El general Gabeiras comprobó la participación de Alfonso Armada en el compló. 
 Milans del Bosch utilizó falsamente el nombre del Rey en busca de apoyos al golpe     
 
 El País.    27/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

Después del frustrado golpe militar

El general Gabeiras comprobó la participación de Alfonso Armada en el compló

Milans del Bosch utilizó falsamente el nombre

del Rey en busca de apoyos al golpe

El teniente general Jaime Milans del Bosch, ex capitán general de la III Región

Militar, utilizó el nombre del rey Juan Carlos falsamente para intentar

conseguir el apoyo del resto de las regiones

militares a su frustrado intento del golpe de Estado del pasado día 23. Un golpe

en el que estuvo implicado desde el principio el general Armada, segundo jefe

del Estado Mayor del Ejército.

Mandos militares, arrestados. En esta composición fotográfica aparecen algunos

de los altos mandos militares arrestados en las últimas horas en relación con el

intento frustrado de golpe de Estado del lunes pasado. De izquierda a derecha,

el teniente general Jaime Milans del Bosch, ex capitán general de la III Región

Militar (Valencia); el general de división Alfonso Armada, ex segundo jefe del

Estado Mayor del Ejército; el general de división Luis Torres Rojas, gobernador

militar de La Coruña, y el coronel José Ignacio San Martín, jefe de Estado Mayor

de la División Acorazada Brúñete.

Fuentes de absoluta solvencia han permitido establecer con precisión la

actividad desplegada por las autoridades de la cadena de mando militar desde el

instante en que tuvieron conocimiento de la toma del Congreso de los Diputados

por el teniente coronel Tejero, a las 18.22 horas del lunes.

Al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, Ignacio Alfaro Arregui,

correspondía constituir la Junta y evaluar la situación militar. Su decisión

inmediata fue la de establecer la Operación Diana (alerta 2), que determina las

medidas de protección que han de adoptarse y unifica el mando de los tres

Ejércitos bajo la autoridad territorial de los capitanes generales de las

correspondientes regiones militares.

ES general Gabeiras, jefe del Estado Mayor del Ejército de Tierra, fue informado

de la acción de Tejero mientras estaba despachando en la sede del Cuartel

General con su segundo, el general Alfonso Armada," que no reveló en aquel

momento nada que permitiera suponerle implicado en la operación.

La primera disposición tomada por Gabeiras fue tomar contacto con el capitán

general de la I Región, Guillermo Quintana Lacaci, para que pusiera todas las

unidades operativas directamente a sus órdenes. También alertó a la Brigada

Paracaidista (Bripac), que depende directamente del Cuartel General del

Ejército.

El jefe del Estado Mayor de la Bripac, teniente coronel Emilio Alonso Manglano,

suspendió inmediatamente los festejos con los que se conmemoraba el 23

aniversariodela fundación de la unidad y aseguró que sólo obecederia las órdenes

del general Gabeiras y de su majestad el Rey.

Gabeiras mantuvo contactos telefónicos con los capitanes generales de la IV, V y

Vil regiones militares.

Alguno de los interlocutores del general Gabeiras había conversado ya con Milans

del Bosch, de quien había recibido seguridades de que la acción emprendida en

Valencia tenia el respaldo del Rey.

Para que no quedara duda de quién tenía la palabra del Rey, Gabeiras indicó al

capitán general con quien hablaba que él mismo llamara a don Juan Carlos al

palacio de la Zarzuela.

El general Milans engañó reiteradamente al jefe del Estado Mayor del Ejército, a

quien ocultó la proclamación del bando, donde dictaba un peculiar estado de

excepción y la salida de las unidades de sus acuartelamientos para ocupar los

centros neurálgicos de la ciudad de Valencia.

Los generales Quintana, Castro San Martin y Esquivias tomaron también contactos

con mandos militares de distintas regiones por encargo de Gabeiras. Aquella

noche se cursaron instrucciones al general Portea, gobernador militar de

Cartagena, para que no publicara ni obedeciera el bando de Milans, orden que fue

atendida.

También se pudo hablar telefónicamente con los generales que tienen a su cargo

los Gobiernos militares de las provincias de Alicante, Castellón y Valencia,

generales Leonardo López Fernández, Ibáñez y Caruana, respectivamente, a quienes

se solicitó que conjuntamente acudieran a destituir y arrestar al capitán

general de la Región, Jaime Milans del Bosch. Por la mayor proximidad llegó

primero el general Caruana, que no logró reducir a Milans, quien le amenazó con

una pistola.

El rechazo del general Armada para acudir al Congreso acompañado de Gabeirasy

entrevistarse allí con Tejero fue el primer indicio advertido de que estaba de

parte de los completados. «No he mentido nunca y no voy a hacerlo ahora», dijo

Armada, para rechazar esa compañía y poder hablar sin testigos con Tejero y

simularle que se cumplían las condiciones golpistas que pretendía el sedicioso

oficial del benemérito instituto. Al teniente coronel que mandaba a los

asaltantes del palacio del Congreso se le ofreció también salir de España, pero

no aceptó.

Por otra parte, fuentes muy bien informadas aseguraron ayer que el director de

la Guardia Civil, general Aramburu Topete se enteró del asalto a! Congreso de

los Diputados por una llamada telefónica que le comunicó que un total de 240

guardias civiles, más diecisiete oficiales y catorce suboficiales, habían

abandonado sus cuarteles al mando del teniente coronel Tejero, y después de

haber sido reclu-tados por el coronel Miguel Manchado García,

El general Aramburu se comunicó entonces con el coronel Manchado y le ordenó la

retirada de la fuerza. El coronel se negó a hacerlo, después de confirmar la

salida de Tejero con cerca de trescientos hombres, hoy todos ellos arrestados,

incluido Manchado. Seguidamente el general Aramburu se trasladó al hotel Palace,

acompañado de dos ayudantes y dos escoltas, para intentar controlar la

situación. Alli decide acercarse al Congreso y habla con el teniente coronel

Tejero, a quien le dice que se rinda, a lo que el dirigente golpista le responde

que no, que antes le pega un tiro a él y que luego se suicida. Entonces el

general Aramburu intenta sacar su pistola, pero se lo impide uno de sus

ayudantes.

Posteriormente. Aramburu intenta conseguir que la Guardia Civil que rodea el

palacio de las Cortes desaloje sus inmediaciones y arresta allí mismo a un

capitán de los golpistas.y consigue hacer subir a varios autobuses a numerosos

guardias civiles, mientras que otro de los capitanes sublevados saca a la calle

a punta de pistola a los números de la Benemérita que estaban en un autocar.

El general Aramburu, en todas sus gestiones, intentó por todos los medios que

nunca se disparara un solo tiro, para no provocar una matanza en el Congreso.

Asimismo, consiguió introducir hombres suyos en el palacio de las Cortes, que

comprobaron que unos treinta guardias civiles, casi todos ellos oficiales y

suboficiales, eran los auténticos implicados en el golpe.

De otro lado, se ha podido conocer que efectivos de la División Acorazada

Brúñete número 1 estuvieron instalados en camiones y jeeps a las cinco de la

tarde del día 23 de febrero y fueron arengados para cumplir los propósitos de

los golpistas. Estos efectivos debían de ocupar los clásicos objetivos de manual

de este tipo de operaciones sediciosas: aeropuertos, centros de comunicación,

periódicos y emisoras de radio,

El general Torres Rojas, un militar de la "línea dura"

El general Torres Rojas fue noticia a raíz de su cese fulminante como jefe de la

División Acorazada Brúñete número 1 el 24 de enero de 1980, cargo^para el que

había sido nombrado en junio del año anterior. Este cese suscitó muchos co-´

meníarios, y se estimó que el nuevo destino —el Gobierno Militar de La Coruña—

distaba mucho de la importancia de! anterior. En aquellos momentos, el cese se

relacionó con un supuesto proyecto de golpe militar, difundido por el capitán

José Tormo Rico, destinado en Melilla. La información sobre la presunta

intentona fue publicada por el periódico Diario 16, cuyo director en aquel

momento, Miguel Ángel Aguilar, tuvo que declarar sobre el caso ante el juez

militar. A raiz de estos hechos, el ministro de Defensa, Agustín Rodríguez

Sahagún, desmintió que este cese y nuevo destino tuvieran nada que ver con la

presunta insubordinación militar, y afirmó que ambos estaban decididos dos meses

antes. El general Torres está considerado un militar de línea dura, pero

respetado por su alta calificación profesional.

El general de división del Ejército de Tierra Luis Torres Rojas, actualmente

gobernador militar de La Coruña, es natural de Melilla y tiene 61 años.

El coronel San Martín, una eminencia gris

El coronel José Ignacio San Martín López, jefe del Estado , Mayor de la División

Acorazada Brúnete numero 1, es diplomado de Estado Mayor del Ejército de Tierra

y del Estado Mayor de la Armada, profesor mercantil y licenciado en Ciencias

Económicas. Ha ampliado estudios en el Instituto de Estudios Políticos de París.

Ha ocupado diversos cargos en la Administración, entre ellos la Dirección

General de Tráfico del antiguo Ministerio de la Gobernación. Fue también

director general jefe del Servicio Central de Documentación de la Presidencia

Gobierno con Carrero Blanco.

 

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