Según se desprende de la confusión de los primeros momentos. 
 Los servicios policiales de Información no habían detectado la operación  :   
 Al escuchar la noticia por radio, funcionarios de policía corrieron al Congreso pensando que se trataba de un ataque terrorista. 
 Ya.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Según se desprende de la confusión de los primeros momentos

Los servicios policiales de Información no habían detectado la operación

Al escuchar la noticia por radio, funcionarios de policía, corrieron al Congreso

pensando que se trataba de un ataque terrorista

La noticia del grave incidente ocurrido a media tarde en el Palacio del Congreso

de los Diputados fue conocida en la mayoría de las comisarías y dependencias

policiales de Madrid a través de las emisoras de radio comercial que transmitían

en directo la sesión de investidura. Todo hace pensar, pues, que la Policía no

tenía conocimiento de la operación dispuesta por la Guardia Civil y que los

servicios de Información no habían detectado movimientos sospechosos.

Alertados por la información radiada desde el salón de sesiones del Congreso, de

las dependencias más próximas a la carrera de San Jerónimo salieron a toda prisa

funcionarios del Cuerpo Superior de

Policía pensando que se trataba de un grupo terrorista que había asaltado el

edificio de las Cortes. El Jefe de la comisaría de Retiro, situada en la calle

de la Huertas, salió precipitadamente hacia el Palacio del Congreso acompañado

de funcionarios del Cuerpo Superior de Policía. Cuando llegaron a los

alrededores del edificio, los inspectores fueron encañonados por miembros de la

Guardia Civil, armados con fusiles de asalto Cetme, quienes les conminaron a

retirarse para evitar Incidentes. No obstante, el comisario consiguió acceder al

hemiciclo y vio que el oficial que estaba al mando de la operación era el

teniente coronel Tejero, aunque entre los ocupantes reinaba un cierto

desconcierto.

Casi al mismo tiempo llegaron a la sede del Congreso de los Diputados el coronel

jefe de la primera circunscripción de la Policía Nacional, Alcalá Galiano, y

otros oficiales que también habían conocido la noticia a través de las ondas de

radio. Al entrar en los pasillos vieron que en el suelo estaban tumbados algunos

oficiales de la Policía Nacional que prestaban servicio de vigilancia en las

Cortes, y cuando alguien le dijo al teniente coronel Tejero que aquellas

personas uniformadas también eran compañeros, el teniente coronel permitió que

se pusieran en pie.

Al parecer, los inspectores del Cuerpo Superior destinados en las Cortes fueron

igualmente obligados a echarse en «1 suelo, donde fueron desarmados a pesar de

acreditar su condición de policía. Los guardias civiles, ante las protestas de

tales funcionarios, empezaron a tomar nota del número de cada una de las

pistolas y revólveres incautados.

A medida que la noticia se fue difundiendo continuaron llegando a la carrera de

San Jerónimo para conocer de cerca la situación y enviando por el director de la

Seguridad del Estado, Francisco Lama, altos mandos de la Policía, entre los que

se encontraba el comisario general de Información, Manuel Ballesteros; el

secretario general de la Dirección General de Policía, señor Fernández Dopico, y

responsables de la Brigada Central de Información y Regional de Información de

Madrid, además de altos responsables de la Guardia Civil, entre ellos el

director general, Aramburu Topete, cuyos requerimientos fueron desoídos por las

unidades de la Benemérita ocupantes del Palacio del Congreso.

Las horas que siguieron al momento inicial del asalto fueron de gran confusión

entre los mandos policiales, que a través de sus emisoras pedían a los

integrantes de los coches patrulla más próximos al Congreso que informaran de lo

que ocurría por los alrededores de la carrera de San Jerónimo: Sin embargo, los

policías tan sólo podían comunicar a sus superiores unos ligeros movimientos,

tales corno el repliegue de fuerzas y vehículos de la Guardia Civil en torno al

edificio del Congreso.

Tejero: «En nombre del Rey y de Miláns del Bosch»

Algunos inspectores del Cuerpo Superior de Policía que consiguieron entrar al

hemiciclo comentaron a YA que el teniente coronel Tejero les había manifestado

que actuaba así «en nombre del Rey y del general Miláns del Bosch», asegurando

que estaba a la espera de un alto mando castrense que se iba a hacer cargo

directo de la operación.

Sobre las nueve de la noche pareció crecer el nerviosismo entre los guardias

civiles que habían ocupado el .Congreso, de tal forma que en esos momentos ya no

permitieron el acceso al hemiciclo de algunos comisarios que anteriormente lo

habían hecho con relativa facilidad. Según nuestras informaciones, el propio

teniente coronel Tejero llego a apuntar con, su arma a dichos funcionarios del

Cuerpo Superior de Policía y dijo: «Si intentáis entrar, os pego un tiro.»

Sobre las diez de la noche tomaron posiciones alrededor del edificio

parlamentario unos cien policías nacionales pertenecientes a los Geo (Grupos

Especiales de Operaciones) acuartelados en Guadalajara. Al parecer, no tenían

órdenes concretas para actuar, pero su presencia .había sido ^licitada por ser

hombres especialmente entrenados en lucha antiterrorista.

Los mandos policiales consultados por YA en torno a las once de la noche

opinaron que la situación podría aclararse en las primeras horas de la madrugada

de hoy, dado que hasta ese momento las cosas estaban muy confusas y se advertía

una cierta descoordinación. Por ello, los responsables del orden público

repetían incesantemente a las unidades más cercanas al Congreso que comunicaran

cualquier movimiento de la Guardia Civil que había ocupado el palacio. Hubo

.cierta tensión poco antes de .las once dé´ la noche, cuando unos guardias

civiles parecieron avanzar como si trataran de encontrarse con la Policía

Nacional que rodeaba el entorno, aunque todo resultó ser una falsa alarma.

Todos los policías nacionales destinados en Madrid fueron alertados

inmediatamente y los oficiales responsables de cada unidad se pusieron al frente

de sus hombres. Dicho llamamiento no excluyó a los que estaban francos de

servicio, cuya presencia fue requerida en los acuartelamientos por los

comandantes y capitanes responsables de los mismos.

Las diversas fuentes consultadas por YA coinciden en que los servicios de

información dependientes de la Dirección de la Seguridad del Estado no habían

detectado ninguna anormalidad en círculos militares, lo que, naturalmente,

habría aconsejado redoblar los servicios de protección en torno al Congreso y

otros establecimientos que se considerasen necesarios.

 

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