Autor: Llorens, Isabel. 
 Los gobernadores militares de Cartagena y Murcia siguieron al general insurgente. 
 El capitán general del Mediterráneo no secundó a Milans del Bosch     
 
 El País.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El capitán general del Mediterráneo no secundó a Milans del Bosch

ISABEL LLORENS, Murcia

El capitán general de la zona del Mediterráneo, Juan Carlos Muñoz-Delgado y

Pintó hizo saber desde Cartagena al capitán general de la 111 Región Militar que

no asumía el estado de sitio decretado por Milans del Bosch y que continuaba

fiel a la Constitución. Sin embargo, el general Portea, gobernador militar de

Cartagena, y el general Lamas, gobernador militar de Murcia, se pusieron a las

órdenes de Valencia.

El gobernador militar de Murcia se dirigió expresamente a Adelino Caballero,

gobernador civil de la provincia, para indicarle que éste se hallaba bajo sus

órdenes y le invitó a salir del Gobierno Civil -para que fuera a visitarlo», a

lo que se negó el gobernador, que permaneció toda la nuche en su puesto,

custodiado por fuerzas del orden público y acompañado de algunos políticos, como

el presidente regional de UCD, Luis Egea.

Por otra parte, el coronel Adolfo Vara del Rey, del regimiento de infantería

motorizada Mallorca 13, de Lorca, telefoneó al alcalde socialista de esta

localidad, José López Fuentes, a quien dijo: «Ahora soy yo el que mando».

A las seis de la mañana de ayer, después de que Milans del Bosch depusiera su

actitud, volvía a telefonear a la primera autoridad municipal de Lorca,

diciéndole: «Le devuelvo el mando». El señor López Fuentes estuvo asistido por

los jefes de la Policía Nacional de su ciudad, que le expresaron su adhesión y

se declararon constitucionales.

Ni en Murcia ni en otras ciudades de la provincia salió el Ejército a la calle,

aunque en los alrededores de los acuartelamientos sí se observaban algunas

patrullas armadas. La Policía Nacional custodió las emisoras locales y

periódicos por orden del Gobierno Civil, asi como algunos edificios públicos.

Después de conocerse el toque de queda, sobre las nueve y media de la noche

quedaban desalojados los edificios de la Diputación Provincial, Consejo Regional

y Ayuntamiento de la capital.

En algunos ayuntamientos, sin embargo, las autoridades quedaron concentradas

toda la noche, como es el caso de Cartagena, Alhama y Águilas, adonde también se

dirigieron representantes políticos, sindicales y locales.

En las sedes de los partidos políticos cundió cierto pánico sobre las ocho de la

noche, y se escondían archivos y documentos confidenciales. El presidente del

Consejo Regional y secretario regional del PSOE, Andres Hernández Ros, desde un

lugar desconocido, difundió un comunicado por Radio Juventud de Murcia en el que

condenaba los hechos, «que constituyen un claro atentado a nuestro orden

constitucional».

Eran las dos menos veinte de la madrugada y continuaba el estado de excepción.

El ambiente en la calle era de normalidad y la gente se recogió en sus casas

pronto, quedando la ciudad desierta a las diez de la noche. Establecimientos

públicos quedaban cerrados y no circulaban apenas coches.

Las últimas tiendas que cerraron, las de comestibles, donde se apreció la alarma

de la gente, que se avituallaba de grandes cantidades de alimentos.

Ayer, a la una de la tarde, celebraba pleno extraordinario —con la sola ausencia

de los diputados-la Diputación Provincial y el Consejo Regional, reunión en la

que se aprobó «exigir la clarificación de los hechos ocurridos, con expresa

preferencia a la actitud adoptada por la autoridad militar de la III Región

Militar, a la que pertenece Murcia».

Este comunicado fue suscrito también por los partidos políticos UCD, PSOE y PCE.

Alianza Popular dijo no estar de acuerdo con el párrafo que transcribimos, por

«considerar un error político inmiscuirse en el terreno de la autoridad

judicial», en palabras de su presidente regional, Juan Ramón Calero.

 

< Volver