000 afiliados y la Unió Catalana 9.000 • Los demás son numéricamente poco

importantes

Medio centenar suman los partidos, grupos, asociaciones, o como ge Íes prefiera denominar,- que alean

banderas políticas en Catalana, desde las más radicales que sueñan con una Occitania sentenciada en el

siglo XIII, tras la derrota de los albigenses, hasta los que se atienen a fórmulas de regionalismo más

administrativas que políticas; desde los partidos de "obediencia catalana", de varío espectro, hasta los

tildados por éstos "suenrsalistas" por formar parte, aunque sea con autonomía, de partidos que tienen su

sede principal en Madrid.

Hacer relación de todos esos partidos, algunos no pasan de grupúsculos, sería desortentador a más de

enfadoso, a lo que se une e! estado fluido más bien de unos cuantos que se diluyen, cambian y

transforman de nombre y de afiliados, con lo que el juego de las siglas termina por hacerse Indescifrable y

el número de "personalidades", como generosamente llaman algunos gacetilleros políticos a personas

respetables como tales, pero insignificantes públicamente, aunque equiparen con respecto a Cataluña a

castellanos y turcos, sólo su nómina llenaría más espacio del disponible y con el riesgo de que resultase,

incompleta.

Poca suerte

Por razones complejas de mucha historia y por culpas que habrían de compartirse, pero, que nadie quiere

reconocer en lo que es responsable, Cata1uña, cuya personalidad es innegable en el idioma, ej derecho y

las costumbres, llegado el momento tiene poca suerte—la tenemos todos, catalanes y no catalanes—en el

planteamiento y resolución de sus justas demandas. (Es un dato del problema que nadie debería pasar por

alto si verdaderamenté se quiere resolver como es debido.) Así las razones profundas y legítimas de los

catalanes quedan desfiguradas por las detorsiones a que se ven sometidas dentro y fuera de Cataluña.

Dentro, por ejemplo, por quien, como decíamos, considera que Cataluña está formada sólo por catalanes

de nacimiento y ascendencia y todos los demás que en ella viven son tan forasteros y extraños como los

turcos... Aparte de que es totalmente falso que todos los catalanes de nacimiento y ascendencia admitan

semejante despropósito que sólo sirve para echar leña al fuego del anti-catalanismo, tan alimentado en Jas

pasadas décadas por un nial entendimiento de la unidad patria y verdadera, historía.

Este mal entendimiento, que en los años cuarenta alcanzó los ribetes de lo grotesco, da al nivel de

manifestaciones y pintadas callejeras y medios de. comunicación social aparentes ventajas de salida en la

carrera hacia las urnas a los partidos de "obediencia catalana". Aunque tampoco es dato desdeñable el que

los grupos catalanistas de la Assemblea de Catalunya—"¡Volem l´Estatut!"—demanden, exijan; la previa

cobertura del maltrecho Estatuto de 1932 antes de las elecciones. La Assemblea y el PSUC, aunque

últimamente no andan muy de acuerdo, dieron la consigna de la "abstención activa", con muy amplia

difusión, ante el pasado referéndum. "Abstenerse es votar por Catalunya" fue la consigna precisa que dio

uno de los partidos de aquélla, el Partit Socialista de Catalunya (c). Lo cual, viendo l0s resultados del

referéndum, con más de un 70 por 100 de participantes del cuerpo electoral, dejaría mal parada a Cataluña

en la misma Cataluña, si no se entendiera, como hay que entender, que precisamente votando, y votando

sí, como se votó, es como se votaba también por Cataluña.

Mutilaciones

Es evidente que después de esto, la misma política catalanista ha girado. La presencia de—éstas sí—

destacadas figuras catalanistas, como don Antón Cañellas y don Jordi Pujol, en las negociaciones y

actividades políticas, que tienen su centro en Madrid, es bien elocuente. Desde reivindicar el Estatuto de

1932, que fue lo primero que se hizo a raíz de la muerte de Franco, a reivindicar las instituciones de la

autonomía catalana, la Generalitat, el Parlamento catalán y el Tribunal de Casación, se ha recorrido ya un

trecho. Desde intentar, lo cual se sigue intentando, que sólo puede negociar en nombre de Cataluña con el

Gobierno don «José Tarradellas, a título de presidente de la Generalitat en el exilio, hasta las

negociaciones y actividades en Madrid de representantes de partidos políticos catalanes, como los arriba

citados, también el cambio es notorio.

Ei PSUC y la Unió Catalana

Pero cuál sea la fuerza real, la penetración d« estos partidos, como de los tildados de "sucursalistas", en el

cuerpo electoral es algo de lo que sólo se poseen indicios no demasiado concluyentes. El PSUC—partido

comunista catalán—es probablemente el que tiene más afiliados y con la disciplina propia del

comunismo. Serán, según se estima, unos 20.000 afiliados. El partido con más afiliados después de éste es

Unió Ca talana, con uno 9.000. Partido muy catalán, presidido por don Santiago Udina, con fuerza

especialmente en la provincia de Barcelona, pero, aunque autónomo, tachado de sucursalista, aunque no

lo sea, de Unión Democrática Española. Los demás partidos, de izquierdas o de derechas, catalanistas ,o

"sucursalistas", son numéricamente poco importantes. El más relevante, sin duda, Convergencia

Democrática de Catalunya, por su organización, su programa y sus cuadros dirigentes. Al haber pactado

con la Esquerra Democrática de Catalunya, partido minoritario, pero de figuras relevantes, se ha

conseguido un núcleo de atracción muy considerable. La veterana Unió Democrática de Catalunya,

asociada al Equipo Demócrata Cristiano del Estado Español, tiene también personalidades d« verdad,

programa y organización, todo ip cual viene acrecido por su también reciente pacto con el Centre Cátala,

donde se encuentran las figuras más relevantes del Círculo de Economía, una de las tribunas más

prestigiosas de Barcelona. Si estos dos pactos pactaran entre sí, podrían ofrecer una opción electoral

sólida.

Los partidos socialistas y los republicanos tienen el problema más complicado, sobre todo después del

inesperádo fallecimiento de don José Pallach, secretario del Partit Socialista de Catalunya (r), de corte

social demócrata. La personalidad de Pallach, su sentido del equilibrio y de entrega, podría haber sido

finalmente un coordinador de todas estas formaciones, numéricamente aún poco grandes, sobre todo al

lado del PSUC y sus eurocomunistas.

El centro-derecha

El centro-derecha sin voto de "obediencia catalana", del que la agrupación más considerable hoy por hoy

ya decimos que es la citada Unió Catalana, eje del "pacto de Hostalrich", cuenta con grupos

pertenecientes a la Alianza Popular (la Unió Catalana no lo es). La más reciente incorporación a

Alianza es Accló Regional Catalana, cuidadosa especialmente deJ sector agrario. Y el último partido

político presentado es el Partido Popular de Catalana, versión regional del Partido Popular, y por lo tanto

integrado en el Centro Democrático.

El centro-derecha es regionalista; está con mayores o menores matizaciones por la autonomía, pero

rechaza al estatuto de 1932 y no reconoce al señor Tarradellas, Tampoco son, por supuesto, federalistas,

ni intentan sumar el antiguo reino de Valencia, ni las isla» Baleares (mucho menos el Rosellón francés) a

la autonomía catalana, como pretenden los que entienden que los "países catalanes" deben estar unidos en

un mismo marco político. Curiosamente, en esto, coinciden bastante con el PSUC.

Los emigrantes

Quedan finalmente por decidirse, acaso en espera de la ley electoral, el Club Catalonia, que es lo que más

recuerda por su composición e ideario a la Lliga de don Francisco Cambó, aun cuando hay otro partido

del mismo nombre que fluctúa entre los de "obediencia catalana". Y quedan los que esperan que don Juan

Antonio Samaranch les convoque para una empresa política, regionalista por supuesto. Pero lo que queda

y ea causa de mucha cavilación es la enorme masa de inmigrantes, los que son catalanes porque viven y

trabajan en tierra catalaria, muy disputados en el sector laboral por las centrales sindicales, pero sin que

hasta el momento hayan demostrado una inclinación política acentuada, aunque se estima generalmente

que sus votos favorezcan posiciones regionalistas por lo menos, si no clara, pero ponderadamente

autonomistas.

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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