Periodistas y familiares aplaudieron y abrazaron a los congresistas. 
 Viva emoción en la liberación de los diputados     
 
 El País.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El golpe de Estado

Periodistas y familiares aplaudieron y abrazaron a los congresistas

Viva emoción en la liberación de los diputados

A las diez en punto de la mañana empezó a renacer la esperanza en la carrera de

San Jerónimo, frente al palacio de las Cortes. «Hay movimiento en el patio del

Congreso», se comentaba en la barrera de periodistas situada a la puerta del

hotel Palacc; «parece que van a salir las diputadas». Unos minulos más tarde e)

rumor se hizo realidad, y las doce mujeres que fueron rehenes del teniente

coronel Tejero comenzaron a atravesar la verja del nuevo edificio del Congreso,

en grupos de dos, fres y cuatro. Venían abrazadas entre ellas, cogidas del

brazo, de la mano y todas visiblemente emocionadas por los cruciales momentos

que acababan de vivir.

Al llegar a la barrera de informadores se echaron a llorar la mayoria, entre

aplausos y abrazos de periodistas, amigos y familiares. Luego empezaron a

desvelar detalles concretos de la situación interna. «Todo va bien, están

tranquilos», decía María Victoria Fernández F.spaña, de Alianza Popular, que fue

la primera en llegara la /ona de Prensa.

Esta tranquilidad se justificaría, minutos mas larde, gracias a las

declaraciones de olías compañeras del Congreso. como Carmen García ´ Bloise

(PSOE) o Juana de Arce (UCD), quienes afirmaban que gracias a dos transistores

del Congreso, utilizados clandestinamente por los responsables de los servicios

técnicos de la Cámara.y a la colaboración de los bedeles y ordenanzas —«todos

esluvieron impresionantes», afirmaba n unas y otras-.consiguieron establecer un

sistema de informa-i ion entre la mayoría de los bancos, una especie de radio

macuto, que nos confirmó que el golpe no había sido seguido por nadie fuera del

Congreso, a pesar de que Tejero afirmaba que Milans del Bosch y otros generales

estaban ya al mando de la situación.

Sistema de información con la colaboración de todos «lisie .sistema de

información», decía Carmen García Bloise. «y el aspecto de loco de Tejero y de

sus íntimos colaboradores nos daba una idea de que el golpe fracasaba, aunque

nos hacia temer mis por nuestra integridad».

Carmela García Moreno y Soledad Becerril confirmaban estos extremos y marchaban

con urgencia hacia el Ministerio del Interior para relatar a la Junta de

Gobierno la situación interna del Congreso.

Otras compañeras relataban los últimos incidentes: «Nos dejaban ir a los

servicios de uno en uno, bajo custodia, y se nos facilitó agua y azúcar, nunca

comida*. Se explicaron los últimos incidentes.

Fraga estuvoa punto de prmocar reacciones viólenlas de los golpistas cuando

intentó enfrentarse a Tejero. Relataron cómo I rasa, Iñigo Cavero y Fernández

Miranda gritaron disparadnos, mientras abrían sus chaquetas.

Los relatos eran entrecortados, en improvisadas y breves declaraciones a

informadores que se disputaban las primeras entrevistas para las cadenas de

radio y televisión españolas y extranjeras.

Todas las diputadas insistían: «No queríamos salir, quisimos quedarnos con

nuestros compañeros, pero era necesario que alguien relatara fuera lo que

ocurría en el interior del Congreso».

A las doce comenzaron a salir los diputados

La salida de los cerca de 330 diputados y de los miembros del Gobierno se inició

a las doce en punto del mediodía, tras la rendición de Tejero. De nuevo en la

carrera de San Jerónimo volvió a crecer la

emoción. Aquí arreciaron los aplausos de curiosos e informadores al grito de

¡Viva la libertad!, ¡Viva la Coastitución!, mientras la mayoría coreaban «Se

pinchó, se pinchó, se pinchó el golpe».

De nuevo escenas de sonrisas y lágrimas entre diputados, familiares y

periodistas. Algunos con sentido del humor, como Senillosa, de Coalición

Democrática, quien afirmaba: «No es que esto se parezca a Honduras, es que es

Honduras».

Fernández Ordóñez, sin afeitar, como .todos los diputados, sonreía emocionado en

la entrada del Palace. ¿Qué tal el divorcio. Paco?, le preguntaba un periodista,

y el ministro de Justicia reía y dijo: «Va muy bien, pero ahora nos vamos a

olvidar de este tema por algún tiempo». El ministro no fue acompañado al

improvisado centro de Prensa por el resto de sus compañeros del Gobierno, que

fueron los últimos en salir y que se trasladaron directamente en automóviles y

en una camioneta a sus domicilios.

También eludieron a los informadores los líderes del PSOE y del PCE, Felipe

González y Santiago Carrillo. La esposa de este último, Carmen Menéndez, pasó

toda la noche con los informadores, a la espera de noticias sobre su esposo.

A partir de estos momentos llovieron las declaraciones. Fernando Abril era uno

de los responsables de la radio macuto, con un pequeño transistor que llevaba en

el bolsillo, y fue quien pasó noticias a sus compañeros de lo que ocurría fuera.

Todos coincidían en reconocer la tensión, el cansancio, y sobre todo la

humillación, como afirmaron Bandrés (Euskadiko Ezquerra), Escuredo (PSOE) y

Alvarez de Miranda (UCD). Rojas Marcos (PSA) aseguraba que rio estaba cansado y

que los hechos han demostrado a Calvo Sotelo que la democracia está por hacer,

mientras que Miguel Ángel Martínez (PSOE) exigía que se tomen medidas

definitivas para garantizar la legalidad.

EL PAÍS sacó cinco ediciones

Una anécdota afecta a nuestro periódico el socialista Pedro Silva afirmó que

estaba convencido de que el golpe no progresaba porque la radio transmitió la

noticia de que «EL PAÍS salía a la calle sin problemas». Un ejemplar de una de

las primeras ediciones de nuestro periódico llegó al Congreso en un paquete que

la esposa de un ordenanza consiguió introducir en el palacio.

El presidente Suárez, muy elogiado en su comportamiento por la totalidad de los

diputados, que también ensalzaron a Gutiérrez Mellado, abrazó sonriente a sus

familiares, que le esperaban a la salida del Congreso.

Felipe González se escabulló de la Prensa, aunque más tarde, tras la reunión de

la ejecutiva del PSOE, afirmaba: «Soy optimista vamos a ver que pasa ahora». En

relación con el futuro inmediato, el portavoz de la Minoría Catalana, Roca

Junyent, afirmaba tajante: «Vamos a votar a Calvo Sotelo positivamente. Ahora no

es el momento de pequeñas discrepancias, sino de colaboración general».

 

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