La verdadera trama     
 
 El País.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

La verdadera trama

LA MANIOBRA de falseamiento de la operación Galaxia. golpe de Estado —frustrado

en el grado de tentativacapitaneado en noviembre de 1978 por el teniente coronel

Tejero, se encaminó a presentar un proyecto de insurrección armada en toda regla

como si de una inocente charla de café se tratara. «Aqui no ha pasado nada», fue

la conminativa moraleja que algunos medios extrajeron de aquella intentona y

trataron de imponer a la opinión pública. Por esa razón hay motivos para temer

que la repetición del levantamiento faccioso del teniente coronel Tejero, que no

concluyó en tragedia gracias a la retirada de otros apoyos militares,

probablemente apalabrados, y a la ausencia de algunas adhesiones imaginadas,

pueda ser despachada, dentro de unas semanas o de unos meses, con una fórmula

homologa.

Del frustrado golpe de Estado del teniente coronel Tejero, dado con la ayuda del

capitán de navio Menéndez, otro sedicioso anteriormente tratado de forma

excepcionalmente benévola, tenemos constancia de algunos hechos incontestables.

A los testimonios de los miembros de! Gobierno y los representantes de la

soberanía popular secuestrados se une el impresionante documental transmitido

ayer por Televisión Española, que recoge los treinta minutos iniciales del

brutal asalto al palacio del Congreso.

Sabemos asi que los sediciosos anunciaron la inmediata llegada al hemiciclo de

una alta autoridad militar para dirigir la palabra a los diputados. La

brevedad del plazo —un cuarto de hora o media hora— excluye la posibilidad de

que el invitado no fuera una autoridad de la I Región Militar o que hubiera

viajado a Madrid esa misma tarde. ¿Quién era esa persona? ¿Por qué no acudió a

la cita con el teniente coronel Tejero? ¿Cuales eran los enlaces entre el

anunciado orador y los insurrectos?

También sabemos que el jefe del pelotón faccioso usó y abusó tanto del nombre

del teniente general Milans del Bosch como de su bando militar para proclamar el

estado de sitio en la III Región, situado espectacularmente fuera de la

Constitución y de la legalidad vigente y promulgado. sin conocimiento del Rey,

pese a las facilidades para las comunicaciones telefónicas entre el palacio de

la Zaizuela y una capitanía general. Es seguro que el teniente general Milans

del Bosch abusó-dc sus poderes y violóla Constitución, que reserva ladcclaración

de los estados de excepción, de alarma y de sitio al poder civil.

La circunstancia de que don Juan Carlos fuera utilizado como falso testigo en la

proclamación del bando ensombrece todavía mis la decisión del capitán general de

la III Región y hace ineludible tanto su inmediata destitución como la

averiguación de sus eventuales responsabilidades penales al respecto. En cuanto

a las presuntas connivencias entre el jefe del pelotón sedicioso y el teniente

general Milans del Bosch. que convertirían a este en el auténtico organizador de

la rebelión, crece la convicción de que son ciertas, toda vez que, al parecer,

el general Milans se negó a aceptar una orden de arresto dictada por la Junta de

Jefes de listado Mayor. Si el nombre del teniente general Milans del Bosch

hubiera sido utilizado sin su previo conocimiento por el teniente coronel

Tejero, el primer interesado en que los hechos probados sustituyeran a las

conjeturas rumoreadas es precisamente el capitan general de la II Región, sin

acogerse al privilegio de tener que elegir entre su palabra y la del teniente

coronel Tejero.

Aparte de esa autoridad militar fantasmática que no llegó a la cita anunciada

con los diputados y ministros secuestrados, y aparte también de las

implicaciones del teniente general Milans del Bosch en el caso, también sabemos

que un comandante y un capitán de la división acorazada se unieron a los

sediciosos, y que otro capitán de esta misma unidad ocupó por la f´ucrra

Televisión Española durante casi dos horas

¿Cuáles eran los nexos que ligaban al teniente coronel Tejero con esos oficiales

de la división Brúnete?

¿Actuaban estos conspiradores herméticamente aislados de sus compañeros en la

sala de banderas?

¿Terminan y se agotan las connivencias dentro dé la I Región Militar en este

único contacto?

Creemos que no hacemos sino expresar una idea compartida por mucha gente al

considerar inverosímil la teoría del grupo salvaje encabezado por un trastornado

al que secundaban unos cuantos oficiales fanáticos o desequilibrados y al que

obedecían disciplinadamente suboficiales y números ignorantes del significado y

alcance último de la acción emprendida. Ya es difícil de aceptar el espectáculo,

transmitido por Televisión. del descenso por una ventana, con las armas en la

mano o en bandolera, de los guardias civiles sediciosos que habían decidido

rendirse y que se encaminaron, muchos de ellos todavía armados, a los autobuses

que les esperaban. Resulta casi surrealista la escena de unos hombres que.

después de haber asaltado el palacio del Congreso y haber mantenido bajo sus

puntos de mira a los diputados y a los gobernantes de este país, avanzan

libremente por la calzada, tras capitular, esgrimiento todavía sus metralletas.

Y lo que entra de lleno en el reino del absurdo es la tentativa de reducir a

explicaciones psicológicas o psiquiátricas el golpe de listado frustrado

anteayer gracias a la decisiva intervención de! Rey.

Los delirios ideológicos que dominan las cabezas del teniente coronel Tejero y

de los demás oficiales que secundaron su sedición colman diaria y semanalmente

las páginas de periódicos y semanarios —algunos con marchamo oficial— de

medianas tiradas y circulación preferente en los cuarteles, sin que a nadie se

le haya ocurrido, hasta ahora, enviar a sus redactores y lectores al psiquiatra.

Por desgracia, las ideologías golpistas y-parafascistas que gobiernan hoy el

Cono Sur y hasta hace pocos años España; no hunden TOS raices en perturbaciones

psicólicas, sino en el suelo de nuestra-sociedad y de nuestras instituciones. El

desequilibrio de los frustrados golpistas pueda tal vez manifestarse en sus

errores de calendario, de planteamiento logistico y de instrumentación de los

planes, pero en modo alguno en sus concepciones, que no por menos

antihumanistas, totalitarias y vengativas dejan de tener vigencia política.

La respuesta de los altos mandos militares al valiente llamamiento del Rey fue

prácticamente unánime.

Ahora bien, sería una forma de engañar a la sociedad civil y de adular a las

Fuerzas Armadas rehuir el planteamiento de una cuestion que preocupa hoy a

muchos ciudadanos españoles. Don Juan Carlos, capitán general de las Fuerzas

Armadas, ejerce el mando supremo de todos los institutos militares, de acuerdo

con e! articulo 62 de la Constitución. No sabemos, sin embargo, hasta qué punto

a!cu-nos altos mandos de nuestras Fuerzas Armadas contemplan la figura de! Rey

como indisociablemente unida a !a Constitucion, por el contrario, respetan en su

persona sólo la legitimidad histórica, tambien reconocida en el artículo 57 de

nuestro texto fundamental, y mantienen hacia su condición de titular de una

Monarquía parlamentaria sentimientos de indiferencia o incluso emociones de

lealtades contrapuestas.

Otra cosa es el futuro político de este país después de este acto criminal. Las

fuerzas políticas. Sos partidos, las organizaciones de empresarios, los

sindicatos, las instituciones culturales, los hombres de Iglesia y de armas, la

sociedad entera debe movilizarse en defensa de la Constitución de 1as

libertades. Es temprano pura hacer análisis del inmediato momento político, pero

parece evidente que se necesita un Gobierno fuerte amparado por el máximo cíe

fuer/as parlamentarias que continue el proceso democrático y garantice el

cumplimiento Jila Constitución. Igualmente es necesario demostrar a la sociedad

española que estos sediciosos soldados que se .sublevan por segunda vez no lo

harán una tercera. El recuerdo de la sanjurjada o del tancazo chileno debo

hacernos reflexionar, lo mismo que las protestas cínicas o culpables, ingenuas o

ignorantes cuando se pedia un castigo ejemplar para los conspiradores de la

operation Galaxia

Obviamente, no todo ha terminado con la conclusión estrafalaria de este remedo

nocturno de una Corte de los Milagros rediviva en la carrera de San Jerónimo

Acaso también hayan pretendido los golpislas reducir el Parlamento a

unacondición miserable oi ndigna. Ese desprecio merece su juicio y su castigo, y

al margen las acciones del poder judicial, la creación de una comisión de

responsabilidades (precisamente dirigida desde el Parlamento) que llegue hasta

e! fondo de las tramas que amparan (os golpes de Estado.

Radiotelevisión

Es un viejo dicho de e.sta profesión que los medios no son concluycntes, sino

acumulativos. En suma, que la televisión prima a la radio, y ésta a los medios

escritos, Es una teoría bastante aproximada, pero indudablemente cierta en las

circunstancias que acabamos de vivir en España.

A través de la Cadena SER, y en concreto de Radio Madrid, esta sociedad ha

asistido en directo a un golpe de listado. Es obligación elemental rendir

homenaje a unos hombre» o mujeres que se han «puesto al dejar abiertos unos

micrófonos o unas cámaras de Radiotelevisión que captaron toda la violencia

bruta! del asalto al Congreso

No menor elogio se merecen los fotógrafos de la agencia Efe que extrajeron de

ese Congreso carretes con las fotografías que ayer y hoy mismo publicábamos como

muestra de tamaña barbarie. Pérez Barriopedro y Manuel Bernárdez ya tienen para

nosotros ganado el Premio Pulitzer de 1981. Difícil será que a través de otras

cámaras internacionales puedan extraerse en ios próximos meses tales

fotografías.

Sea como fuere, es buena hora para rendistributo a los eternos y verdaderos

legionarios de la información.

En este caso, a esos hombres o mujeres que han hecho de su propio pellejo menos

valor quede sus carretes fotográficos, sus cámaras de video o sus cuadernos de

notas manuscritas.

Gracias a la radiotelevisión el golpe de Estado ha sido retransmitido en directo

y la población de este país ha podido seguir, minuto a minuto, la extorsión

ejercida sobre el Congreso sin .mayores alarmas que las precisas. Todo ha

quedado en casa —en nuestra propia y preocupante intimidad -gracias a una

radiotelevisión que lo fue para todos. A unos radiotéctricos. fotografos y

directivos de medios de comunicación que en su momento entendieron con claridad

que solo una información prístina, clara, limpia y directa, podia devolverles el

sabor poco degustado de la democracia.

 

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