Autor: Triginer, Josep María. 
   ¿Existe un proyecto socialista catalán?     
 
 Diario 16.    21/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

¿Existe un proyecto socialista catalán?

Josep María Triginer

Primer secretario de la Federado Socialista de Catalunya (PSOE)

La polémica levantada por la Prensa sobre la unidad socialista en Catalunya ha puesto de manifiesto la

existencia de un problema de fondo que en modo alguno puede compararse o identificarse coa el uso de

Unas siglas u otras, con motivos electorales.

Se trata de averiguar s! el socialismo catalán puede entrar en contradicción con el .socialismo del resto del

Estado español por el simple motivo de actuar dentro de una nacionalidad especifica. Si esta

contradicción pudiera existir, sería lógico el planteamiento del PSC que considera la necesidad de

construir en Catalunya un Partido Socialista que pacte con el PSOE el ámbito de competencias a nivel del

Estado y su proyección Internacional. Por el contrario, los socialistas del PSOE consideramos que el

proyecto socialista dentro del Estado español debe ser único, en lo que se refiere a la política que

conduzca a la conquista del Estado por la clase trabajadora.

Debe ser único, porque pese a las diferencias de desarrollo económico, y pese a la pluralidad nacional,

existe un solo. Estado o estructura de poder capitalista, al que en consecuencia corresponde una estrategia

única y concertada. Si, como es lógico y deseable por todos los demócratas, la estructura de poder del

Estado se diversifica con órganos de gobierno en las nacionalidades, también es , evidente que la

estructura de poder que los socialistas contraponemos debe adoptar una fórmula similar.

Adaptación a la realidad social

Admitimos, sin embargo, que en un momento dado un partido adopte la estructura organizativa que,

como modelo, pretende dar a la sociedad que persigue transformar. Se trata, en este caso, de contraponer

un modelo a otro, de establecer la contradicción entre una estructura caduca y la fórmula que sé adapte a

la realidad social.

Partiendo de esta concepción, el establecer una estructura del socialismo catalán con carácter

independiente y pactando fórmulas de entendimiento, surgidas de la solidaridad entre socialistas, podría

tener cierto sentido en el caso que al futuro Gobierno autónomo de Catalunya correspondiera una

burguesía exclusivamente catalana y con un poder político limitado a Catalunya. Pero es evidente que

esto no es así.

Por esto, nosotros decimos que en Catalunya deben abordarse dos niveles de actuación política. El nivel

que corresponde al conjunto de intereses de los trabajadores- en todo el Estado español y el nivel que

corresponde al ámbito de actuación política específicamente catalana. En el primer caso, corresponde una

política unitaria, adoptada democráticamente por todos los socialistas del Estado, y en el segundo

corresponde una política autónoma, incluso independiente en los casas en que lógicamente no exista

contradicción.

Temor a las contradicciones

Sabemos que el temor a las posibles contradicciones entre la política a nivel del Estado y la política

nacional catalana induce a muchos socialistas catalanes a considerar la estructura del Partido

específicamente catalán como más adecuada. Sin embargo, esta solución no comporta la eliminación de

las contradicciones que, como socialistas, no tienen por qué asustarnos si partimos de su existencia para

potenciar el modelo de sociedad al que aspiramos. Por el contraria, la fórmula de un partido

específicamente catalán puede conducirnos a los socialistas catalanes a acrecentar la insólidaridad entre

socialistas coa el beneplácito exclusivo dé la burguesía y el distanciámiento con los trabajadores en su

actuación práctica, donde se esfuerzan y nos esforzamos en fortalecer los lazos de solidaridad y

compromiso a través de las centrales sindicales.

Pues bien, estas diferencias de concepción son esencialmente las que dividen a los socialistas de

Catalunya. No es un problema de identidad, ni cuestión de personalismos. Se trata de concepciones

distintas sobre la actuación de los socialistas, que en buena lógica se irán acercando o sintetizando en

beneficio del objetivo común.

Por el momento, existe buena predisposición por ambas partes en el intento de superar las diferencias. Es

una cuestión de tiempo, a la espera que la misma dinámica política se encargue de traducir en la práctica

lo que hoy son especulaciones teóricas.

 

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