Se esperan respuestas claras a los procesos pendientes. 
 El informe de ministro de Defensa abre muchas interrogantes sobre el golpe militar     
 
 El País.    21/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Se esperan respuestas claras a los procesos pendientes

El informe del ministro de Defensa abre muchas interrogantes sobre el golpe

militar

MIGUEL ÁNGEL AGU1LAR

El informe Oliart sobre el golpe frustrado del 23 de febrero, presentado al

Pleno de) Congreso de los Diputados en sesión secreta el martes 17 y publicado

en EL PAÍS al día siguiente, plantea,

salvados algunos errores de transcripción, algunas cuestiones irresueltas y

permite establecer cuáles son las lagunas más importantes en la información

oficial, a la espera de su máxima aclaración en los procesos incoados.

En el primero de los escenarios evocados por el ministro de Defensa, el de la

División Acorazada Brúñete número 1, llama la atención, por ejemplo, que el

general José Juste interrumpa su viaje a Zaragoza en el parador nacional de

Santa María de Huerta y decida regresar a Madrid tras una llamada telefónica del

jefe de Estado Mayor de la División, coronel José Ignacio San Martín, al cuartel

general de la misma. ¿Quién habla con el coronel San Martín? ¿Qué argumenta para

reclamar el regreso inmediato del general a la sede de El Pardo? ¿Cómo no se

comprueba por el general cuáles son esas graves circunstancias que nadie le

concreta en detalle? ¿Por qué no se da cuenta al capitán general de la I Región

Militar, Guillermo Quintana Lacaci, de lo que parece estar ocurriendo?

Hay una reunión de jefes y mandos de la división Brúñete convocada por deseo del

general Torres Rojas, iniciada poco antes de las cinco de la tarde del 23-F, con

la que se encuentra a su llegada el general que la manda José Juste. Entonces el

coronel San Martín anuncia un asunto muy importante que va a ser expuesto por el

comandante Ricardo Pardo Zancada.

Pardo Zancada expone su entrevista en Valencia con Milans, capitán general de la

III Región Militar, celebrada la víspera, y anticipa que va a producirse a

partir de las seis de la tarde un hecho gravísimo que requiere la actuación de

la I Región para garantizar el orden y la seguridad. Torres Rojas confirma lo

anterior. Entonces los mandos de la división hacen constar que ya es muy tarde y

que a las 17.30 horas, debido al toque de marcha y paseo de tropa, no podrían

atender a lo que se les pedia. Al general Juste, que señala la necesidad de

informar al capitán general de la I Región Militar, se le responde que de eso se

encarga el general Milans del Bosch. ¿Cómo explicar que entre los jefes y mandos

reunidos en El Pardo ninguno mencione o reclame conocer cuáles son las

previsiones constitucionales para casos de emergencia? ¿Qué sentido podía tener

en esas circunstancias el puenteo antirreglamentario del general Quintana

Lacaci, mando supremo de la región militar?

Quintana ordena en ese momento, y asi lo transmite Juste personalmente a todos y

cada uno de los jefes de la Brúñete, que se mantengan todas las unidades en sus

acuartelamientos. La orden se

cumple, pero antes de transmitirla no se ha podido impedir que hayan salido ya

unos destacamentos del Regimiento de Caballería Villavi-ciosa 14 con dirección a

Radiotelevisión Española, y otros del Regimiento Mixto de Ingenieros que acuden

a Radio Popular. El informe Oliart precisa que estos segundos se retiran

inmediatamente, pero los que ocupan RTVE bajo el mando del capitán Merlo no lo

hacen hasta las nueve de la noche. ¿Cuáles son las dificultades de comunicación

con el capitán Merlo desde las siete de la tarde hasta las nueve de la noche?

¿Qué instrucciones tenia el mencionado oficial sobre su misión en RTVE? Su

decisión de interrumpir los programas informativos y ordenar la emisión de

música militar, ¿responde a las previsiones de la operación Diana, a cuyo

esquema se ha dicho que obedecía la protección militar a RTVE? ¿Qué

explicaciones se han pedido por todo ello? ¿Por qué rechaza Merlo la indicación

que le hacen los directivos de RTVE para que tome contacto con el general Juste

o con el general Sabino Fernández del Campo?

Todos los interrogantes planteados acerca.de la reunión de jefes y mandos de la

Brúñete tienen plena vigencia respecto a la sesión convocada por Milans del

Bosch a las 16.30 horas en la Capitanía General de Valencia. Cuando los

generales con mando en plaza escuchan las minuciosas anticipaciones de Milans

sobre los hechos que habrían de ocurrir esa misma tarde, y la decisión de dictar

un bando que les es leído, ninguno plantea la cuestión constitucional, sobre la

que no cabe alegar ignorancia, porque las propias Reales Ordenanzas, en su

artículo 26, establecen: «Todo militar deberá conocer y cumplir exactamente las

obligaciones contenidas en la Constitución».

Resulta particularmente ininteligible por qué el teniente coronel Tejero, que

tan minuciosamente tenía concertada su acción de asalto al Congreso de los

Diputados con el capitán general de Valencia, no acepta después el papel

asignado al general Armada, que había de ofrecer a los diputados un Gobierno

presidido por él mismo y con participación de todos los partidos. Según la

exposición que horas antes del asalto de Tejero hace Milans a sus generales en

Valencia, esas eran las previsiones. ¿Por qué no les da su acuerdo Tejero?

Y esto en lo que se refiere a los más significativos acontecimientos de ios días

23 y 24 de febrero. Queda, finalmente y sobre todo, por explicar el contenido,

plan y personas implicadas en el gran golpe militar al que se refiere Oliart en

su informe, y los detalles del golpe1 adelantado de Tejero.

 

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