El Rey, tajante, hizo que Milans depusiera su actitud     
 
 Diario 16.    12/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL REY, TAJANTE, HIZO QUE MILANS DEPUSIERA SU ACTITUD

Alas 18,45, el jefe de la División llamó al palacio de La Zarzuela y celebró una

conversación con el general Fernández Campo, a quien preguntó si estaba allí el

general Armada, y, al recibir coatestación negativa y de que ni siquiera se le

espera, exclamó: «Esto cambia la situación», desapareciendo asi las dudas que

tenía el general Juste sobre el respaldo del Rey al proyecto que se había

expuesto en la División, por lo que inmediatamente se puso en contacto, sobre

las 19 horas, con el capitán general de la I Región, quien le ordenó que

acuartelase inmediatamente las unidades que pudieran haber salido como

consecuencia de la «Operación Diana». El general Juste obedeció en el acto y dio

las contraórdenes oportunas. El capitán general de Madrid también lo hizo,

llamando directamente, o por medio de su jefe de Estado Mayor, a las unidades de

la División, que iban sucesivamente recibiendo dichas contraórdenes y

cumpliéndolas.

Sólo al Rey

Alrededor de las 20 horas, el secretario general de la Casa de S. M., general

Fernández Campo, previa autorización de S. M., habló por teléfono con Tejero, al

que preguntó qué pretendía y le ordenó que depusiera su actitud; éste contestó

que sólo recibía órdenes de Milans; Fernández Campo le replicó alegando que

había invocado el nombre del Rey; Tejero colgó el teléfono sin contestar.

También el general Alfaro informó a Su Majestad por si estimaba oportuno llamar

directamente al general Milans, en vista de que éste le había dicho que no

recibía órdenes más que del Rey.

El Rey lo hace, estando el general Gabeiras a la escucha. El general Fernández

Campo declaró que, sobre las 20 horas, el Rey habló con el general Milans, el

cual le dijo que estaba a sus ordenes, que había tomado " medidas para

garantizar el orden y le preguntó si había hablado con el general Armada.

Arrestarle

A las 22,35, el Rey habló con el general Milans, le ordenó que retirase

definitivamente sus unidades y que mandase al teniente coronel Tejero que

depusiera su actitud. A las 22,50, el general Milans ordenó que no se siguiese

transmitiendo el manifiesto, aunque se mantuviese en vigor. A las 24, llega a

Valencia el télex con el mensaje del Rey a todos los capitanes generales. El

general Milans no lo comunicó a sus subordinados.

Entre las 0,30 y la 1 del día 24, el general Gabeiras ordenó a los gobernadores

militares de Alicante,

Valencia y Castellón que arrestasen al general Milans, y autorizó al de

Valencia, general Caruana, a que llamase al Rey desde el propio despacho del

general Milans para disipar cualquier duda que tuviese. A la 1,38,´llamó el

general Caruana al general Gabeiras para decirle que había decidido obedecer las

órdenes del Rey, porque el general Milans le había impedido comunicar con él,

disipando así sus dudas.

El general Caruana se presentó en Capitanía General y dijo al general Milans que

había recibido la orden de arrestarle. En ese momento, le llamó por teléfono el

Rey. El general Caruana escuchó las palabras con que el general Milans se

despidió: «A las órdenes de Vuestra Majestad, señor; mi lealtad hasta el fin»,

así como la orden de retirar las fuerzas, que el general Mílans dio

inmediatamente después de colgar el teléfono.

El general Caruana llamó al general Gabeiras para informarle de lo que había

sucedido: Este dijo a aquél que, efectivamente, el general Milans había hablado

con el Rey, y preguntó a aquél si las tropas se estaban retirando, a lo que el

general Caruana contestó que sí. Con ello entiende que la orden quedaba sin

efecto.

Retirada

En la anterior conversación del Rey con el general Milans, Su Majestad dio a

éste la orden de que retirara las unidades, corno ya se dijo, y que mandase al

teniente coronel Tejero deponer su actitud. Dicha orden fue confirmada por télex

a la 1,45.

Sobre las cuatro, hay una nueva conversación entre el Rey y el general Milans.

El Rey ordenó al teniente genera] que retirase el bando; a continuación éste

consultó con los generales Urrutia y Caruana, y con el

teniente coronel Pacheco. Los tres le aconsejaron que lo retirase. Lo mismo le

dijo el general Armada a las 4,35.

El general Mílans lo retiró a las 4,55. Encargó al teniente coronel Pacheco, del

Estado Mayor de la III Región Militar, que redactase un nuevo manifiesto,

dejando.sin efecto el anterior.

Se lo comunicó al general Fernández Campo, secretario general de la Casa de Su

Majestad. Por télex se lo confirmó. En la conversación con aquél, el general

Milans añadió que el teniente coronel Tejero no le obedecía e insistió en la

«solución Armada».

A las 6,30, el general Milans se retiró a descansar. A las 14,30 el teniente

general Gabeiras ordenó al general Milans que se presentase en el cuartel

general del Ejército, en Madrid, lo que efectuó a las 19 horas, en cuyo momento

le destituyó y arrestó.

 

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