Las regiones militares de Zaragoza y Valladolid tardaron en clarificar sus posiciones     
 
 El País.    25/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Las regiones militares de Zaragoza y Valladolid tardaron en clarificar su

posiciones

Quienes en las últimas horas de la larde del lunes pudieron abandonar el recinto

del Congreso de los Diputados encontraban al otro lado de los muros de granito

una situación confusa y desordenada.que recordaba lamentablemente a l,i que

ofrecían los efectivos poco aguerridos y disciplinados del teniente coronel

Tejero.

I.a chapuza Tejero encontraba un cierto correlato en la acera del hotel Palace

Las fuerzas de la Guardia Civil desplegadas en primera linea parecían en

trasvase casi permanente con sus compañeros golpistas del interior del Congreso.

Había quienes reflejaban, en > rasiones, simpatías no disimuladas

Cuando horas antes llego a las puertas del Congreso el director de la Guardia

Civil, general Aramburu Topete, todavía algunos de los números integrados en las

huestes de Tejero no habían abandonado los autobuses en que fueron

transportados, y no parecían dispuestos a participar. Sólo la inteverción

pistola en mano de un teniente resolvió sus dudas con precipitación.

Actitud suicida

El director del Instituto Armado intentó parlamentar con Tejero, que reaccionó

amenazándole de muerte.

«Primero te mato y luego me pego un tiro», aseguró el teniente coronel

sedicioso. Entonces. el coronel Alcalá Galiano, que acompañaba a Aramburu Topete

y que tenía a su mando las unidades de Policía Nacional desplegadas en segunda

linea, forcejó con uno de los acompañantes de Tejero, ante lo cual otro de los

rebeldes, el capitán Muñecas, puso su pistola sobre la espalda del jefe de la

Policía

En el cuartel general del hotel Palace la confusión, el entrecruce de

responsabilidades, la anarquía del despliegue, donde se daban cita unidades de

todas las procedencias, armamentos ligeros de todos los calibres, sin una

estructura de mando bien definida, permitió el hecho increíble de que casi una

compañía de Policía Militar de la división acorazada Brunete pasara sin

dificultad a sumar sus efectivos a los sediciosos.

Evitar las deserciones

Los paseos intermitentes del general Topete por las líneas de la Guardia Civil

tenían, al parecer, por objetivo evitar los trasvases antes mencionados entre

los electivos sediciosos y el cerco extenor. Luego, en el despacho del director

del hotel, junto al general Sáenz de Santa María y algunos colaboradores, se

analizaban las posibilidades de acción para liberar a los rehenes mediante un

asalto Las condiciones de esa operación tenían sobre todo en cuenta la

existencia en el interior de trescientas bocas de fuego hostiles y de más de

trescientos rehenes, cuyas vidas debían preservarse ante todo. Todo e\[o

aconsejaba a los responsables de la Policía Nacional a demorar esa intervención.

Por otra parte, el comportamiento valiente y ejemplar del teniente general

Gutiérrez Mellado, puesto de manifiesto por las cámaras de televisión, podría

asegurarle su continuidad como vicepresidente para la Defensa en un próximo

Gobierno, estimaban anoche medios políticos en Madrid.

 

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