Autor: Figueruelo, Antonio. 
 Prensa. Fraga Iribarne, en la entrega de los premios que llevan su nombre. 
 No acabamos de enterdernos en lo fundamental     
 
 Pueblo.    06/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

FRAGA IRIBARNE, EN LA ENTREGA DE LOS PREMIOS QUE LLEVAN SU NOMBRE

"NO ACABAMOS DE ENTENDERNOS EN LO FUNDAMENTAL"

«Es necesario que nos decidamos a alzar las banderas claras y terminantes, y

pelear por las mismas de un modo civilizado, pero firme»

Antonio Alemany, premio de periodismo

Luis González Seara, el de desarrollo político, social y económico

BARCELONA. (PUEBLO, por Antonio FIGUERUELO).

Con la proclamación de los premios de periodismo Manuel Fraga Iribarne, y la

cena posterior, ofrecida en honor de los galardonados, terminó la visita

política del ex ministro y ex embajador a Barcelona.

A última hora de la tarde de ayer, y en el local social de la Asociación de la

Prensa, se procedió a la lectura de los fallos emitidos por los jurados

respectivos. El premio de periodismo, dotado con 400.000 pesetas, fue adjudicado

a Antonio Alemany Dezcollar, autor del articulo «El Ejército y la Corona»,

publicado en «Diario de Mallorca». Quedaron finalistas Juan Luis Cebrián, autor

de «El testimonio portugués», publicado en «Informaciones», y Pedro Altares,

autor de «¿Sirve para algo la oposición?», publicado en «Cuadernos para el

Diálogo». El jurado estaba compuesto por Camillo José Cela, Carlos Sentís,

Horacio Sáenz Guerrero, Rafael González Rodríguez y Carlos Mendo.

El premio de desarrollo político, social y económico, dotado con

otras 400.000 pesetas fue concedido a Luis González Seara, por su artículo «En

los umbrales del cambio», publicado en la revista «Cambio16».

Fueron citados como accésit: «Verdad penúltima, lección última», de Prudencio

García Martínez, publicado en «Informaciones», y «Carta sin fecha».

de José Ramón Alonso, publicado en «Sábado Gráfico».

Formaban parte de este jurado: Pió Cabanillas, Fabián Estapé, el profesor

Sánchez Agesta, Alejandro Muñoz Alonso y Ricardo de la Cierva.

Al término del acto, don Manuel Fraga Iribarne pronunció unas palabras,

en las que hizo balance del año transcurrido y del papel «a la vez práctico y

provocativo de la acción de la Prensa. Los artículos premiados en esta segunda

edición son prueba ejemplar de ello».

Dijo más adelante que «ningún país que ha rebasado ciertos niveles de desarrollo

social y político ha podido prescindir de una Prensa independiente y

responsable».

Subrayó ambos principios: «No hay Prensa sin libertad: no perdura una Prensa

libre sin responsabilidad». Pero ese difícil equilibrio hay que buscarlo ya,

a partir de ahora, como recurso «que puede realmente hacernos salir del

péndulo tradicional entre los extremos de anarquía y represión». Fraga Iribarne

concluyó su breve intervención: «Nos va a hacer falta en los próximos años

muchos grandes españoles, en todas las profesiones, en todas las vocaciones.

Hombres capaces de jugar fuerte, de empujar recio, pero haciendo juego limpio».

CENA DE GALA

Por la noche, y en el marco de un hotel, se celebró una cena de gala en

honor de los galardonados. Fue una multitudinaria reunión de nutridas

representaciones de la vida política, económica y social barcelonesa. A los

postres pronunciaron discursos el alcalde de la ciudad, Joaquín Viola; el ex

ministro de Información y Turismo, Pió Cabanillas, y el propio Fraga.

Comenzó su discurso Fraga Iribarne refiriéndose a los tremendos cambios

experimentados por la sociedad española: «Cambiar es necesario, pero hay

que cambiar para mejor, y lo contrario no es, desgraciadamente, imposible, en

estas encrucijadas de la historia». Afirmó que «somos un país de encrucijada»,

somos unos y somos varios, pasamos del califato a los reinos de taifas, o

bien -del extremo conservatismo de nuestra Iglesia tradicional a tener uno de

los progresismos más acusados de Europa. No nos engañemos: los españoles no

acabamos de estar de acuerdo en lo fundamental. Tenemos que enfrentarnos de una

vez con esta realidad. De aquí la necesidad de que nos planteemos en serio lo

que podemos y debemos hacer para llegar a un gran consejo nacional sobre lo

fundamental». Y de aquí también la necesidad de que todos «nos decidamos a al-

zar banderas claras y terminantes, y pelear por las mismas de un modo

civilizado, pero firme».

REFORMAS INAPLAZABLES

Habló luego de las «reformas inaplazables» que debe afrontar inmediatamente el

país. Pasó revista siguiendo el hilo de sus recientes artículos periodísticos, a

la reforma religiosa, a la moral, a la educativa y cultural, a la

administración, a la de las autonomías «porque es necesario reconocer de una

vez, que somos una nación multiregional y pluricultural»; a la reforma del

sistema económico-social.

«Reforma, en fin, política, que lo comprende todo y le da sentido y cauce». Para

eso, «la organización política ha de lograrse a base de participación, de

libertad, de justicia; y también, por supuesto, de seguridad, de orden y de

eficacia».

Dijo que es la hora de los grandes planteamientos. «Toda persona y cada

grupo tienen un derecho indudable a intervenir desde su propio ángulo y desde la

defensa de sus intereses legítimos; pero nadie debe poner su problema

específico, grande, mediano o pequeño, por encima de los grandes intereses de

todos». Se dirigió a las actitudes localistas estimulándolas al trabajo en con-

junto. «El participar con otros que intentan lo mismo desde otros lugares o

situaciones de la vida patria -señaló- nada tiene de «sucursalista»; bien al

contrario, la cabecera estará donde se encuentren los más capaces, los más

decididos y, en definitiva, los mejores, porque no nos podremos salvar más que

todos juntos». Puntualizó esta idea reafirmando su decidida acción regional»

en la medida que desde ella se sirva al conjunto español.

Como en su discurso de la tarde, volvió a referirse a la necesidad de una

Prensa libre y responsable.

Destacó que todo régimen político que intenta un proceso de reformas se

enfrenta sobre todo al principio, con dos riesgos importantes: la tendencia

a reformas desorbitadas y en tiempo mínimo, y la resistencia de diferentes

grupos a poner su particular interés por delante de todos los demás.

«Estas y otras actitudes irresponsables frustran toda posibilidad de reforma..,

lo otro es el «trágala la imposición»». Y de aquí nuevamente la necesidad de una

Prensa libre y responsable.

ADHESION AL REY

Fraga Iribarne terminó su discurso con las siguientes palabras: «Nadie

puede desear (en el umbral de la nueva era) otra cosa que el acierto y el

éxito al nuevo Rey, a las personas que van a tener la honra y la responsabilidad

de aconsejarle en la etapa que se inicia». Para el Rey pidió «nuestros votos do

adhesión y de aliento para la trascendental tarea que le aguarda».

 

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