Autor: Muñoz, Manuel. 
 La primera autoridad civil no estuvo en ningún momento detenida por el general Caruana. 
 Los gobernadores civil y militar de Valencia pidieron a Milans del Bosch que retirara el bando     
 
 El País.    26/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

La primera autoridad civil no estuvo en ningún momento detenida por el general

Cania na

Los gobernadores civil y militar de Valencia pidieron a Milans del Bosch que

retirara el bando

MAN u EL MUÑOZ, Valencia El gobernador militar de Valencia, general de división

Luis Caruana, permanecía ayer desempeñando su cargo y no había sido destituido,

a diferencia de lo ocurrido con el capitán general de la III Región Militar,

Jaime Milans del Bosch.£l general Caruana asistió ayer a la toma de posesión del

nuevo capitán general, Antonio Pascual Calmes, y desmintió a los medios

informativos que hubiese detenido al gobernador civil déla provincia, José María

Fernández del Río, durante el tiempo en que estuvo en vigor el bando dictado por

Milans ´del Bosch.

Lo ocurrido en el Gobierno Civil durante la noche del lunes al mar-les permanece

todavia en una cierta nebulosa. No obstante, parece confirmado que Caruana no

dijo a Fernández del Río en ningún momento que estuviese detenido; que el trato

entre ambos fue amigable en todo momento y que el gobernador civil transgredió

el bando en varias ocasiones en presencia de Caruana sin que éste le hiciese

ninguna advertencia al respecto.

Según las versiones recogidas por EL PAÍS, parece que el general Caruana salió

dos veces durante la noche de la sede del Gobierno Civil, en la que se

encontraba desde anles de "que se hiciese público el bando de Milans del Bosch.

En -nabas ocasiones, Caruana fue a Capitanía General, abandonando a su supuesto

detenido, Fernández del Río. La primera salida se produjo alrededor de la una de

la madrugada, y el contenido de la entrevista entre el gobernador militar y el

capitán general permanece bastante oscuro.

Se supone que Caruana intentó detener a Milans del Bosch y asumir el mando

militar de la región por orden deí jefe del Eslado Mayor del Ejército de Tierra,

general Gabeiras, sin conseguirlo. En la segunda visita a Capitanía, realizada

sobre las tres de Ja mañana, el general Caruana habría intentado, también sin

éxito, persuadir al capitán general de que anulase el bando.

Por otra parte, el presidente de UCD en Valencia, José Luis Man-glano, que

estaba presente cuando llegó Caruana al Gobierno Civil, manifestó a EL PAÍS que

el gobernador militar exteriorizó su sorpresa ante las decisiones tomadas por

Milans del Bosch.

Las conversaciones con Milans del Bosch

Aunque los dos principales protagonistas de la larga noche en el Gobierno Civil,

Caruana y Fernández del Río, no querían hacer ayer declaraciones, ambos

desmintieron tajantemente la detención del segundo. No obstante, los hechos, en

su mayor parte, se pueden reconstruir con una cierta base de verosimilitud.

El gobernador civil habló en repetidas ocasiones durante la tarde y la noche con

eí capitán general a través del teléfono. La primera de ellas fue al tener

noticia de lo que había ocurrido en el palacio del Congreso de los Diputados,

pues Fernández del Río estaba escuchando la radio cuando se produjeron los

incidentes. Cursó instrucciones de extremar las medidas de seguridad a los

responsables de las Fuerzas de Orden Público. Al parecer, Milans del Bosch le

dijo que habia hablado por teléfono con el Rey, o con la casa del Rey, y que iba

a dictar un bando como medida de seguridad, con lo que en principio -Fernández

del Río se mostró de acuerdo.

Sobre las ocho de la tarde, una vez que el gobernador civil hubo escuchado el

bando y tuvo copia mecanográfica del mismo, llamó a Milans del Bosch y le dijo

que las medidas le parecían exageradas, a lo que el capitán general replicó que

eran necesarias y que cuando se hace una cosa hay que hacerla bien. Al parecer

hubo más conversaciones telefónicas entre ambas autoridades, quizá una de las

más significativas se produjo alrededor de las tres de la madrugada, cuando

Fernández del Río pidió a Milans del Bosch que retirase el bando y éste se negó,

alegando que el Rey fe había ordenado que retirase las tropas de la ciudad, pero

no que revocara las normas dictadas.

En cuanto a las transgresiones a! bando efectuadas por e! gobernador civil,

existen múltiples indicios de que se produjeron. Una de las más significativas

fue la convocatoria de la Junta de Orden Público —para lo que carecía en ese

momento de atribuciones, según lo decretado por el capitán general—, sobre la

1.30 horas, una vez conocido el mensaje del Rey y recibido un télex del director

de la Seguridad del Estado, Francisco-Laina, ordenando la reunión, que se

celebró levantándose acta de la misma. Fernández del Río cursó además un

telegrama a Lama comunicando este hecho.

El alcalde socialista de la ciudad, Ricardo Pérez Casado, telefoneó al

gobernador y le preguntó si podía ir al Gobierno Civil a entrevistarse con él, a

lo qué asintió. Pérez Casado estuvo de dos a dos y media de la madrugada en el

edificio, en compañía deí general Caruana; el jefe superior de Policía, Rafael

del Río, y jefes de las fuerzas de seguridad.

El alcalde dijo a Fernández del Río que iba a reunir a los concejales, lo que

hizo, tras abandonar el Gobierno Civil con el asentimiento del gobernador. Una

vez reunida la Corporación municipal, en el Ayuntamiento se recibieron llamadas

telefónicas, no realizadas por Milans del Bosch ni por Caruana, advirtiendo que

se enviaría una patrulla de la Policía Militar a disolverles, lo que no llegó a

ocurrir.

Milans del Bosch llamó al gobernador civil para decirle que la reunión del

Ayuntamiento iba contra el contenido del bando. Esta conversación la comunicó

Fernández del Rio a Pérez Casado, en una ocasión en que éste le volvió a

telefonear.

El jefe superior de Policía fue. llamado al Gobierno Civil por Fernández del Río

y pasó también toda la noche allí, sin que llegase a recibir órdenes del capitán

general, cómo hubiera sido lógico según el contenido del bando.

Por otra parte, Fernández del Río recibió varias iíamadas de líderes políticos y

sindicales, comunicándole que iban a reunir a sus respectivas ejecutivas. En

todos los casos contestó que le parecía bien y que lo hiciesen.

Por lo demás, los gobernadores civil y militar cenaron juntos.en el Gobierno

Civil y en ningún momento Caruana desautorizó las decisiones tomadas por

Fernández del Río. Incluso el gobernador militar se presentó desde el principio

indicando que había acudido a colaborar. Al parecer, si tenía órdenes más

estrictas de Milans del Bosch, como sería acorde con el contenido del bando, no

las manifestó.

Un carro de combate estuvo situado frente al edificio del Gobierno Civil durante

la ocupación militar de la ciudad. Algunas fuentes han manifestado que, si bien

el cañón del carro de combate estuvo dirigido la mayor parte del tiempo en otra

dirección, en una ocasión, por espacio de unos diez minutos, apuntó hacia la

fachada del Gobierno Civil.

 

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