Nunca se descartó un posible asalto de los geo al Parlamento. 
 La Junta de subsecretarios siguió paso a paso y con incertidumbre el desarrollo del golpe     
 
 El País.    28/02/1981.  Páginas: 2. Párrafos: 39. 

Nunca se descartó un posible asalto de los ugeo" al Parlamento

Una treintena de personas, secretarios de Estado y subsecretarios, permanecieron

reunidos durante la jornada del intento de golpe de Estado en un despacho del

entresuelo del Ministerio del Interior, en la madrileña calle de Amador de los

Ríos. Alrededor de una mesa, los integrantes de la

junta tuvieron información puntual del desarrollo de los acontecimientos.

Una crítica situación—la ocupación de RTVE—, una obsesión —impedir

movilizaciones populares en todo el territorio— y una incertidumbre —la actitud

que iba a adoptar la División Acorazada Brúnete— elevaron durante horas la

tensión del ambiente. Poco antes de que el Gobierno y parlamentarios abandonaran

el Congreso, la propia junta comunicó su disolución. Durante catorce horas

dispusieron de la acción de gobierno. Desde aquella sala, la película de los

hechos fue la que a continuación se relata.

La junta de subsecretarios siguió paso a paso y con incertidumbre el desarrollo

del golpe

En su despacho del Ministerio del Interior, Francisco Laína, director general de

la Segundad del Estado, escucha por la radio la marcha de las votaciones de la

sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del Gobierno. A

los pocos minutos se oyen voces y disparos. Se informa que un grupo de guardias

civiles ha asaltado el Parlamento.

A partir de este momento, los mecanismos del Ministerio del Interior se ponen en

marcha. Francisco Laína contacta telefónicamente con el Rey, quien atiende

personalmente la llamada y confirma que está al corriente de los

acontecimientos. La comunicación es breve.

El director general de la Seguridad del Estado reclama al director general de

Policía, que tiene un despacho próximo, y se decide la entrada en funcionamiento

de los servicios policiales. Inmediatamente se conecta con el general Aramburu

Topete (director general de la Guardia Civil), que se encuentra en su despacho y

anuncia su intención de dirigirse inmediatamente al Congreso, y con el general

Santamaría (general inspector de la Policía Nacional), quien, desde su casa, da

la voz de alerta a sus unidades.

La policía informa a Interior que es el teniente coronel Tejero, al mando de 150

o 200 hombres, quien ocupa el Parlamento. Se sospecha que esos efectivos no

forman una unidad orgánica,

interior informa de inmediato a la Zarzuela y después se pone en contacto con el

general Aramburu Topete, quien ya se encuentra en su coche oficial, y se le

encarga que intente resolver el problema en el Congreso.

El director general de la Guardia Civil llega a las instalaciones del

Parlamento, en la carrera de San Jerónimo, y conmina al teniente coronel Tejero

para que deponga su actitud. El teniente coronel Tejero responde con sequedad:

«Mi general, si avanza un paso más, le pego un tiro y después me mato». Después

de lo cual da media vuelta y entra de nuevo en el Congreso.

El general Santamaría recibe Ordenes de dirigirse al Ministerio del Interior, se

reúne con Francisco Laina y se decide reforzar los servicios y aislar el

Congreso. Frente al Parlamento toman posiciones unidades de la Guardia Civil,

circunstancia que se considera adversa en el Ministerio del Interior, porque se

puede producir una delicada situación de compañerismo entre los números que se

encuentran dentro y fuera dé las dependencias del Congreso y estropear el

objetivo de la operación; aislar el recinto.

Posteriores sucesos, como la entrada y unión a los sediciosos de una compañía de

la Policía Militar del Regimiento Acorazado Brunete parecen confirmar esos

temores. El Congreso, en este momento, esta rodeado por una primera línea

formada por la Guardia Civil y un segundo cordón de Policía Nacional.

Interior decide la intervención de las líneas telefónicas del Parlamento Existen

rumores de que el

teniente coronel Tejero ha comunicado con un alto grado militar en Valencia.

Luis Sánchez Harguindey, subsecretario del Ministerio del Interior, sugiere la

creación de una junta de secretarios de Estado y subsecretarios. Se informa a la

Zarzuela y el general Sabino Fernández Campos confirma el visto bueno del Rey a

ese consejo, que asumirá el poder civil y la acción de gobierno.

Inmediatamente se procede a la convocatoria de secretarios de Estado y

subsecretarios, algunos de los cuales se muestran reacios a acudir, porque

piensan, quizá, en una encerrona. Sánchez Harguindey consigue la presencia de

lodos y, minutos más tarde, se encuentran en una sala del entresuelo de Amador

de los Ríos, sede del Ministerio, una treintena de personas.

Paralela en el tiempo a esta acción se produce la reunión de la Junta de Jefes

de Estado Mayor. Entre ambas juntas se establece una base prioritaria de

trabajo, el intercambio de información, y se decide la redacción inmediata de un

comunicado que dé cuenta a la opinión pública de la constitución de los dos

entes.

Ocupación de RTVE

Interior, en concreto Francisco Laina, se pone en contacto telefónico con el

director general de RTVE, Fernando Castedo, con objeto de pedirle el envío de un

equipo de video al palacio de la Zarzuela y otro al Ministerio del Interior para

grabar sendos mensajes. Fernando Castedo comunica que por las escaleras están

subiendo soldados. Aparece en su despacho un sargento de la División

Acorazada Brúnete y poco después un capitán que le dará la orden de que se

emitan marchas militares.

En el Ministerio del Interior se desconoce la procedencia de aquellas fuerzas

armadas, pero se promete ayuda inmediata. Francisco Laína ordena al general

Aramburu. Topete que envíe unidades del exterior de la Guardia Civil hacia RTVE,

para acabar con la presencia de aquella treintena de soldados, cuyos jefes

hablan en nombre del Rey.

Resuelto el incidente en RTVE, Fernando Castedo envia con urgencia un video para

que se graben los mensajes. El comunicado conjunto que van a realizar las dos

juntas —de jefes de Estado Mayor y de secretarios de Estado y subsecretarios— se

filtra y se emite por las emisoras de radio y agencias de noticias.

A Interior comienza a llegar información de las provincias y las juntas de

seguridad de los gobiernos civiles en las que se da cuenta de la normalidad

existente. El propio director de la Seguridad del Estado da la orden explícita

de que no se permitan manifestaciones bajo ningún concepto, que se aborten con

energía en caso necesario, y que las autoridades se reúnan con los líderes de

los partidos políticos.

Se confirma que el teniente coronel Tejero ha comunicado en Valencia con un alto

grado militar, al que ha asegurado que el objetivo está cubierto y sin novedad.

Interior decide entonces ir cortando paulatinamente el número de líneas de la

centralita del Congreso. Esta táctica, sin embargo, no funciona como guerra

psicológica, porque en el interior del Parlamento existen tres cabinas de las

que no se tienen noticias. Cabinas que utiliza el teniente coronel Tejero para

comunicar con el exterior. Se pide ayuda a Julio Camuñas, delegado del Gobierno

en la Telefónica, le localizan y se cortan. Todas las conversaciones, a partir

de este momento, quedan grabadas.

Llegan a Interior noticias del bando difundido por el teniente general Milans

del Bosch en Valencia.

El texto es transmitido a Madrid. Francisco Laina habla con Milans y le

recrimina por su acción, a lo que responder aquél que ha tomado esa decisión

para preservar la convivencia y la paz en Valencia. El director de la Seguridad

del Estado insiste en que ese bando, en todo caso, lo debe dar la autoridad

civil, Milans responde que cumple órdenes del Rey, y asegura que no va a deponer

su actitud. Se informa al Rey y a la Junta de Jefes de Estado Mayor acerca del

altercado.

Entre tanto, en Madrid, el capitán general de la región actúa directamente en el

control de las unidades periféricas. Queda en el aire la incógnita do lo que

vaya a hacer la División Acorazada. Se abren los momentos mis difíciles de la

jornada. Hay convicción de que algunas unidades están dispuestas a intervenir.

Desde el Ministerio del Interior se conecta con el teniente coronel Tejero, a

quien se expone que el Congreso está rodeado y existe normalidad en toda España.

Tejero responde que tratan de engañarle y cuelga el teléfono.

Nuevas noticias del interior del Congreso. Adolfo Suarez está solo en una

habitación, otros cinco líderes fuera del hemiciclo y se confirma que los

ocupantes no forman una unidad organica sino que están movilizados al azar. Esta

actitud se interpreta en tres vertientes: se piensa que puede ser una amenaza

futura, que se les va a considerar como rehenes en un momento determinado o,

simplemente, que se va a prescindir de los líderes aislados.

Solución antes de las diez

La Junta de Secretarios de Estado y Subsecretarios prosigue su reunión con

información puntual de lo qué sucede. Nuevos informes hablan de tranquilidad en

las provincias. Entonces se considera que la situación es ya clara. No obstante,

se piensa que la solución al conflicto tiene que darse antes de las diez de la

mañana, porque en ios cuarteles una situación tan tensa puede provocar el

nerviosismo.

Se graba un nuevo mensaje conjunto y se protege su envio a RTVE. Al tiempo se

graba el mensaje del Rey, quien envia un tclex a todas las capitanías generales

en el que se especifica que se han de acatar las órdenes civiles que se dicten

desde la Junta e Secretarios de Estado y Subsecretarios y las militares que de

la Junta de Jefes de Estado Mayor. El Rey permanece sereno, firme y enérgico, y

subordina cualquier acción en estos difíciles momentos al respeto a la

Constitución.

Además, da ánimos a sus colaboradores.

El gobernador civil de Madrid acude al Congreso por indicación de Francisco

Laína para acompañar al general Armada, quien va a entrevistarse con el teniente

coronel Tejero. A Mariano Nicolás no se le permite traspasar el umbral del

Parlamento.

Desde Interior se convoca a los líderes de los partidos políticos Allí se les

informa de la situación general y del temor de que si la situación no se

resuelve antes de las diez de la mañana se corre el riesgo de que otras unidades

se sumen a los sediciosos. Entonces se exige un compromiso que bajo ningún

concepto se permita salir las masas a la calle. El director general de la

Seguridad del Estado adelanta que va a dirigirse al hotel Palace para conocer

sobre el terreno la operación especial de asalto que tienen diseñada los GEO.

Se compromete a informarles sobre los riesgos que supone una operación de ese

calibre y a pedir opiniones. Se reserva no obstante, la última decisión. Todos

los líderes políticos dan su visto bueno.

En esos momentos el teniente coronel Tejero sólo dispone de tres lineas

telefónicas hábiles.

Cuando Francisco Laina llega al Hotel Palace, donde está situado un improvisado

cuartel general, manda desalojar la sala y se queda a solas con el general

Santamaría, el general Aramburu y el gobernador civil de Madrid. Un capitán de

los GEO explica el diseño del asalto. Se hace un recuento de geos y de material

y un análisis de las posibles victimas.

Para efectuar el asalto se necesitan carros blindados que protejan la

aproximación al edificio.

Preocupa, al tiempo, la presencia de cuatrocientos números de la Guardia Civil

en la primera línea de aislamiento. Se especula sobre las posibilidades de que

la Guardia Civil entre en el Congreso en caso de violencia necesaria frente a

compañeros de cuerpo, y se decide el relevo de sus mandos, convenciéndoles de

que es mejor que descansen ahora para estar fréseos en las primeras horas de la

mañana.

Se convoca al genera! Serrano y se Je explica la decisión. El general

Santamaría, por su parte, tiene plena confianza en sus hombres. Poco a poco se

produce un discreto relevo de números de la Guardia Civil por Policía Nacional.

El director de la Seguridad del Estado mantiene la operación de asalto, aunque

quiera jugar otrás cartas. No ubstante, solicita a la Junta de Jefes de Estado

Mayor los blindados necesarios para llevar a cabo el asalto, petición que es

concedida inmediatamente.

A su regreso a Interior se le comunica la dificultad ante su ausencia de sujetar

a los miembros de la Junta de Secretarios de listado y Subsecretarios labor que

realiza con éxito Sánchez Harguindey.

Las dos Juntas— Civil y Militar lanzan un nuevo comunicado conjunto en el que se

habla de los planes especiales de los GEO.

La mujer del teniente coronel Tejero quiere hablar con su marido. No se le

permite, porque es notoria su fortaleza y la posible influencia que pueda tener

en la conducta posterior de su marido.

Durante este tiempo y a cada hora, se realiza un análisis psicológico de lo que

pueda suceder en el interior del Congreso en base a ciertos datos. Se

pronostican enfrentamíentos entre los miembros de la Guardia Civil antes de las

nueve de la mañana.

Comienzan las negociaciones del general Gabeiras con el teniente coronel Tejero.

Para ello, se dispone la presencia del teniente coronel Fuentes en las

conversaciones. Este militar tiene un gran ascendente sobre el comandante Pardo

Zancada, un hombre, según todos los testimonios, que tiene a gala defender sus

ideales hasta el final y manda la compañía de Policía Militar.

Las negociaciones parten de una base: el respeto a la integridad física del

Gobierno y diputados. Entran en el Congreso el general Armada y el teniente

coronel Fuentes. Al principio no hay resultados. Pocos minutos después abandonan

las dependencias once guardias civiles. Los pronósticos psicológicos funcionan.

Se piensa entonces en el bombardeo psicológico de los asaltantes. Para ello se

elabora un documento, que se graba, y en el que tras una introducción redactada

por Robles Piquer se explica la situación general del país, se introduce el

mensaje del Rey y una grabación de la mujer, quien Mora, habla de sus hijos y de

los amigos que le han abandonado. Se pensaba introducir asimismo un mensaje de

Soledad Becerril, en que hablará de un grupo de mujeres de miembros de la

Guardia Civil, a quien ella encontró a la salida del

Parlamento, y que piden la vuelta de sus mandos a casa.

El micrófono de la SER

Fernando Castedo, en este tiempo, logra conectar un micrófono de ambiente del

hemiciclo, que, junto al de la Cadena SER, ofrecen información de lo que sucede

dentro.

La Junta de Jefes de Estado Mayor declina la negociación en el director general

de la Segundad del Estado. Para el caso de que salgan asaltantes armados antes

que los diputados se exige que sea Pardo Zancada y no Tejero el último en

abandonar el hemiciclo. Se teme un desenlace cruento.

Por fin se llega a un acuerdo y en un papel ambos firman el siguiente orden de

salida: comandante pardo Zancada, los diputados, la Guardia Civil y el teniente

coronel Tejero. El capitán de navio Camilo Menendez se entregará a un

contralmirante de la Armada. Las unidades volverán a sus lugares de origen.

No se exigirán responsabilidades a las clases de tropa. Tejero se entregará en

la Dirección de la Guardia Civil. Y si algún oficial quiere salir al extranjero

se le concederá la autorización.

Se informa a la Zarzuela y se conviene en que las condiciones son aceptables.

Salen las diputadas y se prepara la estrategia de información y de salida del

Gobierno y parlamentarios. Se decide que el presidente en funciones del

Gobierno. Adolfo Suárez, debe ir directamente a la Zarzuela.

A Enrrique de la Mata se le niega permiso para que introduzca en nombre de la

Cruz Roja alrededor de 2 000 bocadillos en el Congreso.

En este momento. Tejero sólo dispone de una línea de teletono. Intenata utilizar

a un periodista para que difunda y exalte en el exterior sus opiniones y el

propio periodista se aviene a ser utilizado por la Seguridad del Estado para

tratar con vencer a Tejero de que deponga su actitud y envíe dos mensajes

escritos a dos de los parlamentarios retenidos. Los mensajes llegan a su

destino. Había que mantener la calma dentro.

Se emite un ultimo comunicado conjunto en el que se habla del cese de la

comisión de Secretarios de listado y Subsecretarios y se agradece al pueblo

español la serenidad mostrada durante toda la jornada.

A mediodía del día 24 salen del Congreso el Gobierno y los diputados

 

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