Leopoldo Calvo Sotelo, investido presidente del Gobierno por 186 votos afirmativos contra 158 votos negativos. 
 El Parlamento respondió con la afirmación constitucional y democrática a los intentos golpistas     
 
 El País.    26/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Investidura de Calvo Sotelo

Leopoldo Calvo Sotelo, investido presidente del Gobierno por 186 votos

afirmativos contra 158 votos negativos

El Parlamento respondió con la afirmación constitucional y democrática a los

intentos golpistas

El Congreso de los Diputados realizó ayer un acto de afirmación democrática y

constitucional, al reanudar la sesión de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo —

interrumpida el lunes por unos

sediciosos en su mayoría vestidos con uniforme de la Guardia Civil—, que obtuvo

186 votos afirmativos frente a 158 negativos, en un trámite en el que le bastaba

la mayoría simple.

Por encima de la importancia de los cambios de votos producidos —en la primera

votación no superó los 169 votos afirmativos— y del alcance político de que UCD

no haya aceptado la oferta socialista de Gobierno de coalición, la trascedencia

histórica de la sesión residió en la respuesta que el Parlamento dio a los

golpistas, materia: lizada en la declaración institucional leída en medio de

aplausos por el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla, y personificada en

la previa ovación que los diputados de todos los grupos dedicaron

espontáneamente al teniente general Gutiérrez Mellado a su llegada al hemiciclo.

El ambiente registrado ayer en el´ palacio del Congreso de los Diputados fue de

progresiva normalización de la actividad parlamentaria, pese a la impronta de la

emoción y el recuerdo de las largas horas pasadas en cautiverio por los

representantes de la soberanía popular.

Declaración institucional

Antes de que comenzara la sesión, a la llegada del vicepresidente primero del

Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado, los diputados le dedicaron, puestos en pie,

un largo e intenso aplauso, como muestra de reconocimiento por su valerosa

actuación contra los rebeldes. También Adolfo Suárez recibió un aplauso, pero en

este caso limitado a los diputados de su grupo.

Comenzada la sesión, el presidente de la Cámara, Landelino Lavilla, leyó la

declaración institucional de los representantes del pueblo español en respuesta

al grave atentado perpetrado el lunes contra la democracia y el Parlamento.

Cuando Landelino Lavilla destacó que el grito de «¡Viva España!» no encierra una

verdad distinta del de «¡Viva la Constitución!» y «¡Viva la democracia!»,

toda la Cámara —con excepción del diputado ultraderechista Blas Pinar y el

nacionalista canario Fernando Sagaseta— rubricaron estas palabras con un fuerte

aplauso, que se reprodujo poco después, con las mismas inhibiciones, cuando el

presidente de la Cámara expresó la gratitud al Rey de España por su firme

decisión de garantizar el orden constitucional y asegurar la liberación de los

secuestrados. Un diputado gritó «¡Viva el Rey!», expresión que fue coreada.

Nuevos aplausos de menor intensidad se produjeron cuando Landelino Lavilla se

refirió a la actitud de la comisión general de secretarios de Estado y

subsecretarios y al personal de la Cámara. Con especial intensidad fue rubricada

la referencia a los medios de comunicación social y a la serena información que

fueron capaces de proporcionar. Los diputados dirigieron su aplauso mirando

hacia la tribuna de Prensa.

La votación se produjo sin novedades y con el resultado ya dicho de 186 votos

afirmativos (UCD, Coalición Democrática, Minoría Catalana y los diputados del

Grupo Mixto, Aizpún, Gómez de las Roces y Clavero) y 158 votos en contra,

correspondientes a los diputados socialistas, comunistas, nacionalistas vascos,

andalucistas y el resto de los del Grupo Mixto. N o se produjeron abstenciones.

Tanto la Minoría Catalana como los seis diputados de Coalición Democrática, que

habían anunciado el propósito de abstenerse en la votación del lunes, explicaron

su decisión de votar afirmativamente. También modificaron su voto en este

sentido Hipólito Gómez de las Roces y Manuel Clavero.

El portavoz de la Minoría Catalana, Miguel Roca, manifestó que, aunque le

gustaría decir «aquí no ha pasado nada», el hecho es que la situación había

cambiado y el Gobierno Calvo Sotelo deberá dar

prioridad ahora a la defensa de la democracia, que ha sido atacada. La Junta de

Portavoces del Congreso, en su reunión de la mañana previa a la sesión de

investidura, había discutido sobre el desarrollo del debate. Los grupos

partidarios de cambiar de voto defendieron que, previamente a la votación, el

candidato interviniera y los grupos explicaran su posición. Prosperó esta tesis,

frente a quienes deseaban que sólo hubiera explicación final de voto.

La oferta socialista

En el turno de los grupos destacó la oferta de Felipe González de un • Gobierno

de coalición para solucionar la grave situación creada a la democracia. El

aplauso que esta oferta mereció por parte de los socialistas, comunistas, sector

socialdemócrata de UCD y algunos democristianos como Alvarez de Miranda, Luis de

Grandes y Apostúa, así como los diputados de CD, Areilza y Senillosa, mostró la

buena acogida de prácticamente la mayoría de la Cámara a la propuesta

socialista.

Diferencias en el PNV

También un sector de los nacionalistas vascos es partidario de iniciar, al

menos, negociaciones sobre la base de esa oferta. Sin embargo, uno de los

abanderados de esta posición, Marcos Vizcaya, no defendió desde la tribuna de

oradores esta posición personal y acató disciplinadamente el criterio del PNV de

mantener el no al candidato y de reafirmarse en los futuros apoyos al Gobierno

Calvo Sotelo. Esta postura la expuso el diputado Iñigo Aguirre, presentando una

indisposición de Marcos Vizcaya, quien más tarde manifestó a EL PAÍS que

aceptaba la disciplina del partido, pero, a nivel personal, estimaba conveniente

participar en una operación amplia, basada sobre la oferta socialista de

Gobierno de coalición, y sentarse a negociar sobre ella, con una eventual forma

de apoyo por parte del PNV.

 

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