Autor: Miguel Rodríguez, Amando de. 
   Democracia desinformante     
 
 Diario 16.    28/04/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

AMANDO DE MIGUEL

Sociólogo

Democracia desinformante

De los apelativos que, sucesivamente, se han ido poniendo a la democracia en

España —«orgánica»; consensuada, vigilada o vigilante—, De Miguel propone el de

«democracia desinformada» o «desinformante».

, Parece que nos sintamos obligados a poner algún adjetivo a la

democracia/Pasamos en su día por el ridículo´ colectivo de apellidarla

«orgánica». A la actual la calificamos de consensuada, vigilada y vigilante.

Para mí que podría pasar a la pequeña historia como «democracia desinformada» o

mejor «desinformante».

En efecto, asombra el grado tan alto de desinformación que puede tolerar un

régimen pluralista, y sobre asuntos que repercuten directamente en su propia

supervivencia. Todavía no nos ha dicho nadie por qué se fue -*4321 Suárez, por

qué se nos dejó de informar sobre aquel etarra que murió (presuntamente)

torturado.

Son cuestiones enormes. Falta una adecuada explicación pública del asalto al

Parlamento.

Pocos actos de tamaña violencia política han quedado en la historia sin juicio

sumarísimo. A no ser, claro está, .que los sublevados ganaran, en cuyo caso

podían llegar a ser condecorados y exaltados. En este caso del «asalto en video»

todavía no sabemos a qué atenernos.

¿Quién era el «militar, por supuesto», que iba a tomar el mando, se entiende, el

mando único? ¿Por qué ios sublevados pudieron imponer sus condiciones? ¿Por qué

negociaron entre ellos mismos? ¿Por qué «obedecer órdenes» en un acto de

sedición no constituye un claro y grave delito? ¿Por qué, al lado de eso, se

mantienen fuera del Ejército unos militares que en su día cometieron el«delito»

de propiciar la actual Constitución?

Demasiadas preguntas sin respuesta. Los obispos podrían decir también alguna

cosa sobre todo esto, tan vocados como están por la cosa político-moralizante o

moral-polizonte.

Oscuridades

Tenemos escasísima información de la amenaza más urgente: el terrorismo.

¿Cuántas veces se nos ha dicho en los últimos diez años que la ETA está a punto

de ser desarticulada, aislada, reducida? Los actuales «polismilis» deben ser

hijos de los primeros etarras de los años 60. Eso sí, da la impresión de que los

secuestros empiezan a ser una forma bastante rentable y poco arriesgada de

levantar una fortuna. Sobre ellos se nos desinforma a placer. Alguien dijo que

al futbolista Quiñi le habían secuestrado los sudamericanos, así, en general.

Calumnia, que algo queda. Sobre el secuestro del hombre que pa.ga más impuestas

de España, todo ha sido una grosera desinformación. Se habla ya de que los

rescates se pueden pagar por banco.

El público ingenuo no. acierta a explicarse por qué se tardó tanto en redactar

el texto constitucional y apenas puesto en rodaje hay que someterlo a-premiosas

correcciones y experticias para protegerlo y enmendarlo.

Todas estas oscuridades son sólo ejemplos. La persona que leyere podrá añadir

otros muchos si está algo interesada por la cosa pública. Eran muy corrientes en

´el «régimen anterior», porque la dictadura consiste, antes que nada, en

informarse y no informar.

No es casualidad que la primera decisión del «fallido» golpe militar del 23 de

febrero fuera sustituir ¡as noticias de la radio por marchas militares y el

´«Telediario» por una película de Bob Hope, Da la impresión de que la maniobra

de despiste continúa. La información de «política nacional» resulta cada día más

tediosa y propagandística. Si yo mismo me aburro con ella (profesional que soy

al fin de la crítica política), qué le ocurrirá al resto de la parroquia.

 

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