Fraga Iribarne en RTVE. 
 Sería conveniente potenciar las zonas de moderación frente a los extremismos  :   
 Ni el Partido Comunista ni los izquierdismos terroristas pueden tener sitio en nuestra sociedad. 
 ABC.    28/02/1976.  Página: 1,5-6. Páginas: 3. Párrafos: 47. 

FRAGA IRIBARNE, EN RTV. E.

"SERIA CONVENIENTE POTENCIAR LAS ZONAS DE MODERACIÓN FRENTE A LOS

EXTREMISMOS"

«Ni el Partido Comunista ni los izquierdismos terroristas pueden tener sitio en nuestra sociedad»

MADRID. (De nuestra Redacción.) «Sería conveniente buscar fórmulas de convivencia social y política

y fórmulas efectivas de organización constitucional y política, que potenciaran las zonas de moderación y

las zonas, en definitiva, centrales de la sociedad, frente a los extremismos», dijo anoche el vicepresidente

del Gobierno para asuntos del Interior y ministro de la Gobernación, don Manuel Fraga Iribarne, en el

programa «El Gobierno informa», de TV.E.

El señor Fraga, añadió que ni el Partido Comunista ni los diversos izquierdismos terroristas pueden tener

sitio en una sociedad como la nuestra. «Es evidente —insistió— que la sociedad española tiene un interés

fundamental en mantener su unidad básica dentro de su variedad y, efectivamente, contra ello no

toleraremos ataques frontales.»

Inició el programa el señor Fernández Asís, de TV. E., que presentó a Fraga como uno de los creadores de

la nueva imagen de España, y preguntaron don Rafael González Rodríguez, director de «El Ideal

Gallego»; don Antonio Barrena, director de «El Correo Español El Pueblo Vasco»; don Miguel Ángel

Gózalo, director de los servicios informativos de la S. E. R.; don Jesús de la Serna, director de

«Informaciones», y don Carlos Mendo, director de la agencia Efe.

Ofrecemos a continuación un resumen de las preguntas hechas al señor Fraga y las contestaciones del

vicepresidente del Gobierno.

CANOVAS MENDO.—¿Usted cree honestamente que es posible repetir la experiencia de don Antonio

Cánovas del Castillo, cien años después?

FRAGA.—Cada vez que se usan símiles históricos es obvio que sabemos que la Historia no se repite.

Cánovas pudo haber tenido la tentación, después de que la Monarquía fue restaurada en Sagunto, de haber

simplemente restablecido el partido moderado que era ya entonces un partido que de moderado no tenia

nada, sino que era muy conservador, y de haber impuesto con la fuerza que entonces controlaba, unas

fórmulas determinadas al país. Entendió que era un momento propicio, después de varias generaciones

metidas en conflictos civiles y después de que, como había ocurrido en otras etapas de aquel siglo, habían

tenido una solución militar, que era mejor buscar una solución de entendimiento, una solución de

alternativa, una solución de pacto y una solución, en definitiva, en que los medios dominaban sobre los

extremos. A mí esto me parece el punto de referencia. Los criterios de Cánovas del Castillo, que yo

admiro mucho, y los métodos que él usó en la España de su tiempo.

MENBO.—Y, ¿quién cree usted, señor ministro —quién o quiénes—« pueden representar en estos

momentos de la vida política española la izquierda dinástica representada por Sagasta en aquellos

tiempos?

FRAGA.—Esas cosas no se inventan, están en la realidad. En España hay muchísima gente que hoy come

y bebe junta; y que está dispuesta a defender un pleito enfrente_ del otro. En definitiva, estas personas

que tienen una situación en la sociedad española muy común deberían tener un lugar común de discusión

política. Y la verdad es que nos lo hemos negado mutuamente, de un modo quizá exagerado.

En mi opinión, ahí está la solución del problema. Las personas que efectivamente respetamos y que nos

respetan, y entre las cuales no está naturalmente un Partido Comunista que quiere subvertirlo todo y

utilizar las libertades para destruirlas; en las que no están evidentemente los tradicionales anarquismos

terroristas que han producido todos los países, y de los cuales el nuestro no ha sido de los menos malos,

puesto que cuatro primeros ministros han sido asesinados en los últimos cien años, y entre los que están

algunas personas que no aceptan ningún tipo de discusión ni de convivencia, evidentemente esas no

pueden entrar en el juego. Las demás, todas. En definitiva las mismas fuerzas políticas que hay en

Europa, pueden y deben entrar, y van a ser, están siendo seriamente invitadas a participar. Si no lo nacen

será su responsabilidad, y yo estoy seguro de que al final deberán hacerlo porque esto es lo que

efectivamente les va a situar claramente en la realidad jurídica y en la realidad social.

DE LA SERNA.—¿Qué límites puede tener el centro, tanto a la izquierda como a la derecha, y de qué

medios puede servirse el centro o el centrismo para actuar inmediatamente en el futuro político español?

FRAGA.—La palabra centro la hemos usado todos, hay que reconocerlo, con una cierta amplitud que

conduce a una cierta ambigüedad e imprecisión. En un sentido muy general, hemos querido subrayar que

en lugar de la propensión que tiene nuestro país en el siglo XIX, a proyectarse hacia los extremos

ideológicamente y, sobre todo en la lucha política, sería conveniente, por el contrario, buscar fórmulas de

convivencia social y política y fórmulas efectivas de organización constitucional y política que

potenciaran las zonas de moderación y las zonas en definitiva centrales de la sociedad, frente a los

extremismos. Yo creo que los totalitarismos de la derecha y de izquierda nos llevarán siempre a

soluciones que, en definitiva, confluyen en una aportación de lucha ideológica dogmática y llego al final

en una guerra civil. Creo, por el contrario, que los factores que pueden unir a una sociedad de hoy con

más de un 50 por 100 de clases medias y en la cual el desarrollo económico, social, cultural, e incluso

político, es un hecho evidente, deberían llevar a este tipo de soluciones basadas en el compromiso y en la

tolerancia.

Y digo esto no en una posición de escepticismo, ni mucho menos en una posición de falta de energía

cuando ésta haga falta. AI contrario, creo que es cargarnos de razón precisamente para resistir a los

extremos. ¿Cómo puede nacerse esto? Pues dejando perfectamente claro que no es la violencia la que

puede defender una causa por buena que ésta sea, y dejándolo claro con hechos. Creo también que eso

puede hacerse dando soluciones realistas oara que las mayorías puedan ejercer unas acciones de

legislación y de gobierno con respeto a las minorías y con formas de alternancia para que las minorías

puedan ser mayorías.

«LA SOCIEDAD ESPAÑOLA TIENE UN INTERÉS FUNDAMENTAL EN MANTENER SU

UNIDAD BÁSICA DENTRO DE SU VARIEDAD Y CONTRA ELLO NO TOLERAREMOS

ATAQUES FRONTALES»

Creo estar en la naturaleza de las cosas que el centro es algo que se impondrá de un modo neutral. En

todo caso, el programa que el Gobierno ha expuesto por boca del presidente Arias Navarro va justamente

en esa dirección: en permitir por el desarrollo de los derechos ciudadanos previstos en nuestras leyes y

por el luego de las instituciones que sean esas fuerzas centrales o moderadas las que predominen, y las del

extremo las que se queden sin posibilidades de alterar el orden.

DE LA SERNA.—EL límite del centro, tanto por la derecha como por la izquierda, ¿está en esa

moderación y en esa tolerancia...?

FRAGA.—Lo hemos dicho con mucha elaridad. Es decir, ni el Partido Comunista, que evidentemente

aspira a establecer un modelo que es conocido y que es el que existe en la Europa del Este, y que

cualquiera que lo haya visitado sabe perfectamente que no es un modelo conveniente para la sociedad y,

ciertamente, no para la sociedad española ni para su actual nivel de desarrollo, ni, naturalmente, estas

fórmulas de diversos izquierdismos terroristas que en este, momento pretenden resolver un día matando a

un árabe, otro día a un judio, otro día a un deportista, por todo el mundo, evidentemente esas

soluciones proféticas, maxünalistas, no pueden tener sino en una sociedad como la nuestra. Y, por otra

parte, es evidente que la sociedad española tiene un interés fundamental en mantener su unidad básica

dentro de su variedad y, efectivamente, contra ello no toleramos ataques frontales.

GRUPOS, SIGLAS

GOZALO.—¿No estamos asistiendo estos días a una excesiva proliferación de siglas, facciones,

grupúsculos, escisiones, etcétera, que dificultan de alguna manera ese deseo de que en el futuro los

partidos sean pocos y representen grandes corrientes minoritarias?

FRAGA.—Que al comienzo de un periodo de evolución política y de reformas surjan un gran números de

siglas políticas es perfectamente natural, aunque como todas las cosas seria deseable que esta corriente de

la naturaleza encontrara pronto cauces. Los encontrará normalmente, primero, en la ley de Asociaciones,

que esta en rápida preparación y que proporcionará una estructura. Los encontrará en una ley electoral,

que como todas las leyes electorales de Europa, como es lógico, establecerá una prima. El que obtenga

puestos saldrá adelante, y el que no los obtenga no saldrá adelante. Y en ése momento las coaliciones y

las federaciones surgirán naturalmente.

Yo, sin adelantar ningún criterio oficial, soy partidario de una ley electoral de tipo anglosajón que

favorezca la formación de mayorías, más que del experimento, ya dos veces fracasado en nuestro país, y

no muy brillantes en otros países, de la representación proporcional que lleva, normalmente, a una

fragmentación excesiva de las fuerzas políticas,

BARRERA.—Yo le preguntaría al señor ministro si el Gobierno tiene pensada alguna fórmula aplicable a

los Ayuntamientos de España, parecida a la que se ha utilizado para Madrid y Barcelona, que pueda

remediar la grave situación en que se encuentran, sobre todo por el problema económico.

FRAGA.—El Gobierno anterior, y a mi juicio con gran acierto, envió a las Cortes las Bases del Estatuto

de Régimen Local. La verdad es que en esa ley se contemplan reformas importantes en la Administración

Local. Que los Ayuntamientos españoles se han quedado pequeños en extensión y en medios, es un hecho

cierto. Hoy estamos intentando conservar una serie de organizaciones que vienen muchas veces de los

tiempos de la Reconquista, que quizá haya que ir a una agrupación en la línea del Municipio comarcal.

Pero, efectivamente, no se hará eso solamente; en mucho» aspectos habrá que reforzar los medios de

ingresos propios de los Ayuntamientos.

MENDO.—¿Podría hablarnos el señor ministro de la introducción del sistema bicameral?

FRAGA.—El presidente del Gobierno, en su discurso ante las Cortes, habló claramente del propósito del

Gobierno de someter a las Cortes en su momento y, después por tratarse de una reforma constitucional, a

referéndum, una reforma de las Instituciones representativas, entiendo que un sistema bicameral, y repito

casi textualmente sus palabras, más homogéneo con los demás del Occidente europeo y más parecida al

que existió en la Monarquía constitucional, cuando había una Cámara de Diputados y un Senado, sería

probablemente la fórmula mejor. Y explicó las razones, que son razones tradicionales y de incidencia

política. Un sistema bicameral permite la mejor consideración de los asuntos importantes que van a ser

objeto de ley y, por otra parte, en períodos de transición y de reforma permite una mayor reflexión. Es

obvio que una Cámara como la que so describe de carácter popular, normalmente tendrá una influencia

mayor en la opinión, pero las dos tendrán en principio, como ocurre en toda Europa, una semejante

importancia constitucional. A mi ése me parece un arreglo bueno. Ahora, los detalles de esa organización

están todavía en curso de estudio, pero el plazo en cambio es conocido, puesto que la prórroga de las

Cortes termina en junio. Por lo tanto este proceso estará terminado en todas sus partes, e incluso una

elección general, en la primavera del año que viene.

A mí, personalmente, me parece ésta una idea sumamente importante, y creo que una vez establecida

además la reforma del sistema asociativo, con arreglo al artículo 16 del párrafo primero del Fuero de los

Españoles, y la reforma de las Cortes, que probablemente se va a hacer una buena combinación de dos

formas de representación: una territorial, la primera Cámara, y otro corporativa y de segundo y tercer

grado en la segunda Cámara. Será una buena fórmula para decir: Señores, ahí tienen ustedes, pueden

asociarse libremente políticamente; ahí tienen ustedes una representación nacional, ahora promuevan

ustedes sus causas y ya las irán viendo sucesivamente distintos equipos gubernamentales que se sucedan,

distintas combinaciones políticas, y ahí está la reforma. En eso consiste la reforma democrática, a

diferencia ie una improvisación hecha en un momeno determinado, como tantas veces ha ocurrido.

DE LA SERNA.—En este sistema bicaneral, ¿se puede entender que el mecanismo vigente ahora de la

representación tradicional, la familia, el Sindicato y el Municipio, se mantendrá en la Cámara Baja, en la

Cámara Alta, o será el sufragio universal entendido occidentalmente? ¿Y por qué se ha declarado materia

reservada precisamente el tema de la reforma que está estudiando la Comisión mixta?

FRAGA.—La materia reservada se refiere a los trabajos de las comisiones solamente, que en cuanto

produzca unas conclusiones pasarán al Gobierno, el Gobierno lo convertirá en un proyecto de ley, e

inmediatamente que se publique en el «Boletín de las Cortes» dejará de ser materia reservada. A mi me

parece que un asunto de esta trascendencia en un momento como el actual, es una medida perfectamente

razonable.

En cuanto al otro punto, los cauces de representación, la familia, el Municipio, el Sindicato, están en

nuestras Leyes Fundamentales. Yo entiendo que son perfectamente compatibles con un motor que las

haga funcionar como son, asociaciones políticas completamente abiertas y lo son, también, con un

sufragio universal directo, secreto e igual, puesto que ya lo tenemos para el referéndum.

GOZALO SAINZ.—¿Es posible pensar que en un futuro parlamanto español tenga cabida un partido

marxista, si proclama su acatamiento a la Constitución?

FRAGA.—Mire usted, todo grupo político que proclame su acatamiento a la Constitución, como es

natural, tendrá un sitio. Lo que ocure es que en eso, pues, los nombres y los acatamientos tienen que ser

daros y legítimos. De modo que yo puedo decir ahora mismo que soy un guerrero griego y llamarme así,

pero no lo soy. Por lo tanto, las asociaciones serán definidas, como es lógico, por sus fines y por la forma

en que los respeten. De modo que ni la ley de Asociación ni el Código Penal, probablemente, excluirá

ningún partido por su nombre, habitarán de las asociaciones que tengan fines totalitarios, hablarán,

supongo yo, de las que no respeten los derechos humanos, hablarán de las que utilicen fines violentos, y,

naturalmente, el que se atenga a eso, pues, estará como asociación y el que no, aunque diga que está,

evidentemente, no estará. Por lo tanto, esa es una cuestión qué yo entiendo más bien académica.

LAS REGIONES

BARRENA.—Señor ministro, en España la región es un ente natural anterior a la provincia, es decir,

somos antes catalanes oue barceloneses, gallegos que lucenses, o vascos que vizcaínos. ¿Existe por parte

del Gobierno algún propósito de institucionalizar la región?

FRAGA.—Amigo Barrena, yo tengo que decir que no estoy de acuerdo con lo que usted dice, y

precisamente un vasco lo sabe mejor que nadie, porque, efectivamente, Guipúzcoa fue una región

distinta de Vizcaya y las dos distintas de Álava, y eso históricamente mucho antes de la división del siglo

XIX, usted lo sabe perfectamente. Por diversas razones, y por el hecho, como es natural, de que las

lealtades a las tradiciones culturales y a los modos de vida son perfectamente legítimas, yo entiendo

que la región debe ser más reconocida en el derecho actual. Pues bien, en el último mensaje del anterior

Jefe del Estado, en las primeras palabras del Rey dirigidas a Las Cortes, a la nación, en la declaración de

intenciones del Gobierno en diciembre pasado, y en el discurso del presidente que en este punto tiene uno

de los párrafos más claros y precisos, evidentemente hay una declaración absolutamente terminante. Y en

este momento, usted lo sabe perfectamente, estamos no sólo hablando de ello, sino trabajando en cuatro

proyectos concretos. Pero debe quedar perfectamente claro que las palabras unidad y variedad tienen el

mismo valor, y que las palabras potenciación de la región no quieren decir ni pueden querer decir otra

cosa más que más posibilidad de trabajar más en la región, emplear mejor los propios medios, pero de

ningún modo, retirarse de una forma o de otia, de la comunidad nacional. No puede haber privilegios para

nadie; sentado eso, yo entiendo que ésta será una gran realización de los próximos años y una de las

cuales estaremos orgullosos los españoles de nuestro tiempo.

GONZÁLEZ RODRIGUEZ.—Las organizaciones políticas españolas esperan con cierta expectación qué

sistema electoral va a establecerse. ¿Qué criterios se están barajando ya de cara a esas eleciones

próximas?

FRAGA.—El proyecto de ley electoral todavía está en estudio y todavía no puedo adelantar un criterio

oficial sobre él, pero, desde luego, puedo decirle que he encontrado un consenso muy amplio en que el

modelo menos malo que tenemos entre los nuestros, es la ley de 1907, la ley de don Antonio Maura, que

fue una ley, como es sabido, amplísima en libertad de sufragio, de amplísima pureza del control del

censo, de control perfectamente establecido con bases en las juntas del censo y en los Tribunales, en

ambos casos de absoluta garantía, y de base mayoritaria, es decir, más parecida al modelo anglosajón que

a los modelos de representación proporcional.

TERRORISMO

GOZALO.—Señor ministro, estamos viviendo estos días un aumento de las manifestaciones callejeras y

parece que la sociedad española desea una pronta regulación del derecho de reunión y manifestación.

¿Cuándo será una realidad práctica este derecho?

—¿Cree usted que la Universidad es un «bunker» marxista?

FRAGA.—Son dos preguntas muy diferentes y cada una de ellas tomaría mucho tiempo, y trataré de

contestarlas por separado. Empezaré por la primera, que es muy fácil para mí, puesto que una de las

primeras leyes que el Gobierno ha enviado ya a las Cortes es una ley orgánica del derecho de reunión y

manifestación. Esa ley. desarrollando el párrafo primero del artículo del Fuero de los Españoles, a mi

juicio es una ley perfectamente moderna, perfectamente adaptada a las actuales circunstancias, muy

superior a la ley del año 80 y que establece una amplia libertad de reunión y manifestación.

En cuanto al segundo punto, el ex profesor Fraga quiere decir que, efectivamente, la Universidad

española, como las demás Universidades del mundo en este momento, tiene una seria infiltración

ideológica y en algunos aspectos está inerme ideológicamente.

Negar que en este momento la Universidad tiene una fortísima infiltración y que actualmente

determinados elementos han hecho de ella su campo de acción, no ofrece la menor duda.

Desgraciadamente para eso la autoridad académica no dispone de muchos medios. Y, por lo mismo, ese

será un problema permanente en los próximos años. Determinados abusos no podrán ser tolerados y la

actitud del Gobierno de dejar un tiempo de reflexión a los universitarios para que ellos mismos

reaccionen podría ser objeto de reconsideración. Pero, en fin, nadie podrá acusarnos de prisa en ese

asunto ni a mí ni al ministro de Educación. Ahora, dicho esto, a mí me parece que hablar de «bunker»

marxista está fuera de lugar. Creo que se está abusando de la palabra «bunker» y de tantas otras en todas

las direcciones.

AMNISTÍA

DE LA SERNA.—Señor ministro, ¿continúa abierta una posibilidad de amnistía? Y si continúa abierta,

¿podría avanzar aproximadamente una fecha?

FRAGA.—Mire usted, la palabra amnistía, aparte que es un tema que sería mucho más para mi ilustre

colega el ministro de Justicia, que se ha pronunciado sobre él, y que yo considero que está fuera de mi

competencia, pero en definitiva es un tema del que se habla constantemente, está fuera de lugar, en este

momento, con toda franqueza.

Han pasado más de treinta años desde la guerra, y como ha dicho muy correctamente el ministro de

Asuntos Exteriores, no existe nadie de aquellos tiempos, salvo tres o cuatro figuras, como esa señora que

llaman «La Pasionaria», que yo no tengo policía bastante para protegerla y que prefiero que no venga,

como es natural. Realmente no hay problema de ninguna clase, más que el que se han inventado.

Ahora bien, las personas que en los últimos años, y ahora mismo, se han divertido poniendo bombas en la

Cafetería Correos, o que les ha parecido que era perfectamente lícito para ellos matar a un alcalde a

sangre fría, esas personas pierden el tiempo pensando que va a haber una amnistía para ellas.

UN «SUPERMINISTERIO»

MENDO.—¿Podría usted hablarnos un poco de sus planes con relación a actividades de su

Departamento, fuera de la Seguridad, la Política v el Orden Público?

FRAGA. — Mi Ministerio es un superministerio, en el sentido de que es demasiado grande. Cuando mi

colega francés, Poniatowski, se enteró que yo tenía todavía la Sanidad y las Comunicaciones en mi

Ministerio, se quedó muy impresionado. Ellos son dos Ministerios separados. De esto me he pronunciado

bastantes veces. Nosotros tenemos problemas muy importantes. En el tema de la Sanidad, por ejemplo,

que yo confío en que muy pronto tenga una organización más unitaria y más organizada, hay una

Comisión, que yo presido, de concentración sanitaria. Estoy muy al habla con mi ilustre colega el

ministro de Trabajo. Sobré este punto estamos trazando unos criterios efectivos de evaluación y

unificación. Queremos ir a un planteamiento racional del problema.

Era lo que se refiere a asistencia social, es indudable que los viejos conceptos sobre la beneficencia

pública han cambiado. Tengo el proyecto de nombrar estos días un grupo de trabajo que estudie una

nueva ley de asistencia social, en la cuál se consideren con especial prioridad los grandes problemas de

los nuevos casos de pobreza o los problemas, que están surgiendo en las áreas metropolitanas.

FERNANDEZ ASÍS. — ¿Qué perpectivas hay para una modificación de la vigente ley de Prensa, que es

obra suya, y que. por otra parte, ha dado muy valiosos frutos?

FRAGA.—Se ha equivocado usted de ministro, se lo tenia usted que haber preguntado al ministro de

Información. Pues, mire usted, yo creo sinceramente que la ley de Prensa fue una buena ley para su

tiempo, se definió entonces como una ley de transicción, sometida a experimento y creo sinceramente que

ha prestado un servicio importante. Hoy la Prensa española es una Prensa muy completa, a veces muy

agresiva, como he dicho estos días, y, por otra parte, que, indudablemente, ha contribuido a la educación

de los españoles. También hay que decir que habría que recordar, una vez, más. que a toda libertad

corresponde una mayor responsabilidad, y que esta responsabilidad o la establecen los propios estamentos

interesados o tiene que establecerla la ley. Pero yo, personalmente, en un momento en que oigo

consideraciones muy justificadas, lo mismo de un lado que de otro, entiendo que la ley, tal como está,

todavía admite una aplicación inteligente, y estoy convencido que todos, profesionales, Administración.

etc., la tendrán.

«LA PALABRA AMNISTÍA ESTA FUERA DE LUGAR EN ESTE MOMENTO, CON TODA

FRANQUEZA»

 

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