Los conspiradores se reúnen para tenerlo todo atado     
 
 Diario 16.    12/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

LOS COSPIRADORES SE REÚNEN PARA TENERLO TODO ATADO

L fiscal de la causa seguida por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero

ha visto clara la implicación de los generales Armada, Milans del Bosch y Torres

Rojas, del teniente coronel Tejero y del civil Juan García .Carres, para los que

pide altas penas de privación de libertad. En sus conclusiones, el fiscal togado

hace un minucioso relato de la preparación, de la ejecución del golpe y de las

conexiones de los golpistas, muchos de cuyos dato´s fueron facilitados por

DIARIO 16 en distintas ocasiones. Aunque algunos datos se repiten, ofrecemos en

esta y en las siguientes páginas este informe del fiscal que tiene un gran valor

documental y que compendia la historia de aquel nefasto día en la historia de

España.

En fechas indeterminadas de los meses de mayo y junio del año 1980, los

procesados teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina y teniente

coronel de Infantería Pedro Mas Oliver, ayudante del teniente general Milans del

Bosch, sostuvieron en Madrid dos entrevistas, en las que el teniente coronel Mas

dijo actuar en nombre de Milans del Bosch, y que tenían por objeto analizar la

grave situación de algunos problemas por los que atravesaba España.

Se estudiaron como operaciones posibles la ocupación del palacio de la Moncloa y

la del Congreso de los Diputados. Y en la segunda entrevista se encargó a Tejero

que estudiase la realización de esta última. A una de estas reuniones asistió el

procesado paisano Juan García Carres. Y a raíz de estas reuniones se estableció

un contacto indirecto entre Milans y Tejero, por medio de terceras personas y,

para las cuestiones importantes, a través del teniente coronel Mas.

El 10 de enero de 1981 se celebró un almuerzo en la Capitanía General de la III

Región Militar, al que asisten Milans, su ayudante Mas, el general Alfonso

Armada Comyn y el coronel Diego Ibáñez Inglés, segundo jefe del Estado Mayor de

la III Región. En esta reunión, que tuvo un marcado carácter social, ya que

asistieron las esposas de todos ellos, se mantuvo, sin embargo, una

conversación, privada entre Milans y Armada.

Armada al Gobierno

Se estudió la posibilidad de que se produjera una acción violenta. Tal

operación, de producirse, sería conveniente reconducirla. A fin de concretar

tales extremos, acordaron celebrar una reunión en Madrid ocho días después,

concretamente, el 18 de enero, pero ya en esta reunión del 10 de enero, se habló

de una operación política encaminada al nombramiento de Armada como jefe de

Gobierno. El 18 de enero de 1981 se celebró en Madrid, y en un piso de la calle

del General Cabrera, número 15, perteneciente al teniente coronel Mas, la

reunión acordada, a la que asistieron, al menos, Milans, Torres Rojas, Mas y

Tejero, y el paisano García Carros. Torres Rojas informó de la adhesión del jefe

del Estado Mayor de la División Acorazada Brúñete número 1, el procesado coronel

San Martín quien prepararía la División para el día que se señalara previamente,

en el cual Torres Rojas asumiría el mando de la citada unidad.

El Congreso

Milans, por su parte, manifestó ya la necesidad de ocupar el Congreso. Sin

embargo, estimó que la ope• ración no debía llevarse a cabo hasta que Armada

fuese nombrado segundo jefe del Estado Mayor del Ejército. De esta forma se

realizaría sin violencia, y que la oportunidad podría ser la moción de censura

contra el presidente Suárez, que seguramente se presentaría en el plazo de un

mes.

Al día siguiente, 19 de enero, el coronel Ibáñez visitó a Armada en Lérida, por

orden de Milans. Armada informó a Ibáñez de su próximo nombramiento como segundo

jefe del Estado Mayor del Ejército.

El 3 de febero, y como consecuencia de la dimisión del presidente Suárez, Ibáñez

visitó nuevamente a Armada. Armada le habló ya a Ibañez de la posibilidad de que

él presidiera un Gobierno.

El 18 de febrero, Ibáñez pregunta por teléfono a Tejero si la operación Congreso

podría realizarse el 20 de febrero, a lo que Tejero puso dificultades para poder

reunir la fuerza, y acordó que podría ser el 23 de febrero, en que la votación

se repetiría.

En la madrugada del 21 de febrero, se celebró una reunión en Madrid, a la que

asistieron Tejero y el comandante de Infantería, destinado en el CESID, José

Cortina Prieto. La reunión tuvo lugar en el domicilio de este último, en el

Parque de las Avenidas, y acompaña a Cortina el capitán de la Guardia Civil

Vicente Gómez Iglesias, también destinado en el CESID. Cortina se presentó y

asistió

a la reunión como hombre de confianza de Armada.

El elefante

Cortina informó de que estaban redactados hasta los decretos leyes que entrarían

en vigor en su momento y que, transcurridas dos horas desde la ocupación del

Congreso, llegaría una autoridad militar que sería aceptada por distintos grupos

parlamentarios, presentada bajo la clave «El elefante está aquí». Después de

esta entrevista, Tejero consultó por teléfono con Milans, quien le ordenó que

obedeciera a Armada.

Alas 21,45 del día 21 de febrero se reunieron en el hotel Cuzco, de Madrid,

Tejero y Cortina. Desde el hotel Cuzco, se dirigieron a un piso de la calle de

Juan Gris, número 3 ó 5. En el piso les esperaba Armada vestido de paisano.

Tejero le dio cuenta de que todo está preparado para la operación del Congreso a

las 18,10 horas del día 23, y Armada le indicó que debía hacerse con la mayor

exactitud y al grito de «Viva el Rey». Le dijo que «el primo de La Coruña está

en vuelo», refiriéndose a Torres Rojas,

y agregó que se trataba de salvar la Corona y la democracia.

Estado de sitio

Decidida ya la operación del Congreso para el día 23 de febrero, Armada se lo

comunicó a Milans por teléfono el día 22 por la mañana. Se trasladó a Valencia,

donde le recibe Milans, sobre las 15 horas, y le informa que al día siguiente se

iba a ocupar el Congreso y, a continuación, se declararía el estado de excepción

en la III Región Militar. El capitán general de Valencia se dirigiría por su

parte a los demás capitanes generales para que adoptaran la decisión que

estimaran oportuna. Pero, en todo caso, consideró vital para el éxito de la

operación el apoyo de la División Acorazada, a fin de controlar Televisión y la

radio. Es conveniente, indicó Milans a Pardo, avisar a Torres Rojas para que se

traslade a Madrid. La operación no se podía retrasar, porque no se podía

contener a Tejero, y es el general Armada quien la dirigía.

Torres Rojas

Ya el mismo día 23 de febrero, y sobre las 11 de la mañana, Pardo Zancada

cumplió la orden recibida, llamó telefónicamente a Torres Rojas, a su destino en

el Gobierno Militar de La Coruña. Torres Rojas le indicó que procurara

trasladarse a Madrid, y para ello pidió permiso a su capitán general alegando

razones personales.

Pardo hace llegar a San Martin, que se encuentra en viaje hacia Zaragoza, á

través del mensaje convenido, que es: «La bandeja está grabada», que Torres

Rojas estaba en camino hacia Madrid y a su hora llegará a la División Acorazada.

Tenía por objeto este mensaje que San Martín regresara a Madrid.

Tejero inició una serie de actividades que tenían por fin el asalto y ocupación

del Congreso.

Así, consiguió fotografías e información del Palacio del Congreso y de su

protección y seguridad; adquirió diversas prendas de vestir en el Rastro —

gabardinas y anoracks— para las fuerzas asaltantes; compró autobuses para tal

fin a las empresas Larrea, S.A. y Dualde, S.L. En el contrato apareció como

compradora la esposa de Tejero, y éste manifestó que falsificó su firma. Los

autobuses fueron aparcados en una nave arrendada en Fuenlabrada.

«El elefante está aquí», la clave para conocer a la autoridad militar que sería

aceptada por distintos grupos parlamentarios

 

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