Autor: Vigil y Vázquez, Manuel. 
   Los inmigrantes, factor decisivo en la política catalanista     
 
 Ya.    25/02/1977.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

INFORMACIÓN NACIONAL

Los inmigrantes, factor decisivo en la política catalanista

Actualmente suponen la mitad del censo electoral * El objetivo primordial en Ia política catalanista es

incorporar a estos grandes contingentes de la población • El catalanismo extremista se distingue por el

despego y recelo hacia ios inmigrados

Preocuparse del lerrouxismo en 1977 resultará extraño con ribetes de pintoresco en el centro de España.

¿Cómo preocuparse cíe algo tan vetusto y apolillado, sentenciado definitivamente? Pero en Cataluña a

estas alturas puede ser todavía un factor de perturbación que imposibilite o, al menos, adultere la

organización de la autonomía. El lerrouxismo tiene en el principado una significación distinta de la que el

desaparecido Partido Radical tuvo en el resto de España hasta -1936, año de su derrumbamiento. El

lerrouxismo en Cataluña consiste en enfrentar y utilizar políticamente a los inmigrados con la población

catalana autóctona. Lerroux hizo esta política en los primeros años del siglo, cuando se le conocía por "el

emperador del Paralelo", la vía de los espectáculos predominantemente frivolos. Entonces la masa

inmigrada era una minoría muy pequeña, pero fue suficiente para que la actuación lerrouxista lograra

excitar todavía más al catalanismo. Todo esto en nombre de un mal entendido patriotismo español.

LA MITAD DEL CENSO

La masa inmigrada actualmente en Cataluña llena, grosso modo, la mitad del censo. Hay algunos temores,

chisporrotean acá y allá en escritos y en manifestaciones verbales, de que Ja población castellano-parlante

pueda ser manipulada por los partidos políticos "sucursalistas" contra el entendimiento de Cataluña, tal

cual la entienden loa partidos políticos de "obediencia catalana". Si la alteración demográfica producida

en Barcelona es grande, no sólo por el número de inmigrados, del orden dé cientos de miles, sino porque

la natalidad es muy superior en las familias venidas de fuera, especialmente las andaluzas, a la de las

familias de ascendencia catalana, esa alteración es abrumadora incluso en los contornos de Barcelona y

hasta en las poblaciones principales de Cataluña no capitales de provincia. Esas poblaciones, Sabadell,

Tarrasa, Manresa, Vich, Balaguer, Reus, etc., un total de catorce, sumaban en conjunto en 1940 356.826

habitantes; hoy reúnen 1.267.115; ea decir, hoy, hace tres años, últimos datos que conocemos.

EL LIBRO DE JORDI PUJOL No de ahora, sino de hace veinte años, cuando la posible política catalana

estaba soterrada y cuando la inmigración era menor, pero ya muy considerable, viene la preocupación del

doctor don Jordi Pujol, hoy secretario general dé Convergencia Democrática de Catalunya, por el

tratamiento de lo que denomina "problema y esperanza de Cataluña" en un libro de reciente aparición,

donde se recogen varios trabajos suyos sobre la inmigración, seguidos de un apéndice del escritor

inmigrado Francisco Candel, quien en 1959 planteó la cuestión de lo que con fortuna denominó "els altres

catalana".

La tesis del señor Pujol es que el objetivo primordial de la política catalana es incorporar estos grandes

contingentes de población muy reciente, llegada en muy poco tiempo. "Ahora que llega la hora de la

política se podrá intentar la activación del proceso de fundición humana a través de la acción política."

Habrá que hacer un inmenso esfuerzo—añade—, y hacerlo conscientes de que es en esto donde realmente

se juega el ser o no ser de Cataluña. "Es tan importante eso; es tanto más importante que cualquier otro

problema político, cultural o económico, que he dicho a veces (y lo repito con letras de molde) que la

gente con auténtico y profundo sentido del país, con auténtico y profundo sentido de Patria, ha de estar

dispuesta a los más grandes Sacrificios políticos, económicos y sociales. El programa mejor para

Cataluña no será ni el más inteligente, ni el más racional, ni tan solamente el más justo, sino el que pueda

ayudar más a hacer de Cataluña el país de todos, el país que todos loa catalanes, que todos los hombres

que viven y trabajan en Cataluña, puedan sentir profundamente suyo."

Un foso entre distintos estratos

La cita es larga acaso, pero merece la pena por lo terminante de sus conceptos, deemarcadoa del "paleo-

catalanismo", o sea, de un catalanismo del que quedan restos considerables al menos en sus

manifestaciones externas. Si el lerrouxismo consiete en contraponer una comunidad a otra, la castellano-

parlante a la catalana de "soca i arrel", de tronco y raíz, al catalanismo extremista se señala por el despego

y recelo hacia los inmigrados. Hacia éstos y hacia quienes han venido destinados a Cataluña para ejercer

funciones estatales, burocráticas y cualesquiera empleos por razón de traslado desde sus anteriores

destinos. Esf.e grupo es minoritario co,n respecto a los inmigrados y con respecto á los catalanes en

general, pero es grupo de funcionarios y profesionales influyentes, con poder, que son además más o

menos acusadamente, con mayor o menor discreción, intérpretes y ejecutores del "centralismo" que tanto

hiere a la sensibilidad catalana desde que Felipe V abolió con el decreto llamado de "Nueva Planta" los

fueros e instituciones del principado, con lo que, lejos de resolver los problemas ya existentes, lo que hizo

es agravarlos más y con alternativas así han seguido hasta el dia de hoy. Ni que decir tiene que entre este

minoritario pero importante grupo hay muchos que comprenden la situación y ponen su tacto en

suavizarla. Pero no dejan de sentir aprensión hacda los budas del "paleo-catalanistno", que les tienen por

intrusos y opresores.

Si foso hay entre la sociedad catalana autóctona y entre los inmigrados, no es menor la separación entre

éstos y loe funcionarios y profesionales destinados en Cataluña, sin que lo salve el paisanaje que tanto se

da entre los que vinieron en busca de trabajo y los que se encuentran aquí por razón de destino. Las casas

regionales algo palian esto, unas más, otras menos; pero las casas regionales son, a su vez, muy

minoritarias con respecto a sus respectivas comunidades. Su actuación está más en la nostalgia y el recreo

que en la integración, como suele suceder en todas partes.

SERA DECISIVO EL VOTO DE LOS INMIGRANTES

El problema de la integración de los inmigrados, que viene preocupando a los políticos catalanistas de

más sensibilidad y realismo, interesa de verdad a muchos empresarios y hombres de negocios, y no

solamente por mejora de relaciones socio-económicas; también preocupa a la Iglesia, especialmente en

las parroquias de los barrios extremos y de las poblaciones con mayoría absoluta de Inmigrados; este

problema se acelera y agranda en una situación de cambio político y con unas perspectivas electorales

decidamente democráticas. El voto de los inmigrados puede ser decisivo. Hombres y mujeres de Almería,

Granada, Badajoz, etc., pueden decidir, para bien o para mal de Cataluña y de España toda, el destino de

Cataluña. Pueden favorecer o imposibilitar una autonomía que aparece conveniente, superadora de

rigideces trasnochadas tanto en un sentido como en otro. La Inmensa mayoría de inmigrados son

trabajadores, como es obvío, y podrían reaccionar con su voto en un sentido puramente clasista contra el

empresario catalán, no sólo empresario, sino catalán además, lo que complica la cuestión..

Desde un punto de vista marxista lo que se reconoce es la primacía de la clase proletaria sobre toda otra

consideración de lengua, cultura y creencia. Esto pretendería ser contrarrestado por partidos marxistes de

"obediencia catalana", aunque entre los partidos catalanistas hay sus dudas en la sinceridad de tal

"obediencia´. La gran masa de inmigrados, tal como ahora se percibe, parece no obstante poco propicia a

manejos "lerrouxistas"; respeta en general las razones de Cataluña, sobre todo si se le plantean

razonablemente, lo que no siempre ocurre, debido al exceso de celo de algunos catalanistas. Si no se le

pide, que al menos por los partidos políticos mas responsables o plenamente responsables no se les va a

pedir que rénuncien a su identidad andaluza, castellana, extremeña, levantina, etc., y si no se pretende en

suma—aunque algunos lo pretendan—la "vuelta de la tortilla", sino"que se acierta a interpretar sus

intereses y a respetar sus orígenes, entonces sí; muchos diputados y senadores catalanistas lo serían

gracias o en gran parte por el voto de los inmigrados. La integración, para bien de torios, habría

comenzado.

Manuel VIGIL Y VÁZQUEZ

 

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