Autor: Vaquero, José Manuel. 
   Díaz Merchán justifica la actuación episcopal     
 
 El País.    03/03/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Díaz Merchán justifica la actuación episcopal

JOSÉ MANUEL VAQUERO, Oviedo

Gabino Díaz Merchán, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española,

justificó el retraso del pronunciamiento de los obispos sobre el golpe de Estado

en la falta física de tiempo y en la ignorancia de lo que realmente ocurría en

el Congreso de los Diputados. Díaz Merchán hizo esta afirmación en el transcurso

de una conferencia de Prensa celebrada ayer en Oviedo, donde piensa continuar

como arzobispo. Los asistentes fueron invitados a tomar un café y una copa de

coñá de marca Carlos I o whisky, «por una sola vez y sin que sirva de

precedente».

El presidente de la Conferencia agregó que el documento fue aprobado por

unanimidad nada más celebrar la misa de la mañana del martes y que a las diez

horas.ya estaba en antena. No ocultó que algún obispo que sintió miedo llegó a

pensar que los asaltantes podrían tratar de ir a por ellos coincidiendo con su

reunión plenaria. Díaz Merchán expresó su adhesión al orden constitucional,

reprobó los métodos violentos, se mostró partidario de tomar en cuenta el lado

bueno del fallido golpe, como es la necesidad de ponernos todos a trabajar en

los problemas que tiene el país; elogió la serenidad y aplomo del pueblo en

momentos tan difíciles y el papel del Rey en su desenlace, y calificó el golpe

de acto terrible.

"Alsersolicitadasu opinión sobre la actitud cristiana de algunos golpistas, que

en repetidas ocasiones hicieron referencia a Dios, la patria y la familia como

valores supremos, el presidente de la Conferencia Episcopal respondió que a Dios

no se le puede imponer con las pistolas. «La libertad», agregó, «es

consustancial a la religión y sin ella no hay verdadera religión».

Durante la representación de la obra del que fuera presidente de la República

Manuel Azaña La velada en Benicarló, que ofrece desde hace varios meses en el

teatro Bellas Artes, de Madrid, el Centro Dramático Nacional, un espectador

interrumpió la sesión y gritó: «¡Viva Tejero!». Inmediatamente, otro espectador

replicó: «¡Viva la libertad!». Desde el escenario, el actor José Bódalo, que

observaba la escena desarrollada en el patio de butacas, interrumpió la

representación e inquirió: «¿Puedo seguir?». Una estruendosa ovación fue la

respuesta.

 

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