Fortaleza del Rey y madurez del pueblo     
 
 Ya.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Fortaleza del Rey y madurez del pueblo.

DE lo ocurrido en las dieciocho horas de tensión y extrema gravedad centradas en

el Congreso de los Diputados, un hecho se destaca con fuerza propia y potente:

el fracaso total del golpismo político. Frente a esa malhadada aventura política

destaca una efectiva madurez tanto del pueblo español en su conjunto como de

cuantos desde todos los niveles representan instilucionalmente a los españoles,

I en primer lugar, con singular relieve, el ífe del Estado, Su Majestad el Rey

don Juan Carlos. Su mensaje abrió los horizontes de esperanza y de serenidad a

todo el pueblo español.

Contra toda la apariencia de que alguien pueda pensar que nos encontramos en un

país del Tercer Mundo desde el punto de vista político, está la realidad y i

conciencia que proclamamos con orgullo de que nuestra sociedad posee unas

autodefensas que ni la extrema derecha ni la extrema izquierda, con sus

atentados terroristas, le quieren reconocer.

Providencialmente, esta aventura fracasada, esta pesadilla y este dolor del

pueblo español puede resultar una prueba de fuego para el fortalecimiento de

nuestra democracia y el final verdadero de todo trauma «nostálgico» en relación

con la amenaza de golpes de Estado.

Si. se analizan todos los comunicados que han sido hechos públicos en esas horas

por los hombres de los partidos políticos desde sus puestos en sus respectivas

sedes, organizaciones sindicales, profesionales y hombres dé la Administración

pública, se observará que todos, secuestrados en el Congreso y desde todos los

lugares de España en que han vivido estas horas, son un modelo de sensatez,

sentido de la responsabilidad, patriotismo y conciencia de lo que es una

sociedad adulta. Lo mismo se puede decir de todos los sectores sociales, desde

las familias a los trabajadores en sus puestos de trabajo, a los funcionarios, a

los docentes, realizando —preocupados, sí, pero en una prueba de serenidad

inequívoca— sus quehaceres normales.

Se ha acabado definitivamente la falsa idea que algunos hubieran podido

sustentar de que ésta es una España de los años treinta. Ya no hay luchas en la

calle. La serenidad y la madurez democrática han tenido su más dura prueba y

ahora podemos decir con todas nuestras fuerzas que ha triunfado la .democracia

en España, y que caminamos ya decididamente por la vía constitucional. También

los aventureros políticos de estas malas horas tendrán el juicio constitucional

que merecen y el de los órganos jurisdiccionales que correspondan.

 

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