La Policía Nacional siempre se mantuvo al lado de la legalidad constitucional. 
 El mando militar frena temporalmente los arrestos y destituciones     
 
 El País.    26/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

La Policía Nacional siempre se mantuvo al lado de la legalidad constitucional

El mando militar frena temporalmente los arrestos y destituciones

El mando militar ha decidido de momento poner fin a las detenciones, arrestos y

destituciones de jefes y oficiales implicados en la rebelión militar que se

produjo en la tarde del lunes, tras la ocupación del Congreso de los Diputados

por parte de casi doscientos guardias civiles al frente del te-

niente coronel Tejero, según supo EL PAÍS de una alta autoridad del Ejército con

mando en la plaza de Madrid. En medios castrenses se afirmaba ayer que son

bastantes los jefes y oficiales aún no sancionados que, de forma directa o

indirecta, han estado comprometidos en el intento golpista.

Precisamente en círculos políticos se valoraba positivamente ayer la actitud

que, en todo momento, mantuvo en favor del orden constitucional la Policía

Nacional, derecho del que no se excluye, con la salvedad de Madrid, a la Guardia

¡vil. Ambos cuerpos se mantuvieron en todas las provincias españolas al lado de

las juntas de seguridad.

Por lo que respecta a la Policía Nacional se destaca en estos círculos el papel

relevante protagonizado en Madrid por el general nspector de este cuerpo, Sáenz

de Santamaría, y por el coronel-jefe Je la dotación de Madrid, Alcalá-Galiano,

que durante las hosas en que permanecieron secuestrados el Gobierno y la

totalidad de a Cámara se mantuvieron firmes al lado del poder civil y en plena

.elaboración con el director general de la Guardia Civil, Aramburu Topete El

coronel Alcalá-Galiano es padre político del diputado de Unión de Centro

Democrático (UCD) por Guadalajara, Luis de Grandes Pascual, que se encontraba

también secuestrado por Tejero.

Paisanos ultraderechistas

Sin embargo, uno de los hechos que más llamó la atención y más dudas está

creando entre los observadores que ven como únicos protagonistas de la rebelión

a hombres de uniforme, ha sido la presencia constante de personas civiles

conocidas cerca de los acontecimientos. Este es el caso de hombres como Luis

Jaúdenes García de Sola, ex director general de Relaciones Institucionales con

Carrero Blanco y una de las personas más representativas de la nueva

ultraderecha, y Jesús Barros de Lis. También se sigue especulando con la

inminente presencia en el lugar de los hechos del general de la Guardia Civil,

en situación de retiro especial, Manuel Prieto, a quien se le vio media hora

después del asalto junto a la puerta de acceso al Congreso.

En lo que se refiere a Jaúdenes, persona muy vinculada a sectores de la Armada y

conocedor de la estructura de Presidencia del Gobierno, que organizó Carrero

Blanco cuando ostentaba la jefatura del Ejecutivo con Franco, y Barros de Lis,

fuentes socialistas indicaron ayer a un redactor de este periódico que habían

sido vistos en el Congreso durante la ocupación. No obstante^ tanto Jaúdenes

como Barros de Lis estuvieron en el hotel Palace, cuando en realidad el acceso a

este establecimiento era imposible para personas que no se acreditaran como

periodistas o clientes del hotel.

El general Prieto, en unas declaraciones a Radio Granada, dijo que se trasladó

al Congreso acompañando al director general de la Guardia Civil «Me enteré a

través de una llamada telefónica de mi hija desde Granada. Entonces me fui a la

Guardia Civil, porque vivo al lado, y el director me dijo que él tampoco lo

sabía y que iba a ver lo que ocurría. Yo incorporé mi coche a la comitiva en que

él se dirigió al Congreso, de uniforme y con sólo dos guardias de escolta,

entrando en el edificio jugándose la vida».

Prieto indicó que discrepaba «del procedimiento, del método y de todo lo que ha

hecho el teniente coronel Tejero. Creo que la Guardia Civil en su conjunto,

salvo una pequeñísima minoría, opina lo mismo que yo», y añadió que la mayoría

de los guardias civiles guiados por Tejero no sabían a qué habían ido al

Congreso.

«Doy mi palabra de honor», precisó Prieto, «que el 90% de los guardias fueron

reclutados de la siguiente manera: estaba convocada una compañía de guardias del

Parque Móvil, sito en la calle de General Mola (Príncipe de Vergara) para pasar

revista de armamento. Y entonces apareció el teniente coronel Tejero, no sé en

virtud de qué, y les dijo a los guardias: "nace falta salvar a España. El que

quiera salvar a España que dé un paso al frente". La compañía, como un solo

hombre, dio un paso al frente. La inmensa mayoría creía que sería ir al País

Vasco a pegarse tiros con ETA. Entonces los metieron en unos camiones y

autocares y los llevaron al Congreso. Esto se puede asegurar que es lo que

ocurrió aproximadamente con el 90%, excepto los oficiales, algunos suboficiales

y sólo un 10% de los guardias, que yo creo que sí sabían a lo que iban. El resto

no lo sabía».

Sobre el teniente coronel Tejero, el general Prieto dijo: «La impresión que me

causó, después de hablar varias veces con él, es que estaba loco, porque lo que

hacía y su manera de expresarse eran de locos, pero un loco mesiánico, que creía

que estaba cumpliendo una misión en bien de su patria».

Intento de asaltar instituciones

Según informaciones recogidas ayer por este periódico de fuentes municipales, a

las diez de la noche del pasado lunes un oficial del Ejército se puso en

contacto con un diputado provincial madrileño, al que conocía con anterioridad,

para advertirle que se mantuvieran alerta, «porque en los proyectos de los

golpistas entraba el ocupar inmediatamente el Gobierno Militar, el Ayuntamiento

y la Diputación Provincial de Madrid».

Si bien ni el Ayuntamiento ni la Diputación se vieron afectados por esta

supuesta medida, sí en cambio parece que estuvo a punto de ser tomado el

Gobierno Militar. Por un lado, sobre este aspecto, Diario 16 informaba en su

edición de ayer que un coronel de Infantería quiso apresar al general gobernador

militar de la plaza de Madrid horas después del asalto del Congreso. Indicaba

este periódico que, en torno a las once de la noche del lunes, el coronel de

Infantería Ricardo Garchitorena Zalba se presentó en el Gobierno Militar de

Madrid, acompañado de dos paisanos armados, al parecer de ideología

ultraderechista. Una vez en el despacho del general Allende Salazar, gobernador

militar de Madrid, y advertido éste de las intenciones del coronel, sacó la

pistola, que puso en el pecho de Garchitorena, y llamó a la Policía Militar. Los

asaltantes fueron reducidos y los dos civiles enviados a la policía. EL PAÍS

supo que el coronel Garchitorena, persona alineada en el sector más reaccionario

del Ejército, ha protagonizado algunos incidentes en los últimos tiempos, uno de

ellos un intento de agresión a una alta autoridad militar durante el entierro de

un jefe del Ejército asesinado por ETAm en Madrid, hecho por el que fue

arrestado.

Por otro lado, existe una segunda versión que, por la falta ´de información

oficial al respecto, no ha podido ser, al igual que la otra, confirmada. Señala

ésta que un sargento del Ejército, acompañado de dos paisanos, se presentó en el

Gobierno Militar para poner en conocimiento de la autoridad castrense que tenía

a sus órdenes quinientos falangistas dispuestos a apoyar la rebelión y preguntar

qué misión se les ordenaba. El cuerpo de guardia decretó el ingreso de estas

tres personas en un calabozo. Al Gobierno Militar, durante toda la tarde,

acudieron numerosos jefes y oficiales, que eran desarmados a su entrada, y

posteriormente se dirigían a hablar con el jefe de día de la plaza.

A medida que pasan los días se van conociendo más detalles del intento golpista

y de los hechos que se sucedieron en la tarde del lunes. Efe informó que fue un

inspector de policía del servicio de escoltas, que se encontraba en la

centralita del Congreso, el que anunció que Tejero había mantenido una

conversación telefónica con un general de Valencia. También se supo que las

tropas que pretendieron ocupar la emisora La Voz de Madrid pertenecían a la

Brigada Acorazada, unidad que estaba acuartelada a las 17.15 horas del lunes,

una hora antes del asalto al Congreso.

En la Dirección de la Guardia Civil se encuentran arrestados un total de

diecisiete jefes y oficiales, que han sido puestos ya a disposición de un juez

instructor. También corren la misma suerte varios suboficiales. En concreto, se

supo ayer que entre los detenidos se encuentra el coronel del Parque Móvil, al

que pertenecen la mayoría de los hombres que secundaron la acción de Tejero, y

un cabo apellidado De la Torre, que era el que poseía las llaves de los

autocares (propiedad de la mujer de Tejero) que se emplearon para trasladar a

los asaltantes.

Paralelamente se encuentran detenidos el teniente coronel Tejero (Prisión de

Alcalá de Henares), el capitán de Navio Menéndez Vives, que está emparentado con

Blas Pinar (una hija de Pinar está casada con un hijo de Menéndez), el

comandante Pardo Zancada, que se puso al frente de la unidad móvil de la Policía

Militar que se solidarizó con la rebelión, y el capitán Alvarez Arenas, jefe de

esta unidad móvil. Los integrantes de la columna de la Policía Militar

permanecen en las instalaciones de Campamento, y los doscientos guardias civiles

del asalto, en el colegio de guardias jóvenes de Valdemoro, todos ellos en

situación de retención preventiva. El capitán general de Madrid, Quintana

Lacacci, será quien designe al juez especial que instruya el sumario del golpe

de Estado frustrado.

 

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