Autor: Gutiérrez, José Luis. 
   Un océano de demócratas     
 
 Diario 16.    28/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

GRITOS Y SUSURROS

José Luis Gutierrez

Un océano de demócratas

Esta si que ha sido la manifestacion más grande largas cantada. Los

corresponsales de dos rotaTIVOS ALEMANES, AL BORDE DEL ASOMBRO, ASEGURABAN que

nunca en Europa se había visto semejante alarde de participaciones y

entusiasmos, y menos en defensa de las. tan bellas palabras como la libertad, la

democracia y la Constitucion.

Ni la furia ni el miedo pudieron con el pueblo aquello fue una especie de magma

respetuoso y disciplinado fluyendo constantemente, para solidificarse,

inmovilizado desde la madrileñisima e historica plaza de las Cortes hasta la

glorieta de Embajadores.

Cerca del millon y medio de personas calculaban algunos de los convocantes, pero

aqui las cifras ya no importan. Lo importante, lo emocionanate, fue contemplar

aquel resto oceano de democratas, en silencio, escuchar el comunicado final de

labios de Rosa Maria Mateo -que aunque es una chica encantadora y maja se podia

haber sustituido por alguien de mayor solemnidad institucional, de acuerdo con

los historicos momentos, como Landelino Lavilla o similar, ¿no?-. Apenas una

simple llamada a traves de los altavoces sirvio para que especularan como humano

se desapareciera en apaenas diez minutos.

Antes, los 5.000 miembros del servicio de orden fueron devorados y hubo que

ampliarlo precipitadamente en 3.000 mas. Aunque no hicieron falta. La correccion

mas exquisita presidio la gigantesca parada, en la que predijeron verse,

demanajes, juegos de adolescentes "peceros" juntos en el aplauso a los vospmes

de AP, en juste correspondencia al codo con codo de Manuel Fraga y Marcelino

Camacho, sosteniendo la pancarta a la cabeza de la manifestacion.

No ha podido producirse una respuesta mas inapelable y heronea que la de este

gran pueblo que juvenil y sereno, anoche, gritaban democracia, si, dictadura, no

en respuesta al tremendo ultraje del lunes.

Asombrosa, apabudante contestacion por otra parte, a las llamadas de algunos

ancianos de espiritu que aconsejaban permanecer en casa y no manifestaban para

evitar problemas.

Los representantes parlamentarios, hoy deberan sentirse orgullosos y

sobrecogidos.

 

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