Autor: Tomás Marco, Juan José. 
 Madrid, anoche. 
 Actividad en el Alto Estado Mayor y controles alrededor del Congreso de los Diputados     
 
 Ya.    24/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Actividad en el Alto Estado Mayor y controles alrededor del Congreso de los

Diputados.

Inmediatamente después de conocerse tos sucesos del Congreso de los Diputados y

las noticias de carácter militar procedentes de Valencia se comenzaron a oír a

través de Radio Nacional marchas militares. Desde mi puesto de redacción de este

periódico, en él que ya estábamos la redacción casi en pleno, pues iban llegando

los compañeros que habían sido desalojados del edificio del Congreso, intui que

un punto Importante de la situación podía ser la sede del Alte Estado Mayor del

Ejército.

En efecto, poco después nos negaba la noticia ¿e que en la calle Vitrubio, sede

del alto organismo militar, se iba a reunir la Junta de jefes de Estado Mayor,

Allá me fui con toda mí disposición de servido periodística pare captar cuanto

de noticiable se produjera en un centro que podía calificarse neurálgico en esos

momentos.

La Junta de jefes de Estado Mayor, presidida por el teniente general don Ignacio

Aliare Arreguí, estaba reunida a las nueve-de la noche. Asistían a la reunión

los tenientes generales:. Gabeiras, jefe dei Estado Mayor del Ejército de

Tierra; almirante Arévalo Pelluz. jefe del Estado Mayor de Ja Armada, y don

Emiliano Alfaro Arregui, jefe del Estado Mayor del Aire, hermano del presidente.

El edificio del Alto Estado Mayor a las nueve de la noche aparecia iluminado en

diversas dependencias de su exterior, y podia distinguirse desde la Castellana

que una actividad desusada se estaba produciendo en el interior. En el exterior,

la circulacion normal por la Castellana, más bien reducida en comparacion con

otros días.

Algunos cochea de la Policía Nacional recoman la amplía avenida, como

habitualmente, con sus sirenas. Me acerqué al edificio del Alto Estado Mayor y

una absoluta tranquilidad y normalidad imperaba en torno a los accesos.

Ante el centinela de guardia me identifiqué, fue reuirido un oficial que revisó

mi carnet de prensa, y con toda amabilidad fui acompañado a una sala del

interior. Pregunté si podía hacer uso del teléfono que había en dicha sala y fui

autorizado a efectuar cuantas llamadas estimara conveniente, con

la. única indicación de que fuesen para ef interior de Madrid.

Quizás se tratata de cuestión técnica de comunicación desde aquel teléfono. Por

la radío portátil seguía los acontecimientos según se desgranaban de vez en

cuando y muy desperdigadamente. Hasta que a las diez horas y diez minutos el

portavoz de la Junta de jefes facilitó el comunicado que en otro lugar

encontrarán los lectores. No habría más comunicados, dijo el portavoz.

Dado que en el comunicado se anunciaban medidas, me quede para tratar de obtener

informacion sobre tales medidas. La reserva y la actitud del portavoz fueron

ejemplares. No obstante,´ presentí que el meollo de los acontecimientos se

trasladaba de manera inmediata al Congreso de los Diputados y a sus alrededores.

Después de comunicar con la redacción de YA desde el despacho del portavoz, de

la Junta de jefes militares para dar el comunicado, y deapuéa de constatar que

el capitán general de Valencia, teniente general Milans del Bosch, - no se

encontraba´ en el edificio, me marché como un rayo con mi coche a los

alrededores del Congreso de loa Diputados, Como viajero hospedado en el hotel

Palace, según dije en varios controles de la Policía Nacional,en loa que

pregunté si se trataba, de algún atraco en alguna casa, llegué al hotel.

Pude constatar y tomar notas de corno ge encontraba todo el entorno del

Congreso, situación de los controles y de las fuerzas diversas, y lugares por

loa que la circulación y el paso de peatones estaba totalmente redado. En uno de

los controles se me avisó por el jefe del peligro de cruzar por aquel lugar para

entrar en el hotel, y me señaló la forma de hacerlo directamente. Todo estaba

perfectamente controlado, pero tranquilo. En loa diversos controles se veían

grupos de curiosos agolpados ante loa piquetes de control.

No se notaba ningún mal modo, ninguna actitud hostil ni del público, escaso, ni

de los guardias para los pocas viandantes. Eso si, el paso, tanto a coches como

a peatones, terminantemente vedado. A las doce treinta de la noche, despues de

llamar a VA desde uta cabina de la plaza de Santa Ana, regrese a la redacción

para comunicarles á ustedes estaá impresiones. Los, teléfonos de varios cafés

desde Los que intenté llamar a YA estaban interrumpidos. Las calles,

completamente tranquilas, En muchas casas y edificios de viviendas, las tuces de

muchas habitaciones encendidas, por lo menos a lo largo de la Castellana. Los

madrileños esperaban ansiosos las noticias de radio y de televisión. Se había

anunciado que iba a hablar el Rey don Juan Carlos. Todo tranquilo Allá, en el

Congreso, la situacion continuaba igual. En el exterior, en total calma. En el

interior, como nos cuenten hoy los testigos que pudieron quedar dentro, que son

los protagonistas de los hechos.

Juan José TOMAS MARCO

 

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