Milans dijo que no quería saber nada de él, a Gabeiras     
 
 Diario 16.    12/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 23. 

5 TANQUES EN LA CALLE

MILANS DIJO QUE NO QUERÍA SABER NADA DE EL, A GABEIRAS

LOS acontecimientos que suceden en la III Región Militar el día 23 de febrero

empiezan a las ocho de la mañana, cuando el coronel Ibáñez Inglés, jefe del

Estado Mayor, celebró una reunión, de orden del teniente general Milans, con los

jefes de Estado Mayor de la División Maestrazgo y de la III Sección de la Región

para preparar una operación denominada «Alerta Roja», en la que participarán

fuerzas de Valencia y Cantones y de la plaza de Castellón.

Esta operación no reveló nada extraño. Sus líneas habían sido elaboradas con

antelación y, referidas a Valencia, consistían en marchas nocturnas de los

grupos tácticos hasta alcanzar objetivos para concretar que debían asegurar el

cierre de accesos a la capital por el norte. A tal efecto, se constituyeron

cuatro grupos tácticos: Dos en Bétera, otro en Marines y el cuarto en Paterna,

integrados por diversas unidades cada -uno. Se previo que las unidades

pernoctarían en el campo y que, dentro de la misma semana, se ordenarían

ejercicios análogos.

Después de la reunión, el coronel Ibáñez informó al general jefe de la División

del acuerdo de realizar el ejercicio.

Y para este mismo día 23 se ordenó al general gobernador militar de Valencia la

«Operación Turia», prevista para garantizar los traslados del personal militar

desde su domicilio a los acuartelamientos en los casos de peligro de atentados.

Se trataba de una operación en los tentados, una operación de vigilancia.

Manifiesto de Milans

A las 9,30 de la mañana, el capitán general Milans del Bosch ordenó al coronel

Ibáñez que redactara un manifiesto. Su contenido era propio de un bando de

guerra y el propio Milans, que redacta personalmente el encabezamiento y el

final

"y que expone al coronel citado los principios generales que debía recoger,

indicó que sería preciso acuartelar las tropas, a lo que. Ibáñez contestó que en

Valencia y Castellón no era preciso por haberse ordenado el ejercicio «Alerta

roja». Casi una hora después, aproximadamente sobre las 10,20, el teniente,

general Milans convocó una reunión a todo su Estado Mayor. Los jefes de las

distintas secciones, a excepción del coronel Ibáñez, desconocían el objeto de la

reunión.

El general se dirigió a los presentes para decirles que debía tomar una decisión

cuya responsabilidad asumía íntegramente, puesto que en Madrid se iba a producir

un hecho grave, que no les aclaró ni les informó de su lugar y circunstancias

con cretas por discrección y para no compartir la responsabilidad. «Se trata de

un movimiento —dice- a su juicio prematuro, que no se puede detener y que hay

que reconducir, que el Rey conoce.» Según le había manifestado el general

Armada, el cual estaría en el palacio de La Zarzuela dando instrucciones, y cuyo

desenlace sería la constitucion de un nuevo Gobierno presidido por el general

Armada, y el propio Milans. como jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor. A

continuación ordenó a Ibáñez leer el manifiesto y expuso la necesidad- de

adoptar medidas para asegurar el orden en la Región.

A la misma hora, aproximadamente las 17,30, el teniente general Milans convocó

en su despacho a los generales jefes de su Estado Mayor, de la División

Motorizada Maestrazgo y gobernador militar de Valencia, así como a los jefes de

los servicios de Intendencia, Sanidad e Ingenieros, y les indicó que se

esperaban graves acontecimientos en Madrid sobre las seis de la tarde, aunque no

podía revelarlos.

A continuación, les leyó el manifiesto antes aludido, cuya finalidad —dice— es

mantener el orden en la Región hasta que se reciban órdenes del Rey, y agregó

que el general Armada estará en La Zarzuela y se formará un Gobierno presidido

por él, con representación de todos los partidos.

A los jefes presentes les tranquilizaron los «¡vivas!» finales del manifiesto a

España y al Rey.

A la pregunta de los generales sobre «vacío de poder» a que el manifiesto se

refería, el general Milans contestó que puesto que eran las 18,15 y el

acontecimiento era inminente po la revelar de lo que se trataba. Casi

inmediatamente lo conocieron por la radio.

Con posterioridad, fueron llegando a Capitanía y recibidos por el general Milans

diversos jefes, entre ellos el del Tercio de la Guardia Civil, el jefe de la III

Circunscripción de la Policía Nacional, el jefe accidental del sector aéreo y el

comandante militar de Marina, así como el general de la Guardia Civil, jefe de

la III Zona, a todos los cuales Milans les dice que ante el vacío de

poder que se había producido, él asumía todos los poderes dentro de la Región a

fin de mantener el orden.

A continuación, el capitán general de Valencia mantuvo conversaciones

telefónicas con diversas autoridades. Así, llamó por teléfono a los capitanes

generales de las Regiones II, V, VIH y de Baleares, a los que informó de las

medidas adoptadas.

Hacia las 18,45 horas mantuvo una conversación con el jefe del Estado Mayor del

Ejército, a quien informó que dio orden de acuartelar las tropas y que preparó

un comunicado para

mantener el orden, sin que el teniente general Milans concretara el contenido de

dicho comunicado.

Despliegue

Sobre las 19 horas se transmitió al jefe de Estado Mayor de la División

Maestrazgo la palabra clave «Miguelete», para que se abrieran los sobres que

contenían las instrucciones. Al abrirlos se dieron cuenta de QUE NO SE

trataba de un ejercicio de instrucción. Las unidades adoptaron el despliegue

previsto.

A las 19,45, el teniente general Gabeiras, que se enteró por el director de la

Seguridad del Estado, Laína, de que el general Milans tenía fuerzas en la calle,

le ordenó que las retirase y éste contestó que son fuerzas que regresan de unos

ejercicios.

El general Gabeiras reiteró la orden, pidiéndole asimismo que retirara el bando

y comunicándole que iba a tomar medidas para destituirlo, á lo que Milans

contestó que no quería saber nada de él y que sólo hablaría con el general

Armada.

A las 19,47, el general Gabeiras informó de lo dicho a Su Majestad, a quien

pidió que ratificara las órdenes que había dado Milans.

A las 21,40 llegó a Valencia un télex del general Gabeiras ordenando la «Alerta

2», que, según declaró el general Milans, fue cumplimentado. El coronel Ibáñez

explicó que la orden estaba efectivamente cum-

plimentada norma"

reunión de las 17,30 se ordenó el acuartelamiento, y a la consideración de que

también había ordenado el ejercicio táctico antes mencionado para ocupar

determinados puntos clave de la capital, respondió que el total de los grupos

tácticos que lo realizaron era de 1.500 hombres, que suponen poco —dice— en

comparación con la totalidad de la guarnición de Valencia, cuatro veces

superior,

Ocupación de TVE

entre tanto, en Madrid, un pelotón, al mando de un teniente, llegó a Radio

Popular sobre las 20 horas,

comunicando al director de la emisora la orden de que transmitiera música

clásica o militar y que, minutos después, al recibir orden de retirarse lo hizo

en el acto, regresando a la División. . Análogo comportamiento tuvo la unidad

que se había dirigido a Televisión Española y a la Casa de la Radio, en Prado

del Rey. Al telefonear el oficial que lo mandaba al jefe de su regimiento, que

era el de Villavicio-

se retiraran, lo que hizo mediatamente.

Distinto es el comportamiento del comandar Pardo Zancada, quien, contrariado

por la orden acuartelamiento, manifesto al coronel San Martín q como muestra

de solida dad con los guardias civiles del Congreso, pensaba incorporarse

a ellos, coronel San Martín le va ver la gravedad de esa decisión, pero el

comandante depuso su actitud y dio conocer su propósito a ] capitanes Alvarez-

Arenai Pascual Galvez, que adhirieron, así como 1 capitanes Dusmet y

Cid. unidad, formada por total de 113 hombres, sa de la División y se dirigio

Palacio del Congreso, dor penetró y permaneció.

Entre las 19 y 19, horas, el procesado capital Batista, del Estado Mayo de la

División Acorazada salió con veinte soldado para ocupar la emisora Voz de

Madrid, donde permaneció unos veinte minutos, regresando a la Division como

consecuencia de orden dada a las unidades

Posteriormente, sobre medianoche, pidió permita al coronel San Martín para

volver a la emisora, don se presentó sobre las O/ con siete soldados del cuartel

general, procediendo su ocupación y concentra! do en la habitación de control,

donde eran vigilados, los empleados de la emisora.

Había fallado

Mientras todo esto sucede día, el general Torres Raja se había ya ausentado de 1

División. Después de intervenir en la reunión de mar dos y de permanecer en >

despacho del jefe de la División durante algún tiempo al conocer que el genere

Armada no estaba en L Zarzuela, el general Torre Rojas comprendió que la

operación había fallado o que > supuesto en que se apoyaba había cambiado, o

bien, que no se había podido contaba nunca con él.. Cuando e capitán general de

Madrid se enteró de que Torre Rojas estaba en la Division se lo comunicó al

capital general de la VIII Región, e cual le ordenó incorporarse a su .destino,

lo que hizo saliendo de la División a recibir la orden.

Los procesados carece: de antecedentes penales salvo el teniente corone Antonio

Tejero Molina, que ha sido condenado con anterioridad a los hecho relatados como

autor de u delito de conspiración par

No adoró a los jefes valencianos cuál era el «hecho grave de Madrid». Sólo dijo

que el desenlace sería un nuevo Gobierno presidido por Armada, con él como jefe

de la JUJEM.

 

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