La manifestación de todos     
 
 Diario 16.    28/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

La manifestación de todos

No hizo falta que sonara la voz estridente del cornetín de órdenes. Ayer tarde,

los millones de españoles que sentimos dentro una libertad estallante, un ansia

democrática y constitucional, nos lanzamos a tomar la calle en paz y gritar con

el silencio nuestro asco al golpe militar, nuestras ganas de convivir libres,

justos, soberanos y en paz.

Sin ninguna distinción, gentes de variadas condiciones, de distintas

concepciones, desde la izquierda de Carrillo hasta la derecha de Fraga, pero con

la coincidencia de su amor a la libertad y de su deseo de asegurar el futuro de

la nación, todos, hermanados en un gigantesco retablo, gritamos sin hablar el

deseo de lavarnos la humillación de que fuimos objeto el lunes pasado.

Fue —fuimos— el pueblo, ayer tarde, el protagonista testimonial. La calle fue de

todos, porque la metralleta en la barriga, el grito conminatorio, la bota en el

pescuezo y la vejación colectiva ejercen de antídoto contra lo buscado por

algunos: oscurantismo, puñetazo, aborregamiento, cerrazón y ordeno y mando.

Fue el de ayer un país que dio la medida de su talante, de sus ganas de vivir

bienhumorado, de que, aunque no .se ocupe obsesionadamente de los problemas de

la política cada día, sabe que se puede caer en una esclavitud cotidiana: basta

sólo con cambiar la categoría de ciudadano por la de subdito.

¡País! ¡Bendito país!

 

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