Suárez dimitió al conocer la presión militar. 
 El golpe de Estado se organizó en diciembre     
 
 El País.    27/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Después del frustrado golpe militar

Regresan 150 carros a la División

Brúñete. Tres batallones de carros de combate, pertenecientes a la División

Acorazada" Brúñete, llegaron ayer a Madrid y se reintegraron a sus unidades de

El Goloso y Campamento, después de haber realizado varios días de maniobras en

Zaragoza. La llegada de estos batallones —dos a El Goloso y otro a Campamento—

no tiene nada que ver con los incidentes militares de los pasados días, según

declararon fuentes solventes, que así quisieron evitar toda suerte de rumores

sobre su obvia presencia en las estaciones militares cercanas a sus bases. Los

tres batallones, que en total suman unos 150 carros del tipo TOAS y M-47, han

permanecido varios días en Zaragoza realizando ejercicios de instrucción

completamente normales. Este tipo de ejercicios se realiza en Zaragoza.

Suárez dimitió al conocer la presión militar

El golpe de Estado se organizó en diciembre

El golpe militar ensayado el lunes día 23 por los generales Armada y Milans del

Bosch, cuyo fulminante era el secuestro del Congreso de los Diputados por el

teniente coronel Tejero, se planificó en el curso del pasado mes de diciembre

durante una reunión reservada de altos jefes y mandos, quienes querían obtener

del Rey el cese de Suárez y de Gutiérrez Mellado. En realidad, el golpe parece

que es la mezcla confusa de dos golpes distintos, uno de menos alcance,ideado

por Tejero y Milans, y otro más complejo y de mayor envergadura,que se habría

adelantado y confluido con el primero.

En principio, el golpe estaba previsto para mediados del mes de marzo «si la

situación política continuaba deteriorándose», en opinión de los mandos

implicados, que se daban así un plazo de tres meses, que no llegó a cumplirse

porque la muerte del etarra Arregui y las "destituciones de responsables de la

policía crearon un ambiente propicio para los golpistas, que no esperaron la

llegada de la primavera, el 21 de marzo, fecha clave en la que «florecen los

almendros», como ha señalado algún observador interesado en estos

acontecimientos, y «vuelve a reír la primavera», según las estrofas del himno

falangista.

Al parecer, en los primeros días de enero y coincidiendo con la suspensión por

la huelga de controladores del II Congreso de UCD, el presidente Suárez obtuvo

fidedigna información del compló militar y, por ello, tomó la decisión de

dimitir con la convicción de que su gesto haría desistir a los golpistas. Aquí

se incluye la frase de su despedida en la que afirma que no desea que la

democracia sea, una vez más, un paréntesis en la historia de España. El propio

presidente promociona a la cabeza del Gobierno a Leopoldo Calvo Sotelo, hombre

que, en opinión de muchos, podría contar con ciertas simpatías en medios

financieros y militares, a la vez que sitúa a Agustín Rodríguez Sahagún a la

cabeza del partido para "eliminarle del Gobierno, del que también debería salir

el vicepresidente primero, general Gutiérrez Mellado, por estar ambos muy mal

considerados por los jefes militares y especialmente por los golpistas.

Desde las reuniones de militares en el mes de diciembre hasta el golpe del día

23 se suceden toda una serie de acontecimientos políticos y militares (véase

cuadro cronológico), entre los que destaan la aparición en el diario E! cazar de

una serie de artículos

firmados con-el seudónimo de, Almendros, bajo el que se ocultan un grupo de

civiles y militares. El primero de los artículos, en los que se respeta y elogia

al Rey, aparece el día 17 de diciembre bajo el título de «Análisis político del

momento militar», y en él se dice: «El hecho de que un "vino español" que

anualmente ofrece el director de la Escuela de Estado Mayor, y que permite

reunir durante unas horas a algo más de seiscientos generales, jefes y oficiales

(en activo o retirados) diplomados en Estado Mayor, se convierta en todo un

síntoma del momento que vivimos es algo nuevo y no valorado suficientemente por

los medios de comunicación. En esta oportunidad, los más de seiscientos

asistentes habituales menguaron hasta menos del centenar, y aun éstos, en su

mayor parte, permanecieron poco tiempo. Tal vez el imprescindible para advertir

las razones auténticas de la excepcionalidad y desangelada situación». El

segundo elemento importante de esta crisis lo constituye el mensaje de fin de

año del rey Juan Carlos, en el que el Monarca se refiere a la necesidad de poner

por delante de los intereses personales o partidarios los de la nación. Este

discurso se comentaría meses más tarde como una advertencia del Monarca, que

luego fue reiterada por el Rey durante la Pascua Militar, el día 6 de enero,

donde don Juan

Carlos hace un llamamiento a la unidad de las Fuerzas Armadas con alusiones al

poder político, lo que se considera también como la segunda advertencia del

Monarca, de la que toma buena nota el presidente Suárez, quien a partir de

entonces intenta la suspensión del viaje de don Juan Carlos al País Vasco, que

muchos militares consideran como una confirmación del proceso autonómico por

parte de la Corona.

A partir de aquí, los acontecimientos alcanzan una mayor velocidad y surge la

dimisión irrevocable del presidente Suárez en vísperas del Congreso de UCD, y

una vez que el presidente obtiene información concreta sobre las reuniones de

militares en diciembre. En estas reuniones se acuerda un plan golpista por el

que, ante una situación de emergencia nacional, ios militares asumen el poder

creando una junta que elimina varios artículos de la Constitución, suspenden el

proceso autonómico y dictan nuevas normas para la lu: cha contra el terrorismo.

Todos los datos confirman la implicación de algunos elementos´ de los antiguos

servicios de Información del almirante Carrero Blanco, que dirigía el coronel

San Martín, arrestado ayer en su domicilio. De estos servicios formó parte en su

día el jefe del servicio de información de la División Acoraza-

da de Brúñete, comandante Pardo Zancada, que es la persona que se suma al asalto

del Congreso al mando de una compañía de la Policía Militar. En la actualidad,

el coronel San Martín es el jefe de Estado Mayor de la División Acorazada, y el

día del golpe regresó a Madrid desde Zaragoza, donde se encontraba de maniobras

con tres batallones de carros, en el polígono de San Gregorio.

AI parecer, el golpe estaba pre, visto en un principio para mediados de marzo,

quizá para el día 21, fecha de la primavera. Pero la dimisión de Suárez y la

muerte de Arregui desconcierta, en un principio, y acelera, después, la

operación. El día 22 de enero AImendros publica su segundo artículo en el diario

El Alcázar y el presidente Suárez presenta al Rey su dimisión el día 27. El

tercer artículo de Almendros se publica el día 1 de febrero, y en él se señala:

«Estamos en el punto crítico, se inicia la cuenta atrás». Una semana más tarde,

el general De Santiago, hombre muy próximo a los golpistas, publica en El

Alcázar, y durante el Congreso de UCD en Palma de Mallorca, un artículo

claramente provocador y titulaido Situación límite.

Durante todo este tiempo, el grupo de oficiales golpistas próximos a Milans del

Bosch están ultimando los preparativos. En diciembre se han comprado los

autobuses para el transporte de los guardias civiles de Tejero, en una operación

en la que participa el coronel Castillejo, duque de Montealegre, con el apoyo

económico de una personalidad conocida en el mundo económico y social de

raigambre integrista, que ya subvencionó la operación Galaxia. La contraseña

establecida es la de «Duque de Ahumada» (fundador de la Guardia Civil), y el

momento definitivamente escogido es el día 23 de febrero, antes de que el país

tenga un nuevo jefe de Gobierno.

 

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