Náufrago del franquismo     
 
 Diario 16.    15/09/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Náufrago del franquismo

Mientras el franquismo se descompone, Fraga se labra la imagen de reformista desde su retiro de la

Embajada en Londres. Pone en marcha una maquinaria política al servicio de una teoría innovadora: el

centrismo, pilar para la naciente Monarquía. En 1975 aparece como el político indiscutible del cambio.

Muere Franco, regresa de Londres y se incorpora al primer Gobierno del Rey, presidido por Arias, como

vicepresidente y ministro de la Gobernación.

Fuera del primer Gobierno Suárez y cuando éste se apropia de su «invento» —el centrismo—, Fraga

acude a las elecciones del 77 «vendiendo» hombres e ideas franquistas. Desde entonces ha quedado

reducido a liderar un minoritario grupo conservador. Sin embargo, consiguió resucitar de sus cenizas en

varias ocasiones y puede considerársele el único náufrago del franquismo que queda a flote fuera del

barco del poder.

El curriculum académico de Manuel Fraga está lleno de sobresalientes, pero en su carrera política ha

cosechado muchos suspensos. Catedrático de Universidad, doctor en Derecho, licenciado en Ciencias

Políticas, diplomático de carrera, prolijo autor de ensayos políticos... Si a presidente de Gobierno se

llegara por oposición académica, sin duda alguna Fraga sería el número uno en todas las convocatorias.

Después de ser ministro de Información y Turismo durante siete años (62 al 69) y conseguir los éxitos

propios de aquel momento desarrollista, Fraga salta del Gobierno, precisamente por no calcular

correctamente la potencia de la bomba Matesa, que él desactivó. La onda expansiva lo estrelló contra el

más sólido centro de poder del momento: el Opus y su cabeza visible, Carrero Blanco.

 

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