Persiste la incógnita obre el mensaje de la revista Spie. 
 Indicios de complicidad civil en el intento de golpe militar     
 
 El País.    27/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Después del frustrado golpe militar

Persiste la incógnita sobre e! mensaje de la revista "Spic"1

Indicios de complicidad civil en el intento de golpe militar

Comienzan a conocerse algunos datos aislados que indican la participación de

civiles en la trama del golpe militar intentado el pasado Junes. A la

información adelantada ayer p°r estc periódico sobre el apoyo económico a los

golpislas -veintiséis millones de pesetas fueron facilitados, al parecer, por

una conocida personalidad del mundo económico y social-, cabe ¿nadir que

aumentan las sospechas .sobre la premonitoria frase publicada en la revista

Spic.

Algunos de los asaltantes del palacio del Congreso tenían en su potl er ejem

piares de )a revista Spic, cuyo último número publica en la pátina sesenta, y en

ta sección Notas, e! siguiente comentario: «No es cierto que yo pretenda dar un

golpe m ilitar el ¡unes 23 de febrero por la tarde... ¡Además, no sé!». Según

informa Europa Press, esta revista fue vista en manos-délos asaltan tes junto a

otras cuyos nombres no pueden recordar los informantes, personas que

permanecieron en el palacio del Congreso toda la noche del lunes a! martes.

Las publicaciones que obraban en poder de los asaltantes fueron abandonadas en

el palacio del Congreso, y una de las dependencias en que fue encontrada era el

gabinete telegráfico, también en los escritorios más próximos al despacho del

piesídente del Congreso.

El estilo casi críptico utilizado en )a redacción de los párrafos que figuran en

la columna Ñolas, firmadas por Otis, ha producido un sinnúmero de cabalas en

torno a la posible clave que éstos pudieran suponer de cara a los hechos

ocurridos entre el lunes y el martes. Comunicantes de EL PAÍS han

señalado que la frase final del párrafo ya mencionado (¡Además, no sé!) contiene

tres palabras: la primera, de seis letras, y las otras ¿os, de tíos. Según estos

comunicantes, la frase podría traducirse como 6.22, hora exacta del asalto al

palacio del Congreso.

Mientras la identidad de Otir, que está siendo investigada por la autoridad

competente, sigue aún en c) anonimato, nosc ti escaria que pueda ser !a del

director de la publicación Spic, Lorenzo Herran/. García (véase EL PAÍS de

ayer). Lorenzo Horran/ es primo carnal del director de la Seguridad del Estado,

Francisco Lama, y, al parecer, te envió una caria poco después de aparecer el

número correspondiente a febrero, en la que le informaba del contenido de la

sección Notas. Herran/. se encuentra de viaje en Bélgica en compañia de su

esposa y tiene previsto regresar mañana a Madrid.

De fuente absolutamente fiable se ha sabido que, dos días antes del golpe, una

conocida famíüa ultraderechista de Sevilla -región militar de Merry Gordon—

envió una carta a su hijo a Madrid, en la que le remitía la cartilla militar y

le decía que la conservara porque le iba a ser útil en adelante.

En Valladolíd —región militar de Campano López—, oirá conocida familia

ultraderechista recibió una llamada d« un hijo que reside en Madrid y que e)

mismo lunes iba a ponerse en camino hacia Burgos por razones profesionales. Sus

padres le desaconsejaron el viaje diciendo que ese día iban a suceder «cosas

importantes».

La detención del ultraderechista Juan García Garres se confirma

que ha sido llevada a cabo por presuntas sospechas de participaren el golpe. En

la noche del asalto al Congreso, avanzada la noche. García Carrés mantuvo una

larga y exaltada conversación telefónica cotí el teniente coronel Tejero, a

quien le invitó a mantenerse al frente de la sedición y le alentó con la noticia

de que iban para e! Congreso unidades de tos regimientas Villaviciosa y Pavía.

Tejero le respondí; que esas no son las nolícias que le han hecho llegar a él.

García Catres le leyó un manifiesto que, según él, iba a publicar El Alcázar, en

el que se alentaban a la rebelión. Aunque la dirección de este periódico niega

que el articulo llegara a estar impreso, coasta que una edición, que no salió a

la calle, ío había recogido. García Carres se ha destacado siempre como

organizador de actividades de la ultraderecha. Hace unos meses fue el promotor

de la campaña de las 500.000 firmas para pedir el mantenimiento del carácter

miliiar de la Guardia Civil.

Se confirma asimismo la participación de la esposa de Tejero, Carmen Diez

Pereira, en la pre-pración logística del golpe, dado que a través de persona

interpuesta, el abogado Arturo de Gregorio Sedeño, adquirió cinco autobuses a

Pablo Martín Berrocal, posteriormente utilizados en el traslado de los

sediciosos hasta las Cortes.

No fue posible la ¡ocalización de Luis Jáudenes y Jesús Barros para conocer si

era cierto, como indicaron fuentes socialistas a EL PAÍS, que habían sido vistos

en el Congreso durante el asalto. Un despacho de Europa Press indicaba anoche

que ambos anunciaban que se querellarían contra EL PAÍS, pero no decían el

motivo. Por el contrario, Luis Fernández Villamea, jefe de Prensa de Fuerza

Nueva, sí confirmó a un redactor de este pa-riódico su permanencia en el

Congreso, donde se movió con entera libertad.

 

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