Autor: Aguilar, Miguel Ángel. 
 Un extraño clima de admiración se fomenta en torno a los sediciosos. 
 Altas personalidades militares leales al poder constitucional expresan su inquietud     
 
 El País.    03/03/1981.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

EL PAÍS, martes 3 de marzo de 1981

NACIONAL

Un extraño clima de admiración se fomenta en torno a los sediciosos

Altas personalidades militares leales al poder constitucional expresan su

inquietud

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR

En un ambiente que empieza a rodear de admiración a los sediciosos golpístas del

lunes 23 de febrero, y que registra una preocupante paralización de las

investigaciones para el esclarecimiento de los hechos y de las complicidades,

altas personalidades militares de absoluta lealtad al poder constitucional han

expresado ayer a EL PAÍS su profunda inquietud. Quienes han tomado contacto

personal con los arrestados, generales Milans, Armada y Torres Rojas y teniente

coronel Tejero, por citar los más significados, transmiten que todos ellos se

encuentran pictóricos de mora! y convicción, que gozan de todas las atenciones,

que reciben visitas sin restricción alguna y que son objeto de todas las

deferencias imaginables.

En la vecina localidad de Valdemoro, alguno de los guardias y suboficiales que

intervinieron en el asalto al Congreso de los Diputados alardeaba estos días

pasados tranquilamente de su hazaña, en los bares del contorno, ante ta

clientela habitual, añadiendo detalles y adornos ilustrativos: «Así tenía yo

encañonado a Carrillo».

En la base aérea de Getafe todo estaba dispuesto para rendir honores de

ordenanza al general Armada, cuyo arresto en dicha unidad había sido dispuesto

por la autoridad militar competente. Deseoso de no causar escándalo, Alfonso

Armada indicó que su traslado se hiciera después de las siete de la tarde, hora

en que se arría bandera y a partir de la cual, por consiguiente, no se forma la

guardia.

Los sediciosos y los circuios que les prestan apoyo han definido ya una clara

línea de respuesta: intentar argüir que el Rey conocía y apoyaba el golpe, y que

les traicionó en el último momento. Sus cálculos golpistas descartaban cualquier

posibilidad de éxito para sus propósitos sin el Rey. Por eso, el intento del 23

de febrero quiso hacerse con la falsa invocación de su nombre. Todo ha quedado

ahora clarísimo, y cualquier nuevo intento será precisamente contra don

JuanCarlos. El objetivo a cubrir no está ya en la Moncloa ni en el Congreso,

sino en la Zarzuela.

Los Servicios de Información de la Defensa (CESID) tratan de justificarse en

relación con el golpe del 23-F por las limitaciones legales que la disposición

ministerial que dio nacimiento a dicho organismo impuso sobre su actividad en el

seno de las Fuerzas Armadas.

La trama civil

La trama civil de los sediciosos es mucho más amplia de lo que hace suponer la

única detención de Juan García Garres, pero su día O no era el 23 de febrero.

Sobre esa trama festaba el CESID, pero su información no fue capaz de deíeclar

el momento en que dos de los intentos que se preparaban en paralelo convergen:

la mañana de la víspera a las once horas, cuando se produce el entendimiento de

Tejero y Armada.

Casi todo está por averiguar respecto al papel jugado por el colectivo

Almendros, que publicaba sus artículos en las páginas de El Alcázar, pero se

sabe que quinientas personas, en su mayoría miembros de las Fuerzas Armadas,

aceptaron asumir fas responsabilidades penales que por su publicación pudieran

exigirse.

Una personalidad civil ha sido citada como participante en Almendros: el

profesor Jesús Fueyo. También se insiste en mencionar al coronel José Ignacio

San Martín, que hasta su destitución y arresto era jefe de Estado Mayor de la

División Acorazada Brúñete (DAC), como uno de sus principales inspiradores.

El comandante Ricardo Pardo Zancada, que con una compañía de la Policía Militar

atravesó inexplicablemente el cordón de la Guardia Civil y se unió a Tejero en

la madrugada del martes pasado, además de su destino en la DAC Brúñete es

redactor jefe de la revista de pensamiento militar Reconquista, y junto con su

subdirector, el comandante Eduardo Fuentes Gómez de Salazar, es considerado

también miembro integrante de Almendros.

Toda una línea de investigación señala las amplias coincidencias entre los

antiguos miembros del Servicio de Documentación de Presidencia (CESED)

articulado por el almirante Luis Carrero Blanco y el actual colectivo Almendros,

acogido a la hospitalidad de las páginas de El Alcázar.

EL PAÍS ha podido saber que, con sorpresa de una entidad bancaria, que los

financiaba,varios jefes y oficiales —entre ellas el coronel Marchante y el

teniente coronel Villalba— trabajaban desde un

servicio de información muy especial de esa entidad en favor del golpe militar.

Muchas incógnitas siguen planteadas acerca de los hechos sucedidos alrededor y

con ocasión del asalto al Congreso de los Diputados. No se,ha podido establecer,

por ejemplo, quien ordenó a las unidades especiales de la Guardia Civil (UAR),

que acordonaron las inmediaciones del palacio de la Carrera de San Jerónimo, su

presencia en ese escenario ni su despliegue por delante de la Policía Nacional.

Sin explicación

Tampoco hay explicación plausible para la permeabilidad que dicho cordón de la

Guardia Civil mantuvo hacia determinadas personas civiles y militares. En

particular, fue muy llamativa la presencia en el Congreso del duque de

Montealegre, que llevado de la curiosidad se asomó al salón de plenos, donde fue

reconocido por algún ministro. El duque, que en la milicia es coronel de

Caballería y se llama Juan Castillejos, una vez fracasado el golpe, volvió

vestido de uniforme para despedir a su «héroe» particular, el teniente coronel

Tejero.

Juan Castillejos es intimo amigo de] marqués de Villaverde y figura, .según las

informaciones más solventes, como enlace en la recepción de fondos destinados a

financiar la infraestructura del golpe. Por ese cauce llegó, por ejemplo, a los

sediciosos una cantidad de veintiséis millones de pesetas, entregadas por una

relevante personalidad de la vida nacional perteneciente a una familia de

conocida raigambre integrista.

 

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