Alianza natural  :   
 Fraga busca alianzas para capitanear a la gran derecha. 
 Cambio 16.    23/02/1981.  Páginas: 3. Párrafos: 30. 

32/02/1981

Alianza natural

Fraga busca alianzas para capitanear a la gran derecha

"El coche de Manuel Fraga Iribarne cruzaba Los Monegros cuando, de pronto, descargó una fuerte

tormenta, que llegó a imposibilitar la circulación rodada."

"Numerosos coches, aparcados en el arcén, aguardaban a que el cielo amainara, pero Manuel Fraga, que

en el verano sustituye los tirantes por el cinturón, no se amainó. ¡Adelante! gritó el político y, contra

viento y marea, el vehículo cargó con cualquier obstáculo que dificultara su llegada a Lleida. La carretera

fue suya, como también fue suya la «butifarra» que degustó en un conocido restaurante. «En vez de

apretarse el cinturón, yo tengo que desabrochármelo», comentó Fraga después de comer."

Así explicaba el periódico de Alianza Popular "A Fonte", distribuido durante el congreso del partido,

cómo una tormenta no había podido con Manuel Fraga. Ni la tormenta ni el IV Congreso del partido,

celebrado los días 13, 14 y 15 de febrero pasado en el hotel Meliá Castilla de Madrid, lograron amilanar

al líder alinacista.

Durante los tres días que duró el Congreso Manuel Fraga fue el amo y señor de Alianza Popular. Incluso

llegó a quitarle la palabra, en medio del debate sobre el divorcio, al ponente Manuel García Amigo,

"porque vamos muy cortos de tiempo y nuestro partido es el único donde las cosas están meridianamente

claras: aceptamos la doctrina de la Iglesia, en materia de divorcio, y hemos sido el único grupo

parlamentario que ha dado su pleno consentimiento al documento de los obispos españoles sobre el

tema". Fuera de este quite y los 101 noes a la única lista propuesta para la ejecutiva, el congreso fue una

balsa de aceite.

Cuatro días antes, en unas declaraciones a ABC, Manuel Fraga lo había advertido: "Los que esperen

encontrar algo extraño en nuestro congreso van a verse defraudados. En el congreso de Alianza Popular

no va a haber sorpresas".

Y no las hubo. A menos que se considere como tal que dos días antes de la clausura algunos periodistas

que habían logrado hacerse con el discurso final de Manuel Fraga Iribarne comprobaban estupefactos,

cómo el líder de Alianza Popular, sacaba conclusiones, y hacía balance de cuestiones y ponencias no

debatidas todavía.

Una situación parecida se había planteado el primer día cuando algunos comentaristas y periodistas

comprobaron que la mesa del congreso, que habitualmente se elige por los asistentes, estaba ya nombrada

y con sus papeles perfectamente estudiados, y que los 1800 compromisarios de Alianza Popular sólo

tuvieron que ratificarla.

Durante las votaciones, los resultados eran siempre abrumadoramente afirmativos entre los 1800

compromisarios con algunos "noes" salpicados por la sala, que nunca pasaban de la treintena. "Y los que

votan que no —reveló un compromisario a CAMBIO 16— tendrían que decir también que sí a cada una

de las ponencias. Sin embargo, se les ha dicho que votaran negativamente para que no se note demasiada

unanimidad en el congreso y luego se nos acuse de que en Alianza Popular todo está atado y bien atado".

La procesión, sin embargo, iba por dentro. Durante su IV Congreso, Alianza Popular se planteaba el reto

de dejar de ser un partido franquista y conservador a ultranza para transformarse en una "mayoría natural"

conservadora-reformista decidida a ocupar el espacio político que actualmente posee la Unión del Centro

Democrático, dejando a los socialdemócratas fuera, "ya que ese es el espacio político que le

correspondería a Felipe González", según declaró Manuel Fraga Iribarne.

La decisión de Alianza Popular de ocupar todo el espectro electoral del centro derecha, se apoya en el

descalabro de UCD, huérfana de líderes en estos momentos, y principalmente en una encuesta realizada

entre los votantes de Unión Nacional. Alianza Popular y Unión del Centro Democrático, según la cual si

hubiera actualmente elecciones. Alianza tendría el doble de votos que el uno de marzo de 1979, fecha de

las pasadas elecciones.

El mayor porcentaje de estos votos, según la encuesta, Alianza Popular los adquiriría por la izquierda, de

personas defraudadas de Unión del Centro Democrático (672.000) y abstencionistas que votarían hoy a

Alianza Popular (700.000).

Con base a estos datos, el partido de Fraga intentó en su cuarto congreso desembarazarse de sus

elementos más ultraconservadores y preparar el desembarco en el centro. Para ello Manuel Fraga Iribarne

no se cansó de repetir que en Alianza cabían todos los españoles menos los no demócratas, separatistas y

marxistas revolucionarios. Y en la nueve ejecutiva del partido, ampliada a 35 miembros reaparecen

figuras de preclara tradición democrática como Félix Pastor Ridruejo, partidario de tender puentes con los

sectores de UCD y que, en cierta manera, ve como el partido vuelve a sus tesis después de que el rechazo

de éstas le alejara de AP por una temporada, y aparecían por primera vez hombres como el demócrata

reformista-falangista en el franquismo Manuel Cantarero del Castillo o el "socialdemócrata" a lo Dionisio

Ridruejo Eurico de la Peña.

Para que Cantarero o Eurico de la Peña aparecieran en Alianza. Manuel Fraga Iribarne ha tenido que

recoger en la Confederación de partidos de Alianza Popular, Renovación Española, de Juan Antonio

Trullo, Partido Conservador Español, de José María Ruiz Soto, Reforma Social Española, de Manuel

Cantarero, Cambio Ecológico y Social, de Francisco Enebral, al minúsculo Partido Demócrata

Progresista, de Gabriel Camuñas y algunas otras formaciones políticas que naufragaron durante las

elecciones de 1977.

La incorporación de estos partidos de talante democrático e ideas reformistas en Alianza produjo un

ligero malestar entre las clases conservadoras de Alianza Popular, que promovieron escritos en contra de

la incorporación de Cantarero del Castillo y Eurico de la Peña, a quienes consideraban poco menos que

"comunistas" infiltrados. Algunos de estos sectores presionaron para que el congreso discutiera una

ponencia de estatutos que impidiera las ingerencias externas en Alianza Popular. Sin embargo, Manuel

Fraga cortó todo conato de rebelión prometiendo que en el próximo año, cuando se reúna el V Congreso

de AP, el partido tendrá ponencia de estatutos, ya que se ha tomado la decisión de crear una ponencia

para que estudiara el tema.

Lo que no pudo evitar el líder aliancista fue en cambio, que Juan Manuel González Páramo y otros cien

compromisarios de Madrid votaran en contra de la única lista para el comité ejecutivo, lista en la cual

reaparecían los nombres de Manuel Fraga y Jorge Verstrynge para presidente y secretario general.

Salvando en todo momento la figura de Manuel Fraga, el presidente del comité provincial de Madrid de

Alianza Popular, Juan Manuel González Páramo acusó a algunos sectores de Alianza Popular de querer

introducir de matute el liberalismo en el partido y de elaborar las listas electorales como si fueran

quinielas, sin tener en cuenta criterios objetivos y representaciones territoriales. "Es inadmisible —dijo

González Páramo— que Madrid que cuenta con siete mil de los cuarenta mil afiliados de Alianza Popular

no tenga al menos una vicepresidencia en el comité ejecutivo de Alianza".

Según González Páramo, él no se opone a que Alianza Popular trate de convertirse en un partido

conservador-reformista, pero sí a que hayan tres liberales (Matutes, Camuñas y Carmen Llorca) en la

ejecutiva. Sin embargo, de dos de ellos, Manuel Fraga —según declaraciones de un miembro de la

ejecutiva del partido— no había podido prescindir.

El senador por Ibiza, Abel Matutes había sido el hombre que elaboró la ponencia política de Alianza en la

que el partido se decide por la "mayoría natural", en la que pueden articularse todas aquellas fuerzas que

tengan su inspiración en el humanismo cristiano, los conservadores reformistas, los sectores liberales

partidarios de una economía de mercado y "todos aquellos que antepongan el sentimiento nacional de la

patria a posturas intransigentes y nostálgicas", según el documento presentado al congreso.

Con esta "mayoría natural", que viene a ser algo así como Alianza Popular y Unión de Centro

Democrático juntas, sin los socialdemócratas, y la reforma de la Ley Electoral, Manuel Fraga Iribarne

cree que podría ganar las próximas elecciones. "Si no logramos esta mayoría —vaticinó Félix Pastor

Ridruejo— la derecha española perderá las próximas elecciones y el país podría hundirse más, ya que en

épocas de crisis, la izquierda es incapaz de sacar el país a flote."

Félix Pastor Ridruejo, que manejó los datos de las pasadas elecciones parciales para cubrir tres vacantes

del Senado en Sevilla y Almería, señaló que si Alianza Popular había duplicado el número de votantes

con respecto a la anterior consulta, a costa de los votos de la UCD, no había que perder de vista que el

PSOE sacó más votos que el resto de las formaciones políticas juntas y barrió. El test de las parciales de

Sevilla es la prueba de que la derecha, si no quiere perder el poder, debe tender a la convergencia de los

cuerpos electorales de AP y UCD.

Programa de gobierno

La ponencia política de Alianza Popular gira en torno a un tema que se ofrece como solución a los

problemas del país: la formación de una mayoría natural. La ponencia llega a esta conclusión tras analizar

que ante la profunda crisis actual "no caben ni gobiernos de pura continuidad ni coaliciones frágiles y

contranatura, en las que fuerzas políticas directamente rivales por ideología, modelo de sociedad y estilo

de gobierno se asocien en el poder".

En esa "mayoría natural", entrarían "todos aquellos que tienen su inspiración en el humanismo europeo y

la tradición cristiana, los conservadores reformistas, los sectores liberales, y aquellos que anteponen el

sentimiento nacional y la unidad de la patria a pasiones instransigentes y nostálgicas".

Alianza Popular se define como "una fuerza política conservadora y reformista, populista y democrática".

Y ofrece también un programa de gobierno cuyo primer punto debe ser la "recuperación del

sentimiento nacional de los españoles".

Otros puntos del programa de gobierno son: aplicar plenamente la Constitución en tanto no pueda ser

mejorada por sus procedimientos de reforma; racionalizar las autonomías "con economía y equilibrio, con

igualdad de trato entre las distintas Comunidades y evitando duplicaciones de servicios y crecimiento

burocrático excesivo; mantener los derechos humanos y las libertades públicas". Alcanzar a toda costa la

paz civil y la seguridad ciudadana, utilizando "todos los recursos constitucionales, inclusive las

declaraciones de estados excepcionales" y abriendo un gran debate para "el posible restablecimiento de la

pena de muerte para los delitos de terrorismo con derramamiento de sangre".

En la ponencia de Política Regional, se propone "refundir en una sola las leyes orgánicas sobre materia

autonómica", la reforma del artículo Dos de la Constitución y del capítulo III de su título VIII, una ley

general electoral "en la que se determine el ámbito nacional, regional o local de los partidos, la

descentralización de funciones en beneficio de los ayuntamientos y órganos autonómicos y una campana

de impulso del sentimiento nacional de sus símbolos, expresiones e instituciones".

La ponencia social y cultural, plena de citas de Manuel Fraga, propone la "recuperación dei orgullo de ser

español" y la "recuperación de la identidad cultural de España". En la ponencia de Medios de

Comunicación Social se apoya el que la información este a cargo de profesionales titulados, se manifiesta

a favor de la existencia de las Hojas del Lunes y considera que las Asociaciones do la Prensa son

plenamente democráticas. AP expresa "su preocupación por la existencia de emisoras privadas de TV" y

propone que su establecimiento sea regulado por ley.

En cuanto a la Ponencia sobre Política Exterior y Defensa, se afirma que es preciso salir de nuestra

marginación internacional. El decicido propósito de pertenecer a la OTAN, se apoya en la idea de que "el

ingreso en la Alianza Atlántica daría a la política exterior española un peso específico del que hasta ahora

carecemos".

Se afirma también que "el ingreso de España en la Comunidad Económica Europea no está bien llevado"

y que debe hacerse un planteamiento global y con iniciativas.

Fin la Ponencia Económica se propone la elaboración de un plan económico a cuatro años "tiempo que

estimamos necesario para restituir al país a una situación apta", el abandono de la falacia económica de

"frenar la inflación hoy para crear puestos de trabajo mañana"; la reforma de la reforma fiscal: la

reducción del gasto público no productivo; apoyo al empresariado; libertad de contratación de

trabajadores, regulación de la huelga y del cierre patronal.

En la Ponencia sobre Familia y Educación, se dice que "el divorcio responde al egoísmo de los esposos" y

que existe un interés familiar superior. Solo el matrimonio civil —el canónico es indisoluble— tendrá

posibilidad de divorcio, y nunca por mutuo acuerdo.

 

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