Lorenzo Herranz, esperado por la policía a su llegada a Barajas. 
 La predicción del golpe de Estado es una broma, afirma el director de la revista Spic     
 
 El País.    01/03/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 34. 

Investigación sobre los apoyos al golpe

El Gobierno y el juez militar especial que instruye las diligencias relacionadas

con el fracasado intento de golpe de Estado de los días 23 y 24 llevan a cabo

una investigación sobre los posibles soportes civiles y propagandísticos que

pudieran haber dado coberiura a los sediciosos. El Ministerio del Interior

trabaja intensamente en la búsqueda de personas implicadas en la trama civil del

golpe, sospecha que recae, por ejemplo, en el ultraderechista Juan García

Garres, que ha pasado a disposición de la autoridad judicial militar. También

está siendo investigado el director de la revista Spic, los financiadores de la

operación golpista y los civiles que, al parecer, forman parte del colectivo

Almendras, autor de tres artículos publicados en el diario matutino madrileño El

Alcázar, que ahogan en sus cscriios por soluciones anticonstitucionales.

Lorenzo Herranz, esperado por la policía a su llegada a Barajas

"La predicción del golpe de Estado es una broma", afirma el director de la

revista "Spic"

Lorenzo Herranz (Garcia, director de la revista de turismo Spic, reconoció ayer

haber escrito bajo el seudónimo de Otis una nota que apareció en el último

número de Spic, en la que se aludía a un golpe militar «el lunes día 23, por la

tarde». Herranz, localizado por la corresponsal de EL PAÍS en Bruselas, Soledad

Gallego-Díaz, cuando se disponía, en compañía de su mujer, Encarna de las Horas,

a abordar un avión con destino a Madrid, afirma que es «una broma, una

casualidad, como pasa con las quinielas de catorce aciertos».

En Barajas, Herranz era esperado por la policía, ya que se había dado orden de

que compareciera para prestar declaración ante las autoridades policiales. En

medios oficiales se afirmaba ayer que era probable que también prestara

declaración ante el juez especial militar que entiende de todo lo relacionado

ton el intento de golpe de Estado.

Herranz, de unos cincuenta años, voluminoso, corbata de lazo, no se mostró

sorprendido por la presencia de un periodista en el aeropuerto de Bruselas, pero

comenzó a sudar copiosamente, pese a ser las 7,30 horas, y a que la temperatura

rondaba los cero grados. Tras el primer cruce de.palabras abrió una cartera y

sacó varias fotografías del rey Juan Carlos: «Tome, tome, un regalo. Las tenia

para un catálogo de turismo y como me sobraron varias las eché a la cartera

cuando me vine aquí». Explicó que esas fotografías del Rey las envió también a

medios de comunicación para testimoniar su acuerdo con la actuación de la

Corona.

Pregunta. Usted llegó a Bruselas al día siguiente del fallido golpe de Estado.

Respuesta. Tenía previstas unas minivacaciones. Cuando vi la noche anterior que

no pasaba nada y que todo estaba tranquilo decidí no suspenderlas.

P. ¿Cuándo había reservado los billetes?

R. Bueno, como estoy relacionado con turismo no necesito reservarlos.

P. ¿Por qué regresa usted ahora, precisamente en el fin de semana?

Interrumpe Encarna de las Heras para explicar que sus dos hijos, una chica de

dieciocho años y un chico de quince, se quedaron en Madrid.

P. ¿Es usted familiar de Francisco Laína, el secretario de Estado para la

Seguridad?

R. Somos primos políticos, pero ¿que tiene eso que ver?, responde Lorenzo

Herranz.

P. ¿Cree usted posible que alguien crea su versión de que es una casualidad?

¿Sabe usted que algunos de los guardias civiles que asaltaron el Congreso tenían

en su poder el ejemplar de la revista?

R. Imposible. No me lo creo.

Spic no.se encuentra en los quioscos, sólo se vende por suscripción y entre

nuestros suscriptores no hay militares. Son profesionales del turismo.

P. ¿Qué opina usted del intento de golpe militar?

R. Somos totalmente contrarios. La ley de la fuerza no arregla nada. Y además,

no lo sé.

P. Esa es la frase que según algunos podría ser la clave de la hora para el

golpe, las 6.22. ¿No le parecen a usted demasiadas bromas?

R. Soy un chorra. El humorista de la revista.

P. Cuénteme cómo se enteró usted del fallido golpe de Estado.

R. Estaba en la oficina y-mc llamó mi hijo. Pusimos la radio y seguimos los

acontecimientos hasta las dos de la madrugada. Luego vimos que todo había

pasado... Tuvimos miedo de que volviera a ocurrir lo del 36 —interrumpe su

mujer.

P. ¿Pertenece usted a algún partido político?

R. A ninguno. Somos independientes —afirma Encarna de las Heras—, venimos de una

familia de maestros... Pero no tenemos nada que ver con el padre de Tejero, que

también es maestro. Su marido se muestra sorprendido y su mujer añade

apresurada: «Lo he leído en el periódico, en el avión, al venir aquí». Mire

usted —prosigue Encarna de las Heras—, yo soy algo asi como la censura de la

revista y le aseguro que no vi esa nota (mi marido cambió en el último momento

tres, porque se habían quedado viejas), si la llego a ver, la hubiera quitado,

no por nada, sino porque es idiota.

P. ¿Qué opina usted de la Constitución española?

R. Fenomenal, la hemos votado todos los españoles.

"Nadie me dictó aquello"

P. Si hubieran estado ustedes el viernes en Madrid, ¿hubieran participado en la

manifestación de apoyo a las libertades?

R. Jamás vamos a ninguna manifestación. Es inútil. ¿Qué han ganado?

P. ¿De quién es la revista de aviación comercial y turismo Spic?

R. Es una sociedad a dos: mi mujer y yo.

P. ¿Sabe usted que cuando llegue a Madrid le estará esperando probablemente la

policía?

R. No veo por qué. Nadie me dictó aquello. Lo hice yo con mi máquina de

escribir. Siempre hago esa sección cómica, aunque esta vez haya resultado poco

graciosa.

P. ¿Va a explicar usted en el próximo número su versión de lo sucedido?

R. No creo. Es una revista para profesionales del turismo. Aunque, bueno,

también la recibe el Rey. Se la mandamos siempre.

Y para rematar la imagen de clown, Lorenzo Herranz añade: «Fíjese, me ha llamado

un amigo para pedirme que haga quinielas con él. Lo mismo las acierto».

En el aeropuerto de Barajas Herranz volvió a reiterar las humoradas que había

anticipado en Bruselas y añadió alguna más, como la de descifrar el significado

de su revista Spic de este modo: «Sólo para ir comiendo». Se extendió en una

«explicación lógica» de la nota causante de la alarma: «La revista sale los días

20 de cada mes. El 20 era viernes; la ponemos en el correo el dia 21; el 22 es

domingo y si quieres gastarle una broma a tus lectores les dices que hay un

golpe de Estado el dia en que la recibe».

Lorenzo Herranz además de aficionado a un cierto tipo de columnismo

esperpéntico, parece serlo también a la fotografía, ya que en Bruselas, después

de ser entrevistado por nuestra corresponsal, sacó del bolsillo una cámara

pocket y, sin más, fotografió a la entrevistadora. En Barajas, después de

departir amablemente con un redactor de nuestro periódico, llegó a sacar de

nuevo su cámara fotográfica con intenciones no declaradas. Advertida la maniobra

a tiempo, el redactory el informador gráfico de EL PAIS lograron ponerse fuera

del alcance del viajero. Herranz, pese a ello, esbozó una sonrisa.

 

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