Autor: Llansá, Jaume de. 
 Crónica de Cataluña. 
 Pequeña y solitaria cumbre catalana democrática  :   
 Ni clamor popular ni arreglo entre tarradellistas y pujolistas. 
 El Alcázar.    15/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CRÓNICA DE CATALUÑA

PEQUEÑA Y SOLITARIA "CUMBRE CATALANA DEMOCRÁTICA"

• Ni clamor popular ni arreglo entre "tarradellistas" y "pujolistas"

BARCELONA, 15 (Una colaboración especial de JAUME DE LLANSA, por teléfono).- A pesar

de lo que digan, con mayor o menor triunfalismo informativo, periodistas que estuvieron allí y

los que no estuvieron, periódicos claramente "tarradellistas" o "pujolistas" más o menos

encubiertos, me ratifico en la crónica de urgencia que pasé el domingo por la noche —Después

de haber estado en Saint Cyprien y retornado a mi puesto de trabajo, pasando por Canet de

Mar para tomar en Perpiñán el autobús que cubre el trayecto desde la capital del Rosellón

hasta Barcelona—, en el sentido de que en la que quiso ser espectacular y resonante "cumbre

catalana democrática" con el "president de la Generalitat" con incidencia expansiva hacia los

magros medios catalanistas rosellonenses y no tuyo más que el carácter de reunión periférica,

aislada, solitaria, alejada de centros neurálgicos de población e informativos franceses, no se

logró la "entesa" clamorosa que se pretendía, ni tampoco eliminar las disensiones existentes

entre los que llaman ya "tarradellistas" y "pujolistas".

Repito que abandoné Saint Ciprien antes de que, pasadas las cinco de la tarde del domingo, se

diese a conocer el comunicado final, pues no quise estar presente públicamente en el acto,

muy poco popular, del homenaje a Companys, ante su estatua, en el que participaron no más

de doscientas personas, pero el acuerdo más sutancial tomado, después de intensas

negociacionesen los pasillos de la "Maire" de la villa, y de tensas conversaciones de unos

dirigentes de partidos con los otros más reticentes, fue el de dar "estado constitutivo" al

propuesto por Tarradellas, ya Hace unos meses "Organismo consultivo del President"; acuerdo

que ha quedado abierto para que lo firmen otros partidos y sindicales antes del próximo día 23

del mes en curso. Magro resultado para una "operación" tan aparatosamente montada y

convocada, tan profusa y emocionadamente proporcionada por ciertos sectores políticos e

informativos de Barcelona.

Ciertamente, hubo otro acuerdo. Pero este es, si cabe, de bastante menor importancia y

operatividad política, pensando en loque, al respecto, piensan "sotto voce" en tantos actos de

otra manera en las "instancias unitarias del Estado Español", partidos y dirigentes catalanes tan

importantes en este terreno como son Jordi Pujol y Antón Cañellas, que no estuvieron porque

no quisieron comprometerse ni enfrentarse claramente con Tarradellas en la reunión de Saint

Cypriyen. El acuerdo este al que me refiero es el de que el "president" Tarradellas tiene que

regresar a Catalunya antes de las elecciones", sin más. De ahí que en bastantes círculos

políticos catalanes, en concretos medios informativos más "comprometidos", se pueda detectar

una cierta decepción y, al tiempo, una infravaloración de la fracasada —en su espectacularidad

y resonancia política y en sus resultados "con garra"— reunión de la encantadora villa costera y

turística de Saint Cyprien.

CURIOSIDADES Y DETALLES ANECDÓTICOS DE DISTINTA VALORACIÓN

"B ´senyor´ Tarradellas, que con su secretario, "senyor" Guasch, y los miembros del

"Secretariado de la Prensa", se alojan e el "Hotel Franco", de Perpiñán. Uno, con la mayor

ingenuidad, pregunto en recepción del hotel donde podría apartar una suma para abonar la

estancia del "honorable Tarradellas" y de su séquito; y se le respondió que no se preocupase,

que todo estaba ya pagado y garantizado por un banco de Barcelona "qué tiene una sucursal

aquí".

Fueron 20 los partidos catalanistas y socialistas y comunistas —no quiero aturdir al lector

sentando aquí sus siglas— y sólo dos "sindicales", así como tres "organismos": el "Consell", la

"Assemblea" y el "Secretaríat de la Prensa"; en total, 80 participantes —a los que hay que

sumar unos 15 periodistas "enviados especiales" no franceses—. Los "tenorinos" de todos ellos

fueron el ex falangista y ahora "independiente radical (!) Agustín de Semir, el dirigente del PSC

(Congfes) Joan Revenios, y la activísima —está en todas partes donde pueda hablar y hacerse

escuchar— Empar (Amparo) Pineda, del "Moviment Comunista Cátala" y representantes de

este "partido" en la "Assemblea". Porque los grandes "tenores" —como ya he señalado

anteriormente— Jordi Pujol y Antón Cañellas, no estuvieron presentes y mandaron, en su

representación, a dirigentes de segunda fila y desconocidos. Sí es de interés decir que partidos

no estuvieron porque no consideraron "pertinente" ni "político" acudir a Saint Cyprien. Fueron,

son: la sucursal comunista en Catalunya, el PSUC, que incluso, en un comunicado coincidente

con dicha reunión, manifestó que la postura de Tarradellas es introductora de un elemento de

confusión política"; el PSP catalán y la Federación Catalana del PSOE, por disconformidad

táctica y estratégica con Tarradellas y con los partidos que le apoyan como "única veu pactant

de Catalunya con él Govern del Estat Espanyol". Tampocp asistió la "Liga Comunista

Revolucionaria", pero por razones diferentes; y aquí "viene al pelo" resaltar que todos los

partidos comunistas "catalanes" situados a la izquierda del PSUCydesu padreputativo el PCE,

apoyan a fondo la solución Tarradellas del problema político de Catalunya y del suyo personal.

Ya informé en anterior crónica de cómo estuvo a punto de no poderse celebrar la reunión de la

llamada "cumbre política de la oposición democrática catalana", así como de que forma y con

qué intervenciones lo consiguieron: gestión amistosa del prefecto de París M. Amada —que es

amigo de Tarradellas y, cosa curiosa, autor de las letras de las canciones que interpreta ese

magnífico cantante que el Gilbert Becau—, en colaboración con M. Olibó, alcalde socialista de

Saint Cyprien, que ofreció el salón de actos de su "Mairie" —la de la "municipalité" — para las

sesiones; alejamiento del lugar de la reunión de todo centro urbano importante y,

especialmente, de Perpiñán, lo que se cumplió como queda reseñado; prohibición de que

Tarradellas hiciese declaraciones políticas a los periodistas y medios informativos franceses.

En relación con esa prohibición, que le fue transmitida a Tarradellas por persona con autoridad

de Perpiñán, se dice que el mismo Tarradellas se indignó y que incluso llegó a protestar contra

tal "medida antidemocrática"; y, al parecer, quien recibió tal "protesta" le dijo; con gran "plitesse

francaise", que es democrático respetar las decisiones políticas de un Gobierno soberano del

que se es huésped".

Cuando el sábado, pasadas las diez y media de la mañana, entró en el salón de actos de la

"Mairie" el senyor Tarradellas, en unión de su séquito, las casi doscientas personas allí

presentes —contando los invitados— se pusieron en pie y aplaudieron. Varios periodistas

barceloneses que habían acudido para "cubrir" la información para sus periódicos —podría citar

nombres, pero prefiero no hacerlo—, dejaron sus cuartillas y sus bolígrafos para "aplaudir a

rabiar", cosa impropia de la función ética de todo profesional del periodismo que debe, cuando

actúa en función de sus informativos, mantenerse en correcta, en respetuosa neutralidad.

El senyor Josep Tarradellas tiene ya 78 años. Es alto y de fuerte corpachón. Anda, por la edad,

lento y pesado. Sin embargo, sigue manteniendo la "lucidez" de Sus años mozos de "conseller

en caá de la Generalitat" y mantiene los mismos conceptos y tas mismas ideas, políticas y

catalanistas, que entonces mantenía. Su expresión oratoria y dialéctica es trasnochada y

antigua, es decir, inmovilista. No se comprende como la escuchan con adhesión y entusiasmo

personas tan inteligentes como Jordi Pujol, Antón Cañellas, Joan Reventós y Agustín Semir.

¿Será por su propia conveniencia política cara a ciertos sectores oficialistas del viejo

catalanismo, que pueden ser en ciertas comarcas catalanas muñidores electorales?.

Finalmente, una anécdota del viaje: para poder regresar a Canet de Mar y allí tomar el autobús

de Perpiñán, a la salida de Saint Cyprien hice "auto stop". Un señor que iba sólo en un "Renault

12", barbudo el y muy cortés, accedió a llevarme en su coche. Al darle a conocer mi condición

de periodista, catalán y español, me preguntó que qué hacía allí. Se lo dije y se lo expliqué.

Extrañado, me preguntó: "¿Tienen ustedes en Cataluña y en España una Generalitat con su

presidente y todo?". Le respondí que no; que la Generalitat había dejado de existir y de

funcionar en 1939, hacía ya casi 38 años; y que no, que no había Generalitat en Cataluña ni en

España, y sí solamente el Gobierno nacional de la Monarquía. El "monsieur" se me quedó

mirando unos segundos y sólo acertó a comentar, admirativamente: "¡Que raros son ustedes

los españoles en política y en gobiernos.,.!".

 

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