El Golpe de Estado     
 
 El País.    27/02/1981.  Página: 8,9,10. Páginas: 3. Párrafos: 45. 

Canas al director

El golpe de Estado

Numerosa» cartas han llegado a la dirección de EL PAÍS sobre el golpe de Estado,

Esta primera selección intenta recoger tas variadas reacciones que tos hechos

del día 23 de Febrero suscitaron en nuestros lectores.

Cuando esta mañana mi hijo Jaime, con sus cuatro años, me preguntaba por qué

continua ba, como ayer, escuchando la radio. Je he contado emocionado cómo unos

hombres, armados de metralle las, querían hacernos daño a iodos.

Luego, mas tarde, lo ha visto todo en la televisión.

Espero que nunca, como quería, Jaime tenga que entrar por c! tubo de la

televisión para darles una torta a esos hombres y defender asi el sistema

democrático en que él ha nacido./Mikel Bucsal Madrid.

Soy un joven universitario de claras tendencias ácrato-constructivas, que nunca

he pertenecido a ningún partido politico.

No soy ni beato, ni folklórico, ni patriotero, ni pasóta: exactamente, uno más

entre los millones de jovenes españoles

Si no hubiera sido por don Juan Carlos, hoy estaría militarizado y esgrimiendo

una metralleta tras un catártico toque de queda.

Subjetivamente, amo a mis padres, pero, objetivamente, amo más al Rey, porque a

mis padres les debo mi vida, pero a don Juan Callos le debo algo mucho máj.

importante: mi libertad./José María Santos Adradas. Madrid.

Estoy muy inquieto por lo sucedido en Espuna; temo que, en mi caso, la historia

se repita. Y esta es la historia:

En Chile, el 29 de junio de 1973.-el Gobierno constitucional de Salvador Allende

sufrió un intento de golpe militar, que se llamo el tancazo. como recuerda su

editorial del miércoles.

El presidente Allende recomendó serenidad y tranquilidad, »porque todo estaba

dominado». Pareció que se volvía a la normalidad: los obreros a sus- trabajos o

a sus luchas reivindicativas; pasado el susto, los partidos de gobierno y ile

oposición, a sus querellas políticas.

Se; procesó a las cabezas visibles del alzamiento. El capitán Marshall (Tejero)

fue calificado tomo un Joco que obedecía las órdenes del genera! Viaux (Milans

del Bosch. «un militar por lós cuatro costados». Quien hizo fracasar la

revuelta, comenzando por desarmar a mano limpia aun ofi. cial a cargo de un

tanque, fue el general constitucionalista Carlos Prats, asesinado tiempo después

por órdenes del dictador, en Buenos Aires. Fin las fotografías del suceso,

detrás del general Prats, muy sumiso,podía verse a! general Augusto Pinochet,

que llevaba meses organizando el golpe militar de] ! 1 de septiembre y que se ha

proclamado presidente de Chile por toda una eternidad.

Ya en el poder, Pinochet ha escrito en sus memorias que «en marzo ya iniciamos

los planes para derrocar al Gobierno marxista», pese a que no hizo ascos cuando

el presidente Allende le nombró general en jefe del Ejército.

Dicen que la historia sirve para sacar conclusiones. Pienso >que es bueno que

los españoles tengamos presente el triste caso chileno.

Someto a su criterio el publicar esta carta con mi nombre, lo que puede

acarrearme algún problema, aunque estoy dispuesto a tal.

Cartas al director

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riesgo por tratarse de algo que considero de interés para España. /Jorge

Orellana M. Madrid.

En la crónica de la toma del Congreso se ha resaltado el gesto valiente de

Manuel Fraga, producido tras una larga noche de tensa espera. Sobre esa reacción

quisiera hacer apenas tres consideraciones:

1. La «viril actitud» de Fraga sería más creíble si tuviese lugar antes,

cuando el golpe estaba en su apogeo. Su «resistencia» a los asaltantes no puede

compararse de ningún modo con la digna actitud asumida por Suárez, y sobre todo

por Gutiérrez Mellado. La «decidida repulsa» de Fraga, en cambio, sólo se

manifestó cuando ya estaba bien claro que la sublevación había fracasado.

2. Las atenciones de los asaltantes para con Fraga, que llegaron a ser

embarazosas para este, son una buena muestra de la coincidencia ideológica de

unos y otro. No en balde el mismo Fraga se ha venido •distinguiendo como un

«duro», preconizando el uso a ultranza de una fuerza que, en el secuestro del

Congreso, se ha identificado con él.

3. Hay una frase que ha empleado Fraga contundentemente contra la supuesta

debilidad del Gobierno, una frase que lo erige como inspirador del golpe, ya que

con ella se incitaba a los «salvapatrias» a tratar de imponer su orden. La frase

en cuestión en esta: «Cualquier teniente de la Guardia Civil sabe cómo acabar

con el terrorismo».

Esperemos que, tras el ataque sufrido por la Constitución, se desprendan las

duras caretas de algún sedicente servidor del orden constituido./Manuel Riveiro

Loureiro. LaCoruña.

Gracias, muchas gracias, por su información, comentarios, editoriales,

referentes a la recientisima y muy importante asonada Madrid-Valencía y...

Como catalán y español, con más de sesenta años, y, por tanto, perteneciente a

la célebre «quinta del biberón» (ya sabe, a los diecisiete años movilizado por

el Ejército de la República y a los veinticuatro años licenciado por el Ejercito

franquista), he tenido un disgusto enorme al vivir, de lejos, evidentemente,

pero muy cerca anímicamente y gracias a los medios modernos de comunicación, U»

extremismos terroristas de personas que volverían a las andadas, en la impunidad

que disfrutan al amparo de un uniforme que no son dignos de vestir.

Creo, como español (y catalán), que puedo tener mi opinión, como la Constitución

me autoriza. Quisiera decir que. por mi experiencia pasada.y para prevenir (que

no curar) tales infecciones o pandemias

político-militares, debería procederse a una «despolitización a fondo» de las

estructuras militares. Explicando, de una vez por todas, que un militar es una

persona técnica que estudia los mecanismos de los elementos guerreros y los

aplica, metódicamente y con un evidente riesgo, que, en vaso de conflagración

también lo pasa la población civil y la población militarizada o movilizada, con

el fin de defender al país de las agresiones exlernas.

Que se tomase como ejemplo todo el elemento militar europeo (e, incluso, el

portugués, si cabe) y se guardase el mismo estilo que, disciplinadamente, jefes,

quizá mucho más capacitados que los nuestros, adoptan por convicción y por puro

razonamiento.

Quisiera decir también que, al vaciado de una cierta politización, debía seguir

el relleno de esta .segunda «politización», con el reconocimiento real que la

soberanía nacional, como dice la Constitución (y, por tanto, la carta magna del

país), determina laxativamente. Y que no se puede manejar im EL PAÍS, viernes

27 de lebrero de 1981

tarde del 23 de febrero./Gloria Hernández. Madrid.

Caifas al director

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punemente un soldado no voluntario si con ello se le crea un, problema grave, no

Tísico, sino moral y de ciudadanía. Hay que tener en cuenta que si un soldado

fue mayor de edad y, por tanto, elector y elegible, a los dieciocho años, lo

coni núa siendo a los veintiuno, cuando, forzosamente —si bien cumpliendo con un

deber al que no le eludo-, tiene que destinar equis tiempo en servicio militar.

El manejo de hombres no es un manejo de caballos ni de muías. Me gustaría que

quienes lo hacen lo pensaran siempre./Joseph Quadrada i Soler, Barcelona.

Dejando al margen las consecuencias políticas y sociológicas que se derivan del

intento golpista, recientemente protagonizado por algunos miembros del Ejército

en nuestro país, quisiera reseñar ahora el valioso documento que se nos ha

brindado a los españoles, a través de una grabación clandestina, por una de las

cámaras fijas del hemiciclo del Congreso, en los momentos iniciales del golpe de

mano.

En un apresurado apunte, no tengo más remedio que rendir homenaje a los

profesionales de la información en las tareas gráficas y de (limación. Parecería

que estos profesionales tienen un insúnto casi suicida que les impele a dar

testimonio de los acontecimientos sociales en las circunstancias más adversas,

una especie de lucidez bv.órica les mantiene en su tarea, -con riesgo de susr

sus vidas: r-.T.v-r en; lass filmaciones bajo las • ;´±i r la instantanea

conseguida bajo la amenaza de las armas.

Ese fumador desconocido que mantuvo la cámara Tija sobre el hemiciclo del

Congreso sabia, aunque en esos momentos de estupor y confusión no fuera muy

consciente de ello, que era responsable de dar testimonio y de legar ese

testimonio a la conciencia colectiva de un pueblo,

Una lanza rota por un cámara desconocido es- poco. La historia también se hace

con personajes anónimos./Consuelo Recio. Madrid.

Sólo unas pocas palabras para explicar que, tras estos recientes

acontecimientos, creo que ha quedado bastante claro que la violencia no es (y

empiezo a dudar si lo lia sido alguna vez) patrimonio de los jóvenes. Creo que

también está de más el decir que las últimas generaciones de españoles, por lo

menos la nuestra, son las menos violentas de nuestra h ístoria.

Sin embargo, no deja de ser triste comprobar corno aún hay, entre nosotros,

extremistas que siguen cultivando las semillas de violencia que muchos españoles

llevan dentro.

Lo malo de todo esto es que conocemos bien sus intenciones y, mientras miles de

españoles pensábamos, no sin un poco de escepticismo, que las cosas empezaban a

cambiar, llega este puñado de resentidos y trata de estropear (o poco conseguido

en estos últimos años. •

Está visto que este pais nunca podrá vivir en paz. al menos, mientras haya gente

que lucha contra el progreso./J. R. P. Madrid.

chornoso intento de golpe de Estado en nuestro pais. En la situación confusa de

la ¡urde del 23 de febrero, fue una inyección de ánimo muy grande escuchar por

la radio un editorial decidido, tomando una postura clara en favor de la

Constitución antes de conocerse realmente si los golpistas serian o no

secundados. EL PAÍS se comprometió públicamente antes que nadie en denunciar el

hecho, y las circunstancias que lo hicieron posible, pedir medidas contundentes

contra los responsables y animar a Ja población para que estuviera alerta en

defensa de la democracia.

Tan importante es hacer llamamientos que eviten actas irresponsables como apelar

a una serenidad entre la población,que se puede entender como pasividad si no se

añade que ha de ir acompañada de la firme voluntad de esa población de oponerse

a las tenebrosas intenciones de los «salvapa-írias» de siempre.

Creo que vuestra postura valiente levantó la moral a muchos que escuchábamos la

radio con rabia e impotencia. Tristemente, muchos no nos sorprendimos demasiado

de que se produjera esto. Hasta ahora, los poderes públicos no han demostrado su

capacidad (¿o ganas?) de evitar estos actos. Quizá esta sea su última

oportunidad de hacerlo.

De nuevo, bravo por vuestro editorial de la nefasta Después úe casi veinte horas

de tensión, los espartóles podíamos empezar a respirar tranquilos. Pero el susto

del día anterior aún se manifestaba en la alegría que experimentábamos y en la

fatiga de una noche en vela con la oreja pegada al transistor.

Para mí. todo empezó a las 6.30, cuando, saliendo de clase, y en la misma calle,

me enteraba del asalto al Congreso. En la confusión del primer momento pensé que

una burrada así sólo podía haber sido realizada por F.TA (con perdón).

Lo grave fue cuando al oír la radio me enteré de que eran guardias civiles con

el señor Tejero a la cabeza (por ironía de la vida, esa misma mañana alguien me

había negado que lo de Galaxia fuese verdad y que, desde luego, no había

implicado ningún alto cargo en el asunto).

En el Parlamento no se jugaba sólo con la suerte de los representantes del

pueblo, sino que era la de toda España la que estaba en juego; por eso

esperábamos con temor la posible solidaridad de todas las Fuerzas Armadas con

los golpistas.

Cuando el hecho no se produjo, el entusiasmo me impidió pensar que no lo habían

hecho por indecisión o falta de organización, sino porque el Ejército se está

volviendo constitucional y firmemente leal a la figura de su Jefe (Juan Carlos),

que es digno Rey de todos los españoles.

Admirable también Gutiérrez Mellado por su valor; Landelino Lavilla, por su

sangre fría, e incluso el «terrible» Fraga.

Ahora solo nos queda esperarla clarificación de los hechos, porque es deseo de

todos los españoles que

se investigue a fondo, y si hay que cortar grandes cabezas

(metafóricamente,porque,graciasa Dios.cn «le país ya no hay pena de muerte), que

se haga, porque el teniente corone! Tejero no debe ser el único «que peche con

treinta o cuarenta años de cárcel»./María Isabel López Arango. Madrid.

Yo no puedo ni tengo medios para «controlar» si el oficial de la Guardia Civil

Tejero y toda su banda Je desleales al pueblo español (la patria) seguirán

cobrando el sueldo (sanísimo) a final de este mes, y. sucesivos, de las arcas

públicas de esta democracia que tanto odian.

Le escribo por creerle a usted capaz de darnos a los lectores información sobre

este extremo tantas veces como sea preciso, para , que no me caiga encima oirá

«capa» de desencanto que. de ser verídica mi sospecha, sería de doble grosor.

Sólo me basta recordar que uno de los asesinos de la masacre de Atocha seguía

cobrando del Estado 110.000 pesetas cada mes en la cárcel, y desconozco si aún

sigue igual.

¿Desencantados...?, ¡que va...!, sólo desencantadísimo./E. Latorre. Madrid.

Todo ha finalizado. Tejero se entrega, los diputados han salido por fia de sus

escaños, los mismos que tanto anhelaron y que en esta úlli- \ ma noche se habían

convertido en su prisión.

Pero aun así, a pesar de todo, me da una pena horrible Tejero. Un idealista

romántico que toma el Congreso por a.salto, con doscientos guardias civiles, y

se queda solo. La democracia no sólo anidaba en aquella gran sala, había

sembrado su semilla en el corazón de todos los españoles. Corazones que

gritábamos en silencio: ¡Paz y libertad! No queríamos un nuevo golp" de Estado.

No quiso huir, ¡pobre lobo solitario, que sólo disparaba al leihi) y veía que e!

fracaso le envolvía a lo largo de la intensa noche! ¡Pobre militar loco que

creyó posible ahogar la libertad en busca de una pa/ forzuda!

En la televisión veo ahora barbas de una noche de insomnio, pantalones arrugados

y la felicidad de sentir el tibio sol e febrero sobre las caras cansadas. La

imagen c;imbia y muestra el hemiciclo vacio, su silencio parece haber olvidado

ya las horas de miedo y tención, tas inquietas esperas de noticias junto a la

radio, los cortos sobre animales uniré avance y avance, los ojos asustados Je mi

madre, que corno tantos otros repelían: ¡Otra guerra no. Dios mío!/Ana Fernández

Montes. Madrid.

;Bravo por EL PAÍS! Mi más sincero reconocimiento por la clarificadora, temprana

y valiente definición de EL PAIS sobre el bo-

 

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