Autor: ;Pérez Ornia, J. R.. 
 Hay que darlo inmediatamente, ordenó don Juan Carlos a las 0.15 horas del día 24. 
 Así se grabó y emitió el trascendental mensaje del Rey en la madrugada del martes     
 
 El País.    27/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

"Hay que darlo inmediatamente", ordenó don Juan Carlos a las 0,15 horas del día

24

Asá se grabó y emitió e! trascendental mensaje del Rey en la madrugada del

martes

FRANCISCO BASTERRA y PEREZORNIA

Son las 0.15 horas de la madrugada del martes 24 de febrero, la más larga de la

historia de España de los últimos tiempos. F,l rey Juan Oírlos, vestido con el

uniforme de Capitán Genera! del Ejército, con gesto serio y con voz firme,

inicia desde su despacho, en e! primer piso del palacio de la Zar/ucla, su

mensaje a lunación: «Al dirigirme a todos los españoles con brevedad y

concisión...». En la pequeña habitación, tras las cámaras de televisión, la

reina Sofía, el príncipe de Asturias y las infantas filena y Cristina siguen

atentos las palabras del Jefe del Estado. Tinto dura dos minutos.

Inmediatamente, don Juan Carlos ve la grabación en un monitor de video y,

dirigiéndose u Jesus Picatoste y Pedro Erquicia, afirma sin más comentarios-.

«Muy bien, muy bien. Hay que emitirlo inmediatamente».

En Valencia. Milans del Bosch continua sublevado y sus, tropas en la calle en

Madrid la situación es aun muy confusa. Cincuenta y cinco minutos después, !;i

cinta con el mensaje, protegida por dos policias de la escolta del Rey ton

metralletas, llega a Prado del Rey. y los españoles, tensos, ven y escuchan en

sus televisores que don Juan Carlos ordena el maule ni mié ni a del orden

constitucional.

Fernando Castedo, director general del Ente Público Radiotelevisión Española

(RTVE), recibe poco después de las ocho tic la tarde de! pasado lunes, una

llamada telefónica del palacio de la Zarzuela. E´.l general Sabino Fernández.

Campos, secretario general de la Casa del Rey, le informa que el rey Juan

C´arlos dirigiría en breve un mensaje a la nación

El director general de RTVR se eiKucmra en su despacho de la primera planta de

la Casa de la Radio, ocupado por el capitán que manda los soldados del

regimiento de Transmisiones de El Pardo, perteneciente a la División Acorazada

Brunete, El capitán Merlo Habia asumido por su cuenta la responsabilidad de la

programación y acababa de prohibir que se emitiesen informativos por las dos

cadenas de Televisión. Fernando Castedo intenta que el capitán se ponga al

teléfono para recibir ordenes del general Sabino Fernández Campos, pero el

oficial se niega y alega que no hablaba con nadie, que no conocía al general y

que sólo recibía órdenes de su mando militar.

El capitán tampoco quiso atender un despacho para que se pusiese en contacto con

el jefe del listado Mayor el Ejército, general Gaheir Montero. Merlo sacó .su

agenda, pero llamó a otra persona.

El general Sabino Fernandez Campos y el director general de KTVE logran

comunicarse por teléfono y polizan un lenguaje casi en clave, sin que el capitán

llegue a percatarse que poco después se iba a grabar en la Zarzuela el decisivo

mensaje del Rey.

A las nueve de la noche, Jesús Picatoste director del gabinete del Ente Público

RTVE, que tiene a ¡os soldados en su despacho, logra comunicar con Pedro

Erquicía, hasla hace unos dias corresponsal en Nueva York y ahora subdirector de

los servicios informativos de Televisión: «Prepara inmediatamente un equipo de

video para ir a la Zarzuela a grabar un mensaje del Rey.

Los militares abandonan Prado del Rey Pedro Erquicia reunió, en primer lugar, el

reducido equipo de cámaras autónomas (las ENG, Electronic News Gathering) con

dos técnicos para la cámara y magnetoscopio y dos reporteros mas para filmarlo

en soporte cinematográfico de dieciséis milímetros.

Los dos equipos de video y cine (provistos de un magnetófono Nagra, que sirvió

para emitir el mensaje por radio) sólo pudieron abandonar Prado del Rey cuando

el recinto fue desocupado, por órdenes aún desconocidas, por la sección del

capitán Merlo. «Bueno, ahi se queda usted», fueron las ultimas palabras del

oficial al director de RTVE.

Eran las 21.25 horas cuando salieron en caravana de tres vehículos, dos para ¡os

equipos y otro para Jesús Picatosle y Pedro Erquicia. Sólo el vehículo de las

cámaras autónomas llevaba distintivo de Televisión Española, Poco después, a las

diez de la noche, Iñaki Gabilondo, director de los informativos de Televisión

Española, hacía su primera aparición en ta pequeña pantalla para informar del

asalto a Prado del Rey y de lo que sucedía en el Congreso. En aquel momento, la

caravana de Picatoste y Erquicia se detenía ante el primero de los controles de

seguridad de la Zarzuela, en cuya garita los guardias seguían las noticias a

través de un televisor.

U n jeep de la Guardia Real dirige a la comitiva hasta el segundo puesto de

control donde les espera Fernando Gutiérrez, jefe de Prensa de la Zarzuela.

Mientras los cuatro técnicos suben al primer piso del palacio para preparar la

grabación, Picatoste y Erquicia comentan con Fernando Gutiérrez, el médico del

Rey y otros ayudantes los graves sucesos del Congreso. Sólo en aquel momento la

Zarzuela conoce que Televisión Española tiene en su poder el documento visual y

sonoro del asalto de Tejero a las Cortes. Este hecho sorprende a los directivos

de RTVE, que llaman a Prado del Rey para que envíen urgen le mente una copia del

mismo. Son las 22.30 horas, e Iñaki Gabilondo acaba de anunciar que el Rey se

dirigirá al país por televisión.

La Zarzuela no tiene capacidad autónoma de emisión y tampoco puede recibir

programas, al no disponer de un circuito de enlace directo con RTVE,

El equipo sube al primer piso para inspeccionar el despacho del Rey: una

habitación amueblada con una mesa de madera de roble y presidida por un tapiz

con el escudo nacional, con la bandera española a la derecha y una biblioteca a

lo largo de una de las paredes.

La mesa es despejada de papeles y los electricistas del palacio-disponen la

instalación de un foco contraluz, encima del tapi/, para evitar sombras en la

grabación. Son las 23.30 horas cuando llega un técnico de Prado >del Rey

provisto de la cinta tle un viJeo-casete, y de un monitor de televisión, en el

que inmediatamente algunos ayudantes del Rey comienzan a ver el documento. EJ

ambiente es ée seriedad, pero sin nerviosismo.

Preocupado, pero sereno A la doce de la noche aparece el Rey, vestido de capitán

general del Ejército. xSe Se veía preocupado, pero sereno. Nos saludó a lodos,

uno por uno, y nos dijo: "Hola, ¿Cómo estáis?"», recuerda Pedro Erquicia. Se

cru/an unos breves comentarios sobre el golpe de. Tejero. «¿Cómo ha sido esto,

vosotros que lo habéis visto?», preguntó el Monarca, Pero lo más urgente es´

grabar el mensaje del Jefe dcJ Estado;

el Rey no vería el documento hasta después de las 12.30 de la madrugada.

La cámara de cine y la >k- vijeo son dispuestas frente a la mesa anle la que

tomó asiento Juan Carlos. «¿Qué tratamiento visual le damos a la grabación?»,

pregunta Erquicia. El Rey le contesta: «Para eso estáis vosotros, que sois los

técnicos». A continuación, el Monarca pregunta si molesta el ruido del aire

acondicionado, que es apagado para evitar acoplamientos de ionícíos en los

micrófonos. Se hacen pruebas de sonido. Pedro Erquicia le pide al Rey una copia

deí mensaje y decide, una vez leído, que el primer párrafo introductorio se

filme con un plano general, para acercarse con un zoom en el momento en >jue el

Rey informa del telegrama cursado a los capitanes generales.

Detrás de las cámaras están, en pie, la reina doña Sofía, el principe >le

Asturias, Felipe, y las infantas Elena y Cristina. La familia real, silenciosa,

mantiene la calma y escucha atentamente las palabras del Rey. Inmediatamente se

comprueba en un monitor la grabación y Juan Carlos dice: «Ha quedado muy bien.

Hay que darlo cuanto antes». El propio Jefe del Estado ordena a3 coronel Blanco,

jefe de Seguridad de la Zarzuela, que dos policías de su escolta, vestidos de

paisano y armados con metralletas, protejan la cinta (una caja de > unos veinte

por veinte centímetros) hasta su llegada a Prailo del Rey. Los policías tenían

órdenes estrictas de permanecer en RTVE y proteger hasta el final la emisión

mensaje, aunque los geos ya controlaban el edificio, a las ordene;, del director

general.

Pasadas las 0.30 horas, la comitiva abandona a toda velocidad el recinto de Ja

Zarzuela por la salida de columna*, cruza Pozuelo, Ara-vaca y Somosaguas; pero a

pesar del esfuerzo no llega a tiempo para que el mensaje, como estaba previsto,

sea emitido a la una de la madrugada. F´crnando Gutierre/:, Picaloste y los dos

escoltas llevaron la cinta en un coche sin distintivos.

A la.s 12 horas el mensaje.salió al aire desde los sótanos de los informativos,

situados en la Casa de la Radio. Millones de españoles que habían esperado

durante horas se sintieron un poco má.-, aliviados y comenzaron a irse a la

cania. «No todos son conscientes del esfuerzo necesario para informar a través

de la televisión con sentido de responsabilidad en momentos tan críticos como

éste, al servicio de la sociedad y la Constitución», afirmó Fernando

Castedodespués de estas horas dramáticas.

 

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