Cuando se estaba votando la investidura de Calvo-Sotelo. 
 Guardias civiles, al mando del teniente coronel Tejero, irrumpen a tiros en el Congreso de los Diputados     
 
 Ya.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 31. 

Cuando se estaba votando la investidura de Calvo-Sotelo.

Guardias civiles, al mando del teniente coronel Tejero, irrumpen a tiros en el

Congreso de los Diputados

Inmediatamente después, Tejero mantuvo una comunicación telefónica, al parecer,

con el capitán general de Valencia, Miláns del Bosch. Tanto el presidente Suárez

como el teniente general Gutiérrez Mellado intentaron, sin conseguirlo, hablar

con los asaltantes.

Minutos antes de las seis y media de la tarde, en el momento en que se procedía

a la votación nominal de los diputados sobre la investidura de Leopoldo Calvo-

Sotelo, se escuchó un raido en la antesala del hemiciclo que se identificó con

un disparo, e instantes después un guardia civil irrumpió en la tribuna

presidencial, pistola en mano, y apuntando al presidente del Congreso, Landelino

Lavilla, ordenó en voz alta y repetidas veces que todos los presentes se tiraran

al suelo. Inmediatamente comenzaran a entrar en el hemiciclo más números de la

Guardia Civil armados, que efectuaron varias ráfagas de metralleta en medio de

la confusión general. Unidades de la Guardia Civil rodearon el Congreso de los

Diputados.

Inmediatamente después de producirse la interrupción de la sesión del Pknario

del Congreso, .el jefe de la fuerza de la Guardia Civil que protagonizó loa

hechos, teniente coronel Antonio Tejero Molina, mantuvo una conversación

telefónica con Valencia.

Según ha informado a Efe un testigo presencial de los hechos, tumbado en el

suelo de la centralita telefónica del Congreso, el teniente coronel Tejero,

después de pedir la comunicación, dijo a su interlocutor de Valencia:

«Mi general, sin novedad. Todo en orden. Todo en orden. Sin novedad.»

Inmediatamente después colgó el teléfono y gritó: «¡Viva España, por fin», y

ordenó el corte de las, comunicaciones telefónicas y telegráficas del Palacio

deJ Congreso.

El mismo testigo •presencial ha confirmado a Efe que, junto al teniente coronel

Tejero, pudo verse al comandante Saenz de Ynestrillas, ambos implicados en la

denominada Operación Galaxia, en la que ambos parecían planear un presunto

asalto al palacio de la Moncloa.

Las fuerzas de la Guardia Civil asaltantes comenzaron a intentar tranquilizar a

los presentes.- Las emisoras de radio que transmitían en directo el acto

interrumpieron sus emisoras y comenzaron a transmitir música clásica.

Loa guardias civiles asaltantes permanecían en el interior del Palacio del

Congreso, a las siete de la tarde, junto con los diputados, pe-lyxlistas y demás

personas que asistían a la .sesión. Momentos después procedieron a hacer salir a

todas estas personas, despojándolas previamente de todos loa _ objetoa que

portaban. A los fotógrafos .y periodistas les han sido requisadas´sus cámaras y

objetos de trabajo, y a los miembro» de seguridad en el interior del palacio, de

sus armas reglamentarias.

Una de las cámaras de televisión permaneció filmando io sucedido en el interior

del hemiciclo, Las últimas imágenes que ha enviado se pueden ver a unos diez

guardias civiles en uniforme de campaña. Se escuchó una voz que decía:.«Señor

Suárez, permanezca en su escaño.»

El teniente general Gutiérrez Mellado intentó también dirigirse a los

asaltantes, pero éstos le zarandearon e hicieron tumbar en el suelo. Los

guardias civiles que penetraron en el Congreso manifestaron-que esperarían en

aquella actitud hasta la llegada de la autoridad competente.

Numerosos coches patrulla de la Policía fueron vistos en distintos puntos de

Madrid circular a gran velocidad y haciendo sonar sus sirenas hacia el Palacio

del Congreso. El edificio de oficinas anejo a dicho palacio, fue desalojado poco

después del asalto por los guardias que intervinieron en el mismo.

El director general de la Guardia Civil, general Aramburu Topete, salió poco

antes de las siete de la tarde, en dirección al Palacio del Congreso, al frente

de un destacamento, con el fin de intentar normalizar la situación.

A las siete y cinco de la tarde, la cámara fija de Tve, que continuaba enfocando

el interior del hemiciclo del Congreso de los Diputados, fue desconectada y dejó

de enviar imágenes al centro emisor, de Tve de Prado del Rey (Madrid).

A las seis cincuenta y seis, la citada cámara había sido movida y dejo de

enfocar el salón de plenos para fijarse ,sobre un jersey. Ai parecer, las

personas que ocuparon el Palacio del Congreso de los Diputados se dieron cuenta

de que la mencionada cámara continuaba retransmitiendo imágenes en directo que

permitían observar lo que estaba ocurriendo.

Momentos antes de la desconexión habían sido vistos el presidente del Gobierno

en funciones, Adolfo Suárez, y varios de los miembros del Gabinete sentados en

sus escaños; igualmente varios diputados eran visibles, también en sus asientos,

y el ambiente era más relajado.

Los efectivos que interrumpieron las sesiones del Congreso de los Diputados

permitieron, a las siete y media de la tarde, salir a los periodistas

acreditados en el mismo. Según éstos han manifestado, hubo un herido de escasa

gravedad, que fue atendido allí mismo por el doctor Várela Uña, subsecretario

del Ministerio de Sanidad, que se encontraba presente. Una estenotipista del

Congreso sufrió un desvanecimiento al ver aparecer a los efectivos policiales.

Los efectivos policiales que permanecen en el Congreso manifestaron a los

diputados que sóio «había que esperar a que llegara la autoridad militar para

dar las debidas instrucciones.

El Congreso fue acordonado

Poco después de ¡as siete y media de la tarde aparecieron en las inmediaciones

del Palacio del Congreso de los Diputados siete furgonetas de la Guárala Civil y

varios «jeeps» de la Benemérita, al parecer al mando de un comandante que no ha

sido posible identificar, El comandante, seguido de fuerzas de ía Guardia Civil

que estaban fuertemente armadas con metralletas y mosquetones, se dirigió al

Congreso, mientras que los efectivos de la Policía Nacional que bloquean los

accesos han procedido a dispersar a un numeroso grupo de personas que se hallaba

concentrado al principio de la Carrera de San Jerónimo.

Momentos antes de la llegada de la Guardia Civil, una ambulancia abandonaba el

recinto. Mientras, unas 50 personas se manifestaban con el brazo en alto en e]

paseo del Prado, dando diversos vivas al Rey, a la Guardia Civil y a Franco.

Con la llegada de la Guardia Civil a! Congreso se produjo un conato violento en

el acceso, enfrentándose dos grupos de manifestantes, unos que vitoreaban a la

Guardia Civil y otros que expresaban su postura contraria. Al escuchar los

gritos contrarios a la presencia de Ja Gugrdia Civil, la Policía Nacional

cercana al lugar cargó los mosquetones y se acercó al grupo, lo que provocó la

rápida desbandada de gran parte de las personas congregadas.

Junto con los efectivos de la Policía Nacional, que estaban armados con

metralletas reglamentarias y mosquetones, se encontraban efectivos de la Guardia

Civil, unos con uniforme de campaña y otros con uniforme normal.

El número de vehículos aparcados frente al Congreso aumentó en loa últimos

momentos, y hacia las ocho de la tarde se podían estimar en unas 14 furgonetas

de la Policía Nacional, unos 10 vehículos tipo "Z", un autocar de la Guardia

Civil, seis furgonetas de la Guardia Civil, dos yeeps» del mismo cuerpo y tres

autocares particulares que, át parecer, han sido utilizados para desplazar a los

policías y guardias civiles que han irrumpido en el Congreso.

Los, accesos al Congreso de los Diputados fueron totalmente bloqueados por

efectivos policiales que impiden totalmente el paso á todos los transeúntes,

incluidos prensa, y únicamente permiten salir del recinto.

Una de las excepciones al bloqueo ha sido el secretario general de la Dirección

General de Seguridad, señor Fernández Dopico, que a las 6,45 de la tarde

abandono el Ministerio del Interior para desplazarse al Congreso, sin que, según

fuentes solventes, se supiera con exactitud cuál era el desarrollo

de los hechos que estaban ocurriendo en el Congreso.

Vehículos aislados de Policía y ambulancias se sumaron a los que ya se

encuentran aparcados frente al Congreso.

El frío y la calma tensa que se registraba en las inmediaciones del Congreso a

las nueve de la noche hicieron que la mayoría de las personas que se encontraban

congregadas en la plaza de Cánovas del Castillo se marcharan a sus hogares.

En las zonas limítrofes la normalidad era absoluta, el tráfico, fluido, si bien

se observaba que prácticamente no circulaban transeúntes en las zonas cercanas

al Paseo del Prado. Alrededor de las nueve de la noche se-observó 3a presencia

de miembros de los Grupos Especíales de Operaciones (Geo) junto con los

efectivos policiales que impiden el acceso al palacio del Congreso.

A las nueve y veinticuatro minutos de la noche, la Guardia Civil, que controlaba

la situación en el Congreso, obligó a los periodistas a abandonar el recinto,

junto con todo el personal civil de la Cámara. .Una hora y quince minutos antes,

y .con breves intervalos de tiempo, fueron sacados del hemiciclo por los agentes

de la Guardia Civil los señores Gutiérrez Mellado, Santiago Carrillo, Felipe

González y En rique Tierno Galvan, aunque este último parece que volvió a su

escaño. Después fue sacado Adolfo Suárez. Tras la salida de las personas

citadas, se escucharon desde dentro deJ hemiciclo algunos gritos cuyo contenido

no era perceptible. En un momento determinado se oyó: «Viva la democracia».

Según una persona situada en la tribuna de prensa, un guardia civil respondió:

«Democracia, ¿para qué, para que sigan matando a nuestros compañeros?»

A las nueve menos cuarto de la noche fue leído el comunicado del teniente

genera! Mílans del Bosch, en el cual declaraba el estado de sitio en la tercera

región militar, con sede en Valencia, ante el vacío de poder existente. A las

nueve de la noche, los guardias civiles comenzaron a dejar salir a algunos

diputados que solicitaron ir a los servicios, pero poco después el teniente

coronel Tejero ordenó que se sentaran y que no se moviera nadie. El propio

´teniente coronel Tejero ordenaba, diez minutos después, a la Guardia Civil que

permaneciera en el hemiciclo, que si se producía un corte en el suministro de

energía eléctrica y el Congreso se quedaba a oscuras disparasen al menor roce

que observaran.

Al abandonar la sede del Palacio del Congreso los informadores gráficos fueron

obligados a dejar sus equipos y material impresionado en las tribunas que

ocupaban, no pudiendo sacar fuera del hemiciclo ninguna fotografía de las ya

captadas.

A las diez y medía de la noche, el director general de la Guarcia Civil,

Aramburu Topete, acompañado de altos mandos del Cuerpo, inspeccionó

personalmente los alrededores del Palacio del Congreso, carrera de San Jerónimo

y otras calles. A esa hora habían llegado ya a la zona del Congreso efectivos

especiales de la Guardia Civil.

De la carrera de San Jerónimo habían sido retirados los tres autobuses que

quedaban de los utilizados por los guardias civiles para trasladarse al

Congreso. La zona ha quedado completamente limpia de obstáculos."

A esa hora, la plaza de Neptuno había sido prácticamente desalojada y los grupos

de curiosos habían sido empujados hacia la plaza de Cibeles y Atocha. En la

plazoleta situada junto al Congreso se encontraban tres autobuses pertenecientes

a empresas privadas, ocupados por guardias civiles.

 

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