El día en que Tejero usó el nombre del Rey en falso     
 
 Diario 16.    12/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 28. 

EL DÍA EN QUE TEJERO USO EL NOMBRE DEL REY EN FALSO

A las once horas del día 23, el teniente coronel Tejero se dirigió al coronel de

la Guardia Civil Miguel Manchado García, jefe del Parque de Automovilismo, en el

que están instalados el subsector de Tráfico de Madrid y la Academia de la

Agrupación de Tráfico.

Tejero comunicó a Manchado que se trataba de realizar un servicio muy especial,

ordenado por el Rey y que dirigen Milans y Armada, para salvar a España, la

Corona y la democracia.

A las 10,30 horas, ya el coronel Manchado había accedido a la petición de

Tejero, de enviar a unos conductores a que se hicieran cargo de los autocares

que Tejero había adquirido.

También se dirigió Tejero preferentemente al capitán de la Guardia Civil Jesús

Muñecas Aguilar, a cuyo mando estaba el Escuadrón de la I Comandancia Móvil, con

base en Valdemoro, y que tuvo conocimiento, al .igual que el coronel Manchado,

por el propio Tejero de la operación que se proyectaba.

En el Subsector de Tráfico de la Guardia Civil, Tejero había expuesto su

proyecto al capitán José Luis Abad Gutiérrez en la noche del 22 de febrero.

Invocó el nombre el general Milans, así como el de Armada y el del coronel

Manchado.

El capitán Abad convocó revista de armamento para el día 23, a las 16 horas, y

sobre las 14,30 del mismo día informó a sus oficiales de los planes de Tejero

relativos a la ocupación del Congreso, dejándoles libertad de acción y sin

ocultar sus dudas personales sobre la seriedad de ésta, que ya le había expuesto

a Tejero, en presencia de Manchado, a lo que el primero había replicado que, con

él o sin él, se haría la operación indicada, pero que tuviera presente que si no

le obedecía estaba también desobedeciendo al Rey.

Informados por el capitán Abad, los cuatro tenientes de esta unidad, Manuel Boza

Carranco, Pedro Izquierdo Sánchez, Vicente Ramos Rueda y Santiago Vecino Núñez,

expusieron sus dudas sobre la finalidad de la operación proyectada, por lo que

acompañados del propio capitán Abad se dirigieron al despacho del coronel

Manahado, en el que Tejero explicó el concreto cometido que se les confiaba,

invocando, sin duda para afianzar sus argumentos, que el general Armada estaba

comiendo con el Rey, lo que naturalmente era incierto.

A los autobuses

Momentos antes de la hora convenida para salir hacía el Congreso, el capitán

Abad se dirigió a la fuerza formada, advirtiéndoles que el único responsable de

la operación sería él, porque los guardias civiles, afirmó, no tienen

responsabilidad cuando cumplen las órdenes recibidas. Ordenó a continuación que

subieran a los autocares, lo que hicieron en un número de ocho suboficiales,

veintitrés cabos y noventa y cinco guardias. Fue la primera fuerza que llegó al

Congreso con Tejero al frente y parte de ella penetró en el hemiciclo.

En la Academia de Tráfico, Tejero se dirigió a los capitanes Enrique Bobis

González y Carlos Lázaro Corthay, en las primeras horas de la tarde del día 23,

para informarles que se proyectaba realizar una amplia operación policial para

la que eran necesarios oficiales.

En el mismo sentido, el coronel Manchado se dirigió al capitán Juan Pérez de la

Lastra, haciendo hincapié en la gravedad de la situación y en el apoyo que era

preciso prestar a España,

Cincuenta y cuatro guardias civiles, alumnos de la Academia, recibieron la orden

de subir a los autobuses con el armamento, orden que cumplieron. El capitán

Francisco Ignacio Román y el teniente José Núñez Ruano subieron, asimismo, a los

autobuses con conocimiento de que éstos se dirigían al Congreso. Al llegar al

Palacio, la fuerza indicada estableció un cordón de protección en las calles

adyacentes, hasta que a las veintiuna horas, aproximadamente, entraren en el

patio que separa los dos edificios y, luego, en la parte vieja del Palacio.

A estas fuerzas se unió, voluntariamente, el capitán de la Guardia Civil

Francisco Acera Martin, perteneciente a la Comandancia de Tarragona, quien se

alojaba en la residencia de oficiales del Parque de Automovilismo, y que fue

informado durante el trayecto de la misión que iba a realizar Tejero.

A la segunda compañía del Parque de Automovilismo se dirigió el coronel

Manchado, cuando estaba formada la fuerza, en una breve arenga para solicitar 50

voluntarios que, según dijo, eran necesarios a fin de prestar un servicio a

España.

Se presentaron voluntarios todos. Una parte de la compañía, al mando del

teniente Blanco, se dirigió al Congreso, en cuyas inmediaciones el director

general de la Guardia Civil ordenó al teniente que volviera al Parque con la

fuerza a sus órdenes, lo que a su vez ordenó éste a los que pudo localizar y

recoger.

El capitán Jesús Muñecas Aguilar, que conocía la operación proyectada por

Tejero, colocó una relación del personal perteneciente al Escuadrón de la I

Comandancia Móvil, que debía estar preparada a las 16 horas, para ir a

instrucción en la Comandancia Móvil de Madrid.

Tejero le comunicó a Muñecas que se iban a cumplir órdenes del general Müans

para disolver las Cortes y que en breve tiempo llegaría al Palacio el general

Armada. Las unidades citadas se trasladaron al Congreso coordinadas en su marcha

por el capitán Vicente Gómez Iglesias,

quien previamente y para esta operación había conseguido en su destino del CESID

tres automóviles ligeros y tres radioteléfonos de frecuencia distinta a la

usual.

Previamente, había comunicado al cabo Francisco Burgos, que se encontraba de

permiso, que se

presentara en Valdemoro a la citada hora.

Algún tiempo después, Tejera le llamó para que se dirigiera al Congreso, lo que

hizo acompañado de los tenientes Jesús Alonso Hernaiz, César Alvarez Fernández y

Vicente Carricondo Sánchez, así como de tres suboficiales, cinco cabos y catorce

guardias.

El día 23 de febrero, el jefe de la División Acorazada, general Juste, salió de

viaje hacia Zaragoza para inspeccionar algunas unidades de la División que

estaban realizando maniobras. Le acompañaba su jefe de Estado Mayor, el coronel

San Martín.

Durante el trayecto se detuvieron en la Brigada Paracaidista. El coronel San

Martín contaba con encontrar allí al general Armada y obtener del mismo la

información que tendría sobre los asuntos de que le había hablado la noche

anterior, después del viaje de este último a Valencia.

El general Armada estaba, efectivamente, en la Brigada Paracaidista, pero el

coronel San Martín no tuvo ocasión de hablarle y optaron por seguir el viaje.

Al llegar a Santa María de la Huerta, San Martín llamó a la División, y un

oficial le dijo que «La bandeja está grabada», frase cuyo alcance desconoce

dicho oficial, expresiva de que el general Torres Rojas estaba en la División, y

que fue convenida entre el comandante Pardo y el coronel San Martín.

Este comunicó al general Juste solamente que el oficial aludido le dijo que

ocurrían cosas gravísimas y urgentes en la División, por lo que el general

decide regresar.

£1 plan

Sobre las 16,50, llegaron al cuartel general de la División el general Juste y

el coronel San Martín, y se encuentran a la mayor parte de los mandos

convocados, a los que Juste invitó a pasar a su despacho. Con lo mandos están el

general Torres Rojas, vestido de uniforme, a quien por indicación de San Martín

también invitó al general Juste a asistir a la reunión.

Reunidos los mandos con el jefe de la División, el comandante Pardo expuso lo

que le había comunicado el general Milans en Valencia. La exposición del

comandante Pardo se confirmaba y matizaba en diversas ocasiones por el genera]

Torres Rojas, que alterna con él interviniendo a veces el coronel San Martín.

Del conjunto de estas intervenciones se dijo que se iba a producir un

acontecimiento de extrema gravedad, que se conocería por la radio y televisión a

partir de las 18 ó 18,15 horas; que no se podía concretar ni desvelar; que tal

acto tendría el carácter de una acción constitucional, ya que no sería un

movimiento militar, ni un golpe, ni un alzamiento, sino en apoyo de España, del

Rey, de la Constitución y de la democracia; y tenía la garantía de los .

generales Milans y Armada, así como que este último estaría en el palacio de La

Zarzuela a las 18 horas, desde donde daría las órdenes para Madrid, mientras que

el general Milans las daría para Valencia.

San Martín encargó al Estado Mayor la distribución de misiones entre las

unidades de la División, encargo que conocía el jefe

Se señalaban como objetivos generales la ocupación de Televisión Española y de

las emisoras de radio, así como del Campo del Moro y del parque del Retiro. El

contenido de las normas era análogo, aunque no idéntico, al de la «Operación

Diana», y se dio orden a las unidades para el repostaje de vehículos y el

municionamifinto.

Después de que los mandos se ausentaron, se produjeron los acontecimientos del

Congreso, encontrándose en el puesto de mando de la División, además del jefe de

la misma, el general Torres Rojas y el coronel San Martín.

En la reunión se había convenido la palabra «Lunes» como clave, que se

transmitió a las Brigadas XII y XI, al Regimiento Villaviciosa, al Mixto de

Ingenieros número 1, a la Agrupación Logística y al Grupo de Artillería

Antiaérea Ligera.

Tejero dijo a Manchado que se trataba de realizar un servicio muy especial

 

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