El Partido Comunista de Euskadi hizo un llamamiento a la huelga general. 
 Estado de alarma en las provincias vascas     
 
 El País.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Estado de alarma en las provincias vascas

DELEGACION DE EL PAÍS, Bilbao

Mientras algunos partidos de izquierda convocaban a la huelga general en Euskadi

«en defensa de la libertad, la democracia y la autonomía», los gobernadores

civiles de las provincias vascas aseguraban, poco antes de las nueve de la

noche, que la normalidad era total en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava.

El gobernador civil de Vizcaya, Juan José Izarra del Corral, declaraba a través

de una emisora local —que repetiría en varias ocasiones el mensaje— que «el

reforzamiento de la presencia policial que prevé la normativa sobre estado de

alarma no va destinada a recuperar una normalidad perdida, pues la situación es

de total y absoluta normalidad. El lendakari Garaikoetxea, enfermo desde el

viernes pasado, permanecía en su residencia oficial de Ajuria Enea, sin que

estuviera prevista ninguna reunión especial del Gabinete. Mientras tanto,

permanecía en sus puestos todo el personal de las distintas consejerías del

Gobierno vasco.

«La situación en Vizcaya, en Guipúzcoa y en Álava es de total normalidad»,

declaró a EL PAÍS Juan José Izarra poco antes de las nueve de la noche. El mismo

aseguró que los efectivos de la Guardia Civil y Policía Nacional en estas

provincias se mantenían en estado de normalidad.

Según refirió Izarra, se celebraba ayer tarde en el Gobierno Civil de Vizcaya

una reunión de orden público en la que, junto a él, se encontraban los tenientes

coroneles de la Guardia Civil y Policía Nacional de la zona, para tratar el tema

del secuestro de los cónsules, cuando llegó la noticia de la ocupación del

Parlamento español. «Hemos dispuesto en seguida las medidas previstas en el

estado de alarma; es decir, un mayor despliegue de policía armada, controlado y

dirigido, para asegurar precisamente la normalidad».

Sin embargo, en torno al propio Gobierno Civil, a la Jefatura Superior de

Policía de Üilbao, a la Diputación de Vizcaya, Ayuntamiento de Bilbao y en los

puntos estratégicos de la capital vizcaína no se observaban especiales

despliegues policiales a las nueve de la noche, aunque se creía que estas

medidas serían progresivamente intensificadas a partir de las diez.

El gobernador civil de Álava, Fernando Jiménez, insistía también a las nueve de

la noche en que «la tranquilidad en la provincia es total» y sugería la

conveniencia de que los medios informativos explicaran a la población el alcance

real de las medidas previstas en el estado de alerta.

A las 20.15 horas, dirigentes del Partido Comunista de Euskadi se dirigían a las

emisoras locales de radio para dar lectura a un llamamiento a la huelga general.

Fuentes de dicho partido informaban que todos los militantes se encontraban en

sus agrupaciones respectivas tras haber recibido consignas en las sedes

correspondientes. A la misma hora comenzaban a colocarse algunos carteles en las

calles llamando a la huelga general.

Dirigentes del PSOE de Euskadi informaban, por su parte, a EL PAÍS la puesta en

práctica de un plan de seguridad «previamente estudiado» y que prevé medidas

como la ocultación de los archivos y todo material que pudiera resultar

comprometedor en una situación de suspensión de la normalidad democrática.

A las diez de la noche, efectivos de la Policía Nacional procedían a retener c

identificar a militantes del partido comunista que pegaban en lugares céntricos

de Bilbao pasquines explicando la situación y convocando a la huelga general.

 

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