Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   La emigración en Cataluña     
 
 Pueblo.    25/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

La emigración en Cataluña

ME encuentro viva y dura en Barcelona la polémica en torno al libro de Jordi Pujol «La inmigradó,

problema i esperanza de Catalunya». Espero que el señor Pujol sea mejor financiero que psicólogo, y

remonte, si es que puede, el tropiezo que pueden significar para él algunas de las afirmaciones de su libro,

contra el eual ya han roto lanzas en las nada sospechosas páginas de «La Vanguardia» en la pluma del

profesor José Acosta Sánchez. Es de esperar que la Prensa de las regiones ´afectadas» y los intelectuales

de las provincias «aludidas» responderán debidamente a las declaraciones del libro del inquieto político y

banquero catalán.

* Según Jordi Pujol, los inmigrantes que recibe Cataluña pueden dividirse en dos clases: la primera,

constituida por «burócratas... con mentalidad de amor» (ignoro a qué clase de mentalidad amorosa se

refiere el ilustre banquero), y la otra, compuesta por los emigrantes en general, esa inmensa masa de

hombres jóvenes que constituyen el fenómeno inmigratorio catalán, y de los que el señor Jordi Pujol dice

en la página 120 de su libro nada menos que esto que «su estado de ignorancia y miseria cultural, mental

y espiritual» los lleva a tal extremo que «constituyen la muestra de menor valor social y espiritual de

España». Me gustaría saber qué diría el señor Pujol si sus padres no hubiesen podido enviarle a las

mejores escuelas y a las mejores universidades y, emigrante en cualquier lugar del mundo, le hubiesen

calificado de tal suerte.

* Lo chocante y lo inverosímil es que este señor, que, como todo el mundo, tiene derecho a escribir y

pensar lo que le parece, incluidos sus juicios sobre los hombres de la emigración a Cataluña, es además

un político que pretende representar a su región en las Cortes, imaginamos que con el voto de los

emigrantes, pese a su «miseria cultural, mental y espiritual» y a su «menor valor social y espiritual».

* Hablando de los andaluces, dice Pujol, página 118: «El andaluz no es hombre, coherente, sino

destructor y anarquista.» Bonita manera de contribuir a la famosa política de integración del emigrante y

de convencer a los orgullosos y nobles hombres del Andalus de la conveniencia de dar a sus hijos una

educación catalana y bilingüe.

* Andaluces, levantinos, aragoneses, extremeños, gallegos, en una palabra, las gentes de la emigración a

Cataluña, sienten la necesidad de que sus hijos vayan integrándose a Cataluña; pero realmente no será

esta teoría de los Jordi Pujol la que ayude a una, labor que nunca se nos hizo fácil por parte de algunos

catalanes. La radicalización tiene muchos peligros; el más grave es el que salta en estos momentos vivo y

duro en la polémica en torno al libro de Jordi Pujol si tú te radicalizas, yo me radicalizo.

Pilar NARVION

 

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