El relato de Gutiérrez Mellado al juez. 
 Milans desconoce la ética militar     
 
 Diario 16.    21/08/1981.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 29. 

EL RELATO DE GUTIERREZ MELLADO AL JUEZ...

El ex vicepresidente primero del Gobierno para Asuntos de la Defensa, teniente

general Gutiérrez Mellado, declaró al juez en el sumario del 23-F que Milans del

Bosch actuó en contra de las más elementales normas de la ética militar. El

veterano militar se refería a que el entonces capitán general de Valencia no -

había ordenado que Gutiérrez Mellado fuera tratado con las consideraciones

debidas a su rango militar. También manifestó al juez que mantuvo una larga

discusión con Armada el 13 de febrero, en la que observó su escaso interés por

la Defensa y en la que abundó en críticas al Rey. Llegó a decir —dijo Gutiérrez

Mellado— que el prestigio de Su Majestad dentro del Ejército era el más bajo

desde que había ocupado el trono.

«Milans desconoce la ética militar»

El, teniente general Gutiérrez Mellado relato, ante el juez instructor del

sumario, sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero, diversas

circunstancias de la ocupación del Congreso, así como una «larga discusión»

mantenida pocos días antes con (¡I general Armada, según so especifica en los

textos su marjales.

La declaración del entonces vicepresidente primero del Gobierno, incluida en el

sumario del proceso, expone lo siguiente:

«Encontrándome en el escaño correspondiente del banco azul, como vicepresidente

primero en funciones del Gobierno, el 23 de febrero por la tarde, oí voces, e

incluso algún disparo. Vi aparecer al teniente coronel ´Tejero, seguido de

algunos guardias, dirigiéndose primero ,a la tribuna de oradores del Congreso y

situandose al lado del presidente del mismo, mientras los guardias ocupaban

distintos lugares en el hemicilco.»

Reducir a Tejero

«Se oyeron las voces do "Todos al suelo", etcétera, y en «´su momento abandoné

mi escriño, apartando ,il presidente del Gobierno en funciones, señor Suarez y

dirigiendome al teniente coronel Tejero para intenta reducirlo, de acuerdo con

lo que preceptúan las disposiciones legales, ante mi inferior que toma una

desición como la que adoptó el teniente coronel Tejero.»

En el forcejeo, sufrí continuadamente unos pequeños arañazos en la barbilla, al

ser rechazado. Me negué terminantemente a obedecer las órdenes de tumbar me en

el suelo, y entonces el teniente coronel Tejero me intentó derribar por la

espalda, poniéndome una especie de zancadilla.»

«Conseguí evitarlo agarrándome a la barandilla de

delante de los escaños. En dicho forcejeo, creo recordar, hubo un amago por

parte del teniente coronel de golpearme con la pistola. Después, el teniente

coronel se separó de mí.»

«El no obedecer la orden y que no me derribaran significó que el Ejército

español, leal a las leyes y a Su Majestad el Rey, no cayera por los suelos.»

«Quiero hacer constar la actitud de coraje y valentía del presidente Suárez, que

(intentó acudir en mi ayuda con riesgo de su propia vida.»

-«Al no conseguir reducir al teniente coronel Tejero, y ante la insistencia de

los compañeros del Gobierno, me senté en mi escaño, negándome a poner las manos

encima de la barandilla como ordenaban los asaltantes.»

Cierto sadismo

«Quiero hacer constar que las frases como "Manitas fuera", "Esto se mueve"

Tejero hizo un amago de golpearme con la pistola

(refiriéndose a las metralletas), y otras del mismo estilo, tenían una trágica

ironía y demostraban un cierto sadismo, al provenir de personas que disfrutaban,

por tener amedrentados a todos los que estaban en el hemiciclo, con un espíritu

del peor revanchismo.»

«Pasados unos minutos, fui requerido para que abandonara el escaño y fui

conducido a una habitación cuyo nombre desconozco, en unión del entonces,

ministro de Defensa en funciones, señor Rodríguez Sahagún, y los señores

González y Guerra, del Partido Socialista, y Carrillo, del Partido Comunista.»

«Me saludaban»

«Minutos antes de terminar el encierro, y coincidiendo con que la guardia estaba

formada, dos guardias jóvenes iniciaron, por primera vez, un intento de

conversación. Yo señalé que lo malo de estos asuntos es que no se sabía cómo

acababan, a lo que uno de los guardias que estaba a mi lado respondió que él

tampoco sabía por qué había empezado.»

«Quiero hacer constar -dice el señor. Gutiérrez Mellado en el sumario— que uno

de los guardias civiles se sentó a mi lado. Este guardia civil daba muestras de

gran nerviosismo y miraba insistentemente al señor Carrillo acariciando la

metralleta.»

«De esta actitud se dio cuenta también el señor Rodríguez Sahagún, que consiguió

salir de la habitación, e indicó al sargento que mandaba la guardia que

encontraba muy fatigados a los hombres que les vigilaban.»

«Como consecuencia de esto, el sargento, que, al parecer, también se había dado

cuenta del estado de ánimo del guardia, le ordenó salir, cosa que aquél realizó

inmediatamente, evitándose un gravísimo incidente.»

«Por su especial significación, quiero hacer constar que, una vez sentado en el

escaño, consiguió entrar en el hemiciclo el que entonces era mi ayudante,

comandante de Caballería José Luis Goróstegui, quien se sentó en una escalerilla

al lado del presidente Suárez, intercambiando unas palabras con él y conmigo.»

«En ese momento, el teniente coronel Tejero se dirigió al citado comandante

diciéndole: "Tito, porque seas amigo no te consiento..." El comandante le

interrumpió y le dijo: "¿Yo, amigo tuyo? Ni hablar." Entonces, el teniente

coronel Tejero ordenó a los guardias que cogieran al citado comandante y lo

sacaran del hemiciclo, a lo que el comandante contestó: "Soy un jefe del

Ejército, y a mí no me toca ningún guardia", saliendo solo y por su pie. El

teniente coronel le encañonó y le obligó a salir del Congreso.»

«Dentro´ de la gravedad de los hechos, tengo que manifestar mi sentimiento —

añade el teniente general— por observar que la actitud de los guardias y de sus/

... SOBRE EL ASALTO AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

El comportamiento de los

guardias y los mandos era

deplorable, tanto por sus

prendas irreglamentarias como

por sus actitudes

Había observado que Armada estaba poco interesado por los asuntos de Defensa y

mucho con los del Rey, a quien criticó por sus declaraciones a la BBC

mandos, incluido el teniente coronel Tejero, era verdaderamente deplorable,

tanto por el estado de policía, al llevar prendas irreglamentarlas, como por sus

actitudes, completamente irreglamentarias, que hacían dudar de que aqué-

El 13 de febrero vino o verme Armada

y llegué a pensar que, por

salvar a la

Corona podía

aceptar

soluciones contrarias a la persona de Su Majestad

lias fueran guardias civiles.»

• «Significó una grave preocupaciód un individuo con una .metralleta en

la mano, cuya identidad desconozco- No íba vestido de uniforme, pero daba la

sensanción de ser un "lactolum del teniente coronel Tejero, tanto por sus

actitudes completamente agresivas como por la lacjlidad y soltura de ius

movimientos, que le significaban como un presunto dirigente de gran importancia

«Ignoraron rango»

• Quíero hacer constar —agrega -Gutiérrez Mellado— mí indignación de

que.

••Los guardias que asaltaron el

Congreso disfrutaban con un espíritu del peor revanchís-

mo

siendo el único militar que se encontraba entre los secuestrados y jefe natural,

por el cargo, del que al parecer ordenaba al teniente coronel Tejero, teniente

general Milans del Bosch, y a quien yo había propuesto

para su ascenso a teniente general y su destino a la Capitanía General de

Valencia, éste no ordenó que yo fuera tratado can las consideracicnes debidas a

mi rango militar, y no mezclándome con jerarquías o autoridades civiles,

desconociendo completamente aquél (Milans del Bosch] los más elementales

principios de Ja ética jnibtar.»

• «Crea recordar que un paisano acompañó al teniente coronel Tejero en sus

movimientos en el hemiciclo. El paisano parece que fue reconocido por el

entonces ministro de Cultura. Iñigo Cavero, y por el comandante Goróstegui, y

resujtó ser el coronel Castillejos. Caso cíe ser cierta esta personalidad,

considere que pudiera calificarse de cínica bu actitud, al pasearse con el

teniente coronel Tejero ostensiblemente.»

• «En relación al general Arriada, desconozco en absoluto su actuación

durante aquellos hechos, pero, por si puede ayudar a tí clarecer los mismos,

en eí mus. estricto sentido de justicia, debo hacer constar que el 13 de

febrero, por la mañana, se presentó dicho general en mí despacho oficial y

nianluve con él una larga discusión, en la que pude matizar su poco ínteres, a

pesar del puesto para el que había sido designado recientemente con los

asuntos relacionados con ¡a defensa, y sí en cambio por otros problemas que

afectan a nuestra Patria y, sobre todo, en relación con Su Majestad el Rey.»

• «Afirmó ´el general Armada —sigue Gutiérrez Mellado— que ei prestigio

de Su Majestad, dentro del -Ejército, -era el más bajo desde que había

ocupado el

trono, y criticó abiertamente su actuación en el Parlamento vasco, asi como las

declaraciones que haba hecho a la Televisión inglesa, tan exageradas que negué a

pensar que, por salvar a la Corona, según su criterio, podía aceptar soluciones

contrarias a la persona de Su Majestad.» • «Al preguntarle yo si su división,

que acababa de abandonar, seria la más monárquica, ya que estaba bajo su mando,

o, más bien,

que había estado, y si estaba seguro de que en ella no se criticaba al Rey, me

contestó vagamente, diciendo: "Creo que no," No contestó mi pregunta sobre el

entusiasmo de su unidad por el Rey.»

• «Al manifestarle mi obsesión por la unión permanente que debe existir en los

Ejércitos, contestó irónicamente, como luego he podido comprobar, que estuviera

tranquilo. que el .Ejercito estaba muy unido.»

Antes de que entrara en el Congreso

Milans propuso o Armada como presidente del Gobierno

Madrid —El capitón .general de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch, le

preguntó al de Canadias, Jesús González del Yerro, qué opinión la merecía que e]

general Armada fuera presidente del Gobierno, hacia las diez de la noche de] 23

cíe febrero, una hora antes de que éste se prestara a pedirle a Tejero que

depusiera su actitud, según se deduce de las distintas declaraciones sumariales,

a las que Europa Press ha tenido acceso,

De ello se desprende que se produjo una azarosa coincidencia cte pareceres entre

Milans y Armada, o que arabos baldan concertado, previamente, la solución que se

daría a la situación creada por el asalto al Congreso.

Propuesta

El teniente general Milans del Bosch contactó, a lo largo de la noche del 23 de

febrero, con ocho capitanes generales, según se des-

prende de los escritos mediante los que éstos evacuaron los interrogatorios que

les formuló el juez togado.

Siempre según estos escritos,- Milans sondeó a los capitanes generales de la IV

y V Regiones y al cíe Canarias, tenientes generales Pascual Galmes, Elícegui

Prieto y González del Yerro. respectivamente, sobre la viabilidad de un Gobierno

presidido por el general Alfonso Armada Comyn.

La hora en que tuvo lugar la conversación consta en el escrito de González del

Yerro, en el que se dice:

«fío puedo precisar a qué hora, tal vez sobre las 22,00, recibí una llamada del

general Milans. Me dajo que le preocupaba el que se produjera una masacre en´ el

Congreso, masacre que había que evitar a toda costa, que estimaba que la

solución podría estar en la formación de un Gobierno presidida per el general

Armada...»

 

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