Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   Sin levantar el pie del acelerador     
 
 ABC.    06/07/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

APUNTE POLÍTICO

SIN LEVANTAR EL PIE DEL ACELERADOR

Pasando por encima de los rumores sobre quiénes vayan a ser los nuevos ministros, hay dos

hechos destacables en la hora española presente. De una parte, el decidido apoyo que el

nuevo jefe del Ejecutivo va a dar a la reforma. Ni se demora, ni, menos aún, se cambia de

rumbo. Tendremos reforma ccnstitucional y en el plazo previsto, si no menor. Y la tendremos

sobre una promesa de clarificación cada vez más indispensable. Los grupos políticos que en

tan excesivo número han aflorado en los últimos meses deben contrastar cuanto antes y a

través de unas elecciones libres la realidad social que les apoya. Él país, y su futuro inmediato,

necesita conocer quién es quién y cuánta fuerza tiene tras de si.

Ese es el segundo aspecto destacable, porque va a colorear la acción del nuevo Gobierno. El

equipo que se designe va a tener que jugar el siempre difícil papel de arbitro. No va a ser,

pues, partidario de esta o aquella fuerza, sino neutral ante todas aquellas que se presenten en

liza y se inscriban dentro de una legalidad ampliamente reformada. Creemos que de ser así, los

jefes de fila de los distintos grupos —algunos de ellos de relevante personalidad, de innegables

condiciones y hasta ayer mismo miembros del Gobierno de don Carlos Arias, y otros con fuerza

que se intuye poderosa en amplios sectores nacionales, aunque no hayan militado

personalmente en el anterior Gobierno— van a tener ahora la oportunidad de poder organizar a

sus partidarios para acudir debidamente coordinados a la palestra electoral

Es importante conocer quienes van a ser los directos colaboradores del nuevo presidente. Eso

nadie lo duda. Pero no oreemos equivocarnos al afirmar que tan importante, si no más, es

conocer el programa del nuevo Gobierno.

Cierto que el partido ... economico está ensombrecido. Cierto, asimismo, que las tensiones

sociales se anuncian ásperas para el otoño. Cierto que junto a la reforma política está

pendiente una importantísima reforma sindical que trasciende de su ámbito propiamente laboral

para tañer la vida política española en su totalidad. Cierto que el problema del orden público

está presente cada día. Todos esos y algunos más son los temas que hereda eI señor Suárez y

que tendrá que resolverlos sin levantar el pie del acelerador de una reforma política que los

abarca a todos. Contando con lo que tiene y con una cierta oposición que debe dar el paso

patriótico de ayudar a que unas medidas, que por democratizadoras se inscriben también en su

programa, puedan plasmarse en tesis legales que hagan posible una España más ordenada,

más ancha, más coherente, más moderna.

Si todo ello se consigue, el nuevo presidente podrá sentirse satisfecho. Pero tiene que

conseguirlo.—José María RUIZ GALLARDON.

 

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