Autor: Soriano, Manuel. 
 Fraga, en la entrevista política de los lunes. 
 No me venderé por un plato de lentejas     
 
 Diario 16.    15/09/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Diario 16/15-septiembre-80

NACIONAL

FRAGA, EN LA ENTREVISTA POLÍTICA DE LOS LUNES

El presidente Suárez tendrá que enfrentarse mañana al ciclón dialéctico de Manuel Fraga. O aguantar el

chaparrón en su escaño del Parlamento antes de que Coalición Democrática le niegue la confianza que

solicita del Congreso. El líder conservador explica detalladamente a DIARIO 16 por qué fracasaron sus

negociaciones con UCD para lograr un pacto, y lo resume gráfica y rotundamente: «No me venderé por

un plato de lentejas.» Niega toda posibilidad de entendimiento con el Gobierno que a su juicio sólo busca

mantenerse en el poder, aunque no le da mucho tiempo de vida.

«No me venderé por un plato de lentejas»

Texto: Manuel SORIANO

Foto: Miguel ALONSO

DIARIO 16: Desde su punto de vista, ¿por qué ha fracasado el intento de pacto entre la UCD y su grupo

de Coalición Democrática que tenía por objetivo respaldar al Gobierno de Adolfo Suárez?

Manuel Fraga — Nosotros tuvimos unas conversaciones que, de alguna manera, empiezan en enero. En

algún momento dieron lugar a la colaboración que yo creo que ha sido útil para el país. Después

planteamos la necesidad de ir de verdad a un pacto serio y sin las sorpresas de que alguien se sacase de la

manga una disparatada proposición sobre la Guardia Civil, o sobre la forma de hacer el servicio militar o

que, de pronto, el grupo del Gobierno firmase una increíble proposición de ley sobre amnistía a los

militares de la UMD. Así no podíamos continuar. Y justamente esas primeras conversaciones serias

intentan que la crisis de mayo no fuera lo que fue: un desastre total. No se consiguió. En julio hubo unas

conversaciones que se pueden llamar realistas en la que se nos pidió que nosotros dejásemos constancia

de cuál era nuestro punto de vista. Pero se perdieron los meses de julio y agosto. Todos los partidos

respetaron la reflexión del Gobierno. Pero después, nos encontramos con que el Gobierno, de repente,

tiene prisas y empieza a improvisar.

D16 — ¿Qué exigencias concretas planteó Coalición Democrática a UCD y al Gobierno?

M. F. — Estimamos la necesidad de articular la estructura del sistema de fuerzas políticas, como base de

la democracia, a la que ya me he referido públicamente en varias ocasiones.

• Planteamos también que no estábamos dispuestos a continuar en la actual situación, única en Europa,

que recuerda los peores tiempos caciquiles de nuestro siglo pasado: el uso y abuso del poder por parte del

Gobierno, que tiene como ejemplo más significativo la televisión.

• Luego planteamos el tema del pacto de legislatura. Es decir, qué leyes hay que hacer, cuáles hay que

evitar, qué ritmo va a llevar el trabajo parlamentario, qué reglamento se va a utilizar y todo lo que

conlleva todo esto.

• Y, finalmente, aclaramos que la experiencia demostraba que sin medios de control no había

ninguna posibilidad de que estos proyectos no terminasen, en poco tiempo, en mutuas acusaciones

de engaño.

D16 ¿Pidió Fraga su incorporación, o la de algún miembro de CD, al Gobierno?

M. F. — Durante el verano hubo una intencionada campaña de intoxicación de prensa para ponernos en

mala posición negociadora.

Yo cuidé, personalmente, dejar claro que yo no entraría, en ningún caso, en alguna operación de

Gobierno. Simplemente para que nadie pensara que mis personales motivaciones o ambiciones podían

hacer fracasar la operación.

D16 — ¿Quiénes fueron los protagonistas de las negociaciones? ¿Se entrevistó con Suárez?

M. F. — Yo dejé claro, lo mismo en julio que en septiembre, que no era partidario de conversaciones con

el presidente hasta que hubiera un plan serio. Ciertamente, para evitar la simpatía, la amabilidad o la

campechanería, que son virtudes que nada tienen que ver con la seriedad política.

Pedí que las conversaciones fueran a un nivel operativo y, efectivamente, hubo una primera conversación

exploratoria con el ministro del Interior. Después, hubo una conversación muy extensa, en la que se

examinaron con detalle los cuatro puntos citados, con el que era entonces ministro de Administración

Territorial, Pérez-Llorca, con quien yo tengo buenas relaciones personales, y con el portavoz del grupo

parlamentario centrista, Antonio Jiménez Blanco, con quien también tengo buenas relaciones.

Después de reuniones internas de UCD, finalmente el sábado, día 6, tuvimos la conversación definitiva en

la que estuvo, además de las dos personas citadas, el secretario general, Calvo Ortega.

D16 — Es entonces cuando se rompen las negociaciones, al mismo tiempo que Suárez ultima su nuevo

Gobierno...

M. F. — Como consecuencia de estas reuniones ya he anunciado oficialmente que para nosotros las

conversaciones han terminado. No hay ninguna posibilidad de que se restablezcan y no hay ninguna

probabilidad de que nosotros apoyemos la situación del Gobierno. Ya habíamos dejado claro que nos

parecía que resolver la crisis antes que las conversaciones terminasen era una forma muy buena de

hacerlas imposibles.

Es decir, que si un Gobierno dice que quiere hacer un tipo u otro de pacto político, más o menos intenso,

pero hace primero su combinación de gobernadores civiles en julio, después encarga su plan económico y

después, en fin, hace su combinación ministerial, evidentemente el margen de maniobra que deja es muy

poco. Y nosotros habíamos dicho que el pacto solamente de legislatura no nos interesa.

D16 — ¿Ha quedado defraudado al no haberse conseguido ese Gobierno de mayoría natural que viene

propugnando desde hace tiempo?

M. F. — No tengo ningún motivo de frustración. Y tengo que decir, hablando con franqueza, que

conociendo los personajes que han intervenido en el asunto y sobre todo la personalidad del señor Suárez,

a mí no me ha sorprendido el resultado. Hicimos lo posible por nuestra parte para que esas

conversaciones fueran serias.

D16 — En algunas ocasiones que usted no apoyó al Gobierno, en momentos difíciles para él, ha sido

calificado de insolidario desde áreas del Ejecutivo. ¿No cree que ahora le podrían hacer el mismo

reproche?

M. F. — Que no hay solidaridad lo han demostrado ellos. Han demostrado falta de interés, hemos hecho

cuatro negociaciones que no han cumplido. Los insolidarios son ellos, demostrando al mismo tiempo una

gravísima irresponsabilidad en este momento en que ya la experiencia de lo pasado en la anterior crisis

debería haberles enseñando que por ese camino no se va a ninguna parte.

D16 — ¿Era un plato de lentejas lo que le ofrecía el señor Suárez?

M. F. — No voy a hacer ningún comentario más... nada suficiente, nada suficiente para garantizar un

cambio de rumbo como el que España necesita. El hecho es que hemos rechazado las propuestas y que

nos mantenemos en nuestro sitio. Ya sabemos que la teoría de que «para que no pacten con... es mejor

apoyar sin condiciones», no sirve para nada, al contrario. Como tantas veces la paciencia de una mujer

engañada sirve para que el marido se sienta más seguro moralmente, después de haber pasado por ello

porque no era para tanto. Y eso, desde luego, con nosotros no.

D16 — La aspiración de este Gobierno, calificado de más progresista, es llegar a 1983. ¿Lo cree usted

posible?

M. F. — Todos los Gobiernos que yo he conocido en España y fuera de España han aspirado, no a llegar

a 1983, sino hasta el valle de Josafat. El problema es desear algo y otra cosa es poner los medios para

lograrlo.

Este es un Gobierno tan inmovilista como los anteriores de Suárez, que sólo tiene por objetivo mantenerse

en el poder. No sirve cambiar solamente la fachada y dejar la casa llena de ratas y telarañas. Yo discrepo

totalmente de si este Gobierno es más o menos progresista. Conozco muy bien a los autodeclarados

progres de UCD y sé perfectamente quiénes son y cómo viven. No creemos que el problema se resuelva

con medidas de reparto entre las familias de UCD y reajustes personales.

 

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