Según el contenido de los careos. 
 Varios procesados se ratifican en los contactos Milans del Bosch-Armada     
 
 ABC.    20/02/1982.  Página: 11-13. Páginas: 3. Párrafos: 49. 

SÁBADO 20-2-82

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El juicio del 23-F Según el contenido de los careosVarios procesados se

ratifican en los:

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El juicio del 23-FArmada dijo que conocía la contraseña «Duque de Ahumada»

porque se la había facilitado Miláns del Boschde costumbre, pues siempre dio

muestras de gran serenidad. Le noté impresionado por los acontecimientos que

estaban ocurriendo. Afirmaba que los hechos eran aún más graves da lo que

parecía y temía un final sangriento de aquella ocupación.

— «En la conversación con el general Armada, en modo alguno partió de mí la

idea de que, se presentara en e! Congreso, ni yo podía decirle lo que debía

hacer, pues, como es lógico, no me correspondía a mí ninguna facultad decisoria

y en todas las ocasiones actué por orden o en nombre de Su Majestad el Rey.

— Cuando el general Armada lo propuso, en la parte de conferencia telefónica

que con él mantuve, después de que Su Majestad el Rey interrumpiera la que con

el general estaba celebrando, le transmití con toda cíaridad que si decidía ir

al Congreso con autorización de sus superiores militares, no se presentara

allí, ni hiciera ninguna proposición en nombre del Rey, sino que en todo caso

iría a título personal y de acuerdo con su propia conciencia, si pensaba que así

podía obtener una solución favorable para la situación de quienes estaban en el

Congreso. Me dio su palabra de que as( to haría, jugándose todo lo que fuera

necesario

.

— Por mi parte, transmití a Su Majestad el Rey, que estaba presente, esta

promesa del general Alfonso Armada Comyn, que tengo entendido cumplió.»

El general ¡efe del Estado Mayor del Ejército, teniente geneal Gabeiras, dijo en

su declaración, en síntesis: «A las diecinueve cuarenta y dos del 23 de febrero,

con eí general Miláns del Boscíi le comunicó que, al enterarme que tiene fuerzas

en la calle, debe retirarlas.

Me dice que no es cierto, que son ´fuerzas que regresan de ejercicios. Sabía que

había fuerzas en la calle, por comunicármelo telefónicamente el señor Laína.

A las diecinueve cuarenta y tres, el capitán general de Ja VIII Región me dice

que le llamó Miláns del Bosch y que éste dictó un bando.»

— A las diecinueve quince ordeno al general Miláns del Bosch que retire fuerzas

y bando y que voy a tomar medidas para destituirlo. Me dice que no quiere saber

nada de mí y que no hablará más que con el general Armada.

— A las diecinueve cuarenta y siete comunico esto a Su Majestad. Le pido

ratifique mis órdenes al general Miíáns del Bosch. El Rey lo hace por teléfono,

y yo, a la escucha, oigo las órdenes que le da.

ARMADA: EL EJERCITO ESTA DIVIDIDO

— A las veintiuna cuarenta subo a mi despacho y pido al general Armada que me

informe. El general Armada, que en mi ausencia —mientras estuvo en la JUJEM— no

sé qué contactos pudo mantener, me dice que ha informado a los generales y jefes

reunidos en mi antedespacho (generales Castro y Rodríguez Ventosa, entre otros)

«que la situación era muy grave, ya que las Regiones II, IV, V y VII apoyan al

general Miláns del Bosch, que el Ejército está dividido y que no ve más solución

que la de formar un Gobierno presidido por él, para lo cual so presta a ir a las

Cortes a hacer esta propuesta, si se le autoriza».

— Desmiento ante todos esta situación, pues Su Majestad, yo y el teniente

general Quintana no hemos perdido el contacto con ninguna región y que es sólo

el general Mláns del Bosch quien sostiene su postura.

— Que su propuesta es totalmente inaceptable y que estoy seguro de que no será

aceptada por Su Majestad. Ante su insistencia le propongo que él y yo vayamos al

Congreso para que hiciera tal oferta a Tejero, pero sólo a efectos de que

depusiera su actitud. Su contestación fue que «yo no mentí nunca a nadie y no le

voy a mentir a Tejero». Ame esta contestación, empezaron mis sospechas.

— Di cuenta a Su Majestad de esta-actítud y conversación, y le pedí que hablara

con Armada. Su Majestad le prohibió terminantemente que hiciera esto. El general

Armada insistió y le pidió le dejaran ir a la Zarzuela, cosa que también le

prohibió. Su Majestad le cortó y le dijo que siguiera hablando con Fernández

Campo, quien continuó insistiendo en las razones de Su Majestad.

ARMADA SALIÓ HACIA EL CONGRESO

— Como consideraba conveniente continuar los contactos con Tejero, autoricé al

general Armada pata que se fuera, pero sólo a ofrecerle facilidades de salir del

trance, a fin de que no hubiese víctimas en el interior del Congreso. Y aviso al

general Aramburu de que va a salir el general Armada.

~ A las veintitrés cuarenta, el general Armada sale hacia el Palacio del

Congreso, autorizado únicamente para parlamentar con el teniente coronel Tejero,

a fin de lograr su entrega, pudiendo ofrecerle, incluso, la posibilidad de salir

de España en avión, acompañado de su familia y con prohibición absoluta de

expresar su oferta de presidir un Gobierno.

— A la una y veinte, el general Armada comunica telefónicamente que ha hablado

con el teniente coronel Tejero y ha fracasado ante la inflexible actitud del

mismo. A la una y treinta el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor

comunica que Su Majestad el Rey ha hablado con el teniente general Miláns del

Bosch, ordenándole que retire las tropas.

ARMADA CONTÓ LA ENTREVISTA CON TEJERO

— A las dos cuarenta regresa el general Armada acompañado por el gobernador

civil de Madrid y cuenta la entrevista-mantenida con el teniente coronel Tejero,

en la que no ha logrado convencerle, a pesar de haberle ofrecido toda • clase de

garantías, llegando éste a manifestar que estaban dispuestos a morir en el

Congreso, convirtiéndolo en un Santuario de la Cabeza».

— A las cuatro cincuenta, el señor Laína comunica que conoce, por el gobernador

civil de Valencia, que el general Miláns del Bosch ha retirado el bando. En

Madrid, un grupo de individuos, que se hacen pasar por multares, han intentado

publicar una proclama.

A las cuatro cincuenta y uno, el teniente general Miláns del Bosch comunica que

ha hablado con Su Majestad el Rey y que se pone a sus órdenes. El PREJUJEM da

cuenta de lo anterior sobre el teniente general Miláns del Bosch.

— A las cinco treinta y tres, nueva conversación del teniente general Miláns

del Bosch con el general Armada. Le dice que ha vuelto a hablar con Su Majestad,

al que le ha leído el nuevo bando; ha intentado hablar con el comandante Pardo,

pero no ha podido porque deben estar cortadas las comunicaciones, por lo que

dice pida al general Sabino Fernández Campo que le transmita un mensaje de su

parte. El general Armada opina que esto es peligroso, dada la actitud del

teniente coronel Tejero.

TEJERO NO ACEPTA NADA

— A las seis treinta, el general Esquivias telefonea al teniente general Miláns

del Bosch para-darle estos nuevos números. Dice el teniente general que él ya ha

hablado con e teniente coronel Tejero y con el comandante Pardo; el primero no

acepta nada y que el segundo —más inteligente— manifiesta que estaría conforme

con la «solución Armada» y con garantías para todos ellos. Añade el general

Miláns del Bosch que él ya no va a llamar porque prefiere que el comandante

Pardo le llame; que desde luego no es conveniente que se entregue solo el

comandante Pardo, porque dada la actitud del teniente coronel Tejero se puede

esperar algo irreparable.

LA SALIDA DEL CONGRESO

— El general Aramburu da buenas noticias de la entrevista mantenida por el

teniente coronel Fuentes Gómez de Salazar con el comandante Pardo. Los

encerrados están dispuestos a entregarse con algunas condiciones, que en

principio parecen pueden

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El juicio del 23-F Tejero declaró que Armada le había ofrecido dinero si

abandonaba el Congreso

— A las diez cuarenta, el teniente coronel Tejero ha llamado al segundo jefe de

Estado Mayor de la MI Región y le ha comunicado que está dispuesto a entregarse;

deseaba que fuese el general Armada al Congreso.

DECLARACIÓN DE LAINA

La declaración de Laína fue, en resumen, la siguiente: Inmediatamente después de

conocer la noticia del asalto por la radio entró en contacto con los directores

generales de la Guardia Civil y de la Policía, con el general inspector de la

Policía Nacional y el gobernador civil de Madrid, e informó a Su Majestad el

Rey.

—Al tener conocimiento de la situación existente se ordena el aislamiento del

edificio del Congreso por Fuerzas de la Guardia Civil y de la Policía Nacional,

y se informa en sucesivas conversaciones a Su Majestad el Rey y al general

Fernández Campo, secretario general de la Casa de Su Majestad. El Rey me da

instrucciones para que se adopten cuantas medidas sean necesarias para resolver

la situación planteada y que se respete la Constitución.

—Por iniciativa del subsecretario del Ministerio del Interior, señor Sánchez

Harguindey, se constituye una Comisión integrada por los secretario de Estado y

subsecretarios de todos los Ministerios, que se encarga de tomar decisiones en

la esfera de lo civil. Esta Comisión se constituye previa conformidad de Su

Majestad el Rey y con conocimiento de la Junta de Jefes de Estado Mayor, órgano

que se constituye también y con quien se está en permanente contacto,

intercambiando información y poniendo en su conocimiento todas las decisiones

importantes que se adopten.

EL GOBERNADOR MILITAR DE VALENCIA INTERFIERE AL CIVIL

—Los gobernadores civiles informan de la normalidad existente en tas provincias,

excepto el de Valencia, que informa de que hay tanques en las calles y que el

capitán general ha dictado un bando por el que asume el poder civil, quedando

todos los órganos de la Administración a sus órdenes y controlando todas las

decisiones. Informa también que está en su despacho el general gobernador

militar, quien cumpliendo ordenes del capitán general le impide desempeñar sus

funciones.

—Hablo con el general Miláns del Bosch para que me informe de las medidas

adoptadas en Valencia, y me dice que se han dado una serie de órdenes para

asegurar la tranquilidad y el orden en la ciudad.

—Le indico que está mintiendo, pues conozco la situación de Valencia, que debe

acatar las órdenes dadas por el Rey y que conmine al teniente coronel Tejero a

deponer su actitud. Me dice que no puede dar órdenes fuera de su Región Militar

y que él está a las órdenes del Rey. Le repito que miente, pues las órdenes

dadas por el Rey a todos los capitanes generales las conozco por habérmelas

comunicado el propio Rey por teléfono.

Le pido que, por el Rey, por España, reconsidere su actitud; me sigue diciendo

que en Valencia no pasa nada y que sólo son medidas de precaución. Le insisto en

que me voy a ver obligado a dar la orden de asalto y entrada al Congreso a las

Fuerzas de Seguridad y que él será el responsable de lo que pueda ocurrir, y le

reitero que hable con el teniente coronel Tejero para que deponga su actitud,

negándose a ello y diciéndome que el general Armada está en Madrid y es quien

puede hacerlo.

EL REY ME ADVIERTE QUE NO ME FIE DE ARMADA

—En conversación con Su Majestad el Rey y con el general Fernández Campo me

advierten que no me fíe del general Armada, quien está desautorizado por Su

Majestad y que cualquier iniciativa que adopte la toma bajo su exclusiva

responsabilidad.

—El gobernador civil de Madrid me informa que el general Armada ha entrado en el

Congreso y se le dan instrucciones para que le sugiera, a la salida, mis deseos

de hablar con él. Así lo hace, y llega el general Armada a mi despacho, donde

mantengo con él una conversación en presencia del gobernador civil y del

subsecretario del Ministerio del Interior.

—El general Armada me dice, al comentar la situación, que el Rey se ha

equivocado; que no ha debido dirigirse a través de la televisión al país; que

con su actitud está poniendo en peligro a la Monarquía; que la situación creada

la deben resolver los militares; que hay que buscar una solución. Le replico

diciéndole que yo acato las órdenes del Rey y que mantengo una postura de

lealtad absoluta al Rey y de respeto a la Constitución.

Me dice que cabe la solución, que el considera constitucional, de entrar de

nuevo en el Congreso y dirigirse a los diputados, para proponerles que una Junta

Militar, presidida por él, se haga cargo del Gobierno, y transcurrido el tiempo

y superada la situación se volvería a un sistema democrático, y que si los

diputados lo aceptan se habrá solucionado el problema.

Le hago ver que ese planteamiento e§ anticonstitucional y que, además, el

Congreso está coaccionado por la fuerza de las metralletas.

—Le increpo diciéndole que como militar debe acatar las órdenes del Rey, como

jefe supremo de las Fuerzas Armadas, quien ha dado órdenes muy concretas a los

capitanes generales, y como ciudadano debe respetar y acatar la Constitución.

Que me niego a cualquier solución como la planteada por él, y que debe ser

consciente de las responsabilidades en que puede incurrir al mantener tal

actitud.

FIN DE LA SESIÓN

Tras la lectura por el relator de las citadas declaraciones sumariales, el

presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar, a las seis menos cinco de la

tarde, levantó la sesión, que se reanudará hoy, sábado, a las diez de la mañana.

 

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