Los países democráticos felicitan al Gobierno y al Rey     
 
 El País.    26/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

Los países democráticos felicitan al Gobierno y al Rey

España continuó protagonizando ayer las primeras páginas de la Prensa mundial,

mientras una oleada de felicitaciones diplomáticas de numerosos países llegaba

al palacio de la Zarzuela y al Gobierno en funciones.

La supervivencia de la joven democracia española fue claro motivo de

satisfacción para los Gobiernos de las naciones aliadas y amigas de España, si

bien algunos se dieron más prisa que otros en transmitirsus frases de aliento

para el régimen democrático.

El frió y lacónico comentario del secretario de Estado norteamericano, Alexander

Haig, quien se limitó a decir que el asalto del Congreso por un grupo sedicioso

era «un asunto interno de España», cayó como un jarro de agua helada sobre los

demócratas de este país en unos momentos en que no estaba todavía nada claro

cuál iba a ser el desenlace de la insurrección.

En medios diplomáticos españoles se señaló que las palabras de Hale parecían

dirigidas a comentar la situación en algún remoto pais del Tercer Mundo, sin

valor estratégico para Estados Unidos, en vezde lo ocurrido en una nación

aliada, con quien está en vías de renovarse un tratado de amistad y cooperación.

Posteriormente —y ya «a toro pasado», en palabras de un joven funcionario—, el

Departamento de Estado, a través de su portavoz, William Dyess, se extendió en

elogios y parabienes. El presidente Ronaid Reagan telefoneó al Rey en la tarde

del martes, unas cuatro horas después de que finalizase la rebelión del teniente

coronel Tejero, y tuvo palabras especialmente cálidas para el Monarca y para

España, de acuerdo con fuentes seguras.

El Grupo Parlamentario Socialista envió ayer una carta al ernbaja-

dor´norteamericano en España, Terence Todman, en la que acusa al Gobierno de

Washington de haber mantenido tina actitud ambigua en -los momentos decisivos de

la intentona.

Una de las primeras reacciones de apoyo vino del ministro francés de Asuntos

Exteriores, Jean Fran-cois Poncet, quien habló en Nueva York de la «dramática»

posibilidad de que la democracia española fuera abortada. El presidente Gis-card

d´Estaing expresó su apoyo al Rey en conversación telefónica e tuzo ayer una

nueva declaración en favor de la democracia española.

Nuestros otros vecinos mostraron también un respaldo rápido y unánime a la

Monarquía parlamentaria. El presidente Ramalho Eanes llamó por teléfono al Rey,

así como el primer ministro, Pinto Balsemáo. El socialista Mario Soa-res y el

resto de los partidos políticos portugueses condenaron la intentona golpista.

Hans Dietrich Genscher, ministro alemán de Asuntos Exteriores, declaró el martes

por la mañana a la radio Deutschland Funk que deseaba «de todo corazón que las

instituciones democráticas y el Rey consiguieran restablecer el orden

constitucional». Más tarde, el Gobierno federal de Bonn se felicitó del fracaso

de la intentona.

El resto de Europa occidental mantuvo actitudes similares, desde Bruno Kreiski,

canciller de Austria, que tuvo palabras elogiosas^ para el Rey, hasta el

presidente italiano, Pertini, sin olvidar a líderes políticos y funcionarios

gubernamentales de Holanda, Dinamarca, Gracia, Noruega y otros países, que

enviaron telegramas a Madrid durante la jornada del martes,

Mark Mac Guigan, secretario de Estado de Asuntos Exteriores de Canadá´, envió

ayer una carta ai ministro Pérez-Llorca alegrándose por el feliz desenlacé de la

crisis´ y felicitando al Rey, el Congreso y el pueblo español. Del otro lado del

Atlántico llegaron mensajes de solidaridad procedentes de México, Costa Rica,

Colombia. Venezuela y Perú. Los presidentes de eslas tres últimas repúblicas

hicieron declaraciones condenatorias del frustrado golpe de Esta do y elogiosas

para don Juan Carlos.

 

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