Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F     
 
 El País.    02/08/1981.  Página: 1,10,11,12,13,36. Páginas: 6. Párrafos: 42. 

EL PAIS

Calificación de rebelión militar para el intento golpista del 23 de febrero

El fiscal solicita las penas máximas para Milans del Bosch, Armada y Tejero

Tremía altos de privación de libertad solicita el central José Manuel Claver,

fiscal tobada de la causa abierta por el Intento golpista del 23 de febrero,

para el teniente general Jaime Milans del Bosch. el general de division Alfonso

Armada y el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero por sendos

«Hitos de rebelión militar, segun las coclusiones provisionales conocidas ayer

por tos abofados defensores de los 13 procesados del resto de las penas van

desde veinte años para el general de divisio Luis Torres Rojas hasta cinco años

para los tenientes de la Guardia Civil Pedro Izquierdo y Santiago Vecinos,

Anoche Europa Press transmitió el documento, de 46 folios que ofrece la versión

orí fiscal sobre los hechos y la calificación juridica de los mismos

Las conclusiones del fiscal abogado, general Claver Torrente, en el su mano de

los hechos ocurridos los días 23 y 24 de febrero pisado. común de un total de 46

folios, en los que se narran los preparativos del golpe de Estado y la forma en

que ha a desarrollarse este. Asimismo.el fiscal logado, a la vista de estos

hechos, ha formulado las peticiones de pena, que v>nde mayor gravedad para el

témeme general Milans del Bosch. general Armada teniente coronel Tejero, con

penas de treinta años de reclusion fura cada uno.

Las conclusiones a la« que ha tenido acceso Europa Press de fuentes de toda

solvencía. son:

En fechas indeterminadas de los meses de mayo y junio del año 1980 los

procesados teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y teniente

coronel de Infantería Pedro Mas Oliver. ayuadante del teniente general Milans

del Bosch. sostuvieron en Madrid. en mi restaurante próximo a la plaza de Roma,

dos entrevistas. previamente convenidas, en las que el teniente coronel Mas

decía actuar en nombre del teniente general Milans del Bosch. y que tenían por

objeto analizar la grave situacion de algunos problemas por los que atravesaba

España y de considerar la posibilidad de poner fin a la misma mediante alguna

operacion correcta.

A dicho fin se estudiaron como operaciones posibles la ocupación del palacio de

la Moncloa y la del Congreso de los Diputados,y en la segunda entresvista te

encargó al teniente coronel Tejero que estudiase la realización de esta última.

• A una de estas reuniones asistió el procesado paisano Juan Carcia Carres.

Y a raiz de estas reuniones se establecio un contacto indirecto entre el

teniente general Milans y el teniente coronel Tejero, por medio que asisten el

teniente general Milans su ayudante el teniente coronel Mas: el general Alfonso

Armada Comyn y el coronel Diego Ibañez Ingles, segundo jefe del Estado Mayor de

la III Región y lodos ellos provedores en esta causa. En esta reunion que tiene

un marcado carácter social ya que asisten las esposas de todos ellos, se

mantiene, sin embargo, las conservación prisada entre el teniente general Milans

y el general Armada. antes y después del almuerzo en la que se habia de la

situación política, la posibilidad de que se produsca una accion violenta y la

necesidad de ponerse en contado con quienes pidieran estar preparándola. Tal

operacion de producirse, serla conténtente reconducirla. segun acuerdan en dicha

reunión, o incluso retrasarla. A fin de concretar tales extremos acuerdan

celebras una reunion en Madrid ocho dias despues concretamente el I8 de enero.

Pero ya en esta reunión del 10 de enero te hablo de una operación política

encaminado al nombramiento de Armada como jefe de de Gobierno.

Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F

Tejero actuó en coordinación con Milans del Bosch y Armada

Viene de primera página

Tal como se había previsto, el 18 de enero de 1981 se celebra en Madrid, y en un

piso de la calle del General Cabrera, número 15, perteneciente al teniente

coronel Mas, la reunión acordada, a la que asisten, al menos, el teniente

general Milans, el general Torres Rojas, los tenientes coroneles Mas y Tejero y

el paisano García Garres, aunque este último no permaneció todo el tiempo de

duración de dicha entrevista.

En esta reunión, Torres Rojas informa de la adhesión del jefe del Estado Mayor

de la División Acorazada Brúñete número 1, el procesado coronel San Martín,

quien prepararía la división para el día que se señalara previamente, en el cual

Torres Rojas asumiría el mando de la citada unidad.

Ocupar el Congreso

El teniente general Milans, por su parte, manifestó ya la necesidad de ocupar el

Congreso. La finalidad perseguida era conseguir, mediante la ocupación militar

del Congreso y el alzamiento en armas, derrocar por la fuerza al Gobierno

constituido y formar otro nuevo que encauzara la democracia y acabara con el

terrorismo. Sin embargo, estimaba que la operación no debía llevarse a cabo

hasta que Armada fuese nombrado segundo jefe del Estado Mayor del Ejército. De

esta forma se realizaría sin violencia, e incluso se habló de un procedimiento

constitucional y político, sin derramamiento de sangre y poniéndolo todo a

disposición del Rey, y que la oportunidad podría ser la moción de censura contra

el presidente Suárez, que seguramente se presentaría en el plazo de un mes.

Al día siguiente, 19 de enero, el coronel Ibáñez visita al general Armada en

Lérida, por orden del teniente general Milans, para comunicarle el resultado de

la entrevista anterior, en la que se había decidido el aplazamiento de la

ocupación del Congreso, El general Armada informó,por su parte,a Ibáñez de su

próximo nombramiento como segundo jefe del Estado Mayor del Ejército.

El 29 de enero, al dimitir el presidente Suárez, el teniente coronel Tejero

comunica con el capitán general de la III Región Militar, a través del coronel

Ibáñez.

El 3 de febrero, y como consecuencia de la dimisión del presidente Suárez,

Ibáñez visita nuevamente al general Armada. Armada le habló ya a Ibáñez de la

posibilidad de que él presidiera un Gobierno. Y con fecha 16 de febrero, y

convenida previamente por los generales Milans y Armada, se celebra una tercera

entrevista entre este último y el coronel Ibáñez en Madrid, con objeto de

recabar información y transmitirse ¡quietudes.

El 18 de febrero, el coronel Ibáñez pregunta por teléfono al teniente coronel

Tejero si la operación Congreso podría realizarse el 20 de febrero, a lo que

Tejero pone dificultades para poder reunir la fuerza, y acuerdan que podría ser

el 23 de febrero, en que la votación se repetiría.

En la madrugada del 21 de febrero se celebra una reunión en Madrid, a la que

asisten el teniente coronel Tejero y el procesado comandante de Infantería,

destinado en el CESID, José Cortina Prieto. La reunión tiene lugar en el

domicilio de este último, en el parque de las Avenidas, y acompaña a Cortina el

capitán de la Guardia Civil,Vicente Gómez Iglesias, también destinado en el

CESID. Cortina se presenta y asiste a la reunión cómo hombre de confianza del

general Armada. Y se muestra perfectamente enterado de las operaciones que se

proyectaban bajo el mando bicéfalo Armada-Milans.

Contacto con Armada

El objeto fundamental de la entrevista es comunicar a Tejero que debe ponerse en

contacto con el general Armada y facilitarle los medios que se precisen del

CESID a través del capitán Gómez Iglesias. Cortina informa que están redactados

hasta los decretos-leyes que entrarán en vigor en su momento y que,

transcurridas-dos horas desde la ocupación del Congreso, llegaría una autoridad

militar que sería aceptada por distintos grupos parlamentarios, presentada bajo

la clave el ele/ante" está aquí Después de esta entrevista, Tejero consulta por

teléfono con el general Milans, quien le ordena que obedezca a Armada, y Tejero

informa al teniente general Milans que se había fijado la fecha del 23 de

febrero para la operación, y que precisamente la Había fijado Cortina. El mismo

día, a las tres de la tarde aproximadamente, el general Milans, desde el

despacho de una sociedad mercantil perteneciente a Ibáñez, mantiene una

conversación con el general Armada, quien confirmó al general Milans que Cortina

era hombre de su confianza.

A las 21.45 horas del día 21 de febrero se reunieron en el hotel Cuzco, de

Madrid, Tejero y Cortina. García Carrés informó al ayudante del general Milans,

teniente coronel Mas, que a las once de la noche tos había dejado reunidos.

Desde el hotel Cuzco, Cortina y Tejero se dirigieron a un piso de la calle de

Juan Gris, número 3 ó 5, el cual es descrito por Tejero con peculiaridades de la

puerta de entrada, así como del interior del mismo. En el piso les esperaba

Armada vestido de paisano. Tejero le da cuenta de que todo está preparado para

la operación del Congreso a las 18.10 horas del día 23, y Armada le indica que

debía hacerse con la mayor exactitud y al grito de Viva el Rey, Viva España, que

a las dos horas entraría una autoridad militar.y la fuerza ocupante seria

relevada. Le dijo que «el primo de La Coruña está en vuelo», refiriéndose a

Torres Rojas, y agregó que se trataba de salvar la Corona y la democracia.

Se lo comunican a Milans

Decidida ya la operación del Congreso para el día 23 de febrero, Armada se lo

comunica al teniente general Milans por teléfono el día 22 por la mañana. El

teniente general Milans ordena a su ayudante, el teniente coronel Mas, que

transmita al comandante-Pardo Zancada, también procesado en esta causa y

destinado en el Estado Mayor de la División Acorazada, la orden de. trasladarse

a Valencia para entrevistarle con el capitán general y que previamente se lo

•comunique al coronel jefe del Estado Mayor de la citada división, José Ignacio

San Martín.

En cumplimiento de la orden recibida, el comandante Pardo Zancada se traslada a

Valencia, donde le recibe el general Milans, sobre las tres de la tarde, y le

informa que,al día siguiente se va a ocupar el Congreso durante la sesión de

investidura del presidente y, a continuación, se declarará el esta-

do de excepción en la III Región Militar. El capitán general de Valencia se

dirigirá, por su parte, a los demás capitanes generales para que adopten la

decisión que estimen oportuna. Pero, en todo caso, considera vital para el éxito

de la operación el apoyo de la División Acorazada, a fin de controlar la

televisión y la radio. Una vez realizada la operación prevista y el asalto al

Congreso espera que sea disuelto el Parlamento y se forme un nuevo Gobierno. Es

conveniente, indica el teniente general Milans al comandante Pardo Zancada,

avisar al general Torres Rojas para que se traslade a Madrid. La operación no se

puede retrasar, porque no se puede contener a Tejero, y es el general Armada

quien la dirige.

A continuación, y en la misma tarde del día 22, el comandante Pardo acompaña al

teniente coronel Milans al despacho particular del coronel Ibáñez Inglés, desde

el cual sostiene, sobre las 16.45 horas, una conferencia telefónica entre el

capitán general de Valencia y el general Armada, conferencia que ya había

anunciado éste por la mañana, y quien confirma al teniente "general Milans que

la ocupación del Congreso se hará al día siguiente y que él estaría a la hora

prevista en el palacio de la Zarzuela.

Aviso a Torres Rojas

Al regresar por la noche Pardo a Madrid informa de todo ello al coronel San

Martín, quien reitera la orden a Pardo de que avise al general Torres Rojas y

que, cuando llegue a Madrid, se le comunique a él mediante una clave convenida,

ya que tiene que acompañar, el día siguiente, al general jefe de la División a

inspeccionar las unidades que esta tiene destacadas en las maniobras que se

realizan en Zaragoza.

Ya el mismo día 23 de febrero, y sobre las once de la mañana, Pardo Zancada

cumple la orden recibida. Llama telefónicamente al general Torres Rojas a su

destino en el Gobierno Militar de La Coruña. El general Torres Rojas le indica

que procurará trasladarse a Madrid, y para ello pide permiso a su capitán

general, alegando razones personales, permiso que obtiene, por lo que a través

de su ayudante comunica a Pardo Zancada que deberá recogerle sobre la una de la

tarde en el aeropuerto de Barajas.

El comandante Pardo hace llegar al coronel San Martín, que se encuentra de viaje

hacia Zaragoza, a través del mensaje convenido, que es ¡a bandeja está grabada,

que Torres Rojas está en camino hacia Madrid y que a su hora llegará a la

División Acorazada, Tiene por objeto es.te mensaje que San Martín regrese a

Madrid. Pardo, por su parte, recoge al general Torres Rojas en el aeropuerto de

Barajas y le hace saber que ha sido avisado por orden del teniente general

Milans, facilitándole una información de todo lo proyectado en la entrevista que

tuvo lugar en Valencia el día anterior. También le informa que Armada actuaría

en Madrid.

Torres Rojas, que conocía en líneas generales los proyectos y decisiones

expuestos por Pardo Zancada, almuerza en la División y se encuentra vestido de

uniforme, cuando el jefe de ésta, general Juste, acompañado por el coronel San

Martín, regresa a su base sobre las 16.30 horas, aproximadamente.

De acuerdo con los proyectos estudiados en las entrevistas anteriores y con las

órdenes recibidas, el procesado teniente coronel Tejero inició una serie de

actividades que tenían por fin el asalto y ocupación del Congreso de los

Diputados.

Así, durante los meses precedentes consiguió fotografías e información del

palacio del Congreso y de su protección y seguridad. Adquirió diversas prendas

de vestir en el Rastro (gabardinas y añoráis) para que las fuerzas asaltantes

las utilizaran disimulando sus uniformes cuando se dirigieran al Congreso en los

autobuses que compró para tal fin a las empresas Larrea, S A, y Doaldi, SL,

mediante el correspondiente contrato, suscrito el 30de diciembre de 1980 por un

precio, que fue pagado, de 2.500.000 pesetas, dinero que, según Tejero, procedía

de un legado recibido por su esposa y procedente de la herencia de un familiar.

En el contrato apareció como compradora la esposa de Tejero y éste manifestó que

falsificó su firma. Los autobuses fueron aparcados en una nave arrendada en

Fuenlabrada.

Durante las fechas inmediatamente anteriores a la de ocupación del Congreso, el

teniente coronel Tejero realiza una intensa actividad en distintas unidades de

la Guardia Civil, para reclutar la fuerza necesaria a los fines previstos.

Servicio muy especial

A las once de La mañana del día 23 se dirige al procesado coronel de la Guardia

Civil Miguel Manchado García, jefe del parque de Automovilismo, en el que

estaban instalados el subsector de Tráfico de Madrid y la Academia de la

Agrupación de Tráfico. Tejero comunica a Manchado que se trata de realizar un

servicio muy especial ordenado por el Rey, y que dirigen Milans y Armada, para

salvar a España, la Corona y la democracia.

A las 10.30 horas, ya el coronel Manchado había accedido a la petición de Tejero

de enviar a unos conductores para que se hicieran cargo de los autocares que

Tejero había adquirido.

También se dirige Tejero preferentemente al capitán de la Guardia Civil Jesús

Muñecas Aguilar, procesado también en esta causa, a cuyo mando estaba el

escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, con base en Valdemoro, y que tuvo

conocimiento, al igual que el coronel Manchado, por el propio teniente coronel

Tejero de la operación que se proyectaba.

En las distintas unidades

Los hechos se desarrollan en las distintas unidades de la forma que a

continuación se expone:

a) En el subsector de Tráfico de la Guardia Civil, Tejero había expuesto su

proyecto al procesado capitán José Luis Abad Gutiérrez en la noche del 22 de

febrero. Invocó el nombre del general Milans, así como el de Armada y el del

coronel Manchado: El capitán Abad convoco revista de armamento para el día 23, a

las cuatro de la tarde,-y sobre las 14.30 del mismo día informó a sus oficiales

de los planes de Tejero relativos a la ocupación del Congreso, dejándoles

libertad de acción y sin ocultar sus dudas personales sobre la seriedad de ésta,

que ya le habla expuesto el teniente coronel Tejero en presencia del coronel

Manchado, a lo que el primero había replicado que con él o sin él se haría la

operación indicada, pero que tuviera presente que si no le obedecía estaba

también desobedeciendo al Rey. Informados de la forma que se ha relatado por el

capitán Abad, los cuatro tenientes de esta unidad, Manuel Boza Carranco, Pedro

Izquierdo Sánchez, Vicente Ramos Rueda y Santiago Vecino Núñez, todos ellos

procesados en esta causa, expusieron sus dudas sobre la finalidad de la

operación proyectada, por lo que, acompañados del propio capitán Abad, se

dirigieron al despacho del coronel Manchado, en el que Tejero les explicó su

objetivo con amplitud, así como el concreto cometido que se les confiaba,

invocando, sin duda para afianzar sus argumentos, que el general Armada estaba

comiendo con el Rey, lo que, naturalmente, era incierto.

Momentos antes de la hora convenida para salir hacia el Congreso,.el capitán

Abad se dirigió a la fuerza formada, advirtiéndoles que el único responsable de

la operación sería él, porque los guardias civiles, afirmó, no tienen

responsabilidad cuando cumplen las órdenes recibidas. Ordenó a continuación, que

subieran a los autocares, lo que hicieron en un número de ocho suboficiales,

veintitrés cabos y 95 guardias. Fue la primera fuerza que llegó al Congreso, con

Tejero al frente, y parte de ella penetró en el hemiciclo.

A los autobuses

b) En la Academia de Tráfico, Tejero se dirigió a los procesados" capitanes dé

la Guardia Civil Enrique Bobis González y Carlos Lázaro Corthay, en las primeras

horas de la tarde del día 23, para informarles que se proyectaba realizar una

amplia operación policial para la que eran necesarios oficiales. En el mismo

sentido, el coronel Manchado se dirigió al procesado capitán Juan Pérez de la

Lastra, haciendo hincapié en la gravedad de la situación y en el apoyo que era

preciso prestar a España, a la Corona y a la democracia, quedando todos ellos

enterados de la misión de Tejero en el Congreso y de la participación en la

operación de los generales Milans y Armada. Sobre las 17.30 horas, 54 guardias

civiles, alumnos de la Academia, recibieron la orden de subir a los autobuses

con el armamento, orden que cumplieron.

Los procesados capitán Francisco Ignacio Román y teniente José Núñez Ruano

subieron asimismo a los autobuses con conocimiento de que éstos se dirigían al

Congreso. Al llegar al palacio, la fuerza indicada estableció un cordón de

protección en las calles adyacentes, hasta que a las nueve de la noche,

aproximadamente, entraron en el patio que separa los dos edificios, y luego, en

la parte vieja del palacio.

A estas fuerzas se unió voluntariamente el procesado capitán de la Guardia Civil

Francisco Acera Martín, perteneciente a la Comandancia de Tarragona, quien se

alojaba en la residencia de oficiales del Parque de Automovilismo, y que fue

informado durante el trayecto de la misión que iba a realizar Tejero de

ocupación del Congreso.

Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F

Voluntarios, todos

c) A la segunda compañía del Parque de Automovilismo se dirigió el procesado

coronel Manchado sobre las cuatro de la tarde, aproximadamente, cuando estaba

formada la fuerza, después de haber pasado revista de armas, en una breve arenga

para solicitar cincuenta voluntarios que, según dijo, eran necesarios a fin de

prestar un servicio a España, a la Corona y a la democracia, para el que se

precisaba de la Guardia Civil. Se presentaron voluntarios todos. Una parte le la

compañía, al mando del teniente Blanco, se dirigió al Congreso, en cuyas

inmediaciones el director general de la Guardia Civil ordenó al teniente que

volviera al parque con la fuerza a sus órdenes, lo que, a su vez, ordenó éste a

ios guardias civiles que pudo localizar y recoger.

d) El procesado capitán Jesús Muñecas Aguilar, que conocía la operación

proyectada por Tejero, colocó una relación del personal perteneciente al

escuadrón de la Primera Comandancia Móvil, que debía estar preparado a las

cuatro de la tarde, para ir a instrucción en la Comandancia Móvil de Madrid.

Previamente, y sobre las 13.30 horas, había comunicado al cabo Francisco Burgos,

que se encontraba de permiso en Moral de Calatrava, que se presentara en

Valdemoro a la citada hora. Algún tiempo después, el teniente coronel Tejero le

llamó para que se dirigiera al Congreso, lo que hizo acompañado de los

procesados teniente Jesús Alonso Hernaiz, César Alvarez Fernández y Vicente

Carricondo Sánchez, así como de tres suboficiales, cinco cabos y catorce

guardias. Al llegar al paseo de las Delicias ordenó detener el autobús y dirigió

la palabra a la fuerza, a la que expresó las razones por las que iban al

Congreso, entre ellas, según dijo, las de proteger al Rey y evitar que se

repitiera lo que había ocurrido en el Parlamento vasco." Al llegar al Congreso,

Tejero le comunicó al capitán Muñecas que se iban a cumplir órdenes del general

Milans para disolver las Cortes y que en breve tiempo llegaría al palacio el

general Armada.

La entrada en el Congreso

Las unidades citadas se trasladaron al Congreso coordinadas en su marcha por el

procesado capitán -de la Guardia Civil Vicente Gómez Iglesias, quien previamente

y para" esta operación había conseguido en su destino del CESID tres automóviles

ligeros y tres radioteléfonos de frecuencia distinta a la usual.

Sobre las 18.20 horas, las primeras fuerzas de la Guardia Civil, uniformadas y

con armamento, llegan al palacio al mando del teniente coronel Tejero e irrumpen

en el patio que separa los dos edificios, conminando a los ujieres para que

permanezcan quietos, y requiriendo a los policías que se encuentran de servicio

a que les entreguen las armas,-mientras los conduce a las tribunas y al pasillo

de los taquígrafos, donde ya permanecerán custodiados, hasta que a las 22.30

horas se les conmina para abandonar el edificio.

Sobre las 18.23 horas, cuando sé estaba procediendo a la votación de investidura

del candidato a la presidencia del Gobierno, Calvo Sotelo, irrumpe en el

hemiciclo el teniente coronel Tejero, el cual, pistola en mano, se dirige a la

tribuna de oradores, hasta situarse a • la derecha y delante del presidente,

Inmediatamente detrás entraron varios guardias civiles armados que ocuparon

posiciones en el salón y en la tribuna de invitados y, a la vez que Tejero,

gritaron: «Alto. ¡Todo el mundo quieto! ¡Silencio! ¡Al suelo!». Mientras se

producían varios disparos, uno de ellos, al aire, del propio Tejero y varias

ráfagas de fusil ametrallador, cuyos impactos pudieron observarse en la boveda

del edificio y en las paredes de tribunas de invitados, sin que se haya llegado

a precisar en autos quiénes los efectuaron, si bien Tejero manifiesta que fueron

los dos guardias que estaban más cerca de él, y, tras ordenar alto el fuego,

dijo de viva voz: «Estoy a las órdenes • del Rey y del capitán general Milans

del Bosch». También hizo dos disparos al aire el guardia Muñoz Rojo, para que se

obedeciera ¡a orden de interrumpir el funcionamiento de la cámara de televisión.

Según consta en el informe de la mesa, fueron cacheados el presidente, los

vicepresidentes y el secretario general.

El capitán Muñecas se dirigió después a los diputados para anunciarles que

dentro de poco, cuestión de veinte minutos o media hora, llegaría «la autoridad

competente, por supuesto», añadió, «militar».

Los diputados y senadores fueron obligados, primeramente, a tenderse al suelo,

permitiéndoseles, unos diez minutos después, incorporarse, si bien permaneciendo

con las manos visibles, sentados en sus escaños y en silencio, advirtiéndoseles

que se les prohibía escribir, pasar notas, etcétera, siendo acompañados por

números de la Guardia Civil cada vez que tenían necesidad de acudir a los

servicios, lo que deberían hacer en silencio y de uno en uno.

Incidente con Gutiérrez Mellado

Mientras se producían los disparos, el vicepresidente primero del Gobierno,

teniente general Gutiérrez Mellado, que no obedeció la orden de tumbarse en el

suelo, se levantó de su escaño para intentar reducir a Tejero, siendo

interceptado por un grupo de guardias, cuatro concretamente, de los que han sido

identificados los llamados Barriga y Peláez, y dos oficiales, identificados como

los tenientes

Boza y Ramos, sufriendo en el forcejeo un pequeño arañazo en la barbilla,

interviniendo en ese momento Tejero, el cual, con ayuda de algunos guardias no

identificados, lo zarandea violentamente, poniéndole una zancadilla y

sujetándole con la mano izquierda, en cuyo momento salió de su escaño el

entonces presidente Suárez para intentar ayudarle, zanjándose el incidente.

A continuación, Tejero, en compañía del capitán Abad, que se había quedado

fuera, se dirige a la centralita y habla con Milans, diciéndole: «Naranjas. Todo

va bien. ¡Viva España!». Le recuerda que en el plazo de dos horas debería llegar

la autoridad militar designada, así como el relevo de las fuerzas ocupantes por

las de la División Acorazada, y esté le contesta que hablaría con Armada para

que se pusiera en contacto con él, anunciándole que las capitanías generales de

la Península, excepto la primera y novena, estaban en marcha y que las insulares

lo dudaban.

Hacia las 19.35 horas, el presidente en funciones, Suárez, se levanta del banco

azul y exige hablar con el que manda la fuerza". Se oyen gritos de: «Retírese.

Silencio». Un guardia, situado en la parte superior derecha del hemiciclo, dice:

«Tranquilidad. Al próximo movimiento de manos se mueve éste, ¿eh?» (señalando la

metralleta). Otra voz conmina a Suárez a que permanezca en su escaño. Este

contesta: «Yo tengo la facultad, como presidente del Gobierno...», sin que se

perciban sus últimas palabras, siendo interrumpido con la frase: «Señor Suárez,

se siente, cono».

Movilización general

Momentos después aparece en el hemiciclo Tejero, el cual comunica que "el

general Milans manda un abrazo y ha decretado la movilización general. Se oyen

voces de Viva España, Viva el Rey, Viva la Guar-

dia Civil. Tejero se dirige a Suárez, lo coge por el brazo, éste le pide que le

suelte y es conducido, acompañado por un guardia, a una habitación, en la que

permanece solo y custodiado hasta el final de los acontecimientos.

Pasados unos minutos, se obliga´ a salir del hemiciclo a Felipe González y

Gutiérrez Mellado y, poco después, a Guerra, Rodríguez Sahagun y Carrillo todos

son conducidos a una misma habitación, colocándose a Rodríguez Sahagún en el

centro, junto a uña mesa, y a los restantes, uno en cada esquina, Felipe

González y Guerra de cara a la pared. En ella permanecen custodiados, sin poder

hablar y permitiéndoseles fumareirá los servicios. De la función de vigilancia

se encarga el teniente Alonso Hernaiz por orden del capitán Muñecas.

Mientras cuanto se acaba de relatar sucedía en el interior, al exterior del

Congreso, sobre las 19.05 horas, llegaba el general Aramburu, director general

de la Guardia Civil, acompañado por su secretario particular, coronel Vázquez;

de sus ayudantes, comandantes Ostos y Moreno, y del teniente coronel Catalán,

jefe de los servicios especiales del cuerpo. Ve a los guardias civiles que

formaban el cordón alrededor del edificio y manda al teniente Blanco, que se

pone a sus órdenes, .que se reintegre al parque con todos los que pueda recoger,

orden que éste cumplimenta. En aquel momento aparece el capitán don Francisco

Ignacio Román, le ordena cooperar y, en vista de su actitud reacia, manda al

teniente coronel Catalán que le conduzca arrestado. Otro tanto sucede con los

capitanes Pérez de la Lastra y Acera, sin que se llegue a tomar medidas contra

ellos. A continuación se dirige al edificio pretendiendo entrar en él,

enfrentándose con Tejero, que, pistola en mano, sale acompañado de un teniente y

varios números. El general Aramburu conmina a Tejero para que deponga su actitud

y se entregue, a lo que este último responde: «Mi general, estoy dispuesto a

todo, y antes de entregarme, primero le mato y después me pego un tiro».

Ante tal reacción, Aramburu hace ademán de sacar el arma, pero alguien, sin

concretar, se lo impide. Mientras, los acompañantes de Tejero se despliegan y

adoptan posiciones de tiro, observando que se dan ordenes de bajar de los

autobuses. Aramburu se dirige hacia ellos para evitarlo, consiguiéndolo en

cuanto al teniente Blanco, pero no con el resto, debido a la actitud de~un

teniente y de varios números que, invocando aquél la obediencia a sus jefes

naturales, se opusieron al general.

El teniente en cuestión ha sido identificado como teniente Núñez por el teniente

coronel Catalán y el comandante Moreno.

Entre las 19.30 y las 22.30 horas fueron obligados a desalojar el Congreso los

periodistas, funcionarios de la Cámara, invitados y miembros del Cuerpo Superior

de Policía.

Tejero no hace caso a la Zarzuela

Alrededor de las ocho de la tarde, el secretario general de la Casa de Su

Majestad, general Fernández Campo! previa autorización de Su Majestad, habla por

teléfono con Tejero, al que pregunta qué pretende y le ordena que deponga su

actitud. Este contesta que sólo recibe órdenes de Milans. Fernández Campo le

replica alegando que ha invocado el nombre del Rey. Tejero cuelga el teléfono

sin contestar.

Sobre las 20.45 horas, un miembro de la Guardia Civil, no identificado, desde la

tribuna de oradores lee el télex de Europa Press sobre la situación en el

cuartel general del Ejército y en el Ministerio del Interior. Inmediatamente el

capitán Acera lee otro comunicado de la misma agencia, que transmite el

manifiesto de Milans. A continuación se lee la noticia de la ocupación de las

instalaciones de Radiotelevisión Española en Prado del Rey:

Hacia las 2´2.30 horas, Tejero entra nuevamente en el hemiciclo y en alta voz

dice: «Guardias, la II, III, IV y V Regiones Militares han dicho sí a Milans

como presidente dej^Gobierno».

En el espacio de tiempo que va desde las 18.45 hasta pasada la" medianoche, se

suceden, además de la entrevista ya relatada con el general Aramburu, otras

varias a fin de persuadir a Tejero a que deponga su actitud.

Llegaron otras autoridades

Asi, se personan en el lugar de autos el jefe de la primera circunscripción de

la Policía Nacional, coronel Alcalá-Galiano, al que le manifiesta que sólo

obedece órdenes del Rey y de Milans, por lo que aquél da cuenta por teléfono al

teniente general Gabieras de la conversación, ordenándole éste, que reduzca a

Tejero; hacen acto de presencia también el teniente coronel Aguilar, acompañado

del coronel Monzón, y el general Prieto, de la Guardia Civil, así como el

teniente coronel del mismo cuerpo Luis Bagueña, sin que ninguno obtenga

resultado positivo en sus propósitos.

Más tarde, el general Sáenz de Santamaría autoriza a su jefe de Estado Mayor,

comandante Cervera, a que se persone en el Congreso con los mismos fines,

comunicando éste a su jefe que ha intentado disuadir a Tejero y éste le ha

contestado que eso se lo dijese al general Armada, que el día anterior, a las

once de la mañana, le había ordenado tomar el Congreso.

El periodista Juan Pía, amigo personal de Tejero, es requerido por Laina para

que le persuada de que no haga un disparate. Sobre las 3.30 horas, habla

telefónicamente con Tejero, aconsejándole que abandone y que el Ministerio del

Interior ponía un avión a su disposición; le informa de que Milans ha retirado

su bando y le da cuenta del mensaje del Rey. Tejero le responde que ya ha oído

el mensaje y que rechaza la oferta del avión que ya, por otra parte, le había

sido hecha por Armada.

Ya anteriormente, sobre la medianoche, el capitán de navio Camilo Menéndez se

había presentado en el Congreso, mas como no le dejaran pasar, se va al hotel

Palace y pide autorización a Aramburu para dar un abrazo a Tejero,

respondiéndole que se fuera a su casa. No obstante ello, persiste en su .empeño

y consigue entrar en el Congreso. Se ve con Tejero, quien le dice que se vaya;

no le hace caso y permanece en el interior hasta el final de los hechos, sin que

llegue a asumir mando alguno, pero mostrándose en el hemiciclo dos veces.

Fuerzas de la División Acorazada

A la 1.35 horas del día 24, llega al Congreso el comandante Pardo, de la

División Acorazada, al frente de una unidad formada por 113 hombres, procedentes

del personal franco de servicio de la Compañía

Pasa a página 12

Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F

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de Policía Militar número 1 y de la unidad del cuartel general de la División.

Lleva a sus órdenes al capitán Alvarez-Arenas, jefe de la Compañía de Policía

Militar, y a los capitanes José Pascual Gálvez, jefe de la compañía del Cuartel

General; Francisco Javier Dusmet, agregado al cuartel general, y José Cid

Portea, capitán cajero de la mayoría centralizada del núcleo de tropas

divisionario.

Quizá debido a la sorpresa y confusión que produce la llegada de la unidad, ésta

atraviesa sin dificultades los cordones formados alrededor del Congreso por la

Policía Nacional y la Guardia Civil, y forma en la carrera de San Jerónimo,

desde donde pasa al edificio nuevo del Congreso, en el que permanece hasta el

final de los acontecimientos, sin que tenga relación con los diputados

Secuestrados en el edificio contiguo.

Es el capitán Abad el que conduce a Pardo a la presencia de Tejero, a cuyas

órdenes se pone. Desde el Congreso habla por teléfono con el coronel San Martín

y con el teniente coronel Mas, de la capitanía General de Valencia, y.le dice

que comunique al general Milans que está a sus órdenes.

Al tener conocimiento el general Aramburu de que la compañía de la División

Acorazada estaba en el Congreso, envía a su ayudante, comandante Moreno, el cual

habla con Pardo, que ya estaba dentro del recinto de las Cortes, y éste le

contesta que sólo obedecía a Milans. En ese momento apareció Tejero y ordenó que

el comandante Moreno fuera conducido al exterior. El propio general Aramburu se

dirigió hacia el Congreso, encontrándose al capitán Alvarez-Arenas, al que

ordenó que depusiera su actitud, contestándole éste que únicamente obedecía a

Pardo. Tampoco da resultado positivo la gestión que lleva a cabo el coronel

Astillero, cumpliendo la orden del general Aramburu de que se hiciese cargo de

la compañía y la retirase.

Manifiesto de Tejero

El manifiesto cuyo texto figura en el folio número 113 del sumario fue redactado

en borrador por el propio Tejero, según declara, para explicar que no se trataba

de una rebelión contra España, ni contra la Corona, la Constitución o la

democracia; en él colaboraron el comandante Pardo y varios oficiales de la

Guardia Civil no identificados en el sumario. Dicho manifiesto se intentó

publicaren el diario El Alcázar y transmitirlo por la emisora La Voz de Madrid,

sin llegar a conseguir ninguna de las dos cosas.

Hacia las tres de la madrugada, el teniente coronel de Infantería José Miguel

Gómez Novarbos, destinado en la segunda sección del Estado Mayor dé la Capitanía

de la I Región, intenta —al igual que anteriormente lo había hecho el coronel

Astillero— disuadir a Pardo de sus propósitos, el cual le contesta que. sólo

obedece a Milans y, cuando aquél le informa de que éste ha retirado sus tropas,

le replica diciendo que él tiene otras noticias.

Asimismo consta que, en la madrugada del mismo día, el procesado Juan García

Garres habló en diversas ocasiones por teléfono con Tejero, quien le informó de

la entrevista que había sostenido con el , general Armada, cuya propuesta no le

convencía ni tampoco la composición del Gobierno de la que le había hablado, que

calificó de chapuza. García Garres animó a Tejero a persistir en su actitud y le

indicó que se ocuparía de la publicación del manifiesto que se había redactado.

Sobre las 3.30 horas se ordena al jefe del Estado Mayor de la División´

Acorazada,´coronel San martín, que se presente en Capitanía, porque se estima

que es la persona adecuada para convencer al comandante Pardo de que abandone el

Congreso.^El coronel San Martin.se traslada al palacio del Congreso y transmite

verbalmente estas instrucciones al comandante Pardo, instrucciones que

posteriormente escribe y firma. El comandante Pardo se niega a abandonar el

Congreso, aunque ofrece esta posibilidad a sus cuatro capitanes, que tampoco la

aceptan. Después de esta entrevista con San Martín, Pardo intenta convencer a

Tejero para que acepte una salida digna a la situación creada, siguiendo las

instrucciones del general Milans, con quien había sostenido una conversación

telefónica.

Conversación Milans-Armada

Mientras esto sucedía, el teniente general Milans habla, sobre las 2.55 horas,

con el general Armada y le pide que hable con el comandante Pardo. Armada

contesta que Tejero no hace caso a nadie, insistiendo el teniente general que

hable con Pardo, preguntando al propio tiempo si sabe qué garantías se le pueden

ofrecer para que se entregue.

Entre las 5.30 y las 6.30 horas se celebra una serie de conversaciones

telefónicas entre el cuartel general del Ejército y la Capitanía General de

Valencia para que el teniente general Milans convenza al comandante Pardo.

Concretamente, ya en la efectuada a las 5.59 horas, Milans pide a Armada que

hable con Fernández Campo para saber qué garantías se pueden ofrecer en caso de

entrega, petición que cumplimenta Armada.

Sobre las 9.30 horas, el teniente coronel Fuentes Gómez de Salazar, destinado en

el Estado Mayor del Ejército y amigo personal del comandante Pardo, con

autorización de la superioridad, se traslada al Congreso para tratar de

contribuir a resolver el problema. Se entrevista con Pardo y después de una

conversación previa éste le indica cuáles serían las condiciones para su

entrega, condiciones que Fuentes somete luego a Aramburu, quien, después de

consultar por teléfono, contesta que serían aceptadas, si bien deberían

conocerse las exigidas por la Guardia Civil. Con este planteamiento, Fuentes se

traslada nuevamente al Congreso; se entrevista con Tejero, quien, después de

consultar con sus oficiales, al igual que lo hace Pardo con sus cuatro

capitanes, contestan que aceptan las mismas, con algunas matizaciones,

precediéndose por Fuentes a escribirlas en un papel con membrete del Congreso.

Al salir de éste, sobre las 10.15 horas, se encuentra con,los generales Aramburu

y Armada, a los que da cuenta de lo convenido.

Condiciones aceptadas

Hacia las 10.40 horas, los generales Aramburu, Armada y Serrano Valls,

acompañados de los comandantes Ostos y Bonell, vuelven al Congreso y comunican a

Tejero y a Pardo, en presencia de Fuentes, que las condiciones han sido

aceptadas. Como consecuencia de la petición de Pardo, Armada firma la nota

manuscrita por Fuentes recogiendo las condiciones para la entrega de Pardo y de

Tejero, añadiéndose dos cláusulas más: una, según la cual los oficiales

cumplirían sus sanciones en prisiones militares, y otra, expresiva de que el

coronel Menéndez tendría las mismas condiciones que Tejero, pero en el

Ministerio de Marina. Armada firma el documento después de la primera cláusula

añadida y antes de la segunda. El comandante Bonell copia el documento, que

también firma Armada, quien se queda con el original para su entrega a Gabeiras.

Tejero se queda con la copia manuscrita por Bonell.

El texto del documento original dice: «Condiciones: salir la columna de la DAC

los últimos y por la zona donde apuntan los vehículos (no San Jerónimo). En

columna motorizada y se entregará en El Pardo. No responsabilidades de teniente

para abajo. Lo último suboficial. Ningún fotógrafo. Itinerario despejado y dos

motoristas conduciendo. Teniente coronel Tejero. Quiere que venga el general

Armada. Suboficiales y guardias sin responsabilidad. Algún oficial pide salir al

extranjero. Responsable teniente coronel Tejero. Salir en coche y entregarse en

la DG del cuerpo. Los oficiales que se sancionen será en prisiones militares.

Firma ilegible. Coronel Ménéndez, las mismas condiciones que el teniente coronel

Tejero, pero en el Ministerio de Marina».

Es de notar que en el texto transcrito se dice: «No responsabilidad de teniente

para abajo»; e inmediatamente después se añade: «Lo último, suboficial». Esta

aparente contradición trata Pardo de aclararla en su declaración sumarial

diciendo que no encuentra otra explicación que la de tratarse de una

transcripción confusa de sus deseos y que su voluntad era que al menos a ellos

se les eximiera de responsabilidad, extremo confirmado por Fuentes al decir en

su declaración que Pardo insistió en la exigencia de exención de responsabilidad

a sus tenientes, y por el propio general Juste, quien, a instancia de Pardo,

llama a Armada a tal fin, contestándosele al poco rato desde Capitanía General

que en efecto estaban incluidos en el, documento.

Hablan Armada-Gabeiras

El general Armada, sobre las 11,15 horas, se puso en contacto telefónico con el

teniente general Gabeiras, al que leyó las condiciones. Diez minutos más tarde,

el teniente general Ignacio Alfaro, presidente de la Junta de Jefes de Estado

Mayor, comunicaba que las condiciones habían sido aceptadas, dándose cuenta de

ellas al Rey, que también las aceptó. Todo ello según resulta de las

declaraciones sumariales.

Mientras se celebraban las conversaciones que se acaban de relatar y se procedía

a la firma de las condiciones de entrega y posterior aceptación fueron saliendo

del Congreso varios cabos y números de la Guardia Civil. Así, el guardia Sánchez

Pintado lo hizo sobre las seis de la mañana; hacia las 8.30 horas salieron

dieciocho guardias por la puerta de la verja que separa él recinto del Congreso

de la carrera de San Jerónimo; sobre las once de la mañana, unos cincuenta

guardias saltaron a la carrera de San Jerónimo a través de una ventana, y

finalmente, firmadas y aceptadas las condiciones de entrega, las fuerzas de la

Guardia Civil que quedaban y las de la División Acorazada formaron en el

exterior entre los dos edificios. Sobre las doce de la mañana empezaron a salir

los diputados entre dos filas de guardias; cuando terminan de efectuarlo, Tejero

da la novedad al capitán , de Navio Camilo Menéndez, retirándose Tejero y Pardo

con sus fuerzas por cada una de las salidas opuestas del edificio. Menéndez lo

abandona acompañado del contralmirante de la Armada Jesús Salgado Alba, y Tejero

lo hace en el coche que cierra el convoy, acompañado de los capitanes Abad,

Acera y Pérez de la Lastra, quien, si bien había salido anteriormente, regresa

ya de paisano para incorporarse al convoy con sus compañeros, presentándose

todos en la Dirección General de la Guardia Civil.

La III Región Militar

Los acontecimientos que suceden en la III Región Militar el día 23 de febrero

son los que a continuación se relatan:

A las ocho de la mañana, el coronel Ibáñez Inglés, jefe del Estado Mayor,

celebra una reunión, por orden del teniente general Milans, con los jefes de

Estado Mayor de la División Maestrazgo, y de la tercera sección de la Región,

para preparar una operación denominada alerta roja, en la que participaran

fuerzas de Valencia y santones de la plaza de Castellón. Esta operación no

revela nada extraño y son habituales para constatar la eficacia operativa de las

unidades. Sus líneas habían sido elaboradas con antelación y, referidas a

Valencia, consistían en marchas nocturnas de los grupos tácticos hasta alcanzar

objetivos para concretar que debían asegurar el cierre de accesos a la capital

por el Norte. A tal efecto se constituyeron cuatro grupos tácticos: dos en

Bétera, otro en Marines y el cuarto en Paterna,Integrados por diversas unidades

cada uno. Se prevé que las unidades pernoctarían en el campo y que dentro de la

misma semana se ordenarían ejercicios análogos.

Después de la reunión, el coronel Ibáñez informa al general jefe de la división

del acuerdo de realizar el ejercicio.

Y para este mismo día 23 se ordena al general gobernador militar de Valencia la

operación Turia, prevista para garantizar los traslados del personal militar

desde su domicilio hasta los acuartelamientos en los casos de peligro de

atentados. Se trata de una operación en los casos de peligro de atentados: Se

trata de una operación de vigilancia.

A las 9.30 horas, el capitán general Milans del Bosch ordena al coronel Ibáñez

que redacte un manifiesto. Su contenido es propio de un bando de guerra y el

propio Milans, que redacta personalmente el encabezamiento y el final y que

expone al coronel citado los principios generales que debía recoger, indica que

será preciso acuartelar las tropas, a lo que Ibáñez contesta que en Valencia y

Castellón no es preciso por haberse ordenado el ejercicio Alerta roja. Fotocopia

de dicho manifiesto figura en los autos, en los folios número 124 y 125.

Casi una hora después, aproximadamente sobre las 10.20 horas, el teniente

general Milans convoca a una reunión a todo su Estado Mayor. Los jefes de las

distintas secciones, a excepción del coronel Ibáñez, desconocen el objeto de la

reunión.

El general se dirige a los presentes para decirles que debe tomar una decisión

cuya responsabilidad asume íntegramente, puesto que en Madrid se va a producir

un hecho grave, que no les aclara ni les informa de su lugar y circunstancias

concretas por discreción y para no compartir la responsabilidad. Se trata de un

movimiento —dice— a su juicio prematuro, que no se puede detener y que hay que

reconducir, que el Rey conoce —según le había manifestado el general Armada—, el

cual estaría en el palacio de la Zarzuela dando instrucciones, y cuyo desenlace

sería la constitución de un nuevo Gobierno presidido por el general Armada, y el

propio Milans como ´jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor. A continuación,

ordenó a Ibáñez leer el manifiesto y expuso la necesidad de adoptar medidas para

asegurar el orden en la región. Como consecuencia de esta reunión, se preparan

los correspondientes documentos con destino a las autoridades militares de las

plazas de Alcoy, Alicante, Cartagena, Lorca y Murcia. Y entre las 15.30 horas y

las cuatro de la tarde se pone en marcha en Valencia la operación Turia, antes

citada, y sobre la misma hora ej coronel Ibáñez, por orden del teniente general

Milans, fija los objetivos finales de los grupos tácticos de Valencia para la

operación A lena roja, modificando los iniciales y asignando otros concretos

dentro del casco urbano de Valencia, que fueron la puerta de la ciudad, el

puerto del río Turia, la plaza del Caudillo (hoy del País Valenciano) y el

puente de Ademuz. Los sobres cerrados y lacrados que contenían la documentación

relativa a itinerarios y objetivos de los grupos tácticos, para ser abiertos

cuando se recibiera la clave Miguelete, llegaron al cuartel general de la

División Maestrazgo sobre las 17.30 horas.

Graves acontecimientos en Madrid

Simultáneamente y a la misma hora, aproximadamente las 17.30, el teniente

general Milans convoca en su despacho a los generales jefes de su Estado Mayor,

de la División Motorizada Maestrazgo y gobernador militar de Valencia, así como

a los jefes de los servicios de Intendencia, Sanidad e Ingenieros, y les indica

que se esperan graves acontecimientos en Madrid sobre las seis de la tarde,

aunque no puede revelarlos. A continuación les lee el manifiesto antes aludido,

cuya finalidad —dice— es mantener el orden en la región hasta que se reciban

órdenes del Rey, y agrega que el general Armada estará en la Zarzuela y se

formará un Gobierno presidido por él, con representación de todos los partidos.

A los jefes presentes les tranquilizaron los «vivas» finales del manifiesto a

España y al Rey. A la pregunta de los generales sobre «vacío de poder».a que el

manifiesto se refería, el general Milans contestó que puesto que eran las 18.15

horas y el acontecimiento era inminente podía revelar de lo que se trataba. Casi

inmediatamente lo conocen por la radio. Con posterioridad van llegando a

Capitanía y son recibidos por el general Milans diversos jefes, entre ellos el

del tercio de la Guardia Civil, el jefe de la tercera circunscripción de la

Policía Nacional, el jefe accidental del sector aéreo y el comandante militar de

Marina, así como el general de la Guardia Civil jefe de la Tercera Zona, a todos

los cuales Milans les dice que, ante el vacío de poder que se ha producido, él

asume todos los poderes dentro de la región a fin de mantener el orden.

A continuación, el capitán general de Valencia mantiene conversaciones

telefónicas con diversas autoridades: así, llama por teléfono a los capitanes

generales de las regiones II, V, VIII y de Baleares, a los que informa de las

medidas adoptadas. Hacia las 18.45 horas mantiene una conversación con el jefe

del Estado Mayor del Ejército, a quien informa que ha dado orden de acuartelar

las tropas y que ha preparado un comunicado para

Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F

mantener el orden, sin que el teniente general Milans concrete el contenido de

dicho comunicado.

Despligue de las unidades

Sobre las siete de la tarde se transmite al jefe de Estado Mayor de la División

Maestrazgo la palabra clave Migúetele para que se abran los sobres que contienen

las instrucciones. Al abrirlos se dan cuenta de que no se trata de un ejercicio

de instrucción. Las unidades adoptan el despliegue previsto.

A las 19.45 horas el teniente general Gabeiras, que se ha enterado por el

director de la Seguridad del Estado, Laína, de que el general Milans tiene

fuerzas en la calle, le ordena que las retire, y éste contesta que son fuerzas

que regresan de unos ejercicios. El general Gabeiras reitera la orden,

pidiéndole asimismo que retire el bando y comunicándole que va a tomar medidas

para destituido, a lo que Milans contesta que no quiere saber nada de él y que

sólo hablará con el general Armada. A las 19.47, el general Gabeiras informa de

lo dicho a Su Majestad, a quien pide que ratifique las órdenes que ha dado al

general Milans. También el general Alfaro informa a Su Majestad por si estima

oportuno llamar directamente al general Milans, en vista de que éste le ha dicho

que no recibe órdenes más que del Rey. El Rey lo hace, estando el general

Gabeiras a la escucha. El general Fernández Campo declara que, sobre las ocho de

la tarde, el Rey habló con el general Milans, el cual le dijo que estaba a su

órdenes, que había tomado medidas para garantizar el orden, y le preguntó si

había hablado con el general Armada.

A las 21.40 horas llega a Valencia un telex del general Gabeiras ordenando la

alerta 2, que, según declara el general Milans, fue cumplimentado. El coronel

Ibáñez explica que la orden estaba, efectivamente, cumplimentada, porque ya en

la reunión de las 17.30 horas se ordenó el acuartelamiento, y a la consideración

de que también había ordenado el ejercicio táctico antes mencionado para ocupar

determinados puntos clave de la capital responde que el total de los grupos

tácticos que lo realizaron era de 1.500 hombres, que suponen poco, dice, en

comparación con la totalidad de la guarnición de Valencia, cuatro veces

superior.

El Rey habla con Milans

A las 22.35 horas, el Rey habla con el general Milans. Le ordena que retire

definitivamente sus unidades y que mande al teniente coronel Tejero que deponga

su actitud. A las 22.50 horas, el general Milans ordena que no se siga

transmitiendo el manifiesto, aunque se mantenga en vigor. A medianoche llega a

Valencia el telex con el mensaje del Rey a todos los capitanes generales. El

general Milans no lo comunica a sus subordinados."

Entre las 0.30 horas y la una de la "mañana del día 24, el general Gabeiras

ordena a los gobernadores militares de Alicante, Valencia y Castellón que

arresten al general Milans, y autoriza al de Valencia, general Caruana, a que

llame al Rey desde el propio despacho del general Milans para disipar cualquier

duda que tenga. A.la 1.38 horas llama el general Caruana al general Gabeiras

para decirle que habla decidido obedecer las órdenes del Rey, porque el general

Milans le había impedido comunicar con él, disipando así sus dudas.

El general Caruana se presenta

en Capitanía General y dice al general Milans que ha recibido la orden de

arrestarle. En ese momento le llama por teléfono el Rey. El general Caruana

escucha las palabras con que el general Milans se despide: «A las órdenes de

vuestra Majestad, señor. Mi lealtad hasta el fin », así como la orden de retirar

las fuerzas, que el general Milans da inmediatamente después de colgar el

teléfono.

El general Caruana llama al general Gabeiras para informarle de lo que ha

sucedido; éste dice a aquél que, efectivamente, el general Milans había hablado

con el Rey, y pregunta a aquél si las tropas se estaban retirando, a lo que el

general Caruana contestó que sí. Con ello entiende que la orden quedaba sin

efecto.

El Rey ordena la retirada de los tanques

En la anterior conversación del Rey con el general Milans, Su Majestad dio a

éste la orden de que retirara las unidades, como ya se dijo, y de que mandase al

teniente coronel Tejero deponer su actitud. Dicha orden fue confirmada por telex

a la 1.45 horas. • Sobre las cuatro de la madrugada hay una nueva conversación

entre el Rey y el general Milans. El Rey ordena al teniente general que retire

et bando; a continuación, éste consulta con los generales Urrutia y Caruana y

con el teniente coronel Pacheco; los tres le aconsejan que lo retire. Lo mismo

le dice el general Armada a las 4.35 horas.

El general Milans lo retira a las 4.55 horas. Ha encargado al teniente coronel

Pacheco, del Estado

Mayor de la III Región Militar, que redacte un nuevo manifiesto dejando sin

efecto el anterior, y lo firma después de hacer una breve corrección de estilo

ortográfica.

Se lo comunica al general Fernández Campo, secretario general de la Casa de Su

Majestad; por telex se lo confirma posteriormente. En la conversación con aquél,

el general Milans añade que el teniente coronel Tejero no le obedece e insiste

en la solución Armada.

A las 6.10 horas, el general Fernández Campo recibe el telex con el texto del

nuevo comunicado.

A las 6.30 horas, el general Milans se retira a descansar. A las 14.30, el

teniente general Gabeiras ordena al general Milans que se presente en el cuartel

general del Ejército, en Madrid, lo que efectúa a las siete de la tarde, en cuyo

momento le destituye y arresta.

La División Acorazada

El día 23 de febrero, el jefe de la División Acorazada, general Juste, tal como

estaba previsto, salió de viaje hacia Zaragoza para inspeccionar algunas

unidades de la División que estaban realizando maniobras. Le acompañaba su jefe

de Estado Mayor, el coronel San Martín. Durante el trayecto se detienen en la

Brigada Paracaidista, en la que se conmemoraba el vigésimo séptimo aniversario

de Ja creación de estas fuerzas. El coronel San Martín contaba con encontrar

allí al general Armada y obtener del mismo la información que tendría sobre los

asuntos de que le habían hablado la noche anterior, después del viaje de este

ultimo a Valencia.

El general Armada estaba efectivamente en la Brigada Paracaidista, pero el

coronel San Martín no tu vo ocasión de hablarle porque ni el jefe de la División

ni el coronel San" Martín llevaban la uniformidad requerida para el acto, y

optaron por seguir el viaje. Al llegar a Santa María de Huerta y detenerse para

almorzar en el parador, el coronel San Martín llama a la División y un oficial

le dice que la bandeja está grabada, frase cuyo alcance desconoce dicho oficial,

expresiva de que el general Torres Rojas estaba en la División, y que fue

convenida entre el comandante Pardo y el coronel San Martín. Este comunica al

general Juste solamente que el oficial aludido le ha dicho que ocurren cosas

gravísimas y urgentes en la División, por lo que el general decide regresar.

Pensó que se trataba del descubrimiento de algún núcleo terrorista o de

desaparición de armas y municiones dentro de la propia División.

Mientras tanto, el general Torres Rojas había almorzado en la División, a la que

llegó procedente de La Coruña y acompañado por el comandante Pardo desde el

aeropuerto de Barajas. Se había convocado a la mayor parte de los mandos de la

División Acorazada.

Sobre las 16.50 horas llegan al cuartel general de la División el general Juste

y"el coronel San Martín, y se encuentran a la mayor parte de los mandos

convocados, a los que Juste invita a pasar a su despacho. Con los mandos está el

general Torres Rojas, vestido de uniforme, a quien por indicación de San Martín

también invita el general Juste a asistir a la reunión, la cual se inicia a

continuación. Simultáneamente, a las 16.55 horas, en vista de que

cinco minutos después el personal de los cuadros abandonaría las unidades, el

Estado Mayor de la División da orden de que no salgan, alertando para unos

supuestos ejercicios tácticos conocidos por el nombre de erizos, caracterizados

porque se mantenían secretos hasta muy poco antes de ordenarlos.

El coronel Pardo expuso el plan

A continuación, y una vez reunidos los mandos con el jefe de la División, el

coronel San Martín pide permiso a éste para que el comandante Pardo exponga lo

que le había comunicado el general Milans en Valencia y, concedido el permiso,

lo hace. La exposición del comandante Pardo es confirmada y matizada en diversas

ocasiones por el general Torres Rojas, que alterna con él, interviniendo a veces

el coronel San Martín con la misma finalidad.

Del conjunto de estas intervenciones se dijo lo siguiente: que se iba a producir

un acontecimiento importante y de extrema gravedad, que se conocería por la

radio y televisión a partir de las seis o 18.15 horas; que no se podía concretar

ni desvelar; que tal acto tendría el carácter de una acción constitucional, ya

que no sería un movimiento militar, ni un golpe, ni un alzamiento, sino en apoyo

de España, del Rey, de la Constitución y de la democracia, y tenía la garantía

de los generales Milans y Armada, así como que este último estaría en el palacio

de la Zarzuela a las seis de la tarde, desde donde daría las órdenes para

Madrid, mientras que el general Milans las daría para Valencia. La III Región

está preparada —se afirmó— y se necesitaba que la División Acorazada actuara

para garantizar el orden y la seguridad sin derramamiento de sangre.

La exposición del comandante Pardo, coronel San Martín y general Torres Rojas

produjo reacciones variables entre los presentes, pero sin romper la actitud

disciplinada ante lo que el mando pudiera ordenar. Cuando el jefe de la División

manifestó que había que ponerse en contacto e informar al capitán general de la

I Región, el coronel San Martín contestó que el general Milans le informaría.

Como consecuencia de lo expuesto, el coronel San Martín encargó al Estado Mayor

la distribución de misiones entre las unidades de la División, encargo que

conocía el jefe de la misma. La elaboración de las normas se hizo bajo la

dirección inmediata del comandante Pardo, y sobre las seis de la tarde fueron

leídas a los mandos de la División. Se señalaban como objetivos generales la

ocupación de Televisión Española y de las emisoras de radio, así como del Campe

del Moro y del parque del Retiro., El contenido de las normas era análogo,

aunque no idéntico, al de la operación Diana, y se dio orden a las unidades para

el repostaje de vehículos y el municionamiento.

Clave la palabra "lunes"

Después de que los mandos se ausentaron, se producen los acontecimientos del

Congreso, encontrándose en el puesto de mando de la División, además del jefe de

la misma, el general Torres Rojas y el coronel San Martín. En la reunión se

había convenido la palabra lunes» como clave que se transmitió,´. entre las

18.30 horas y las siete de la tarde, a las brigadas XII y XI, al regimiento

Villaviciosa, al Mixto de Ingenieros número 1, a la Agrupación Logística y al

Grupo de Artillería Antiaérea Ligera.

A las 18.45 horas, el jefe de la Pasa a última página

Conclusiones del fiscal militar sobre el intento golpista del 23-F

Milans del Bosch, Armada y Tejero, autores de un delito de rebelión militar

Viene de página 13

División llama al palacio de la Zarzuela y celebra una conversación con el

general Fernández Campo, a quien pregunta si está allí el general Armada y, al

recibir contestación negativa y de que ni siquiera se le espera, exclama: «Esto

cambia la situación», desapareciendo así las dudas que tenía el general Juste

sobre el respaldo del Rey al proyecto que se había.expuesto en la División, por

lo que inmediatamente se pone en contacto sobre las siete de la tarde con el

capitán general de la I Región, quien le ordena que acuartele inmediatamente las

unidades que pudieran haber salido como consecuencia de la operación Diana. El

general Juste obedece en el acto y da las contraordenes oportunas. El capitán

general de Madrid también lo hace, llamando directamente o por medio de su jefe

de Estado Mayor a las unidades de la División, que van sucesivamente recibiendo

dichas contraórdenes y cumpliéndolas.

Sobre las 20.30 horas se recibe de Capitanía la orden de pasar a ia situación

aleña 2, que se adelanta por teléfono a las unidades y se ratifica por escrito

entre las nueve de la noche y las 21.30 horas. En consecuencia, la división

queda en situación normalizada, con las salvedades relativas a las unidades que

habían salido antes de que les llegasen las contraórdenes, y alguna que,

contraviniendo éstas, salió después.

Ocupación de RTVE y emisoras

Entre las primeras se encuentra un pelotón al mando de un teniente´ que llegó a

Radio Popular sobre las ocho de la tarde, comunicando al director de la emisora

la orden de que transmitiera música clásica o militar, y que minutos después, al

recibir orden de retirarse, lo hizo en el acto, regresando a la división.

Análogo comportamiento tuvo la unidad que se había dirigido a Televisión

Española y a la Casa.de la Radio, en Prado del Rey. Al telefonear el oficial que

la mandaba al jefe de su regimientos que era el de Villaviciosa, recibe la

orden de que se retiren, lo que hizo inmediatamente.

Distinto es el comportamiento del comandante Pardo Zancada» quien, contrariado

por la orden de acuartelamiento, manifestó al coronel San Martín que, como

muestra de solidaridad con los guardias civiles del Congreso, pensaba in-

corporarse a ellos; el coronel San Martín le hizo ver la gravedad de esa

decisión, pero el comandante no depuso su actitud y dio a conocer su propósito a

los capitanes Alvarez-Arenas y Pascual Calvez, que se adhirieron, así como los

capitanes Dusmet y Cid. La unidad, formada por un total de 113 hombres, salió de

la división y se dirigió al palacio del Congreso, donde penetró y permaneció en

la forma que se dijo.

Entre las siete de la tarde y las 19.30 horas, el procesado capitán Batista, del

Estado Mayor de la División Acorazada, salió con veinte soldados para ocupar la

emisora La Voz de Madrid, donde permaneció unos veinte minutos, regresando a la

división como consecuencia de la orden dada a tas unidades. Posteriormente,

sobre medianoche, pidió permiso al coronel San Martín para volver a la emisora,

donde se presentó sobre las 0.45 horas con siete soldados del cuartel general,-

procediendo a su ocupación y concentrando en la habitación de control, donde

eran vigilados, a los empleados de la emisora.

Sobre las cuatro de la mañana se presentan en La Voz de Madrid, procedentes del

Congreso y por orden de Pardo, el capitán Dusmet con un suboficial y dos

soldados, llevando el manifiesto redactado por el teniente coronel Tejero y el

comandante Pardo, en el que se justificaba la ocupación del palacio del

Congreso. El capitán Dusmet entregó el manifiesto a Batista, y éste al jefe de

programas, el cual, en vez de llamar directamente al control central para su

emisión, da la excusa, para ganar tiempo de que como estaban en conexión con

Radio Nacional no podían emitirlo sin cortar las noticias y era preferible

llamar primero a los servicios de Radio Nacional. Así se hizo; desde dichos

servicios el mensaje pasó al control central, y al tener conocimiento del mismo

el director de Radio Nacional y el de Televisión Española se lo pasaron al

director de la Seguridad del Estado, Laína, quien prohibió_su transmisión. Sobre

las 4.30 horas se retiraron los ocupantes, y el procesado capitán de Artillería

Juan Batista González regresó a la división.

Había fallado.

Mientras todo esto sucedía, el general Torres Rojas se había ya ausentado de" la

división. Después de intervenir, como se ha dicho, en la reunión de mandos y de

permanecer en «1 despacho del jefe de la división durante algún tiempo, al

conocer que el general Armada no estaba en la Zarzuela, el general Torres Rojas

comprendió que la operación había fallado o que el supuesto en que se apoyaba

había cambiado, o bien que no se había podido contar nunca con él. Cuando el

capitán general de Madrid se enteró de que Torres Rojas estaba en la división se

lo comunicó al capitán general de la VIII Región Militar, el cual le ordenó

incorporarse a su destino, lo que hizo, saliendo de la división al recibir la

orden.

Los procesados carecen de antecedentes penales, salvo el teniente coronel

Antonio Tejero Molina, que ha sido condenado con anterioridad a los hechos

relatados como autor de un delito de conspiración para la rebelión.

Delitos y penas solicitadas

Los hechos relatados son constitutivos de un delito consumado de rebelión

militar, previsto en el punto 1/0 del artículo 286 del Código de Justicia

Militar, y penado en los artículos 287 y siguientes del mismo código en relación

con el Real Decreto-Ley número 45/78, de 21 de diciembre. . Del calificado

delito de rebelión militar son responsables en concepto de autores, conforme al

punto 1/0 del artículo 196 del Código Castrense, por participación personal,

directa y voluntaria, los procesados en autos:

a) El concepto de autores, a tenor del artículo citado y del párrafo primero del

artículo 287 del Código de Justicia Militar, el tendente general Jaime Milans

del Bosch y el general de división Alfonso Armada Comyn y, a tenor del segundo

párrafo del mismo artículo, el teniente coronel de Ja Guardia Civil Antonio

Tejero Molina.

b) En concepto también de autores, a tenor del articulo 196, antes citado, y

conforme al párrafo 1/0 del artículo 288 del mismo Código, los procesados en

esta causa general de división Luis Torres Rojas, coronel de Ingenieros Diego

Ibáñez Ingles, coronel de Artillería José Ignacio San Martín López, coronel de

la Guardia Civil Miguel Manchado García, teniente coronel de Infantería Pedro

Mas Oliver, comandante de Infantería Ricardo Pardo Zancada, comandante de

Infantería José Luis Cortina Prieto, capitán de la Guardia Civil José Luis Abad

Gutiérrez, capitan de Artillería Juan Batista González, capitanes de la Guardia

Civil Vicente Gómez Iglesias, Carlos Lázaro Corthay, Jesús Muñecas Aguilar, Juan

Pérez de la Lastra Tormo, Francisco Ignacio Román, Enrique Bobis González y

Francisco Acera Martín, capitanes de Infantería Francisco Dusmets García-

Figueras, Carlos Alvarez-Arenas y Pardina y José Pascual Gálvez, capitán de

Intendencia José Cid Portea, tenientes de la Guardia Civil Vicente Carricondo

Sánchez, César Alvarez Fernández, José Núñez Ruano, Pedro Izquierdo Sánchez,

Vicente Ramos Rueda, Santiago Vecino Núñez, Manuel Boza Carrasco y Jesús Alonso

Hernáiz.

c) En concepto asimismo de autores, a tenor del artículo 196 citado y en

relación con el segundo párrafo del artículo 288, ambos del Código de Justicia

Militar, los procesados capitán de Navio Camilo Menéndez Vives y paisano Juan

García Carras.

Concurre, y así se aprecia, la circunstancia agravante de reincidencia número 15

del artículo 187 del Código de Justicia Militar en el procesado teniente coronel

Antonio Tejero Molina y, en general, la circunstancia especifica de atenuación

del artículo 294 del mismo código,, que no es de aplicación a los procesados

incursos en- el artículo 287.

El escrito de conclusiones provisionales del fiscal militar termina con la

solicitud de condena para los 33 procesados que publicamos en la página 9, así

como la propuesta de pruebas a la que nos referimos en esa misma página.

 

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