El blindaje del edificio aumentaba el riesgo de una matanza. 
 El asalto a las Cortes, el tema más debatido por el Gobierno de los secretarios     
 
 El País.    26/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

El blindaje del edificio aumentaba el riesgo de un& matanza

El asalto a las Cortes, el tema más debatido por el "Gobierno de los

secretarios"

Poco después de las ocho de la. tarde del pasado lunes, la comisión permanente

de secretarios de Estado y subsecretarios quedó construida con eí fin de asumir

la gobernación del Estado y cubrir el vacío de poder creado desde e! mismo

momento en que todos los ministros del Gobierno con su presidente permanecían

secuestrados en el palacio del Congreso, En el Salón Regio de la antigua sede

del Ministerio del Interior, en la calle de Amador de los Ríos, número 7,

alrededor de una treintena de altos cargos vivieron de una manera muy directa

los acontecimientos que se desarrollaban en todo ei país y adoptaron decisiones

importantes que contribuirían a resolver favorablemente la situación.

El intento de golpe de Estado había provocado la peor de las si-maclaní;

imaginablespues habia dejado al país sin Gobiemo. No existía poder ejecutivo (e!

Rey no lo tiene atribuido por ía Constitución, ni tampoco la Junta de Jefes de

Estado Mayor).

Para salvar la situación, a las 19.30 horas se dio ía orden, que, al parecer,

partió de la Zarzuela, de convocar a los secretarios de Estado y subsecretarios.

Hasta bien pasadas las ocho de la tarde la comisión no quedó constituida, ya que

fue lenta la incorporación de los convocados. Algunos se mostraban recelosos de

acudir, por entender que se trataba de una encerrona para secuestrarles.

Los primeros en llegar fueron Robles Piquer (secretario de Estado de

Exteriores), Terceiro (Presidencia del Gobierno); Aza {Presidencia del

Gobierno), Diez Nicolás (Obras Públicas) y el vicealmirante Liberal (Defensa).

Poco a poco se fueron incorporando los restantes, salvo el secretario de Estado

para las Autonomías, que permaneció retenido en el Congreso hasta que finalizó

el asalto al palacio. Al frente de los ministerios quedaron directores

generales, que se fueron turnando a lo largo de la noche.

En el acto de constitución de la comisión permanente se decidió que la

presidierael directorgeneral de la Seguridad del Estado, Francisco Laína, dado

que el objetivo fundamenta I era precisamente el de asegurar la seguridad

nacional, El papel desempeñado por Laína ha sido destacado unánimemente por los

restantes miembros de la comisión.

La comisión estuvo en contacto continuo coa la Zarzuela, con la Junta de Jefes

de Estado Mayor —Robles Piquer estuvo cuatro veces en Vitruvio—, con los

gobernales civiles de todo el país. como con los mandos de las Fuerzas de Orden

Público-que hacían frente en Madrid a la situación creada en las Cortes.

Merry Cordón protagonizó un "malentendido" en Sevilla

Salvo la excepción de Valencia, en el resto del país los gobernadores civiles se

pusieron al frente de los mandos de las Fuerzas de Orden Público. Sólo se

registró un incidente en Sevilla, al intentar asumir el capitán general, Merry

Gordón, el mando de la fuerza pública, por entender que así venía determinado

por haberse decretado la. alarma de segundo grado de la Operación Diana. El

malentendido fue rápidamente resuelto por la Junta de Jefes de Estado Mayor, a

través de una llamada del general Gabeiras a Merry Gordón.

Otro de los temas a los que hubo que hacer frente era el asegurar la normalidad

ciudadana en todo el país, objetivo fundamental perseguido en [os comunicados

sucesivos que se difundieron a la opinión pública. Se discutió mucho si las

universidades se mantenían abiertas o si se cerraban, y se optó por to primero,

con el único temor de que lajornada del-día siguiente desembocara en

manifestaciones. Pararlas manifestaciones a toda costa era la norma decretada,

pues se temía que se Convirtieran en una provocación para los militares.

La reunión que ya de madrugada mantuvo la comisión con los representantes de los

partidos políticos fue también para convencer, sobre todo al representante

comunista, Carlos Alonso Zaldívar, de que Comisiones Obreras desconvocara el

paro de dos horas anunciado. Al fin se consiguió.

Sir. embargo, :la decision más discutida^ meditada ice la de si había que

asaltar o no el palacio de las Cortes para liberar al Gobierno y a los

diputados. Francisco´Laína y otros miembros estaban convencidos que llegada una

hora había que poner fin al asalto, porque de k> contrario se podría complicar

la situación militar. Los partidarios de esta medida estaban convencidos de que

el asalto llevaba camino de convertirse en un secuestro de larga duración. De

hecho, en el segundo comunicado que difunde la comisión se utiliza el término

«secuestro». Dado el número elevado de participantes en la ocupación, podían

relevarse sin problemas en el control del edificio; que es de muy difícil

acceso, por otra parte. Estaba claro~qne Tejero contaba con oficiales capaces de

sustituirle si él tenía que descansar.

Comenzó a prepararse el asalto, sobre planos detallados del palacio del

Congreso. La operación, cuan-

to más se la analizaba, más difícil parecía. El techo, las ventanas y ¡as

puertas están blindadas. No había otra posibilidad de entrar que derribar una

puerta mediante una carga explosiva de gran potencia. •Incluso se llegó a pensar

en utilizar ,un cañón. La masacre hubiera sido inevitable. Los representantes de

los partidos, especialmente los socialistas, pidieron insistentemente que se

evitara el asalto. Al

ñnat se desechó la operación, fijada inicialmente entre las siete de la tarde y

las nueve de la mañana.

Fueron varios los momentos de gran tensión vividos por el Gobierno paralelo. La

ocupación militar de Televisión Española, llevada a cabo por an capitán de la

División Acorazada Brúñete, que se retiró cuando se le ordenó por la Junta de

Jefes de Estado Mayor. La incertidumbre sobre el comportamiento militar Fue una

de las causas que contribuyó al retraso de la retiansmision del mensaje del Rey,

ya que se temía que pudiera ser secuestrado. Por esta misma razón la grabación

entró en Prado del Rey por una vía muy excepcional no especificada.

El general Juste desoye indicaciones militares superiores

La ocupación del Congreso por una unidad militar sediciosa sembró la inquietud y

todavía más el hecho de que el general José Juste, jefe de la división a la que

pertenecía el destacamento, Desoyera las indicaciones que SE le hacían para que

ordenara al comandante su presentación en eí Congreso para reducir al comandante

insurrecto. El genera! Juste transmitió este encargo a un coronel, que no logró

el objetivo.

Aunque el lema de Valencia era fundamentalmente militar. Francisco Laína mantuvo

una conversación con el Teniente general Milans del Bosch, que fue especialmente

dura. Se le solicitaba al general que ordenara a Tejero que depusiera su

actitud, dado que éste invocaba al capitán general de Valencia como única

autoridad. Mi!ans se negó a hacerlo cuando se le solicitó. Al parecer, lo hizo

horas más tarde, cuando ya Tejero se encontraba «en baja» y decepcionado.

Entonces, no le obedeció. Francisco Laína tuvo un episodio también difícil con

el general Armada, después de que éste negociara con Tejero.

 

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