Los obispos, unánimes: El aborto es un crimen     
 
 ABC.    03/02/1983.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los obispos, unánimes: El aborto es un crimen

Madrid

A muy pocas horas de comenzar la reunión del Episcopado en la que se redactará un documento pastoral

sobre el aborto se han multiplicado, desde las más variadas diócesis españolas, las condenas de los

obispos al proyecto socialista. Ayer mismo, en un encuentro que tenía carácter de urgencia, los seis

prelados de la provincia eclesiástica toledana publicaron un documento dirigido a los sacerdotes para que

expongan «con claridad y sin ambigüedades la doctrina que hay que enseñar en esta materia, tal como ha

sido recientemente proclamada por el Papa en su visita a España».

En términos muy similares se ha pronunciado el Consejo Presbiteral de Cádiz, con su obispo a la cabeza,

para quien oponerse a la despenalización del aborto es no sólo consecuencia de la doctrina de la Iglesia,

sino también «un elemental principio del derecho natural».

En Galicia se registraron, también ayer, dos importantes intervenciones, del auxiliar de Santiago y del

obispo de Tuy. Monseñor . Rouco señaló en una homilía que «grande es la responsabilidad, la del Estado,

la de la sociedad, pero sobre todo la de la Iglesia y la de los cristianos, en esta hora histórica donde se

juega la configuración de nuestro tiempo como tiempo de vida o tiempo de muerte». Monseñor Cervino,

por su parte, manifestó que «una despenalización del aborto, tal y como se pretende, sería una grave

alteración del inviolable respeto que se debe a toda vida humana».

Para monseñor Delicado, arzobispo de Valladolid, existe una clara contradicción entre la abolición de la

pena de muerte, contenida en la Constitución, y el proyectó socialista de despenalizar el aborto.

«Conceder la facultad de quitar la vida no es algo que pertenezca a una decisión ética opcionable, sino

que necesariamente se vuelve contra la sociedad misma.»:

Gravemente preocupado se mostró también el obispo de Alicante, monseñor Barra-china. Según este

prelado la despenalización del aborto no será más que el inicio de un proceso, al final del cual se llega a

un desarme de la sociedad en sus valores más esenciales. Esta opinión es compartida por monseñor

Palenzuela, obispo de Segovia, pues «el Estado abortista contradice su propia razón de ser». Y lo que es

más, legalizar el aborto es atentar contra un derecho básico de la persona. Este supuesto, el de equiparar el

aborto al asesinato, es ampliamente subrayado por tos prelados españoles, y adquiere en la opinión del

arzobispo de Burgos su expresión más tajante. «Al mayor criminal —señala monseñor Sierra— se le

concede la posibilidad de defenderse ante los Tribunales en todo Estado democrático; en cambio, al no

nacido, como no puede hablar, se le niega. Está claro: el aborto es un crimen;»

 

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